Otro día y la familia Smith estaba en lo suyo. Stan en el trabajo, Hayley fuera de casa junto con Jeff, Roger y Klaus habían salido a una tener una aventura extraña y Steve se encontraba en el autobús con dirección a su hogar, ansioso de ver a su progenitora.
Francine se hallaba en la sala de estar de la casa, sentada en el sofá, jugando con sus dedos, esperando la llegada de su querido hijo Steve.
Su respiración estaba pesada, necesitaba que Steve llegara a casa de inmediato.
Steve había llegado. Al entrar por la puerta principal, encontró a la madura sentada en el sofá, tan sexy como siempre. No hubo tiempo para saludarse. Rápidamente madre e hijo acercaron sus cuerpos, besándose apasionadamente.
El joven no dudo en agarrar el culo de la rubia, mientras introducía su lengua en la boca de ella.
-Mmm! - gimió Francine.
No podía aguantar más, había estado haciendo los quehaceres del hogar con unas ganas inmensas de que este momento sucediera, por lo que comenzó a quitarse su vestido rosado, sin separar su boca de la de su hijo.
De igual forma, Steve se quito su camisa roja mientras también se bajaba los pantalones.
La rubia podía sentir como el miembro de Steve se frotaba entre sus piernas, excitándola más.
-Mmm! - volvió a gemir la madura.
Se separaron para tomar un poco de aire. En medio de eso, ambos comenzaron a quitarse su ropa, no había tiempo para juego previo, necesitaban hacerlo de una maldita vez.
Ya completamente desnudos, Francine se arrodillo delante de su hijo para chuparle el pene.
-Ahhh! - gimió Steve.
La madura introducía el pene de su único hijo hasta lo mas profundo de su garganta, pasando su lengua alrededor del tronco. Steve agarró la cabellera rubia de su madre para controlar el ritmo de como iba chupándosela.
Francine sentía como el pene de Steve palpitaba en su boca. Cada vez que se la chupaba se iba volviendo más adicta a ese sabor y grosor.
-Mmm! - gimió la rubia, cuando Steve comenzó a mover sus caderas contra su boca, simulando una penetración.
Ya sabia lo que venia, su hijo estaba a punto de correrse.
Aumento la intensidad de la mamada, centrándose en el glande, el punto débil de su pequeño.
-Ahhh! - gimió Steve.
-Mmm! - gimió Francine, tragándose toda el semen que su hijo había soltado en su boca, evitando manchar el piso para no dejar evidencia alguna de aquel acto incestuoso.
Fuera de estar cansados, todavía estaban excitados. Francine se apoyo en el sofá, mostrándole el culo a Steve. Este emocionado se acerco a su madre, agarró su gran culo, separó sus nalga y metió su pene sin dudarlo en la húmeda vagina de la rubia.
-Ahhh! - gimió Francine.
La mujer se aferraba firmemente al sofá, mientras su hijo la iba penetrando sin parar, metiendo lo más que podía su pene dentro de su intimidad, que se encontraba bastante húmeda producto de estar haciendo un acto tan pecaminoso en medio de la sala familiar.
Ya no tenían remedio, desde que Francine se dejo llevar por sus instintos pervertidos al ver a su hijo masturbarse viendo videos porno de madres e hijos no podían volver a comportarse como una familia normal otra vez, a pesar de que nunca fueron una familia como las demás, el incesto nunca había sido algo que siquiera paso por sus mentes.
Steve seguía moviéndose, conforme iban desenvolviéndose los encuentros sexuales con su madre aprendía muchas cosas. Al inicio Francine era quien tomaba las riendas del coito, pero Steve comenzó a adquirir mayor confianza en si mismo, siendo él quien las tomaba de ahora en adelante.
-Ahhh! - gimió la rubia al sentir una fuerte nalgada en su culo, algo que la excitaba mucho.
Pese a tener relaciones con Steve, también disfrutaba mucho tener relaciones con su esposo durante las noches. No sabía lo que pasaba por su cabeza, solo sabía que no podía dejar de tener sexo con su hijo.
-Ahhh! - volvió a gemir la madura.
El joven se movía sin parar, creyendo que todo lo que estaba ocurriendo era solamente un sueño, mas era algo completamente real, real y placentero.
La vagina de su madre le presionaba mucho el miembro, haciendo que se estimulara más conforme iba embistiendo su cuerpo. Observó el reloj en la pared, tenían poco tiempo antes de que Stan regresara del trabajo, por lo que comenzó a aumentar la intensidad de sus penetraciones.
-Siiii! - gimió Francine sintiendo como su hijo aceleraba sus movimientos.
Su pene llegaba a lo más profundo de su intimidad, siendo atrapado cada vez más por la estrechez de dicho coño.
Tenían que apurarse, a pesar de que querían seguir haciendo eso todo el día. Tenían que mantener el perfil bajo, mostrándose ante todos como lo que eran, una madre amorosa y un hijo querido por ella.
Ambos estaban apunto de correrse, con Steve inclinándose más hacia su madre para posicionar su cabeza en el hombro izquierdo de la rubia. La mujer se volteó para poder ver el rostro de su hijo, sellando sus lamios en un profundo beso que atrapo los gemidos de ambos mientras el joven llenaba a su madre con su semen.
-MMM!- gimió la rubia en la boca de Steve al sentir todo el semen de este llenar su vagina.
Se sentía muy caliente y no parecía detenerse, pues estaba en una edad en la que se estaba desarrollando sexualmente.
El joven no se apartó de su madre, manteniendo su pene en su interior hasta soltar todo el esperma que había estado guardando para ella.
Al separarse tuvieron sumo cuidado de no manchar el suelo de la sala de estar con los fluidos de ambos combinados.
-Amo esto - dijo Steve, recogiendo su ropa.
-Yo también - dijo Francine imitando la acción de su hijo.
Escucharon el auto del padre de familia americano estacionarse en la entrada de la casa, haciendo que ambos corrieran rápidamente al piso de arriba, a sus respectivas habitaciones a vestirse y estar más presentables, evitando a toda costa cualquier indicio de su relación prohibida.
No obstante, ellos no sabían que dicha relación estaba a punto de cambiar las vidas del resto de los integrantes de la familia Smith, pues nada se le puede escapar a un agente de familia, por más distraído que aparenta ser.
