Disclaimer: Tengo que aclarar que los personajes no son míos, como todos saben, pertenecen a la mente prodigiosa de la Sra. Meyer. Yo solo juego con ellos, intentando que ese juego los entretenga a ustedes.
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Para Recordar: Si estoy publicando esta historia y tú leyéndola, es porque hemos sobrevivido a "TODO", en el 2020, el Año de la Rata. A la Pandemia más grande conocida hasta ahora, y lo digo así, porque el resto de las Pandemias que han atacado a la Humanidad solo pudimos conocerlas por las referencias históricas y el COVID-19 ha llegado a nosotros mientras transitábamos esta aventura llamada "Vida". Si has perdido a alguien, realmente lo lamento. Si fuiste de los que nos contagiamos y sobrevivimos, o de los que han sobrevivido ilesos, entonces "Celebra la Vida".
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Dedicatoria: Durante mi viaje y mi periodo de cuarentena que duro varios meses, estuve en Colombia. Barranquilla y Bogotá.
Esta historia se la dedico a dos personas, Andrea (te quiero mi muchachita) y Nestor (para ti, aunque nunca la leas), quienes me vieron aquellos días frente al computador y de una forma u otra me incentivaron para seguir, mientras me "refugiaron" en su casa. Gracias.
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Capítulo 16
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Mensaje del Más Acá
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No lo tomes tan a la ligera
Vuelve a ser por Dios lo que antes eras
Toma mi mano viejo amigo y date un chance
No ves que tienes un futuro por delante
Toma mi mano viejo amigo y date un chance
Dale la espalda a ese infierno delirante
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Luis Enrique – Date Un Chance
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Después de la asombrosa discusión de Alice e Irina Denali la noche anterior, Ángela y Bella se olvidaron de la escena en el Salón y solo pudieron hablar por más de una hora de lo que habían escuchado.
La situación no solo fue extraña, en las circunstancias en las que estaban viviendo en estos momentos, era extremadamente sospechosa.
Bella había contado a Ángela de su interacción con todos los Denali y de aquella conversación con Tanya, pero ninguna de las dos pudo al final de la noche, entender el porqué de la pelea de las dos mujeres.
Recordó también aquella noche, que debía hablar con Jasper lo antes posible de su conversación con Tanya pero él no había vuelto a la casa desde aquella noche en que Ángela había llegado a la Casa Cullen.
El día siguiente comenzó de la misma manera en la que habían iniciado la mayoría de los días anteriores.
Se levantó, se aseo y fue hasta el cuarto de Lizzy para despertarla para sus clases. Bueno, aquello de despertar era un decir, Lizzy siempre había estado de pie antes de que ella abriera la puerta, siempre ansiosa por ir con su "Caamelo".
Mientras Bella vestía a la niña con su traje de montar noto como ya los bajos de su pantalón estaban bastante cortos. Lizzy era una niña que podías ver crecer día con día, Bella sospechaba que cuando mayor tendría tal vez la altura de su Padre, cosa que alegraba mucho a Bella, porque por el lado de su familia las mujeres Swan eran más bien bajas. Pero su crecimiento significaba que su ropa debía cambiarse con cierta frecuencia. Es por eso que aquella mañana después de las clases de Lizzy, Bella se decidió a hacer algo que odiaba.
Iría de compras.
Mientras llevaba a la niña a casa, noto que la fiel Señora Cope estaba esperando por ellas, de la misma forma que noto a Edward que entraba a su Estudio.
Comenzó a remover sus manos recordando la noche anterior.
No era fácil enfrentar al hombre después de haber querido saltarle encima, como decía Ángela.
Dentro de su cabeza aún estaba presente que Edward se había casado con su hermana y que no sabría si ella guarda algún tipo de sentimiento amoroso. Para Bella había algo de traición en ir detrás del Esposo de tu hermana muerta. Sin conocer los verdaderos sentimientos de Annie, sin saber que pensaba ella más allá del pacto que había formado con Edward, ¿cómo saber si estaba traicionando en cierta forma a su hermana? Esos básicamente eran los miedos de Bella.
Que parte de ella sabía que no eran reales porque no importara que, su hermana estaba muerta.
Y había otra pregunta importante en todo esto, una que hacía que Bella retrocediera con mayores razones. ¿Que había sentido Edward por su hermana? ¿Era solo el pacto lo que los unía? ¿O parte de lo que había pasado la noche anterior era solo la continuación de la vida que llevaba con su hermana?
Edward bien podía creer que cualquier sentimiento que había tenido por Annie –y que se había perdido después de que ella rompiera su pacto– había revivido con su regreso, sin saber que quien había regresado realmente no era la misma persona.
¿Había amado Edward a su hermana?
La pregunta atormentaba a Bella, pues ¿quién querría ser un plato de segunda mesa en una cena?
Y eso es lo que sería Bella, un reemplazo.
Mientras Edward no supiera la verdad Bella viviría con la duda.
Bella no soportaría eso, lo deseaba a él, lo quería a él, pero no a costa de su propia dignidad.
