NOTA: Esto es una traducción de Fuschaslime en Ao3.
TW: Smut. Un poco de humillación verbal.
Draco no sabía por qué permitía que este tipo de cosas siguiesen sucediendo. Sabía que era ridículo. Sabía que no debía colarse en los dormitorios de chicos de Gryffindor. Sabía que no debía encontrarse con alguien en una habitación que comparte con otras cuatro personas. Sabía que realmente no debería estar semiduro anticipando dicha reunión. Básicamente, Draco estaba ignorando una vez más todos sus instintos por Harry Potter.
Comenzó de una manera bastante inocente, tan inocente como puede ser una noche de póquer en la sala común de Slytherin. Fue como de costumbre: algunos knuts y hoces intercambiados aquí y allá, algunas promesas de hacer la tarea o limpiar. Luna logró ganar un bonito collar de ámbar de Pansy antes de optar por no jugar para leer una revista que parecía de los años 80. Neville, derrotado, se rindió después de su primera derrota. Cho rápidamente siguió su ejemplo cuando las cosas comenzaron a ponerse calientes. Hermione y Blaise se aburrieron casi al mismo tiempo y decidieron presenciar e instigar en lugar de jugar. Entonces, al final de la noche, los números se reducieron a un enfrentamiento entre los infames rivales, Harry Potter y Draco Malfoy.
Inmediatamente se convirtió en algo muy importante entre ellos, ya que ninguno de los dos tenía un deseo real de obtener más dinero y ambos tenían una fuerte motivación para ganarle el uno al otro. Draco se sentó, con el rostro frío y concentrado, revisando sus cartas con Blaise colgando de un hombro y Pansy del otro. Cinco espadas. Una escalera de color. Draco resistió el impulso de sonreír y volvió a mirar a su oponente, haciendo contacto visual con el verde brillante.
—Puede que seas bueno en el póquer, Malfoy... Pero Potter tiene suerte —advirtió Blaise mientras se inspeccionaba las uñas.
—No puedes conseguir un juego mejor que ese —susurró Pansy.
—Sí, de acuerdo, gracias por el consejo —Draco se sacudió a sus compañeros y volvió su atención al asunto en cuestión: la apuesta. Draco levantó la barbilla, inspeccionó el rostro de Harry y no encontró más que esa sonrisa arrogante que siempre tenía. Hizo una pausa antes de hablar —. Está bien, Potter. Si gano, tienes que pararte en el medio del gran salón durante el desayuno y proclamar la superioridad de Slytherin sobre Gryffindor. Convincentemente. Y llamar a McGonnagall una vaca vieja.
—Oye, vete a la mierda Malfoy, no hay necesidad de eso —exclamó Ron mientras Hermione suspiraba pellizcándose el puente de la nariz.
—Oh, definitivamente hay necesidad de eso —Pansy soltó una risita maliciosa. Justo cuando todo el infierno comenzaba a desatarse entre las dos casas opuestas, Harry asintió y habló.
—De acuerdo —Ron le dio a su amigo una mirada de traición. Harry lo ignoró y se inclinó sobre la mesa, agarrando la corbata suelta de Draco para acercarlo más él y murmurar en su oído —. Pero si yo gano, tienes que darme un baile erótico —todo el cuerpo de Draco se puso rígido cuando sintió que un rubor lo recorría. Harry se echó hacia atrás. Una amplia, burlona y pervertida sonrisa apareció en su rostro. Draco se enderezó y puso los ojos en blanco, tratando de ocultar lo mucho que eso lo excitó.
—¿En serio? —él se burló. Harry solo asintió, encogiéndose de hombros como si lo que hubiese pedido no fuera terriblemente sucio. Draco resopló y volvió a mirar sus cartas para fingir confianza. —Trato hecho —no era como si no hubiese hecho cosas vergonzosas con Potter antes. Harry sonrió como un niño en su cumpleaños y Hermione le arqueó una ceja.
—¿Cuál es la apuesta, entonces? —preguntó Seamus, compartiendo miradas confundidas con los demás en la habitación.
—Eso es entre Malfoy y yo —Harry se rio con desdén con esa manera que enfurecía tanto a Draco porque siempre se salía con la suya. Bastardo presumido. Como era de esperar, la gente pareció aceptar esta explicación excepto por Ron, quien le dio un empujón a Harry hacia un lado —. Ya basta Ron, te lo diré más tarde. —dijo con fastidio.
