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¡Feliz Día Del Jerza!
QwQ/
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El milagro sucedió y a pesar de que ya pasó una semana del día original, Mashima sensei fue tan maravilloso que posteó un arte oficial para ellos y está demasiado hermoso... *lloranding* me alegra haber mantenido la fe, y la fe da frutos. QwQ Si no lo han visto les sugiero ir al twitter de Mashima sensei, darle fav, RT y si gustan, expresar su cariño por la pareja y agradecer por habernos regalado ese arte a pesar de lo muy ocupado que él está.
De verdad estoy agradecida. QwQ
En fin, como podrán adivinar, este One Shot es en honor a ese arte, pues es mi promesa el escribir del Jerza cada vez que Mashima Sensei nos regale un arte. Po cierto, aunque este es un OS, puede ligarse con el fic "Azul Escarlata" sin ningún problema.
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Disclaimer I: Fairy Tail y sus personajes son de Mashima Sensei. La historia es completamente de mi autoría, miel y corazón.
Disclaimer II: Inspirado en el hermoso arte oficial del Jerza Day 2021.
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Referencias De Lectura:
Narración.
«Pensamientos»
Diálogo.
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SONRISA
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La situación se asemejaba a otras.
Solo que en esta ocasión ella no estaba tan tomada.
Después de volver de una misión de un par de meses, Jellal Fernandes había ido a alquilar su usual habitación en Magnolia, dejado sus pertenecías y posteriormente, se había dirigido a Fairy Tail, y aunque por supuesto ser parte de las variopintas vivencias y diversiones que sucedían al estar rodeado de esas personas tan llenas de energía era algo que lo llenaba de una felicidad especial, su objetivo primordial era meramente uno.
Verla a ella.
A la mujer de cabello escarlata que zarandeaba a dos hombres mientras tres más trataban de calmarla convenciéndola de que si los soltaba ellos pagarían por un pastel de fresa completo a cambio del trozo que botaron por estar peleando.
Jellal sonrió.
Ella era la mujer más fuerte hermosa y dulce que conocía.
―Erza ―la llamó con cariño y de inmediato ella volteó a él, mientras los chicos en problemas soltaban un gran suspiro de alivio al verlo también, pero especialmente cuando la mujer los soltó para correr hacia él con una sonrisa que le indicaba que ella había estado bebiendo tal vez un poco de más.
O tal vez alguna mezcla especial de Cana.
―¡Jellal~! ―extendió sus brazos para ella al escuchar su nombre y dio dos pasos rápidos cuando ella se resbaló con un charco de licor que había en el suelo, y así finalmente Erza Scarlet estaba donde quería estar.
En los brazos de él.
―De nuevo divirtiéndote ¿eh? ―le dijo él divertido, su mano enredándose en su sedoso cabello, disfrutando del abrazo que ella le daba, abrazos que desde que confesaron sus sentimientos se volvieron parte de su vida; mientras tanto, los zarandeados chicos aprovecharon para alejarse de la furia escarlata que casi los mata―. ¿Celebrando algo en especial? ―ella negó contra su pecho, inhaló hondo de su masculino y nostálgico aroma y después se alejó un poco de él, colocando una mano en el lado izquierdo de su pecho, en donde el corazón de Jellal latía por ella, y su otra mano en el brazo de él, Jellal miró curioso el puchero en sus labios―. ¿Qué sucede?
―Te extrañé... ―dijo ella sin tapujos, Jellal soltó un suspiro, colocó una mano en la piel desnuda de su hombro―. Te extrañé mucho...
―Y yo te extrañé a ti... esta misión se alargó más de lo que pensaba, lo siento... ―aunque sus misiones no eran tantas como antes, en ocasiones se complicaban, desde hacía mucho tiempo no tenía una misión tan larga.
―No, no te disculpes... ―se sujetó un poco más fuerte de su fornido brazo porque el licor le causó un mareo―, ahora ya estoy feliz porque estás aquí... ―continuó hablando sinceramente, sin importarle las miradas sobre ellos, los murmullos o los silbidos.
Para ellos en ese momento, solo existían ellos dos.
―Yo también estoy feliz por eso ―con cariñó movió su mano de su espalda en donde jugaba con su cabello, hasta su sonrojada mejilla, ya fuese por el alcohol o por los sentimientos que estaba expresando, se veía absolutamente adorable para él, con cariño infinito peinó las hebras de cabello que tenía en su rostro y las colocó detrás de una de sus pequeñas orejas, Erza se inclinó contra la palma de su mano, buscando más de ese toque, más de ese cariño, cerró los ojos, suspiró, Jellal acarició suavemente su piel con su pulgar y ella no pudo más que sonreír encantada.
