Los personajes no me pertenecen sino que son propiedad de la querida Rumiko Takahashi y hago esto sin fines de lucro, solamente con el fin de entretener.


~~ Fuego y Pasión ~~


Era otra de esas noches donde entraría al bar, se sentaría en el mismo lugar en la barra y bebería cerveza hasta sentirse algo mareado, pagaría la cuenta y volvería a su departamento a intentar dormir algo siempre y cuando el recuerdo de su ex novia no lo atormentara. Había estado con algunas mujeres nada serio en realidad, pero cuando conoció a Rouge creyó que había conocido realmente el amor.

La mujer era hermosa, cabello castaño largo, bonito cuerpo, fuego en sus ojos y una dulce sonrisa que encandiló a Taro desde el día en que la conoció. Compartieron muy lindos momentos a lo largo de cuatro años pero una mañana recibió una carta de Rouge. Era una despedida, no podía continuar con la relación pero siempre tendría un lugar en su corazón y así sin más ella desapareció de su vida.

Entró al bar como cada noche desde hace un mes, saludó al barman y le pidió una cerveza. Respondió algunos mensajes de amigos y chequeó sus redes sociales; de repente levantó la vista y observó en la puerta a una mujer de cabello castaño y corto ataviada en un sensual vestido color rojo. Ella pasó por su lado, le guiñó un ojo y se dirigió hacia una de las mesas del fondo del lugar, donde la iluminación era más escasa y daba un aire de más intimidad.

Taro se quedó pasmado al verla tan hermosa y tan sensual que tomó de un sorbo lo que le quedaba en su vaso y solicitó otra cerveza más. Tratando de disimular se dio vuelta y la observó, ella se encontraba sentada sola llamando al mesero para que tomara su orden.

Decidido tomó la cerveza que recién le era entregada y se dirigió a la mesa de la mujer.

-Espero no incomodarte pero noté que estabas sola y yo también, quizás podríamos hacernos compañía – dijo él tomando asiento frente a ella.

-Qué te hace pensar que estoy sola? Quizás solamente espero a alguien.

-Lo siento tienes razón, es imposible que una mujer tan bonita como tú lo esté.

En ese momento ella sonrió y le extendió su mano.

-Soy Nabiki, ¿y tú eres?

-Taro – respondió estrechando también su mano.

Nabiki comenzó a contarle que era la primera vez que visitaba ese bar y que se encontraba celebrando ya que ese día firmó su divorcio. Había estado casada durante tres años con un empresario que no dejaba de tener amantes diferentes todos los meses.

No sabía porque ella decidía contarle de su vida íntima pero poco le importaba, se encontraba deslumbrado por su belleza hasta que escuchó que ella le preguntaba por su motivo de estar sólo en el bar cuando también era un hombre apuesto.

-Hace un mes mi novia me dejó – dijo escuetamente.

Ella sonrió nuevamente y levantó la mano al mesero solicitando otra ronda más.

Sin darse cuenta pasaron 5 rondas de cerveza para Taro y gintonic para Nabiki, estuvieron hablando de sus vidas, de sus trabajos, amigos y familia sin darse cuenta que eran dos extraños compartiendo un buen momento hasta que el dueño del bar anunció que ya era hora de cerrar.

Taro se levantó y le dió la mano a Nabiki para ayudarla, ella la tomó sin problema y se dirigieron hacia la puerta. La noche era algo fresca por lo cual al salir a la calle Taro tomó su chaqueta y la colocó sobre los hombros de la mujer.

-Gracias por la compañía de esta noche – dijo ella con un fuego en su mirada.

-Te invito a seguir tomando algo en mi casa, para protegernos del frío. Sin esperar respuesta por parte de ella la tomó de la mano y empezaron a caminar.

Nabiki estaba maravillada con el hombre, no sólo era guapo sino también tenía una personalidad muy segura y eso la había encendido ya que era siempre ella la que tomaba el control de la situación, se preguntó si en la cama sería igual y sonrió ligeramente.

Llegaron al edificio de Taro y subieron al ascensor, aún tomados de la mano. El espacio dentro del ascensor era estrecho lo que generaba que los cuerpos estén bastante cerca casi en contacto directo, tanto que ambos pudieron sentir el calor emanado del cuerpo del otro.

Bajaron y se dirigieron hacia la puerta de la derecha. Ingresaron al departamento, Nabiki colocó la chaqueta en el perchero y Taro se dirigió directo hacia la cocina en busca de unas copas de vino.

Cuando volvió, la encontró mirando por el ventanal de espaldas a él y decidió tomarla por la cintura y entregarle la copa.

Ella al sentirlo tan cerca sintió un escalofrío recorrer su espalda y bebió el vino. – está delicioso.

-No tanto como debes estarlo tú – dijo él girandola y no aguantando más la besó abriendo rápidamente sus labios y entrometiendo su lengua. Ella correspondió el beso, cruzando su mano libre por su cuello para estrechar su cuerpo con el de él, buscando disminuir el espacio entre ellos.

Continuaron así hasta que tuvieron que detenerse para tomar aire y ella aprovechó y dejó su copa en la mesita que estaba junto al ventanal.

Taro la tomó nuevamente de la mano y se dirigieron hacia el sofá. Él decidió recostarla de espaldas sobre la superficie y colocó su cuerpo encima. Continuaron con los besos, conociéndose, ella se aventuró a ir levantando la camiseta para poder acariciar su fuerte espalda.