Aun así, tenía que hablar con Edward, las noticias que le había dado Ángela con respecto a Lizzy también debían ser transmitidas a él, eso era más importantes que su deseo hacia el hombre.
Le indico a la Señora Cope que llevara a Lizzy para su baño mientras Bella se infundía valor y tocaba la puerta del Estudio de Edward.
Cuando el cobrizo le indico que entrara sus ojos mostraban que él también tenía ciertos problemas con los acontecimientos de la noche pasada.
—Isabella, pasa por favor.
—Gracias. Acabo de terminar las practicas con Lizzy.
—¿Va bien?
—Sí, perfecta, es mucho más hábil de lo que pensamos, en cualquier momento el Potrero no será suficiente para ella y querrá estar corriendo por los prados, ya está pidiendo eso hace algunos días.
—Le gusta mucho, más de una vez salimos juntos y siempre pide que el caballo corra más y más rápido.
—Supongo que cuando crezca tendrás que ir a buscarla a cualquier parte perdida del Rancho.
—Pues entonces se parecerá mucho a mí porque eso era lo que hacíamos Alice y yo, mucho más Rosalie, amaba cabalgar desde la misma edad de Lizzy.
—Supongo que algo de eso la hizo pensar en este Negocio de la Cría.
—Sí, algo de eso.
Los dos se miraron a la cara. Ella carraspeo. Cualquier tema era mejor que hablar sobre la noche anterior.
—Yo venía a hablar de Lizzy, de este diagnóstico que dio el Médico.
—Sí, la llevamos con el mientras tú estabas…
La ceja de Bella se levantó, esperando por alguna frase de esas incomodas que el cobrizo le había lanzado desde que había llegado.
—¿Estaba? —dijo.
—Ausente… de viaje.
—Mmmm, entiendo —suspiro—. ¿Conoces al Médico? ¿Tenía buenas credenciales?
—¿Porque la pregunta? —se interesó el cobrizo, ya con curiosidad.
—Por Ángela. Ella tiene experiencia con los niños y ha notado algunas cosas.
—¿Experiencia con los niños? —se extrañó el cobrizo—. Creí que era una Psicóloga Clínica, con experiencia en casos como el tuyo.
Los ojos de Bella se abrieron ampliamente, con descuidos así todos los días, seria descubierta de inmediato.
—Claro, sí. Pero ha hecho Prácticas Clínicas con niños y es por eso que me comento sobre Lizzy.
—¿Que dijo?
—Ella no concuerda con el diagnóstico del Médico, es por eso que te pregunto por sus credenciales, para saber si es necesaria otra opinión.
—Me lo recomendaron.
—¿Otra recomendación? De la Viuda Henderson me dijeron. Yo no quiero que pienses que estoy dudando de ti o de tus amigos Edward. Solo te pregunto por las credenciales porque para Ángela, la niña no tiene el diagnostico que su Médico expuso.
—Y según Ángela, ¿cuál es el diagnostico, entonces? —preguntó el cobrizo irritado.
—Timidez, falta de atención. Ángela podría decirte los términos médicos adecuados, lo que me dijo es que si Lizzy tuviera el diagnostico anterior, el Médico no podía diagnosticarlo solo con una sección y, aun así, si el Médico tiene suficiente experiencia, debió tener a Lizzy bajo tratamiento, con ejercicios que tú y yo pudimos haber realizado con ella…
—Tu, ¡es un chiste! —dijo irónico.
Bella suspiro una vez más.
—Puedes pensar cualquier cosa de mi comportamiento pasado, pero eso no cambia que Lizzy puede haber sido mal diagnosticada.
—Yo estoy haciendo por mi hija, lo que tu…
—Edward —dijo levantando las manos en son de paz—. No te estoy juzgando —utilizo la voz más calma de la que le fue posible, porque, aunque le irritaba su ataque, comprendía que tenía sus razones—. Has sido un buen Padre y no puedo decir que… yo… lo haya sido, puedo aceptar que Lizzy tuvo una Madre negligente, pero no fue así contigo. Solo te pido que verifiques las credenciales de este hombre. No lo conozco, más si conozco a Ángela, si en alguien debo confiar, pues confió en ella.
—¿Y debo yo confiar a ciegas? —dijo Edward, con dudas.
—No, para nada. Pero entonces nos dejaría con dudas de ambos lados y nada más. Empecemos entonces a descartar, para saber finalmente en quien confiar.
El cobrizo la miro y suspiro fuertemente, luego paso sus manos por su cabello desordenándolo, mientras seguía mirando a Bella.
—Buscare las credenciales.
—Bien… Gracias Edward, te repito, no dudo de tu preocupación, ni tus buenas intenciones, jamás haría algo así.
—Solo te preocupas por Lizzy.
—¿Es tan difícil de creer?
—Si… en el pasado lo era.
—Pasado.
—Sí, pasado —el cobrizo asintió ante el comentario—. Buscare las credenciales y si él no puede demostrar su experiencia entonces hablaremos con tu amiga.
—Bien, Ángela está dispuesta a hablar contigo si lo deseas.
—Bien.
—Algo más. He notado que Lizzy está creciendo, necesita ropa nueva.
