Disclaimer: Tengo que aclarar que los personajes no son míos, como todos saben, pertenecen a la mente prodigiosa de la Sra. Meyer. Yo solo juego con ellos, intentando que ese juego los entretenga a ustedes.
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Algunas palabras o frases en este Fic están colocadas en cursiva, cuando esto pasa es que se está utilizando otro idioma. Al desarrollarse esta historia es los ., es de suponer que todos hablen Ingles y es por esto que las cursivas se refieren a las personas que hablan en Español.
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Para Recordar: Si estoy publicando esta historia y tú leyéndola, es porque hemos sobrevivido a "TODO", en el 2020, el Año de la Rata. A la Pandemia más grande conocida hasta ahora, y lo digo así, porque el resto de las Pandemias que han atacado a la Humanidad solo pudimos conocerlas por las referencias históricas y el COVID-19 ha llegado a nosotros mientras transitábamos esta aventura llamada "Vida". Si has perdido a alguien, realmente lo lamento. Si fuiste de los que nos contagiamos y sobrevivimos, o de los que han sobrevivido ilesos, entonces "Celebra la Vida".
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Dedicatoria: Durante mi viaje y mi periodo de cuarentena que duro varios meses, estuve en Colombia. Barranquilla y Bogotá.
Esta historia se la dedico a dos personas, Andrea (te quiero mi muchachita) y Nestor (para ti, aunque nunca la leas), quienes me vieron aquellos días frente al computador y de una forma u otra me incentivaron para seguir, mientras me "refugiaron" en su casa. Gracias.
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Capítulo 21
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Páginas, y Más Páginas
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No confundas la dulzura con la temperatura
Pero que yo nunca te imaginé mi estrellita ay así en este plan
Pero yo a ti te conozco y sé por dónde vas
Si no quieres flamenquito, no toques las palmas
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Ay, ay, mejor doy un paso atrás
A lo mejor es muy tarde para echarte atrás
Ay, ay, aunque me interesa no soy una de esas
Que tan fácilmente se deja enredar
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Tampoco soy tan facilito, tan facilito
Tampoco soy tan facilito, tampoco soy tan facilito
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Jesse & Joy ft. Alejandro Sanz – No Soy Una de Esas
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Si alguna vez Edward pensó en ver a su hija como una niña normal, no espero que fuera bailando al ritmo de Bon Jovi.
Pero si, Elizabeth Cullen estaba tomada de la mano de Emmett McCarty y de Ángela y los tres danzaban al ritmo del alto volumen de la música.
Los Patriarcas Cullen sospechaban quien él era el hombre que se presentaba en la casa por lo que les había contado Rosalie y sonreían al ver que su hija tenía razón, el hombre era extravagante, tal vez diferente, pero definitivamente debía tener mucho sentido del humor.
Bella y Rosalie, hombro a hombro miraban la escena con diferentes sensaciones.
Bella se alegraba de ver a su amigo nuevamente –un aliado verdadero– y a su niña, si, suya, porque así la consideraba ahora.
Rosalie por su parte tenía una extraña sensación de alivio, aunque un vació se arraigaba en su estómago cada vez que veía a aquel hombre.
—¿Quién es ese monumento? —preguntó Tanya, a espaldas de Bella y Rosalie.
—Es mi amigo, Emmett McCarty —dijo Bella.
—Que "buenos" amigos tienes, Bella —dijo Carmen, sin quitar los ojos de encima de Emmett.
—Ey, ey que estas casada con mi hermano —protesto Irina.
—Casada, pero no capada, cariño —mientras ambas mujeres sonreían.
—¿Eso quiere decir que yo sí puedo? —dijo Kate.
—Tu estas comprometida sinvergüenza —dijo Irina con una sonrisa.
—Pero no casada, tengo chance con el hombre, no como está que ya está atada —dijo señalando a su Cuñada.
—Dejen la pelea, que si alguien tiene chance soy yo. Y "bueno" no es la palabra adecuada, "rebueno" —dijo Tanya.
—Quieren dejar de hablar del hombre, no es un pedazo de carne, por Dios —protesto Rosalie.
—Wao, perdón, no sabía que lo habías visto primero, si es tuyo me retiro prima —se defendió Tanya.
—No es mío… no es nada mío… por mi… haz lo que quieras —Rosalie hablaba entrecortadamente.
—Ok, ok —dijo Tanya levantando las manos en son de paz y aun sonriendo por lo evidente que era su prima—. No hay problemas, yo entiendo —dijo, mientras le guiñaba un ojo y luego, girándose hacia Bella, pregunto—. No tendrá un hermano así de "bueno".
—Oh si, lo tiene. Soltero y sin compromiso, recuérdame presentártelo en el futuro.