―¡Jeje! Tu mano está calientita... ―dijo abriendo los ojos, su sonrisa una mezcla de bochorno, bruma alcohólica y cariño, sus ojos brillantes de alegría y amor, haciendo que él sonriese lleno de su amor por ella, encantado de su expresión, lleno de los sentimientos por ella que día a día crecían y lo hacían sentir la persona más feliz del mundo.
Sonrisas de amor, cariño y adoración por el otro.
―Tu mejilla también ―Jellal acercó sus labios a esa mejilla y la besó, luego en su nariz― Y aquí también... ―besó su frente con cariño, ganándose pequeñas risitas de Erza que disfrutaba con cada muestra de cariño, hasta que finalmente Jellal besó sus dulces labios.
Ambos suspiraron por la sensación que los llenó.
Se sentía como una necesitada llovizna después de meses de sequía.
Todos alrededor de ellos se sintieron un poco apenados y dejaron de mirarlos, fue obvio para todos que esos dos meses lejos uno del otro habían sido difíciles para ambos; y ahora, a pesar de estar en el gremio rodeados de personas, no tenían miradas ni pensamientos ni sonrisas más que para el otro.
―Jellal ―Erza suspiró hondo y luego volvió a acurrucarse contra su pecho en un tierno abrazo―, ¿me quieres?
Su corazón latió con fuerza.
―Te amo...―respondió él, devolviéndole el abrazo con esmero, sintiendo como la respiración de Erza se acompasaba poco a poco―. Erza... ―susurró luego de varios minutos abrazados―. ¿Erza? ―se separó un poco solo para darse cuenta de que su hermosa mujer escarlata se había quedado totalmente dormida.
«¿Cómo puede ser más tierna?» pensó con adoración.
―Ara, creo que estaba más cansada de lo que dijo, hace unas horas Er-chan y su equipo llegaron de una misión ―Jellal se volteó hacia la voz y sintió su cara arder al recordar que no estaban a solas, y que de hecho estaban casi en medio del salón del gremio rodeados de todos los miembros de Fairy Tail―. Creo que será mejor que la lleves a descansar ―continuó la albina divertida de comprobar que de verdad Jellal estaba tan ido en su amor por Erza que había olvidado donde estaba, no que él no fuese cariñoso con Erza en público, pero generalmente sus expresiones de cariño eran más recatadas.
Aunque sus miradas por el otro siempre estaban inundadas de amor.
Porque para ellos era imposible evitar tal cosa.
―Cr-creo que es lo mejor ―carraspeó para quitarse el bochorno en la voz, se agachó un poco y tomó a Erza en brazos, la mujer se reacomodó en ellos, su rostro en su cuello lo hizo sentir cosquillas―. ¿Wendy está por aquí?
―¿Wendy?
―Si debo llevarla a Fairy Hill es mejor que alguien que vive allí me acompañe.
―Oh ―Mira se llevó un dedo a la mejilla con un nuevo plan en mente―, pero Wendy no podrá cargarla hasta su habitación.
―No hay problema, yo la dejaré en su habitación.
―Imposible ―dijo alarmada―, los hombres están prohibidos en Fairy Hills, aunque esto pueda ser algo fuera de lo común, Erza no se sentiría bien de que por su causa se rompiese el sagrado reglamento del lugar ―vio a Jellal preocupado y se apresuró a dar un golpe más―, estoy segura que se sentiría enojada consigo misma y culpable por eso...
Y por supuesto, lo logró.
Jellal jamás haría algo que hiciese sentir a Erza desconsolada o culpable.
Esa era la clase de hombre que era.
―Hmm, entonces... ―miró a su alrededor en busca de las otras mujeres mayores que vivían en Fairy Hills.
―Si buscas a Juvia se acaba de ir con Gray, creo que tenían una cita hoy, Cana está demasiado borracha y seguro haría a Erza beber más ya que tiene la guardia baja, Lucy no vive allí y hace un rato vi que Natsu se la echó al hombro para mostrarle algo... Evergreen está ahora con mi hermano decidiendo a donde irán mañana, y yo aceptaría cuidar de Er-chan, pero estoy trabajando y aún no puedo ir a mi casa, lo mismo que Lisanna y Kinana ―astutamente se deshizo de todas las posibles opciones en el lugar.
―Oh... ―Jellal miró alrededor y luego a la mujer dormida en sus brazos.
