Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen.


Maybe

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-Está bien-exclamó Draco. Su sonrisa fue suave, aunque triste, -supongo que te veré por ahí. Hasta luego, Potter.- El apellido sonaba raro en sus labios luego de decenas de Harry en su lugar, pero se la apañó bien para no demostrar la amargura que el cambio le provocaba.

Harry abrió la boca y pareció arrepentirse de hacerlo, porque volvió a cerrarla, y Draco dio la vuelta empezando a alejarse.

-¿Así que es todo? ¿Peleamos por todo y no pelearás sobre esto?

Draco quiso llorar, dar la vuelta, reír torpemente. En cambio exclamó, logrando que su voz no se quebrara.

-Tú estás terminando conmigo, Potter, no al revés. Tú eres a quien le ofrecen una carrera como jugador de quidditch y viajará por todo el país, no yo. Tú eres a quien le importa que no le agrado a sus amigos. Eres quien decidió que estaríamos mejor separados. Que quiere ese trabajo más que nada.

Harry apretó los labios y los puños. La culpa era notoria.

-Está bien, Harry. Lo está. Sé que acaba de terminar la guerra, que quieres libertad y yo estabilidad. Lo entiendo. Estará bien-prometió. Porque lo estaría. No quería decirle adiós, no quería quedarse estancado en Inglaterra mientras él recorría el mundo, pero lo haría. Porque Draco tenía todo lo que amaba aquí, su madre, su padre, su mansión, su trabajo, el departamento donde había vivido con él... antes tenía a Harry, pero él no quería llevarlo... y bueno, Draco no pensó que esto duraría para siempre, pero siempre pensó que tomaría lo que pudiera.

Y lo había hecho, así que no había nada más que decir.

Aún así tenía la esperanza que quizá, en el futuro, él volvería.

Por él.

Sin embargo, la única forma de saberlo, era dejarlo ir.

¿No era cierto?

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Así que, él se fue. Y Draco empezó un pequeño luto.

Aún volteaba como si el otro estuviera acostado en el lado derecho de la cama, su almohada aun olía a él.

Draco lloró cuando en lugar de él encontró el vacío más de una vez.

Y entonces, un día, tomó las mantas, las almohadas, las lavó. Ordenó la cama. Salió de la Mansión, y asistió a uno de sus juegos de Quidditch para verlo de lejos.

Lo vio brillar, alegre, despreocupado.

Lo vio sonreír, atrapado entre jugadores que lo vitoreaban por su éxito.

Lo vio feliz.

Entonces, Draco pensó que, quizá, él no volvería.

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-¿Realmente estás bien?-preguntó Pansy y Draco asintió, empacando su última maleta y le entregó la llave del departamento.

-Si, bueno, quizá. Tal vez no hoy, pero mañana.

Pansy lo besó en la mejilla con suavidad.

-Haces lo correcto, cariño. No te puedes quedar aquí para siempre, hundiéndote en recuerdos de ambos, cuando él lo ha superado.

Draco la miró y asintió pensativamente.

No quería irse, no quería superar él también esta relación.

Quería quedarse en cama, llorar. Recordar en cada rincón la sonrisa de Harry, sus palabras suaves, sus besos dulces.

Pero quedarse no era la solución.

Si él volvía por él, si decidía regresar por él, lo haría donde quiera que estuviera, ¿cierto?

Y si no volvía, Draco habría detenido su vida en vano.

Y no podía hacerlo. Aquí estaba todo aquello que amaba.

Bueno, casi todo.

Pero quizá, algún día, volvería a ser todo. Con o sin Harry.

Tal vez encontrara a alguien más. Alguien que buscara lo mismo que él.

Ambos salieron del departamento y la puerta se cerró para siempre, al menos para Draco.

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-Draco.

Así que, no debió sorprenderlo cuando pasó, pero lo hizo. Sabía que Potter había regresado a Inglaterra. Sabía que dijo que se tomaría un descanso, pero había pasado tanto tiempo... y Draco era un sanador, con un horario libre tan limitado fuera de San Mungo que apenas veía la luz del sol y salía del hospital, que cuando pasó, no pudo evitar saltar.

Tenía uno de esos té muggles con tapioca que tanto amaba y masticaba el popote mientras, distraídamente, pensaba el mejor regalo para Pansy.

El susto fue tal, que tiró su bebida.

-Mierda-soltó y agitó su varita, para limpiar el desastre.

-Oh, lo siento, no quería asustarte.

-No, no te preocupes-empezó-yo... -sus palabras se detuvieron y miró detenidamente a Harry. Le sonrió suavemente.-Hola.

Quería gritar, te extrañé, ¿aún me amas?

Pero no lo hizo.

-Hola-susurró su acompañante y ambos guardaron silencio por minutos.-Fui al departamento.