Mientras tanto él iba dejando un regadero de besos por el cuello de la mujer y hasta el inicio de sus pechos donde dejaba chupetones. Eso encendió algo en ella que logró levantarse, lo empujó y con una gran habilidad le sacó la camiseta dejando su torso desnudo. Pudo admirar lo fuerte y trabajado que era y se mordió el labio inferior.

Se quedaron así sentados besándose mientras él se dedicaba a acariciar sus piernas y muslos levantando levemente el vestido.

De repente ella decidió darse la vuelta y le ofreció su espalda, tomó su mano y la colocó sobre el cierre invitándolo a deslizarlo y así deshacerse de la vestimenta y él lo hizo, con una delicadeza impropia de él y con un ritmo lento bajó el cierre y a la medida que iba haciéndolo dejaba besos sobre su piel. Notó que no llevaba sostén y llegó al nivel de la cintura dónde sólo pudo observar algo de la lencería de la mujer. La abrazó fuertemente por la espalda apretando un poco sus pechos y sintió sus pezones erectos lo que lo hizo enloquecer. Besó su cuello, lo lamió como un lobo hambriento.

En un rápido movimiento ambos se pararon al costado del sofá y la tela cayó al suelo. Nabiki aún estaba de espaldas y él la sostenía aún con un brazo. Con el otro se deshizo de su cinturón pero tuvo que soltarla para bajarse el jean. En ese momento ella se dio vuelta y le entregó una visión directa de su parte delantera. Tenía una hermosos pechos con algunos chupetones marcados por el mismo hace un momento.

Ella lo ayudó a sacarse la ropa y hábilmente bajó también su boxer dejándolo al desnudo.

Se humedeció los labios y decidió probar el miembro de Taro. Deslizaba su lengua por todo el largo, entraba y salía.

-Mmmh, Nabiki eres una chica muy traviesa y eso me gusta - dijo el hombre disfutando. Ella continuó con lo que hacía pero apretaba los muslos del hombre para abarcar más y acelerar el ritmo.

Cuando sintió que se correría decidió tomarla de los antebrazos, la levantó y la besó nuevamente, con una mano la tomó por la cintura para pegarla más a él mientras deslizó una mano por su braguita y notó la humedad en ella asique se aventuró en bajarla con ayuda de ella.

Él se decidió a tomar las riendas por lo cuál la llevó nuevamente hasta el sofá donde la sentó y el se colocó por detrás. Acarició todo su cuerpo, su cuello, sus pechos, el costado de su cintura mientras ella con una mano lo atrajo para continuar besandolo y con la otra seguía el mismo recorrido que la mano del hombre.

Una de sus manos, llegó hasta su centro y le dedicó unas caricias, con la otra se estiró un poco y alcanzó en otra mesita un condón. Ella no paraba de jadear por las caricias recibidas, Taro beso su cuello y le dijo – eres una hermosa visión Nabiki. Apretando su miembro ya listo contra su espalda baja.

Se despegó unos segundos para colocarse el condón y luego la inclinó hacia delante colocando un almohadón bajo su pecho. Deslizó un dedo recorriendo la columna vertebral de ella generando que se le erize toda la piel y comenzó a introducirse sosteniéndola fuerte de las caderas. Y empezaron los gemidos y los jadeos, encontraron rápidamente un ritmo que les generara placer a ambos.

-Oh Taro, Taro – gritaba. Sabía que había hecho bien en dejar que él tome el control por completo, hacía bastante tiempo no gozaba de aquella forma. Los embistes y las manos fuertes de Taro sosteniéndola la estaban enloqueciendo, era fuerte y profundo tanto que logró tocar el punto máximo de placer varias veces y comenzó a sentir un calor en todo su cuerpo y en su vientre y supo que llegaría el orgasmo.

-Así es, correte para mí preciosa, yo no creo aguantar mucho más – le dijo y con unas embestidas más alcanzó el climax y luego él la siguió.

El cuerpo de él quedó sobre ella jadeando, exhausto pero pleno. Se retiró y se quitó el condón tirándolo a un costado. Fue a su habitación a buscar una camiseta y un boxer. Volvió rápidamente y se la entregó a Nabiki que ya se había colocado su braguita y se sentó a su lado abrazándola por los hombros. Ambos seguían agitados y se miraron, lo que observaron fue fuego en los ojos del otro y rieron cómplices. Nabiki supo que había encontrado a alguien capaz de domarla y Taro supo que había conocido el verdadero fuego en su chica de ojos café.

FIN.

Hola a todo aquel que se anime a leer los desvaríos que salgan de mi cabeza. Escribí este fic que es un TaroxNabiki porque son mis personajes favoritos después de la parejita principal. Siempre imagino que si ambos se juntan serían un fuego en si mismos, los veo mas pasionales que sentimentales por ende quise plasmar algo de eso en esta historia. Intenté darle un contexto no quería que fuera sólo lemon y ya porque sigo siendo bastante inexperta. GRACIAS TOTALES por darle una oportunidad a este fic y si es que dejan un Rw también, gracias por hacerlo. Espero sorprender(y a mi también) más adelante con alguna otra historia. Les mando muchos besos =)