—Oh, sí claro —la voz de Edward ya había cambiado, más tranquila, como cada vez que hablaba de su hija—. Mi Madre se ha ofrecido siempre a comprar la ropa de Lizzy.
—Pensaba llevarla a la Ciudad y comprar algunas cosas, tu Madre podrá seguir con las compras si ella lo desea, no creo que exista problema en eso.
—Ok, le diré.
Con su afirmación, Bella pensó que no tenía más por decir y se giró para retirarse del Estudio.
—Isabella —dijo el cobrizo, haciendo que Bella girara—, la otra noche, nosotros…
—S… sí.
—Dijiste que querías una mejor relación. ¿Aún lo quieres?
—S… si claro, es lo mejor.
—¿Sin pasado?
La pregunta podía ser respondida rápida y fácilmente, pero Bella tenía la impresión que significaba más que un nuevo pacto de convivencia entre ambos. Esa impresión que le decía que el olvidar el pasado era formar un presente mucho más "juntos" de lo que habían estado Annie y Edward en el pasado.
Eso la asustaba y la entusiasmaba en partes igual.
—Sin pasado.
Y con estas palabras, se giró y salió del Estudio.
Subió a la habitación de la niña apresuradamente y cuando estuvo allí se fijó que ya había sido bañada, la vistió lo más rápido de lo que fue capaz. Si se apresuraba sería capaz de salir de la casa sin que casi nadie se diera cuenta y mucho más, sin que las viera Ángela.
El solo pensar que su amiga fuera con ella le hacía pensar en la cantidad de ropa que se le ocurriría comprar para su niña y de paso para ella.
Es por eso que tomo a la niña en brazos y bajo las escaleras silenciosa y sigilosamente, pero cuando estaba a punto de cruzar las puertas de la entrada, escucho.
—¿Y ustedes a dónde van?
Bella frunció los labios al verse sorprendida por su amiga antes de salir.
—Lizzy y yo tenemos cosas que hacer.
—¿Hacer? ¿Qué cosas? —preguntó de nuevo Ángela.
—Pues… por allí, por allí.
—¿Por allí donde Swan? —insistió su amiga, alzando una de sus cejas.
Bella no pudo más que suspirar en derrota.
—Lizzy está creciendo, así que pensé que debía comprarle cosas nuevas…
—Espera… espera… ¿estás diciendo lo que creo que estás diciendo?
—Pues si… pensé que Lizzy y yo podíamos ir de compras y…
—Alto… alto… alto… paren las rotativas, esto es primera plana a nivel mundial —Bella volvió a fruncir los labios mientras su amiga hablaba—. Bella Swan va de compras, POR–FA–VOR.
La niña, al escuchar toda la perorata y ver los movimientos de las manos de su nueva amiga, reía colocando una manita en su boca.
—Miss Pumkin no puede ir de compras sin mí —dijo Ángela guiñándole un ojo a la niña, mientras señalaba a su amiga—. No permitiré que la hagas como tú.
—¿Cómo yo? —preguntó Bella sorprendida.
—Sí, que sea solo entrar y salir de Tiendas, Pumkin tiene derecho a tener estilo y no permitiré que saques lo "chic" que hay en ella.
—Angie solo iremos por un par de cosas…
—No, no, estaré lista en 5 min. Bella Swan y prepárate, esto será épico —dijo mientras subía rápidamente las escaleras.
Bella hundió sus hombros, estaba perdida, este sería un día muy muy largo.
…
~0~
…
Afortunadamente para Bella, el día largo no fue tan largo.
Sí, indudablemente pasaron por todas y cada una de las Tiendas Infantiles –y también un par de Tiendas para Adultos– del Centro Comercial al cual se dirigieron, incluyendo en su tour una Librería y una Juguetearía. Hasta Ángela, Lizzy y Bella entraron a una Photo Root 1*/* y no solo sacaron una, si no tres rondas de fotografías, una sola de Lizzy y Bella y las otras dos que incluían al trío, una de ellas sonriendo simplemente y otra absolutamente absurda con todas ellas haciendo muecas en sus caras. La tira número tres fue la preferida de Lizzy, pero Bella amo las otras dos porque en ellas mostraba a la gente que amaba y eran las primeras fotografías que se tomaba con su pequeña Lizzy.
Pero ya a la hora de la merienda de Lizzy, el trío estaba de vuelta en el Rancho.
La cantidad de ropa que Ángela había elegido para la niña era obscena, pero el solo ver la sonrisa de su Sobrina y lo parlanchina que se había vuelto con ambas mujeres, llenaba el mundo de Bella.
Eso también ayudo a que no le reprochara a Ángela por la cantidad de ropa que ella también había comprado, no solo para ella sino también para Bella. No entendía porque habría de tener vestidos elegantes y nuevos, si todo el tiempo solo se la pasaba en el Rancho. Pero Ángela, siendo siempre ella misma, termino por convencer a su amiga, pues "nunca se sabe cuándo una Fiesta este a la vuelta de la esquina", palabras de Ángela.
