CAPÍTULO UNO: EL AUTOBÚS TARDÍO
Era un día de verano y Óscar estaba esperando el autobús. Él llevaba una bolsa grande con ropa y demás objetos variados. También llevaba una mochila con posibles distracciones para el largo viaje que le esperaba. Ya saben, el móvil, una libreta y lápices… Lo típico.
Pues allí estaba él. En medio de la calurosa acera, esperando que espera. A su lado también había otra persona. Por lo que había visto de reojo esta era una niña, aproximadamente de su misma edad.
Pero tampoco os lo toméis por la más verdad, ya que Óscar nunca fue bueno adivinando edades. Siempre que alguien tenía la estupida idea de preguntar '¿cuántos me pones?' él siempre buscaba alguna escusa para no responder. Eso o decía un número más bajo del que creía, que en el fondo, es lo que la persona quería escuchar.
La niña, que estaba hablando con su madre, parecía triste. Su madre había dejado un libro en un cubo de basura. Óscar su puso a hacer alguna teoría sobre que era ese libro y porque lo tiraban. ¿Podía tratarse acaso de un objeto encantado? Él rio ante lo absurdo que era ese pensamiento.
Después de una pequeña despedida, la madre se marchó y se quedaron solos los dos. Aunque, bien podría haber desaparecido Óscar que la niña no habría notado la diferencia. Ella parecía estar en su propio mundo, a punto de recoger ese libro.
Pero entonces, paso lo inesperado. Una especie de búho salió de unos arbustos y se hizo con el libro encantado.
"¡Pero qué!" Exclamó Óscar.
La niña, que por fin reparó en su presencia, se volteó durante una fracción de segundo. Enseguida volvió a mirar al ladrón con alas y a perseguir-lo mientras le gritaba.
"¡Vuelve aquí!"
"¿Qué es esa cosa?" Preguntó Óscar, quien con la emoción de la situación había tirado su bolsa grande entre unos arbustos donde nadie los tocaría, y se había puesto a perseguirlos.
"Parece un búho. ¡Se ha llevado mi libro!"
El animal tras darse a la fuga durante un rato, acabó por entrar en una vieja cabaña en ruinas.
Óscar fue más despacio mientras miraba la niña entrar en la cabaña sin pensárselo dos veces. Todo esto daba mala espina.
Al entrar en la cabaña vio come ella atravesaba una puerta. Pero esta puerta no era como las demás puertas, no. Esta puerta, la cual estaba en el medio de la habitación, radiaba una luz dorada y tenía un gran ojo amarillo en su parte superior. Parecía estar hecha de madera aunque había algunos detalles grabados en ella. No se podía ver el interior, era demasiado brillante.
Sin darse cuenta, se encontró caminando hacia ella. Era como si la estuviera llamando.
Paso a paso avanzó hasta que su mano izquierda se posó sobre el marco de esta y su mano derecha cruzó el umbral.
Después fue su cabeza. Llegados a este punto no podía echarse atrás, así que entró todo el cuerpo.
¿Y ahora que?
Hola, aquí el autor/a. Seguramente publicaré la segunda parte esta semana. Una traducción al inglés esta en camino. Seguramente esta también esté lista esta semana. Gracias por leer y hasta la próxima.
