The Legend of Zelda y todos sus personajes son propiedad de Miyamoto Shigeru, Tezuka Takashi y Nintendo.

Fandom: TLOZ Breath of the Wild.
Advertencias: No.
Palabras: 403.

008.- Escalera

Le faltaba el aliento, aquella maldita escalera parecía que no iba a acabarse nunca. Mirar fijamente la espalda de su compañero que las subía con agilidad y sin esfuerzo alguno no la ayudaba precisamente a sentirse mejor. La presión sobre sus hombros era tanta que, a veces, sentía como si el mundo entero quisiera aplastarla sin piedad.

Se detuvo, apoyando la mano sobre el frío muro de piedra, él la imitó la miró de reojo, fresco como una rosa, como si subir escaleras no le cansase lo más mínimo. Sintió que la juzgaba, aunque sabía que no lo hacía; quizás porque siempre se había sentido juzgada por todo el mundo; porque todos esperaban que la princesa de Hyrule les salvase y ella no se sentía capaz no de salvarse a sí misma. Con unos poderes que debería tener y que era incapaz de despertar. Zelda se sentía como un fraude.

—No es necesario que te detengas porque yo lo haga.

Link meneó la cabeza y volvió la mirada al frente, con las manos apoyadas en las caderas restó inmóvil dándole la espalda.

Era injusta con él, ya lo sabía, no necesitaba que Urbosa se lo dijera, tampoco que Mipha le dijese que Link se preocupaba por ella. Ya lo sabía.

—Link.

Esperó una palabra que no llegó, simplemente volvió a mirarla aguardando a que continuase con lo que quería decirle.

—Lo siento —susurró subiendo un peldaño y enredando su brazo con el de él—. ¿Podemos descansar un poco en la próxima planta?

El elegido de la Espada Destructora del Mal asintió, se frotó la nariz con timidez y siguió el ritmo de Zelda al subir los escalones.

—Eres tan parco en palabras, deberías hablar más, tal vez así lograríamos entendernos mejor.

Sus pies llegaron al último peldaño casi a la vez. Link giró hacia el descansillo que se abría a la izquierda, arrastrándola con él. Zelda se sentó en el suelo polvoriento, él permaneció en pie a punto para enfrentarse a cualquier enemigo que se atreviese a entrar a aquel templo ruinoso y lleno de escaleras.

—Nunca te relajas ni bajas la guardia, ¿eh?

Link suspiró, se movió con sigilo y se sentó a su lado sorprendiéndola.

—Oh, gran héroe, gracias por honrarme con su compañía en este suelo lleno de suciedad.

Link ahogó una breve risa contra su muñeca. A Zelda le pareció relajado por primera vez desde que se conocían.

Fin

Notas de la autora:
¡Hola!
Otra historia corta ambientada en Hyrule.