La Señora Cope estaba muy emocionada cuando recibió a Lizzy en el Salón y la niña comenzó a parlotear de todaaaa la ropa que su nueva Tía Ángela le había comprado. La mujer mayor sonrió a la niña correspondiendo a su felicidad con aplausos de satisfacción.
—Qué bueno mi Lizzy, que te hayas divertido con Mami y la Tía y compraras tantas cositas lindas.
—Teno muchas, muchas cosas lindas, tajes de Pincesa, Señoa Co.
—Eso es genial, ¿porque no vienes a la cocina y me cuentas todo lo que te han comprado mientras te comes la merienda?
La niña miro a Bella por la pregunta de la Señora Cope y Bella asintió a las palabras que la mujer mayor estaba diciendo.
—Es perfecto cariño, ve con la Señora Cope por esa rica merienda.
Tomando la mano de la niña, ambas se dirigieron a la cocina y cuando estaban alejadas un par de pasos la mujer mayor se giró y dijo.
—Casi lo olvido Señora Bella, le han traído unos paquetes, los he dejado en su habitación encima de su cómoda.
Bella y Ángela se vieron con una interrogante tacita. ¿Paquetes?
Ángela y Bella, muriendo de curiosidad, corrieron apresuradas hacia la habitación.
Dejaron todos los paquetes y bolsas de compras que tenían en sus manos cerca de la puerta y ambas se fijaron en la cómoda donde y como le había indicado la Señora Cope, descansaban dos arreglos florales, en dos cajas alargadas.
Bella miro a Ángela en una mutua pregunta. ¿Quién pudo haber mandado esto?
Annie pudo haber tenido amigos que se preocuparan por su salud, pero dentro de las circunstancias en las que se encontraban, cualquier cosa era una amenaza y algo dentro de Bella le decía que estos arreglos lo eran.
Ángela a su lado pensaba exactamente lo mismo, no había tal cosa como la casualidad, que hicieran llegar aquellos arreglos a Bella o Annie en todo caso.
Ambas mujeres tomaron cada una un arreglo y los colocaron sobre la cama. Mientras Ángela miraba a Bella incitándola a que abriera alguno de ellos.
Cuando Bella se decidió por un paquete y lo abrió mirando su interior.
—¿Entonces?
Las manos temblaban mientras aún sostenían la caja con un único clavel blanco.
Recordó que eran las flores preferidas de su hermana, Bella no era muy amiga de la hermosa flor. Pero no era el color favorito de Annie, decía que "simplemente blanco era hasta de mala suerte" y sabía que el clavel blanco tenía un doble significado más allá de quien lo hubiera enviado.
La persona que había escrito la nota en el espejo conocía a Annie mucho más de lo que Bella había sospechado y para su mayor horror era definitivamente un cómplice de su hermana y no un enemigo, aunque hubiera sido la persona que le había causado la muerte.
—Su favorita —dijo Ángela.
—Sí, lo sé. Y por lo visto esa persona también lo sabía.
—¿Y el otro?
—Ábrelo.
Las manos de Ángela eran firmes, pero sentía su estómago revuelto mientras abría aquel paquete.
Tres flores esta vez, pero…
—¿Estas quemadas? —preguntó cuándo Ángela coloco el paquete sobre la cama.
Tres flores, una flor de cerezo, una flor de ciruelo y un trébol oscuro, negro.
—Sí, y estas tienen una nota —dio señalando la esquina del paquete donde un pequeño sobre se asomaba.
Bella estiro su brazo inmediatamente y sacando la nota del sobre leyó, sus ojos se abrieron ampliamente y solo pudo pasar la nota a Ángela para que ella también la leyera.
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Hemos escuchado que quieres el divorcio.
¿En qué estás pensando perra?
No puedes tomar decisiones sin nosotros, no lo olvides.
En nuestro trato no cabe la traición.
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No hubiera necesitado la nota para estar segura desde el principio que quien enviaba los paquetes era quien había provocado de alguna forma aquel accidente. Pero había fallado y la nota era la prueba de que no lo sabía, su objetivo no se había cumplido, aunque esa persona no supiera que Annie había sido sacrificada en el proceso.
¿Era realmente Annie capaz de sacrificar lo que fuera por dinero o por ambición?
Bella aún se negaba a ver a su hermana como el monstruo que todos describían, ¿dónde había quedado la hermana con la que había compartido su infancia?
—Demasiado simple —escucho la voz de Ángela a su lado.
—¿Que dices? —preguntó.
—Demasiado simple, es la flor preferida de Annie, pero es blanca, así que ella pensaría que es demasiado simple.
—Son una amenaza —dijeron desde la puerta haciendo que las dos mujeres de la habitación brincaran por el susto.
Jessica estaba en la puerta, Ángela se había dado cuenta que no la cerró al entrar y ese error fue propicio para que la joven ahora pudiera ver el despliegue de flores sobre la cama.
—¿Cómo sabes que es una amenaza? —fue capaz de preguntar Bella.
—Mi Mamá, ella es Empleada en una Floristería, siempre hemos soñado con tener una, porque a ambas nos encantan las flores.