Draco dejó sus cartas.
—Escalera de color —dijo Ginny con un silbido bajo.
Harry miró fijamente las cartas frente a él, y por un segundo Draco pensó que había ganado. Pero entonces Harry miró hacia arriba, dio un guiño de satisfacción y dejó la mano con total seguridad. Los ojos de Draco se agrandaron mientras contaba una reina, un rey, una jota, un as y un diez. Corazones.
Maldición. Escalera Real.
Draco ya se estaba arrepintiendo de esto. Sintió una profunda humillación en el estómago y un rubor hirviente desde su rostro hasta la nuca. Esto era tan degradante. Pero aun así apretó los puños, dio un suave golpe en la puerta del dormitorio de Harry y entró cuando la puerta fue abierta por un Potter relajado, desabrochado y sin corbata. Esto lo excitó más de lo que le gustaría admitir.
—Bienvenido... —saludó Harry mientras cerraba la puerta detrás de ellos. Draco no respondió, en su lugar le lanzó una mirada furiosa, pero aún asi se dejó tirar por la cintura, al ras contra el frente de Harry, donde la mitad de la erección del otro chico ya era evidente. Draco roconoció que la sangre le subía al sentir el contorno de la polla de Harry contra su cadera —, He estado esperando esto toda la semana —dijo en un tono bajo con una mano subiendo para jugar con el cabello en la parte posterior de la cabeza de Draco. Draco colocó una mano sobre el pecho del Gryffindor, dándole un ligero empujón para permitirse llevar a Harry de espaldas hacia la cama.
—¿Ah sí? Pues me alegro por ti —espetó con sarcasmo, empujándolo hacia abajo para que se sentara en la cama —. Ahora terminemos con esto.
—Espera —Harry se levantó de un salto como un cachorro emocionado para encender el tocadiscos y bajó el volumen para no molestar a los dormitorios vecinos. Era una especie de música rock muggle que Draco no reconocía y le dio a su amante una mirada de incredulidad.
—¿Esto realmente tiene que ser una producción completa, Potter?
—¿Qué? ¿Quieres darme un baile erótico sin música? ¿Qué tan incómodo sería eso? —Harry se rio entre dientes antes de volver a sentarse en la cama. Draco chasqueó la lengua mientras comenzaba a desabrocharse la camisa.
—O, podríamos tener sexo como la gente normal.
—Sí, pero esto es como, súper caliente —dijo Harry arrastrando las palabras, abriendo las piernas y palmeándose a través de sus pantalones mientras veía a Draco deshacerse de los suyos, permitiendo que su camisa colgara desabotonada sobre su cuerpo. Harry silbó mientras Draco caminaba hacia él, extendiendo la mano para agarrar la cintura de los calzoncillos negros de Draco que ahuecaban su trasero maravillosamente y hacían que su polla se viera tan deliciosa —. Además, parece que tú también estás un poco entusiasmado —Harry miró descaradamente su erección y Draco apartó su mano.
—Vete a la mierda —Draco miró hacia el techo avergonzado y Harry vaciló.
—Mira, no voy a obligarte a hacer esto si no quieres. Yo...
—Una apuesta es una apuesta, Potter. Yy voy a pagar —con eso, Draco se sentó a horcajadas en el regazo de Harry sobre la cama, con las manos pálidas aterrizando en sus hombros mientras sus caderas comenzaban a rodar lentamente contra las del otro. Harry se estiró de nuevo para tratar de agarrar las caderas de Draco, para guiar sus movimientos de modo que pudiera sentir su longitud contra su raja. Pero una vez más sus manos fueron apartadas —Ah ah ah. No tocar. Eso no era parte de la apuesta —Draco dio un lento, largo, tentador y sucio movimiento de sus caderas y Harry se estremeció al sentir la polla de Draco contra la suya, ahora completamente dura –. Yo te doy a tí un baile erótico, ¿de acuerdo? ¿Me dejarás hacer esto? ¿O seguirás interfiriendo? —levantó una ceja, inclinándose para que sus labios casi se tocaran, Harry dejó escapar un gemido bajo por su tono.
—Joder. Dí, bebé, haz lo que tengas que hacer —maldijo Harry, todavía con tantas ganas de agarrar la cintura de Draco y friccionarlo con él. Draco puso los ojos en blanco.
—No me llames bebé —murmuró mientras comenzaba a dejar un rastro de besos por el cuello de Harry hacia su pecho.