―¿No crees que podrías llevarla a dormir a tu habitación? ―sugirió y vio que estaba por negarse, por eso se adelantó a él―. Igual podrías dejarla dormir en las camas de la enfermería ―el joven mago le miró esperanzado por la nueva opción―, pero si Er-chan se despierta de pronto puede ponerse a hacer cosas peligrosas y ―juntó sus manos frente a su rostro en un gesto de gran preocupación―, o puede sentirse desubicada y algo triste de despertar allí sola... después de todo ella quería verte, si se da cuenta de que por tomar de más perdió la oportunidad de pasar más tiempo contigo... ―se aseguró de agregar más dramatismo en su voz―. No sé si llorara al estar con alcohol en el cuerpo, pero de seguro se sentirá mal...
Jellal sintió su corazón arrugarse.
¡Él no podía permitir eso!
Erza no podía derramar más lágrimas de tristeza ni soledad en su vida.
―Creo que... la llevaré conmigo... ―Jellal miró a la dormida peli-escarlata―, me encargaré de cuidarla.
―Estoy segura que sí ―Mira sonrió con dulzura, Laxus que la miraba desde lejos casi ríe, no había escuchado que pasaba, pero esa sonrisa le decía que Mira había logrado que alguna de sus tácticas de cupido funcionase.
Era una fortuna que ese demonio usase sus poderes para el bien y el amor.
―Bien, entonces, buenas noches ―Jellal inclinó su cabeza cortésmente y se dirigió a la puerta del gremio, hubieron murmullos y risitas pero él estaba concentrando en que la mujer en sus brazos se sintiese cómoda y no se despertase, así que su viaje hacia su usual lugar de alquiler tardó más de lo normal, levantando miradas curiosas en el camino, aunque para la mayoría era conocida la relación y parte de la historia de esos dos magos.
Algunos lo veían como todo un hermoso cuento de hadas.
Otros eran más recelosos.
Otros no lo aceptaban.
Pero al final que importaban ellos, lo único que importaba era el amor real que ellos se tenían.
Y un amor que no paraba de crecer.
Cuando llegó al lugar usó una puerta discreta al costado del edificio, subió las escaleras en completo silencio, habilidad adquirida por sus tantos años como prófugo y finalmente llegó a su habitación, donde solo fue recibido por su morral de viaje, la mayoría de sus cosas las mantenía en su oficina/dormitorio en el palacio, aunque igual no era como que tuviese mucho, la mayor parte del dinero que ganaba lo ahorraba para el futuro que se formaba en su corazón.
Su futuro con Erza Scarlet.
Usó su magia para encender un par de lácrimas tenues, acostó a la joven en su cama, intentó dejarla ahí sola, pero ella no soltó el agarre de sus brazos en su cuello así que no le quedó de otra que acostarse junto a ella y acurrucarla contra su pecho.
Sonrió.
No podía decir que no lo estaba disfrutando.
La luz de la luna entraba por las grandes ventanas, Jellal sonrió y con cuidado usó un poco de su magia para traer su morral de viaje cerca de él, allí sacó una pequeña caja y de esa pequeña caja sacó un objeto aún más pequeño.
Y brillante.
Con su pulgar y su índice lo elevó, justo para que la luz de la luna se reflejase en él, más específicamente en la gema que lo coronaba, llevaba haciendo eso desde que lo había tenido por primera vez en sus manos y cada vez que él y Erza compartían juntos algún viaje, misión o cita, dejaba que ese objeto absorbiese esa luz en medio de la noche que ellos compartían.
Un anillo.
El anillo con que quería pedirle que pasara su vida junto a él.
―Jell... ―la mujer en sus brazos se removió intranquila y Jellal cerró la mano en un puño escondiendo el hermoso anillo.
―Hey, aquí estoy... ―Erza abrió los ojos, parpadeó varias veces y luego sonrió.
―Lo siento ―frotó su rostro contra su pecho― me quedé dormida...
―No te preocupes, estabas cansada ―con la mano que guardaba el anillo, acarició su suave y sonrojada mejilla con sus nudillos.
―¿D-dónde estoy?
Jellal se quedó pensando cómo responderle, no quería que ella se sintiese apenada o nerviosa al saber que estaban en su habitación y en su cama, a pesar de que su deseo por Erza era grande, era más grande aún su deseo de que ella no se sintiese incomoda con él, finalmente decidió darle la mejor respuesta que podía:
―Estás conmigo... y yo contigo... ―Erza no respondió con palabras, pero la sonrisa que le dio y la forma en que se acurrucó contra él, lo hizo ver que esa era la respuesta correcta.
Y lo que él deseaba de corazón que fuese siempre su vida.
Cuando Erza despertó a la mañana siguiente, le mostró a Jellal su sonrisa más deslumbrante.
...Al aceptar con lágrimas jubilosas el anillo que ahora adornaba su dedo...
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Recuerden, si leen no olviden dejar review, significan demasiado para los fanfickers
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¡FELIZ JERZA DAY!
QwQ/
¡VIVA EL JERZA!
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