Sakura Haruno

No se cuando comprendí que el mundo es cruel, pero se que desde un principio a diferencia de las demás personas tuve que esforzarme el doble.

Antes de los ocho años, vivía en un orfanato ubicado en California, nunca pregunté por mis padres ni mucho menos lloré por eso, debido a que estaba demasiado ocupada recaudando fondos para el orfanato. Ya que en cierto tiempo el edificio dejó de recibir donaciones, por lo que algunos de los niños comenzamos a hacer trabajos comunitarios.

Algunas veces sufrimos por eso, ya que la policía nos echaba de los lugares públicos o algunos niños de un nivel superior al de nosotros nos molestaban y aún más a mi, ya que debido a mi edad era un blanco fácil.

Y cuando todo comenzó a ponerse peor, Tsunade H. Senju aparecio frente a mi, con la mejor intención de adoptarme, al principio no quería irme del orfanato, tal vez porque tenía miedo de que llegara a hacerme daño.

—La vida siempre nos sonríe cuando la hemos pasado mal.

Fueron las palabras de mi ahora madre en aquel momento. No lo sé pero, sus palabras me dieron confianza, la suficiente para saber que yo quería irme con ella.

A decir verdad mi vida cambio en un gran giro de ciento ochenta grados, las miserias que en algún momento padecí no volvieron a aparecer en ningún momento, debido a la profesión de Tsunade, la cual es muy bien pagada.

Hasta donde ella me contó conforme a mi crecimiento,su prometido falleció por lo que ella no quiso comprometerse con alguien más debido a una enorme depresión que está sufrió y cuando tuvo la intención de embarazarse, me describió que es incapaz de hacerlo, así que decidió adoptar y cuando me vio ella me dijo que sintió unas enormes ganas de protegerme, ya que me encontraba desnutrida y débil.

Ella me dio el tratamiento adecuado, pasó muchas noches en vela por ver cómo mejoraba, me dio mucho amor y afecto. Por lo que empecé a tomarme cariño.

Pero no a quererla del todo, debido a que algo dentro de mi me decía que solo lo hacía por lastima o simplemente me negaba a la idea de encariñarme con alguien.

Cuando entre a la escuela, no era nada sociable, siempre me costó relacionarme con los demás, incluso en el orfanato debido a que al menor descuido podrían quitarte la cena o robarte lo único que podría decirse era tuyo.

—Si sigues así, esa frente tuya será tu única amiga.

—Que así sea.

En un principio me negaba a hacer amigos, eso hasta que llego Ino Yamanaka a mi vida. Ninguno de mis intentos de esquivarla y ser fría funcionaron,por lo que no me quedo de otra más que aceptarla.

En un comienzo ella me desagradaba del todo, quería hacer cosas juntas, estar siempre conmigo o como ella decía "hacer cosas de mejores amigas" vaya que me negué y mucho. Solo que al final siempre cedía a ir de compras o a casa.

Creo que la insistencia de Ino, me hizo aceptarla como mi mejor amiga.

Es como poco a poco, introdujo a más y más amigos, hasta el punto en donde noté que mi papel de persona solitaria no era tan marcado, solo que me limitaba a tener pláticas cortas con ellos en el almuerzo o en los trabajos de clase, de ahí toda la comunicación y convivencia era nula.

—Les agradas a todos, pero siempre eres demasiado distante con ellos por lo men...

—Mi única mejor amiga eres tú, así que no debo quedar bien con los demás, para mi tus amigos son solo conocidos.

Pero mi insistencia de no atesorar algo, es demasiado fuerte.

—No deberías intentar estar siempre sola.

—La soledad es agradable, antes de que tu llegaras a mi vida, ser solitaria me gustaba.

Me insistía en siempre estar sola o simplemente limitarme a estar con Ino, pero no sabía que algo o mejor dicho alguien me haría cambiar de opinión.