Draco podía sentir el pesado bulto en los pantalones de Harry y trató de ignorar el hecho de que eso hizo que su polla comenzara a gotear. Sintió como si su piel picaba con electricidad mientras le quitaba la camisa a Harry, una mano bajó para tocar su cinturón. Harry dejó escapar un gruñido frustrado y Draco tuvo que mover sus caderas para que Harry no lo hiciera correrse solo por sus ruidos. Enterró su nariz en el hueco del cuello de su amante y respiró tan profundo que los hizo jadear a ambos.
—Te odio por esto —murmuró Draco, Harry resopló ante la obvia contradicción mientras sus caderas se movían hacia arriba.
"No es justo" pensó Draco mientras su cuerpo se calentaba tanto que sentía como si estuviera humeando. Estaba tan excitado, su pene estaba mojado con líquido presiminal y tenso dentro de sus calzoncillos mientras imaginaba la longitud de Harry contra él sin las capas de tela interfiriendo. Ya era bastante malo que Draco tuviera que mirar al suelo en los vestuarios de los chicos en caso de excitarse. Ya era bastante malo que se le solía si un chico guapo le tocaba la cintura o se acercaba a su cara. Pero Harry Potter hizo que todo fuera mucho peor. Antes de que comenzaran con esto, cualquier cosa que se llame, Draco tenía que correr a los baños para hacerse una paja si Harry decía algo en cierto tono o se veía demasiado bien durante un partido de quidditch. Pero ahora que Draco tenía a Harry en su cama y viceversa varias veces a la semana, era mucho peor. Porque Harry lo sabía. Y presionaba contra la espalda de Draco cuando nadie más estaba mirando solo para que sintiera el contorno de su pene. O hacía gestos obscenos con las manos a través de las mesas del comedor durante la hora de la comida. O le exigía a Draco que le diera un baile erótico durante una partida de póquer frente a todos sus putos compañeros. Pero Draco aún lo atraía para darle un beso caliente antes de que nadie pudiera ver y aún se encontraba con Harry antes de la clase en un armario de escobas para masturbarlo rápidamente o le daría el maldito baile erótico. Porque era el maldito Harry Potter.
En este punto, Harry estaba lloriqueando para que le quitaran los pantalones, diciendo cosas como "por favor" y "vamos Draco" y "joder, duele", así que Draco obedeció y se dejó caer de su lindo asiento en el regazo de Harry. Desabrochó el cinturón y bajó la cremallera de la bragueta, mirando intensamente a Harry mientras él, a su vez, también lo miraba con lujuria. Permitió que Draco se quitara la última prenda y observó, tenso, mientras pasaba sus manos por sus piernas, frotando pequeños círculos en sus muslos.
—Dios, ¿Sabes lo bien que te ves? —murmuró. Draco se sonrojó, apartó la mirada del intenso contacto visual, se puso de pie y se dio la vuelta. Se sentó de nuevo en el regazo de Harry, esta vez arqueando la espalda y moviendo las caderas como una vaquera invertida para que su amante pudiera ver bien el trasero con el que estaba obsesionado —. Joder, tan bueno, así es —gimió Harry, con las manos crispadas mientras resistía el impulso de manosear, acariciar y abofetear esas firmes mejillas —, Es como si estuvieras hecho para esto, tan jodidamente bueno —Draco se mordió el labio para no soltar un gemido ante esas palabras. Los calzoncillos de Draco tenían una gran mancha resbaladiza en la parte delantera donde su polla rogaba ser liberada. Harry se inclinó para respirar en el oído de Draco —. Déjame tocarte, bebé. Te haré sentir tan bien. Tu trasero prácticamente me lo está rogando por lo bien que se ve en mi polla —puntuó la petición con un giro hacia arriba de sus caderas, una polla gorda increíblemente dura contra él —. No puedes ponerme así de duro y no dejar que te toque.
—Dios mío, eres un pervertido —quiso decirlo en modo de reproche, pero terminó como un gemido desesperado y excitado. Harry sonrió, sabiendo que tenía la ventaja ahora que el chico encima de él estaba tan necesitado.
—Sí, pero te encanta. Amo cuando te pongo caliente cuando quiero, ¿no? Porque estás tan desesperado por mí que me dejarías masturbarme contigo en medio de la clase. Joder, eres una puta por mi polla —maldijo mientras Draco movía las caderas con especial fuerza, de modo que su polla estaba entre sus mejillas.
