Todo esto es culpa de Dulce no te puedo etiquetar pero va por tu lindo escrito linda!

Advertencia 18


Crowley no podía pensar no podía siquiera ordenarle a su cuerpo parar, sus manos se movían sin su consentimiento por la suave y blanca piel cubierta de encaje y suave tela celeste.

Sus labios se encargaban de devorar y marcar aquel terso cuello arrancando suspiros cada vez más audibles y apretando cada vez más su erección contra el tembloroso cuerpo que se exhibía frente a él.

Habían pasado miles de años juntos pero jamás de aquella manera, jamás pudieron gozar de la intimidad como en aquellos momentos debido a la preocupación por ser descubiertos. Ahora eran intocables en ambos bandos y aquello había servido para fortalecer su relación, nunca le habían importado tanto los aniversarios y fechas, ya que para él y su naturaleza demoníaca no tenían relevancia.

Sin embargo su ángel no pensaba de la misma manera y ahora lo agradecía, no recordaba el número del aniversario o exactamente lo que celebraban, simplemente se deleito con la vista de su hermoso ángel vestido en una suave lencería celeste que dejaba poco a la imaginación, no lo había pedido pero mentiría si dijera que jamás se lo había insinuado a su pareja.

Movió sus caderas buscando un poco de fricción para aliviarse, no quería terminar tan pronto con su regalo.

-Parece que mi ángel es demasiado travieso... tentándome así... ¿Creíste cariño que podías vestirte así y no iba a follarte?- preguntó lascivamente en el oído del rubio sintiendo como éste se estremecía ante su voz.

-N...no... - trató de responder sin mucho éxito.

-¿No? Claro que no angelito... deseas que lo haga... tu cuerpo me lo dice- usualmente no era tan brusco con el ser angelical pero simplemente no podía controlarse esta vez, no sintiendo como las caderas ajenas buscaban presionarse contra las suyas.

-Por favor...- gimió con la voz rota, podía sentir el áspero roce de los jeans del demonio contra su erección apenas cubierta por la lencería, se sentía mojado y ansioso como nunca antes lo había estado.

El demonio está vez no respondió, simplemente comenzó a bajar por el blanco cuerpo acariciando la redondeada figura llegando hasta aquellos celestiales muslos en los cuales se paró para poder mimar a su gusto, disfrutaba la sensación de que sus manos no lograban abarcar por completo los muslos de su ángel al igual que su glorioso trasero.

Su boca disfrutó del dulce sabor de la piel de su amado llegando cada vez más a su premio, no iba a sacarle nada... no, iba a tomarlo tal y como estaba. Barrió la delicada tela exponiendo así la entrada a su paraíso personal y con una sonrisa lasciva comenzó a prepararlo mirando como su pudoroso ángel gemía pidiendo por el.

Aziraphale boqueó sin aire cuando finalmente su amante entró en el, el demonio solo se había abierto el pantalón dejando la elegante camisa y el saco en su lugar, le gustaba... le hacia sentir sensual el que no quisiera perder el tiempo quitándose la ropa, el que no llevara ropa interior se le antojaba obscenamente estimulante. Buscó su boca mientras sus caderas comenzaban a moverse, lento pero profundo, buscando desquiciarlo para que pidiera más y era algo a lo que no se podía negar.

-Más... Crowley... - no podían salir más palabras de sus labios, no podía recordar otras pero no hacia falta, su mensaje fue recibido y pronto la cama se movía con la fuerza de los movimientos del demonio, no se había tocado a si mismo y no hacia falta, ver el placer dominar los sentidos de su demonio era todo el estimulo que necesitaba.

Los gruesos muslos del ángel apretaban las delgadas caderas buscando sentirlo más cerca, el demonio le apretó el trasero sintiendo como su miembro era asfixiado siendo imposible contenerse.

El ángel llegó a su orgasmo manchando la camisa violeta del demonio y éste al sentir la estrechez junto con las contracciones se vacío en el interior de Aziraphale con un gruñido de satisfacción. Sudorosos buscaron la mirada ajena, era la primera vez que hacían algo así, Crowley temía haberle lastimado y el ángel solo quería saber si lo había disfrutado.

-¿Estas bien?- preguntó saliendo con suavidad de el.

-Perfecto...- respondió aun sonrojado mientras se acomodaban en la cama- ¿te gustó tu regalo?- pregunto tímidamente.

El demonio solo pudo reír ante la inocente pregunta - El mejor que pueda recordar - le aseguró besando su frente.

Sin duda iba a poner más atención ahora a los aniversarios.