GoreTober 2021 creado por el artista Spookyspeks (Instagram)
Día 6 - Happy Pills
Advertencias: Mención de muerte de personaje, sangre, mención y uso de drogas, mención de pensamientos intrusivos sobre matar a otra persona
Arte de la portada de waokevale (Tumblr)
Happy Pills
Algo le había dicho que era una mala idea ir a ese lugar, pero como siempre había ignorado la voz en su cabeza que le instaba a hacer lo correcto y que sonaba sospechosamente como alguien, alguien que está seguro de que conoce, pero que no puede recordar, ¿importaba si lo recordaba o no? su voz se había ahogado con el tercer shot de vodka y muerto definitivamente cuando las pastillas empezaron a rodar a su alrededor hasta caer en sus manos. ¿Por qué dudó al principio de tomarla? Todo se sentía increíble.
Ríe para si mismo abriendo y cerrando los dedos que están frente a él, riendo un poco más cuando un cosquilleo lo recorre ante la acción, aunque no está seguro de si los dedos y las manos a las que están pegados le pertenecen. Lo que si sabe es que se sentían cálidas y pegajosas, pintadas de preciosos colores que cambiaban al ritmo de las luces de neón de la habitación donde está. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? ¿horas? ¿días? ¿minutos? Por lo que sabe podría haber llegado hace eones, lo que lo convertiría en un ser eterno.
Oh, ¡cómo los dragones! Ser un dragón sonaba realmente genial, ríe histéricamente llevando los dedos de las sus-no-manos a su boca para jalar sus labios con una y empujar sus dientes hacia abajo con la otra forzando la cavidad a abrir todo lo posible convencido de que va a empezar a escupir fuego en cualquier momento cómo el jodido dragón que es. Luego de unos minutos deja caer sus-no-manos cerrando su boca, saboreando el metal de los colores que pasaron de sus manos a su lengua; no eran agradables en lo absoluto, ¿por qué los colores tenían que saber tan asquerosamente?
¿A qué sabrían los no-colores que puede escuchar vibrando a su alrededor? Mueve los dedos y sus brazos alrededor tratando de atraparlos y solo consiguiendo tropezar con algo, aunque no puede recordar haberse levantado en ningún momento. Parpadea despacio siguiendo el rastro de sonidos que dejaron sus pasos antes de tropezar hasta encontrar la causa de su caída.
De pronto, ya no se siente tan bien.
La habitación empieza a girar estrepitosamente a su alrededor, sus manos empiezan a sudar y puede sentir la bilis subir por su garganta buscando salir, amarga y totalmente desagradable acompañada del ardor del alcohol pues no está seguro de haber comido nada más. Pero nada de eso es más importante que el rostro que lo observa desde el suelo, manchado de los mismos colores que sus manos, el cabello pegado a su frente y los ojos que deben ser de un vibrante verde lo miran sin vida.
El rostro en el suelo es el suyo, pero al mismo tiempo no lo es. Son las mismas mejillas altas, el mismo mentón cuadrado, los mismos ojos verdes, pero más claros a pesar de carecer del brillo de la vida, y el mismo cabello rubio rojizo, solo que su no-cabello no tiene las puntas teñidas de verde neón que está seguro su cabello tiene, ni el mechón mucho más claro que siempre lo había distinguido de su no-rostro. Lo más importante, su no-rostro carecía de las cicatrices que su rostro tiene en sus cejas, labios y mentón, sobre todo carece del bigote que puede sentir cosquillearle por encimad el labio.
Entonces… si ese rostro es suyo, pero no es el suyo porque él no está en el suelo sin respirar, entonces…
—Roman —dice abriendo sus ojos ampliamente mirando a su alrededor, el efecto de lo que había tomado pasando de golpe siendo reemplazado por la adrenalina en su sangre.
Para su horror no está en el club que creía haber estado horas antes, ahora que sus oídos vibran por los rápidos latidos de su corazón puede notar que no hay música a su alrededor y las luces que había estado viendo no eran más que producto de una alucinación. Respira hondo bajando la vista a sus manos confirmando que los colores de antes no son más que sangre que empieza a secarse. La sangre de su hermano.
—Virgil va a matarme —susurra para si mismo dejando escapar una pequeña carcajada, sorprendido por estar más preocupado por la reacción de su novio antes que la posibilidad de ser atrapado por la policía y pasar el resto de sus miserables días en la cárcel por matar a su hermano.
¿No es eso irónico? Se deja caer de rodillas llevando una mano temblorosa al rostro de su hermano moviendo los mechones pegados a sus mejillas, había pasado gran parte de su vida deseando la muerte de Roman, conjurando las peores formas de torturarlo y acabar con él con sus propias manos.