—Vete. A. La. Mierda. Potter —gimió Draco, teniendo que mantenerse firme en las rodillas de Harry ya que su mente estaba nublada y todo lo que podía pensar era querer querer querer Potter Potter Potter.
—Vamos, bebé, déjame hacerme cargo de ti —canturreó Harry, deslizando una mano para sumergirla en la cintura del otro —Joder —siseó al sentir lo resbaladiza que estaba la polla de Draco, goteando profusamente preseminal de la punta —, Estás tan mojado... ¿Todo esto por mi? —preguntó suavemente mientras comenzaba a acariciar hacia arriba y hacia abajo de la longitud empapada.
—En realidad estoy pensando en Snape en este momento —dijo Draco inexpresivo. Estaba excitado, pero harto de que Potter lo lleve al límite todo el tiempo.
—Dios, que asco —Harry comenzó a retirar su mano, pero Draco rápidamente agarró su muñeca, empujándola hacia su ropa interior.
—Por ti, solo por ti. Mierda, Harry, por favor —Harry soltó una carcajada, su otra mano subió para agarrarse al cabello rubio de su amante y tiró de él hacia atrás para que estuviera pegado a su pecho.
—¿Quieres que te folle? —Draco asintió con desesperación –. Dí gracias las por hacerte que me des un baile erótico —Draco resopló. Harry estaba muy interesado en hacer que Draco suplicara por su polla, lo haría decir las cosas más degradantes antes de follarlo. Pero Draco estaba tan necesitado de que ese grueso bulto estuviera dentro de él que, sinceramente, ya no le importaba.
—Gracias por hacerme darte un baile erótico, maldito hijo de puta —en este punto, Harry ahora estaba controlando el ritmo, empujando hacia arriba en lentos y sucios círculos de sus caderas.
—Y dime cuánto amas esta polla —Draco se alegró de que Harry no pudiera ver su rostro porque podría haber muerto en el acto si decía eso mientras lo miraba.
—Ya sabes que la amo, Harry. Es tan grande, me llena a la perfección. La necesito en mí, joder, por favor fóllame —gimió Draco, empujando hacia atrás con necesidad en sus embestidas.
—Eso es ardiente.
Harry tarareó antes de empujar al chico encima de él para que se pusiera de pie, yendo hacia atrás en la cama para sentarse de modo que estuviera sentado contra la cabecera, metiendo la mano debajo de la almohada y sacando una pequeña botella de lubricante y un condón. Draco se quitó tímidamente sus calzoncillos negros, tirándolos junto con su camisa para encontrarse con Harry en la parte superior de la cama y acercarlo para darle un beso profundo y descuidado. Harry metió la lengua en la boca del otro, explorándola y lamiendo el techo. Draco se echó hacia atrás para ver que Harry se había alisado la polla y se estaba acariciando lentamente mientras sus ojos recorrían el cuerpo ágil del rubio, estropeado por algunos chupones de la otra noche. Impaciente de que jugaran con él, Draco habló.
—Fóllame —exigió, pero no había ningún poder real detrás de eso. Harry sonrió como si Draco hubiera dicho algo adorable o elogioso y no le hubiera pedido que le metiera la polla. Continuó Draco, moviendo las manos arriba y abajo del cuerpo del otro mientras se lanzaba a besar su cuello de nuevo —. Todo lo que quiero hacer es correrme, Harry, por favor. No es mi culpa que sea así de sensible, por favor, estoy tan desesperado, por favor fóllame —suplicó y Harry puso una mano reconfortante en la parte baja de su espalda.
—Shh, tranquilo, déjame prepararte -lo tranquilizó, pero Draco negó con la cabeza, apartando la mano y abriendo las piernas tan hermosamente a lo largo de su longitud.
—Me toqué antes de llegar aquí, no tienes que estirarme.
—Oh, dios —y con eso, Harry se alineó y empujó las caderas de Draco hacia su pene. La boca del rubio se abrió en un suave gemido, las manos se aferraron a los hombros de Harry. Ambos sabían que ninguno de los dos iba a durar mucho, así que Harry permitió que su amante se adaptara un poco.
—¿En qué estabas pensando cuando te tocabas los dedos? -preguntó casi conversacionalmente.
—En que iba a tener que darte un baile erótico antes de que me follaras —respondió Draco, haciendo que Harry resoplara.
