Título: Lo Que Ella Quiere.
Fandom: Free!
Personajes: Gou Matsuoka y Seijuro Mikoshiba.
Género: Kink, fluff, bajo la lluvia, pegging.
Advertencias: Kink, pegging.
Resumen: Cuando Gou va a estudiar a Tokio se reencuentra con Seijuro y empiezan a salir. Ella quiere aprender a disfrutar de su relación y él está gustoso de enseñarle.
Longitud: 1385 palabras.
Estado: Terminado.
Aclaración: Free!, novelas y animes, pertenecen a Koji Oji, Kyoto Animation y demás socios y derivados comerciales. No busco beneficio alguno al escribir y publicar esto más que el placer de hacerlo y la esperanza de que sea leído y guste. Fin.
Nota: Fic escrito para participar en el Flufftober2021 y el Kinktober2021 organizados por la página Es De Fanfics, con los promps del día tres «bajo la lluvia» y «pegging» respectivamente.
Nota 2: Cundo la página Es De Fanfics anunció su kinktober y días después su flufftober decidí participar en ambos mezclando los promps de cada día en un sólo fic, espero que el resultado les agrade, los promps kinks son situaciones que nunca había escrito así que espero hacerlo bien al representarlos, se aceptan críticas.
—¡Gou-kun!
La chica infló las mejillas y se giró con toda indignación para enfrentarse a quien osaba llamarla así, olvidando que era nueva en Tokio. Al girar se encontró prácticamente cara a cara con Seijuro Mikoshiba, y por «prácticamente» hay que entender que vio unos fuertes pectorales envueltos en una playera ajustada y tuvo que retroceder para mirar hacia arriba y finalmente reconocerlo.
—¡Capitán Mikoshiba!
—Por favor Gou-san, Seijuro —pidió amablemente con su grave voz y ese estilo que le hacía parecer que estaba gritando todo el tiempo—. Ha sido una grata sorpresa encontrarla por aquí, pensé que la estaba confundiendo por eso me acerqué lo suficiente para corroborarlo.
—Ah, sí, estaré estudiando en Tokio a partir de ahora.
—¡Ah! ¡Que agradable noticia! —de inmediato el rostro masculino se había iluminado— Me hubiera gustado saberlo antes —pensaba que se había vuelto lo suficientemente cercano a Nanase como para que le compartiera ese tipo de cosas pero aparentemente no era así, aunque para ser justos el joven prodigio tendía a enfocarse en cosas que otros considerarían irrelevantes y dejar de lado lo que la mayoría consideraría importante.
—Es agradable verlo también, aunque Isuzu-chan me habla constantemente de usted.
Claro, ya había olvidado que su hermana se había hecho amiga de Gou, ya que Isuzu casi no hablaba de eso. Por cierto, seguramente también los chicos de Samezuka debían de saber de esto, incluyendo su hermano menor, y nadie le había dicho nada. Se sentía como el personaje incidental de un anime.
—Por favor, cualquier cosa que necesite estaré encantado de ayudarle.
—En realidad, ahora mismo estaba por entrar a comprar mi despensa.
Seijuro cayó en cuenta, el afortunado reencuentro se estaba llevando a cabo afuera de un supermercado. Empezó a reír a carcajadas atrayendo la atención de un par de señoras.
—Bueno, yo vengo a lo mismo, si no le molesta la compañía…
—Para nada.
—Puedo recomendarle algunas marcas, vamos.
Entraron juntos y en realidad pasaron un agradable rato haciendo compras, Gou nunca había pasado tanto tiempo a solas con Seijuro, siempre había sido un joven agradable y atento aunque con un entusiasmo que la abrumaba, sin embargo después de convivir tanto con Momotarou, Seijuro le parecía ahora bastante moderado.
Al salir él insistió en ayudarle a llevar sus compras, ella no quiso negarse. Afortunadamente no estaba lejos de su departamento y podían llegar ahí caminando, resultó ser el mismo barrio donde vivía Seijuro así que ni siquiera lo desviaba, por eso habían coincidido en el mismo supermercado.
Sin embargo no tuvieron tiempo para platicar demasiado durante su caminata, en el tiempo que habían pasado comprando el cielo se había llenado de nubes oscuras y ahora tronaba amenazadoramente, debían apurarse.
Cuando llegaron al edificio donde vivía Gou ya chispeaba, pero Seijuro insistió en dejar las compras en su departamento e irse. Ella insistía en que se quedara hasta que pasara la lluvia, especialmente cuando aquello empezó a convertirse en un aguacero. Fueron debatiendo al respecto todo el camino del departamento de Gou a la salida del edificio, sólo guardaron silencio cuando casi fueron cegados por un increíble rayo seguido de un poderoso trueno.
—¿Ya ve? Por eso debería quedarse, un rato al menos —Seijuro suspiró.
—No estaría bien que me quede en el departamento de una chica que no es mi familia ni mi novia.
Eso era tan anticuado en opinión de Gou, o sería que se había acostumbrado a pasar el rato en el club o en casa de Haruka rodeada con chicos.
—Es una tontería, a nadie le va a importar.