—¿Entonces piensas que son una amenaza por…? —interrogo Ángela.
—Por su significado. Cada árbol y cada flor tienen un significado, así que cuando la regalas a alguien no solo es un regalo hermoso si no que expresas tus sentimientos.
—Bien Ángel, explícame eso del significado en estas —insistió Ángela.
—Se llama Jessica —la corrigió Bella.
—Lo sé, pero ahora resulta que es la Niña de las Flores, así que nos dirá todo sobre esto.
Bella por fin capto la indirecta, era una de las Series Infantiles que le encantaban a Ángela cuando eran niñas, llegaba a su casa corriendo y lo único que podías escuchar era "Ángel, Ángel, Ángel", para que Bella colocara el canal correcto en la tv y pudieran ver la serie 2*/*.
Bella suspiro.
—Jessica, ¿puedes decirnos que significan estas flores?
—Los claveles simbolizan orgullo y la belleza y si son blancos significan inocencia y amor puro.
—Ok, eso lo aplicamos a lo que le gustaba a Ann… —Bella la tomo del brazo, deteniendo su diatriba—. Ok, entendemos, ¿y las otras?
—La flor de cerezo significa belleza efímera, también Amantes o Cómplices; la flor de ciruelo significa mantén tu promesa y el trébol significa venganza, pero está en particular…
—Es negra y si es negra es algo peor, ¿verdad? —le insistió Ángela.
—Sí, si es negra significa muerte.
—Bingo.
—¡Ángela!
—Era lo que estaba pensando y tú también, no digas que no.
—Lo sé, solo que no estaba sacando conclusiones apresuradas como tú.
—Pues te diré…
Un carraspeo detuve su diatriba y ambas mujeres giraron para ver a Jessica que como niña de Escuela estaba levantando la mano.
—¿Qué quieres decir Jessica? —suspiro Bella.
—Es por las flores Señora Bella, vera, no se dan por aquí o en estas épocas.
—Eso, eso Ángel, dime más —insistió Ángela.
Jessica se entusiasmó, algo estaba ocurriendo en esa casa y ella era participe de todo, era lo más emocionante que le había pasado en… siempre.
—Sí, Señorita Ángela, esas flores debieron ser cultivadas en otro lado, así que debió costarle una fortuna a quien las compro o…
—¿O? —insistió Ángela.
—O tiene un Invernadero, de esa forma, podría obtener las flores en esta época y en estos lugares.
—Bien, bien, bien —dijo Ángela mientras comenzaba a caminar de un lado a otro de la habitación, con las otras dos mujeres mirándola fijamente—. Esto es más que una amenaza.
—En serio Ángela —dijo Bella indignada—. Ya hemos llegado a la conclusión de que no es solo simple, es una amenaza —quitándole la nota de la mano y agitándola al aire.
—¡Fruto de chapuza!
—¡Ángela!
—No me riñas, el Reverendo estaría orgulloso de mi control si leyera esto como yo —tomando la nota de la mano de Bella—. Ella lo conocía, conocía a quien arruino ese viaje, quizás hasta eran cómplices.
—Dios Angie, aún no puedo creer esto.
—Por favor Bella, se conocían, esto lo evidencia, planeaban esto —Ángela miro a su amiga mientras notaba las lágrimas que sus ojos estaban conteniendo y contuvo su rabia en favor de la compasión que sentía por la situación—. Tal vez… tal vez no hubiera estado de acuerdo con provocar la muerte de alguien, pero tenía planes con esta persona. No puedes no pensar en eso Bella, tú lo sabes tanto como yo, ¿verdad?
—Me niego a pensar que haya llegado tan lejos —dijo Bella con dolor.
—Pero esto solo demuestra que, si estaba involucrada, en eso tenía razón "Papi sexy" —suspiro, pensando en darle una oportunidad a los sentimientos de Bella—. Bien, vamos a suponer por Annie, pensemos por ella Bella. ¿Qué es lo que ella más quería?
—Dinero —dijo inmediatamente Bella—. Y todo lo que pudiera venir con él. Comodidades, lujo, viajes, diversión…
—Pero no poder —acotó Ángela—. No quería dirigir nada, no quería saber nada que tuviera que ver con tomar decisiones más allá de elegir entre diamantes o perlas.
Bello hizo una mueca, pero asintió.
—Exacto, no le gustaba estar al mando, si no disfrutar de lo que el éxito le proporcionara.
—Bien… si es así, ella solo estaría buscando eso, dinero y estaba involucrando a la niña para obtenerlo, pero Edward no le estaba haciendo las cosas fáciles —reflexiono Ángela—. ¿Y si solo necesitaba llevarlo al límite? —se preguntó pensativa.
—¿A qué te refieres? —Bella ya estaba curiosa.
—Distracción. Annie necesitaba que Edward y su familia no se abocaran solo en ella y su problema, sino que estuvieran abocados a algo más como para querer deshacerse de ella bajo sus términos.
—Claro —razono Bella—. Como las llamaba Annie… decía… "tácticas de decisión", mientras estabas ocupada en otra cosa ella se llevaba consigo lo que quería.