-Se lo vendí a Pansy.

-Escuché que lo vendió. Toqué la puerta. Había una familia. Tres niños y una mujer.

Draco sonrió.

-¿En serio? Siempre pensé que era un buen lugar para tener un bebé nada más, que más de uno sería...-exclamó con energía, parte en producto de la emoción y parte por la azúcar del té, y se detuvo de nuevo asimilando el hecho que Potter había ido al departamento de Draco, intentando encontrarlo. Miró al jugador de quidditch, quien tenía una mezcla de culpa y nerviosismo, y se preguntó porqué estaban platicando. Cual era el fin de eso.

¿Eran conocidos saludándose?

¿Harry lo extrañó como él lo hizo, o solo quería ver si Draco estaba bien para continuar con su vida?

¿Quería volver con Draco, o terminaría finalmente con todo?

-Yo...-empezaron ambos al mismo tiempo.

-Debo volver al trabajo-exclamó Draco, mientras Harry terminó preguntando.

-¿Te gustaría ir a cenar para ponernos al día?

Draco lo miró por segundos y negó.

-Lo siento, tengo doble turno. Me alegro verte-exclamó-pero solo salí para tomar algo. Hasta luego.

Dio la vuelta y empezó a retirarse cuando Harry lo alcanzó.

-Espera, Draco espera.-Colocó un papel en su mano y Draco con curiosidad lo desenredó. Era la dirección del departamento que anteriormente fue de ambos.

-¿Por qué me das esto?

-Lo compré.

-¿A la familia de esa mujer?

-Si, si, quería recuperarlo a cualquier costo y ahora seguramente ella tiene algo mejor con todo el dinero que le di. Y me preguntaba, si, quizá, ¿te gustaría visitarlo?¿visitarme?

-¿Por qué?-preguntó en casi un susurro-¿Para qué?

-Aún me gustas. Te he extrañado como loco. No he dejado de quererte y todo este tiempo... No hubo nadie más, Draco. Por favor, acéptame de regreso. Fui estúpido, y era tan joven, y sé que lo arruiné pero yo...

Draco lo miró por segundos.

Y entonces, negó.

-No puedo volver contigo-exclamó.

-Está bien.

-¿Eso es todo? ¿Peleamos por todo y no pelearás sobre esto?-preguntó y Harry sonrió suavemente, recordando su propia pregunta.

-Yo terminé contigo, Malfoy, no al revés. Yo acepté una carrera como jugador de quidditch y viajé por todo el país, no tú. Era yo a quien le importaba que no le agradaras a mis amigos. Quien decidió que estaríamos mejor separados. No tú. -Exclamó en una versión modificada de las palabras de Draco.-Tú te quedaste y te convertiste en sanador, lo cual ibas a hacer con o sin mí. Cuidaste de tus padres, de tus amigos, hiciste de tu vida una mejor vida. Hiciste todo lo que dijiste una vez que harías.

Draco lo miró en silencio y se sintió orgulloso de sí mismo.

Porque sí, lo había hecho.

-Pero yo, yo escapé y desde entonces no hay día en que me pregunte como hubiera sido si me hubiera quedado. Cómo sería mi vida, con Teddy, contigo. Así que está bien si ahora no quieres, lo intentaré de nuevo mañana, y de nuevo al día siguiente. Tengo el tiempo del mundo, porque he decidido quedarme aquí. No más quidditch internacional-respondió a la duda no expresada de Draco.-Después de todo aquí está lo que más amo. A menos que tengas a alguien ¿lo tienes?

El corazón de Draco latió con locura.

Quiso reír, llorar, gritar de felicidad.

En cambio, dejó salir una suave respuesta.

-No.

Harry sonrió. Enormemente, feliz. Como si fuera la mejor noticia del mundo. Y Draco se preguntó porqué alguna vez pensó que Harry había sido feliz atrapando la snitch aquel día, cuando su sonrisa ahora era mucho más brillante.

-Puedes intentar que salga contigo. Eso no significa que voy a aceptar. Soy un sanador a tiempo completo, simplemente no tengo tiempo. Mis días de romance adolescente se han acabado.

Harry siguió sonriendo enormemente.

-No importa, me las apañaré. Puedo asegurarme de ser un buen cliente de San Mungo y traerte la comida a diario. Puedo traerte incluso eso que bebías antes. Y entonces, cuando menos lo esperes te atraparé con un anillo en el dedo.

¿Matrimonio?, pensó Draco emocionado.

¿No solo volvió, quería quedarse con él para siempre?

-Probablemente te canses de este estilo de vida antes que eso pase-le comentó.

Harry sonrió de nuevo y negó.

-Está bien, es mi turno de verte volar desde las gradas. Ve a hacer lo que necesites para ser feliz. Yo seré quien espere esta vez.

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