—Pero a mi sí —otro trueno los hizo pausar—. Gou-kun, creo que nunca he sido discreto con respecto a mis sentimientos, sólo quiero hacer las cosas bien.
Ella infló las mejillas con indignación.
—¡Entonces pídalo bien en lugar de dar tantos rodeos! —para rematar le dio una patada, nada que le doliera realmente a él, más bien le hizo reír.
—Lo siento, pero tiene razón —se puso derecho, jaló aire poniéndose serio y la miró con intensidad.
—Gou-kun ¿aceptarías salir conmigo, como mi novia? —ella se sonrió con una mezcla de nerviosismo y encanto.
—Si acepto ¿me dirá Kou y no Gou? —ahora él se rió.
—Está bien, Kou-kun —ella sonrió ampliamente.
—Acepto, Seijuro-san.
Se tomaron de la mano y regresaron al departamento, mientras duró la tormenta sólo hablaron, conociéndose. Fue la más inocente de sus noches.
Poco a poco se vieron más y más, compaginando sus horarios del modo que pudieron, sobornando a Haruka con caballa para que no le dijera nada a Rin, a Makoto no necesitaban sobornarlo mientras Haruka estuviera contento (en realidad Gou no creía que Haruka dijera nada, sólo era un pretexto para que le regalaran caballa).
Y poco a poco Seijuro le enseñó a Gou los niveles de intimidad que podían explorar. Ella era una chica intrépida que quería lo suficiente a Seijuro para permitir los avances y su curiosidad les llevó incluso a aprender cosas nuevas juntos. Sin embargo Seijuro aprendió pronto a no prometer ciegamente que accedería a lo que ella quisiera.
Pasaban mucho tiempo en el departamento de Seijuro ya que tenía la cama más grande, y además podían guardar muchas cosas ahí ya que Gou no estaba exenta de las visitas sorpresa de su madre o de Sousuke (enviado por Rin) o de Isuzu.
Era el cumpleaños de Gou y él había querido complacerla pero no había pensado que las cosas resultarían así.
—Eh, Kou ¿estás segura de esto?
Ella estaba terminando de asegurarse el arnés, está bien, había sido muy sexy ver como se colocaba el consolador dentro de ella pero se sintió intimidado cuando vio el otro consolador listo para él.
—Muy segura, además ya probamos estimularte y te gustó ¿recuerdas? —Seijuro se puso muy rojo al recordar, ella había usado un consolador delgado en él más de una vez y le avergonzó mucho la primera vez que sintió el coletazo de placer con eso, y ahora ella le había pedido penetrarlo en toda regla como regalo de cumpleaños. No había encontrado ningún argumento en contra y ahí estaban ahora, con la pequeña Gou poniéndose esa cosa y mirándolo con expectativa— Creo que será más fácil si te pones en cuatro.
Soltó una risa muy poco masculina pero de nuevo no pudo encontrar argumentos en contra así que se giró mostrando su lado más vulnerable a su novia.
Para este punto ya habían realizado varios juegos previos y suficiente preparación para él pero todavía estaba bastante nervioso.
La sintió más que la vio colocarse detrás de él.
—No te preocupes —una delicada mano se colocó en su cadera, acariciando— seré buena contigo, Sei-chan…
Y sintió como la cosa entraba, más grande y gruesa que cualquier otra cosa que Gou hubiera usado con él, sin embargo todo valió la pena cuando escuchó un gemido proveniente de ella.
—Mmmh, Sei…
—Espera, sólo un momento —necesitaba al menos unos segundos para relajarse, respiró hondo una y otra vez—. Está, está bien ahora…
El vaivén empezó lento y tranquilo, con ruiditos placenteros más de parte de Gou que de Seijuro, al menos hasta que ella dio con su próstata y el ritmo pudo aumentar.
Seijuro apretó las sábanas jadeando ¿quién hubiera pensado que Gou podría moverse con esa intensidad sobre un hombre que le doblaba el peso y tamaño? Pero ahí estaba, Gou se empujaba dentro de él con ritmo y fuerza, y tuvo que admitir que lo estaba disfrutando, ni en sus más locos sueños pensó en estar en una situación así pero no se arrepentía.
Terminó primero, derramándose en las sábanas, y su orgasmo se extendió gracias a que Gou no dejaba de golpear dentro, hasta que ella llegó a su orgasmo, dejándose caer sobre él y tomándose unos momentos antes de sacar la cosa, primero de él y luego de ella misma.
—No estuvo mal… ¿verdad? —dijo ella cuando pudieron acomodarse en cucharita.
—No, estuvo… bien.
—¿Sólo «bien»? —Gou rió— Oí cada sonido que hiciste.
—Entonces no tienes que preguntarme ¿verdad?
—Sólo quiero estar segura de que podamos repetirlo.
Él se quedó callado.
—¿Sei? —llamó Gou luego de unos momentos.
—Sólo en tu cumpleaños ¿está bien? —ella recuperó la risa.
—Está bien, está bien…
Volvieron a quedarse en silencio.
—Gracias Sei… —y Seijuro sólo la apretó un poquito más contra su cuerpo.
Gracias por leer.