—O en los juegos, cuando coqueteaba con los chicos para que pudiéramos tener ventaja, lo hacía desde niñas.
—Claro… así era Annie.
—Y si esta persona… quien quiera que sea, mantenía distraídos a los Cullen, su táctica podría funcionar —argumento Ángela.
—Pero no una muerte Ángela, no puede entrar en mi cabeza que…
—No, no, no vayamos por allí, tienes razón al decir que era demasiado para el carácter y la forma de actuar de Annie. Pero Annie si pudo ser un instrumento de esta persona, sin que ella supiera cuán lejos podría llegar, tal vez ambos se utilizaran, ella podría ser su Caballo de Troya aquí.
—Claro… —los ojos de Bella se iluminaron con la esperanza de exculpar a Annie de lo peor de la situación—. Ella podía informar de que hacían aquí, del manejo del Rancho, de las cosas de la casa. Una cosa es lo que la gente ve afuera de los Cullen y otra lo que se viva acá adentro y esa persona podía tramar sus "molestias" a los Cullen.
Bella abrió ampliamente los ojos comprendiendo aún más lo que ella misma había deducido.
—Exacto Swan —dijo Ángela, entendiendo tanto como ella—. Todos esos supuestos tropiezos, todos esos accidentes, todo lo raro que paso antes del accidente de Annie, no fueron casualidad, fue planeado.
—Annie era el informante y esa persona el ejecutor.
—Sí, Annie no se ensuciaba las manos, pero sí que tuvo que ver con eso.
—Lo sé —dijo Bella resignada—. Ya no puedo tapar el sol con un dedo. Pero esa persona cruzo la línea Ángela y a pesar de que no sepa que alguien ya murió, sabe que estuvo muy cerca.
—Y es peor Bella —dijo Ángela, aun agitando la nota en su mano—. Mucho peor, porque a pesar de todo, esas flores y esta nota nos dicen que no está dispuesto a detenerse y que llegara mucho más lejos a partir de ahora.
…
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…
Mientras las amigas llegaban a sus conclusiones, ambas se habían olvidado de que alguien más se encontraba con ellas en aquella habitación y cuando ambas cayeron en cuenta de ello.
Se giraron para ver a Jessica mientras ella levantaba su mano y daba un saludo.
—Hola.
—Jessica… Tal vez debamos explicarte algunas cosas.
—O no —dijo Ángela.
—Claro que sí, no podemos dejarla así.
—Que ella saque sus propias conclusiones —insistió Ángela.
—¡No! No puede ir por allí pensando tonterías o diciendo tonterías. Ella tal vez podría decir…
—¿Que usted no es la Señora Bella y que está usurpando su lugar? —dijo Jessica sin parpadear.
—¿Lo sabias? —preguntaron ambas mujeres.
—Pues si —dijo Jessica mientras sonreía.
—¿Desde cuándo? —quiso saber Bella.
—Bueno… puedo decir que tuve mis sospechas, pero como decían que usted tenía faltas de memoria, pensé que eran cosas mías. Pero se iban sumando cosas y… estuve segura la noche en que llego la Señorita Ángela, estuve pensando en ello y cuando llegué a casa, pues… lo sabía.
—¿Porque lo supiste Jessica? ¿Qué delato a Bella? —preguntó Ángela con tranquilidad, dándole a Jessica la confianza para hablar.
—A la otra Señora Bella no le gustaban los perros, amaba las reuniones esas a donde iba y más importante… —miro a Bella con ojos muy abiertos—. No le importaba Lizzy, creo que… ni siquiera la quería.
—Oh, Jessica —fueron las palabras de Bella.
—Mi querida Jessica —dijo Ángela, mientras colocaba su brazo encima de los hombres de Jessica—. Eres muy perceptiva, te daría un premio, pero no tenemos nada por ahora.
—Oh, no hay necesidad Señorita Ángela, eso hacia la otra Bella, me gustaban los obsequios, pero no eran necesarios.
—Bien Jessica —dijo Ángela, girándola y mirandola de frente—. Necesitamos tu ayuda. ¿Estas con nosotras?
—Claroooo —dijo entusiasmada—. Dígame que debo hacer y lo haré.
—Primero debes callar Jessica —intervino Bella—. Nadie debe saber… todavía… quien soy.
—No se preocupe Señora Bella… ¿Bella verdad?
—Sí, aunque no lo creas, ella es la verdadera Bella —aclaro Ángela—. Lo primero callar, lo segundo es eso de las flores.
—¿Eso de las flores? —preguntaron ambas mujeres.
—Sí, Jessica nos acaba de decir que, o la persona que envió esto tiene mucho dinero, o bien las compro o se encontró con alguien que tiene un Invernadero.
—Sí, así es Señorita Ángela.
—Entonces necesito saber si puedes averiguar quién compro ese arreglo o donde, cualquier información con respecto a eso nos servirá y lo antes posible.
—Perfecto, si, confié en mí —aseguro la joven y girando estaba lista para salir de la habitación.
—Jessica —la detuvo Bella.
—Si Señora —se detuvo la joven.
