No había una razón o siquiera un motivo, o si lo hubiera, habría sido olvidado. Lo más probable es que hubiese sido dejado atrás. Pues…

¿Qué razón había para quedarse absorto en la mirada del cabeza de alga?

Porque no, no había o existía respuesta lógica –al menos en su mente de niño herrero– para poder darle sentido a la situación. Donde tal vez, él había tropezado y caído al suelo.

Pero entonces, ¿Por qué Tokitou-san no se quitaba de encima? …Aunque, ¿Siquiera importaba saber eso ahora?

Sólo sabía que su cabello espeso y largo le estaba molestando, por lo que inconscientemente pasó esos largos mechones detrás de su oreja sin apartar la mirada; lo cual le hizo sentir un poco extraño, aunque no está seguro si es por la mirada del pilar o por lo que acaba de hacer.

Pero… ¿De qué color son los ojos de Tokitou-san?

-… Es raro.

- ¿Qué?

- Tus ojos… No son totalmente verdes, pero tampoco azules – comenta, tratando de hallar algo que pueda responder su creciente curiosidad e intriga, haciéndolo fruncir el ceño –. Extrañamente me recuerdan a piedras preciosas o la porcelana… Es un color bonito y curioso – concluye, asintiendo levemente. Olvidándose momentáneamente de su situación.

Muichiro no puede evitar mirarlo con cierta sorpresa, y entonces Kotetsu nota un pequeño brillo en su mirada de color extraño.

Que por algún motivo, le hace cosquillas y que le obliga a apartar la mirada. Pero acordándose de la situación en la que están, le devuelve la mirada con el ceño fruncido.

- ¡Tokitou-san, quítese de encima ya!

…Aunque las fuerzas de protestar, no son muchas, por alguna razón.