—Tan caliente... —sonrió y Draco lo miró a los ojos, tan ferozmente verdes, antes de inclinarse para darle un suave beso.
Fueron momentos como estos los que convirtieron su arreglo de "rivales-con-beneficios" en una cosa de "rivales-con-beneficios-y-también-tal vez-sentimientos". Draco rechazó ese pensamiento y giró las caderas para indicar que estaba listo para que Harry se moviera.
Harry envolvió sus manos alrededor de las caderas de su amante y comenzó a golpear con firmeza el calor acogedor que envolvía su polla. Sabía por experiencia que desde este ángulo estaba golpeando el punto óptimo de Draco una y otra vez; esto fue confirmado por los sonidos entrecortados amortiguados que estaba soltando en el hombro de Harry, habiéndose agarrado a él para chuparle un chupetón. Ambos estaban tan cerca que Harry podía sentir el agujero de Draco apretarse y revolotear a su alrededor, haciendo que su polla se contrajera. El ritmo de sus embestidas se volvió inestable, perdiendo el ritmo, pero exponencialmente más duro. Extendió una mano entre los dos cuerpos para bombear la longitud que goteaba de Draco.
—Nadie más te folla así, ¿verdad? ¿Hm? —preguntó Harry mientras su incesante palpitar se convertía en un áspero roce en la próstata de su compañero. Draco negó con la cabeza contra la piel de su amante, una mano se extendió para agarrar la parte posterior del cuello de Harry, quien sabía que debía estar al borde del orgasmo por la forma en que se estaba tensando y maldiciendo contra él. Se inclinó para hablar en voz baja directamente al oído de Draco, con un tono tan lleno de lujuria que le hizo temblar —. Eres todo mío, Malfoy, y me aseguraré de que nunca lo olvides
Draco se corrió con un gemido ahogado del nombre de Harry, agarrando a Harry en un agarre similar a un tornillo de banco mientras disparaba cintas blancas que hicieron un lío en los estómagos de ambos. La forma en que el agujero de Draco se cerró, como si ordeñara la polla de Harry, hizo que él siguiera su ejemplo unos segundos más tarde, bombeando su liberación y haciendo que la polla de Draco se contrajera patéticamente en su estado sensible post-orgasmo. Harry mordió la clavícula del rubio mientras salía de su orgasmo, agarrando las caderas de Draco lo suficientemente fuerte como para lastimarlo y manteniéndose dentro de las bolas. No fue hasta que Harry soltó sus caderas, ambos jadeando mientras se relajaban en la cama que Draco habló.
—Voy a tener que asegurarme de cubrir esta marca, idiota, me mordiste en el lugar más obvio —se apartó con cautela del regazo de Harry, apartando el flequillo caído de su rostro.
—¡Oye! ¡Mira quién habla, me diste un chupetón! —Harry se rio entre dientes, quitando el condón y atándolo, arrojándolo a la papelera junto a su cama.
—Te lo merecías por el baile erótico —dijo Draco con naturalidad, levantándose en dirección a la ducha del dormitorio. Harry se limpió con una toallita húmeda mientras escuchaba los sonidos del agua corriendo y Draco murmurando para sí mismo, sin duda quejas sobre lo desordenado que se ponía la pareja durante el sexo. Harry se había puesto un nuevo par de bóxers y se había acomodado debajo de las sábanas. Draco salió del baño con una toalla envuelta alrededor de su cintura, fijándose la tarea de recoger su ropa —. Ven a la cama —se quejó Harry con impaciencia, levantando las mantas de su cama para permitir que Draco entrara.
—Oh, sí, es una buena idea. Entonces tus compañeros de cuarto pueden entrar y descubrir que acabamos de tener sexo en su dormitorio -dijo Draco inexpresivo. El otro bostezó, extendiendo las manos agarrándolas hacia su amante.
—Solo por diez minutos. —Draco puso los ojos en blanco, pero, a su pesar, se encontró caminando hacia la cama.
—Diez minutos se convierten en veinte, y luego treinta, y luego una hora -ignorando su explicación, Harry tomó las manos de Draco y lo empujó hacia la cama, el otro sonriendo a pesar de sus propias reservas. Se tumbaron cara a cara, cada niño admirando las facciones del otro, una mano subiendo para jugar con el cabello y otra extendida para acariciar la barbilla. Y en ese momento Draco recordó por qué se sometió a dolores y molestias por Harry Potter —. Solo diez minutos no dolerán, supongo