—Esto no es un juego —le dijo colocándose delante de ella y tomando sus hombros entre sus manos—. Esto tal vez puede parecer emocionante —comprendiendo la excitación de la joven y su entusiasmo por una aventura—. Pero esto es peligroso Jessica. ¿Recuerdas los pequeños incidentes antes de que Annie sufriera el accidente?
—¿Annie? —preguntó extrañada.
—Sí, Jess —aclaro Ángela—. La otra Bella, la Bella de antes.
—Oh sí, claro, los incidentes que tenían preocupados a la familia.
—Exacto —confirmo Bella—. La persona o las personas que mandaron estos arreglos son las mismas que propiciaron esos accidentes, son peligrosos Jessica y si ellos saben que andamos detrás de ellos, si saben que tú estás averiguando, estarás en peligro.
Bella se le quedo mirando a Jessica con ojos penetrantes, vigilante de que la joven comprendiera completamente la gravedad de todo lo que le había dicho.
—Lo entiendo Señora Bella, le aseguro que lo entiendo —dijo con total decisión—. Y no se preocupe, nadie sabrá de todo esto y averiguare todo lo que sea necesario para descubrir a estas personas.
…
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…
Mientras Bella, Ángela y Jessica estaban en el nivel superior de la Casa Cullen sacando conclusiones con respecto a las flores recibidas, una visita inesperada se presentó en el Rancho.
Tardíamente, muy tardíamente, pensó Rosalie, se había presentado el nuevo Veterinario.
Demetri Reynolds era un hombre alto y fornido, aproximadamente de la edad de Edward. Su porte era bastante desgarbado, cuando Rosalie lo vio por primera vez le recordó aquellas películas de los 80 donde los jóvenes aspirantes a gangsters recorrían las calles de Brooklyn. Pero el rasgo más sobresaliente del Veterinario era aquella cicatriz que cruzaba su rostro desde su ceja izquierda a la barbilla. Aunque no podría decirse que la cicatriz afeara su rostro, porque para ser sinceros, Demetri Reynolds era un hombre bastante feo.
Rosalie no quería pensar que era una chica superficial, pero para bien o para mal, el comportamiento y la fealdad de Reynolds hacía que aquel hombre le causara repulsión.
Y esa sensación aumento en la rubia cuando el Veterinario no fue capaz de acudir al Rancho para asistir a sus yeguas y ni siquiera fue capaz de devolver la infinidad de llamadas telefónicas que toda la gente del Rancho le habían hecho.
Rosalie aún no podía entender como el Dr. Banner había anunciado hace meses atrás que se jubilaría y dejaría en su cargo a este hombre. El Dr. Banner no era un hombre tan mayor y el concepto de jubilación no estaba muy claro para la rubia, más aún, cuando semanas atrás se había enterado que el Dr. Banner estaba trabajando para el Estado de North Dakota.
Para Rosalie era una gran incógnita la verdadera razón de la partida de Banner, porque finalmente no se había marchado por las razones que había expuesto.
Cuando los hermanos Cullen vieron entrar en los Potreros al Doctor –pues ambos estaban al pendiente de las yeguas de Rosalie– entre ellos se miraron y fruncieron sus ceños, el hombre no era del agrado de ninguno de los dos, eso era notable.
—Buen día Señor Cullen, Señorita Cullen.
—Reynolds, es un milagro de su parte aparecer por estos lados —ironizo la rubia.
El hombre esbozó una mueca con su boca que afeo un poco más, si eso era posible, su rostro.
—He tenido una urgencia familiar y he tenido que salir del Estado. Al volver he notado en el contestador del Consultorio las múltiples llamadas y por eso he venido.
—Tarde Reynolds —hablo Edward, con tono bastante frio—, si la vida de alguno de mis animales o de las yeguas de mi hermana hubieran estado en peligro, los hubiéramos perdido y usted ni enterado.
—Como dije, fue una emergencia familiar.
—Debió avisar Reynolds, nadie en la Asociación de Ganaderos sabia de usted y ninguno de los miembros está contento con ello.
—He hablado con Gerald Lyda, sé que hubo malos entendidos, pero hemos arreglado las cosas y por eso es que he venido a hablar con usted Señor Cullen y a disculparme por mi ausencia.
—No es conmigo con quien debe disculparse, es con mi hermana aquí presente, son sus yeguas las que han estado descuidadas y son ellas las que han podido perjudicarse.
—Entonces me disculpo con usted Señorita Cullen y le reitero que no habrá un descuido similar en el futuro —mientras Reynolds hablaba, una sonrisa se formó en sus labios, una sonrisa que a Rosalie le pareció más lasciva que cordial y que hacía que la repulsión que sentía por aquel hombre aumentara.
—Si existe otro incidente Reynolds —dijo Rosalie, también con tono frio al igual que su hermano—. No dude que no habrá futuro.
Ambos hermanos se miraron en entendimiento, para este hombre esta nueva oportunidad era un privilegio no un favor o una cortesía. Aquella afinidad entre los hermanos no era un comportamiento habitual para todas las ocasiones. Tal vez la distancia que habían formado en sus vidas los había separado a uno del otro, pero en el fondo, ambos eran similares, A Rosalie le gustaba pensar que se parecían a su Padre, aunque a Edward la comparación parecía ofenderlo.