Lo había ahorcado un centenar de veces, golpeado su cabeza contra la pared unas treinta, roto sus piernas y su perfecto rostro al menos unas diez veces. Empujado contra un auto, por las escaleras, atado a una mesa metálica para abrirlo con una cierra y sacado todo lo que había en su interior imaginando los gritos que le arrancaría al perfecto niño dorado hasta que su garganta enronqueciera y muriera asfixiado por su propia incapacidad de gritar y respirar al mismo tiempo. La mitad de las veces, habían sido y fantasías reales, la otra vez no las había podido controlar y eso lo había alejado de Roman, de su familia y de todo lo bueno que alguna vez pudo haber tenido.
Y ahora no va a tenerlo, porque esta vez si lo había matado y ni siquiera puede recordar cómo o por qué. Ni siquiera sabía antes de irse a ahogar sus penas en alcohol y drogas, que su hermano estaba en la ciudad, entonces… ¿cómo?
El sonido de su teléfono lo sobresalta y se aparta rápidamente del cuerpo mirando a su alrededor como si de pronto la policía fuera a entrar por cada puerta y ventana como en las películas para dispararle hasta dejarlo como un colador humano por no reaccionar a tiempo para echarse al suelo y poner sus manos en la espalda. Agita su cabeza alejando esos pensamientos buscando su teléfono en su pantalón con manos temblorosas y contesta sin mirar el identificador.
—Hey, Rey de las ratas —la voz de Virgil le hace tomar una bocanada de aire repentina, sus ojos humedeciéndose porque oh Dios, ¿cómo se lo va a explicar? —, sé que no te has sentido bien estos días, así que hm organicé un maratón de las mejores películas de terror y destripamiento para celebrar Halloween.
—Estamos en junio y odias esas películas —atina a responder en automático desviando su vista al cuerpo de Roman que sigue mirándolo tendido en el suelo, sangre seca bajo su cabeza donde seguramente estaba la herida que le había dado fin.
—Halloween es un estado mental, idiota —Virgil ríe al otro lado de la línea y Remus casi puede ver el sonrojo que se extiende por sus mejillas, muy mala idea porque las mejillas del cadáver frente a él también están enrojecidas y ahora no va a poder parar de pensar en Virgil, su dulce e ignorante Virgil que no está tratando nada más que hacerlo sentir mejor, muerto bajo sus propias manos, bañado de rojo e incapaz de defenderse porque él no es más que un monstruo….
—¿Remus? ¿sigues conmigo? —la preocupación en la voz de su novio no hace más que aumentar la culpa que se acumula en la boca de su estómago.
—Yo… creo que tomé demasiado esta noche —confiesa tragando saliva mirando el reloj y maldiciendo internamente porque en realidad, no era tan tarde ¿cuánto tiempo había estado bajo los efectos de la droga?
—Re… ¿saliste a beber hoy también? —el reproche es obvio, pero no lo suficiente para ahogar la preocupación. Remus juraría que puede escuchar el sonido de llaves a lo lejos indicativo de que Virgil está a nada de salir de casa para ir a la suya.
—Nunca es un mal día para beber —miente poniéndose en pie lentamente—, pero no, solo…. Solo perdí la noción del tiempo, he dormido todo el día y creí que aún era ayer. ¿Te parece sí… te parece sí nos vemos en una hora? —mira el cuerpo de su hermano y la sangre que debe limpiar, la ropa que debe quemar y hacer desaparecer. —Dos horas máximo y te recompensaré jugosamente por las molestias mi arañita.
—Dios eres imposible —Virgil ríe, aparentemente comprando su mentira y relajándose un poco. Bien, preocuparse por las estupideces que hace no ayudarán en nada con su ansiedad—. Está bien, te esperaré y haré los bocadillos que te gustan.
—Uh, ¿salchichas quemadas en forma de penes? —pregunta genuinamente interesado.
—Sí Remus, y palomitas bañadas en salsa de queso picante. No sé como no tienes gastritis comiendo cosas tan asquerosas —aliviado, Remus casi puede escuchar al otro rodando los ojos del otro lado de la línea.
—Así me amas araña, y hey ¡estás atrapado conmigo! —ríe tratando de actuar lo más normal que le es posible caminando alrededor de su desordenado departamento buscando todo lo que puede necesitar para limpiar.
—Y tu conmigo, calamar descerebrado —Virgil ríe también suspirando—. Bien, nos vemos en dos horas. Si llegas tarde escogeremos mi favorita primero.
—Bien, pero si llego a tiempo nos veremos el maratón de Saw antes que cualquier otra.
—Ugh, ¡bien! Hasta luego —Virgil ríe un poco más alto antes de colgar.
Remus baja su mano lentamente viendo su teléfono sin saber como sentirse, vuelve a mirar el cadáver de Roman como si este le fuera a explicar como había terminado en el suelo de su sala de estar, con una herida contusa en la cabeza; obviamente no obtiene ninguna respuesta así que guarda su teléfono y se pone a trabajar.
Es una suerte, piensa sin humor, que no es el primer cuerpo que hace desaparecer.