—La yegua preñada tuvo gripe equina —señalo Edward a la yegua que caminaba por el Potrero—. Fue tratada adecuadamente y ha mejorado mucho según me ha informado Billy, nuestro Caballerango, no estaría de más que la revisara y también a las restantes yeguas.
—Por supuesto Señor Cullen, para eso he venido aquí.
Cuando Reynolds cruzo la barda de los Potreros para auscultar a las yeguas, Rosalie volvió a fruncir el ceño.
—No me gusta él, es… desagradable.
—Te entiendo —dijo el cobrizo—. Pero Gerald abogo por él, me dijo que estaba muy bien recomendado.
—Espero que no se equivoque.
—Yo también, no habrá un segundo fallo Rosalie, te lo prometo.
—Te creo hermano —Rosalie sonrió—. Confió en ti.
—No fue lo que dijiste la otra noche —reprocho sin ganas.
—Si lo que quieres es que me retracte, lo lamento, pero no lo haré, aún sigo pensando igual. Rowan metió demasiadas ideas equivocadas en ti.
—Juzgas muy fuertemente al Abuelo, Rosalie.
—Tengo mis razones, lo sabes, las conoces y muchas de ellas están bien fundamentadas y son públicos y notorios los errores de Rowan, ¿puedes tu decir lo mismo de tus razones y reproches hacia Papi?
—Hay razones Rosalie, todo lo que sé de Carlisle…
—Certeza Edward —lo detuvo la rubia—. Verdades comprobables, todo lo que sabes del pasado es lo que ha dicho Rowan, tanto tu como Alice se han negado a escuchar las versiones de Papi y también las de Mami, a ninguno de los dos se les ha permitido explicar. No soy yo la única que juzga sin más hermano, eso parece ser una cosa de familia.
Una mueca se formó en los labios del cobrizo ante las palabras de su hermana.
—Jamás dejaras de pensar que estoy equivocado.
—No lo pienso, lo sé, estoy segura. Date un chance hermano, no seas como Rowan, eres mucho mejor que él, no te cierres a las segundas oportunidades, da un paso a un lado, date el chance de escuchar y ver, tal vez descubras que no solo nuestros Padres son diferentes a las imágenes que has creado en tu mente.
Con una sonrisa triste, Rosalie acaricio el brazo de su hermano, antes de alejarse cruzando la barda para reunirse con el Veterinario.
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1*/* Es una cabina fotográfica totalmente automática en la que no interviene ningún Operador. Las personas entran a la cabina fotográfica, presionan un botón, se sacan 4 fotos y cuando salen las fotos se imprimen en una tira en el momento. Si pasan por mi perfil de Fanfiction podrán acceder a un link que les permitirá ver las características del Photo Root.
2*/* Hana no Ko Lunlun (Hana no Ko Runrun), traducida al Inglés como The Flower Child Lunlun y Lulu, The Flower Angel, conocida en Hispanoamérica como Ángel, la Niña de las Flores, y en España como El Misterio de la Flor Mágica o Lulú, la Chica de las Flores. Es una Serie de Anime creada por Shiro Jumbo y producida por Toei Animation, la cual fue emitida originalmente en Japón desde el 9 de febrero de 1.979 hasta el 8 de febrero de 1.980. Cuenta con 50 episodios. Fue una de las series de animados más famosas de la década de los 80.
Tuvo mucho éxito en Occidente, particularmente en Europa y América Latina, así como en Japón. Un doblaje editado en Inglés de algunos episodios titulado "Ángel" hizo de esta Serie de una chica mágica que trabaja (la primera de este tipo), que incursiono con éxito en los Estados Unidos y Canadá, mucho más de una década antes de Sailor Moon.
Una adaptación cinematográfica, Hana no Ko Runrun Konnichiwa Sakura no Sono (Ángel, la Niña de las Flores: En el Jardín de los Cerezos), fue lanzada en marzo de 1.980.
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Jessica: Pues sí, Alice tiene un trauma, pero debes recordar que muchos traumas surgen por el daño que nos pueden hacer y este daño puede ser físico o psicológico. En el caso de Alice, ¿cómo se rompe su coraza? ¿Cómo se salva de su propio odio?
Wenday 14: Como dicen por allí, aquí estamos y aquí seguimos.
Adriu: No sé si todos están descubriendo a Bella, pero me gusta pensar que aquellos que se interesan realmente pueden ver las diferencias, más allá de lo físico. Y estos "Esposos", ahora es que comienzan su historia.
Kasslpz: Pues sí, cuando alguien cambia uno lo nota, pero quienes se preocupan lo notan más rápido que otros.
Jade HSos: Gracias por tomar nota y es que cada palabra o acción tiene consecuencia y me gusta pensar que dejo pistas en todas partes de este Fic, "en todas partes". Gracias por leer Ángel Perdido.
Gracias Marian24 y Melissa Belaqua por unirse a este grupo.
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