—Hermana eres de las mías —dijo Tanya mientras colocaba su brazo por encima de los hombros de Bella y sus hermanas y Cuñada les sonreían.
La única que parecía molesta, no solo por la presencia de Emmett si no por la conversación absurda, era Alice. Ella que no podía ir a su trabajo habitual en las Oficinas del Centro de la Ciudad por la remodelación, hubiera deseado haberle dicho a Alec que la llevara allí como hacia todos los días, en cambio, estaba aquí sin terminar de entender como era que Isabella trajera a casa a sus "amiguitos" y mucho más que sus hermanos apoyaran todo esto. Isabella se estaba ganando poco a poco a todos haciéndolos olvidar la clase de persona que en realidad era.
—¡Es que nadie piensa parar esta locura! Llegan todos los amiguitos de Isabella y lo hacen con un escándalo y nadie piensa detenerlo.
—Alice, respira —le dijo Irina con una ceja levantada—. Vive mujer, disfruta, deja de amargarte.
Y con eso, jalo y empujo a todas sus hermanas y Cuñada y acercándose al trío de Bailarines también comenzaron a bailar con ellos.
—No creí que el fin del Mundo fuera así de loco —dijo Edward al oído de Bella, a sus espaldas, haciendo que un lento escalofrió recorriera su espalda y luego al entender sus palabras causarle una sonrisa.
—Si es al ritmo de Bon Jovi, bienvenido al Manicomio, baby.
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Las Denali no necesitaron presentación, ellas solas se presentaron mientras otra canción de Bon Jovi sonaba y Emmett fue pasando de brazos en brazos de las hermosas mujeres.
Lizzy no fue ignorada porque todos bailaban alrededor de ella haciéndola el centro de la atención, lo que la pequeña adoro.
Cuando ya tres canciones habían sonado, Emmett por fin apago la música en su Jeep.
Lo primero que Emmett quiso hacer después de separarse de todas las chicas a su alrededor, fue darle la mano a los Dueños de casa.
Subió los tres escalones del porche de la Casa Cullen para estrechar en un fuerte abrazo a Bella.
—Duckling, es bueno volver a verte —dijo el hombre, muy alegre—. Tengo algo para ti, te lo mando Jane, dijo que te gustaría.
Emmett busco en los bolsillos de su pantalón y saco un pequeño estuche azul para Bella.
Tiffany, típico de Jane, pensó Bella.
Cuando abrió el estuche encontró un relicario de plata en forma de corazón, con un pequeño diamante en el centro 1*/*. A Bella no le gustaban las cosas ostentosas, pero este regalo le encanto, era realmente hermoso.
—Jane dijo que traía suerte y que debes usarlo siempre. Pensé que como ahora ya tienes a la pequeña Pumkin, podrías colocar una foto de ella allí.
Bella sonrió a su amigo, era un regalo más especial ahora que lo pensaba.
—Llamare a Jane para darle las gracias, Dios es hermoso.
Edward, detrás de ella, y a poco de separación se quedó mirando a la pareja, esta vez, confiando un poco más en las palabras de su amigo y las propias acciones de Bella.
Su confianza en la morena crecía a medida que podía ver en ella cambios significativos. Tal vez, algo dentro de él no lo hacía confiar plenamente, pero decirse a sí mismo que no estaba dando una oportunidad a Bella era una mentira.
Tomo el relicario y ayudo a Bella a colocárselo, mientras ponía la piel de ella de gallina con solo rozarla.
Emmett estrecho fuertemente la mano de Edward mientras no perdía la sonrisa en su rostro, se quitó el Stenson mientras daba sus saludos a Alice, que lo miro con un desprecio que Emmett ignoro y luego fue presentado ante los Patriarcas Cullen, a Esme le beso la mano todo galante y a Carlisle le estrecho la mano, no tan fuerte como la de Edward.
Por último, y no menos importante, estaba el objeto de su atención, Rosalie.
No había dejado de pensar en la mujer desde que la había dejado unos días antes. No importaba que fuera a veces descortés, no importaba que fuera un fierecilla, no le importaría que la rosa tuviera espinas, Emmett quería pincharse y después si lo maldecían dormiría como La Bella Durmiente.
Igual que con las otras mujeres, con Stenson en mano, Emmett esbozo su mejor sonrisa, mientras un par de hoyuelos en sus mejillas hablaban de los picaros pensamientos del hombre hacia la hermosa rubia.
—Rosie, Rose, es todo un placer volver a verte.
—Quisiera decir lo mismo Señor McCarty, pero solo digo que me alegra que haya vuelto tan pronto.
—No podía pasar tanto tiempo lejos de ti, nena.
No podía decirse que el hombre no era insistente. No negaría que su insistencia no solo no le molestaba, era algo irritante para sus estándares, pero él tenía con qué.
—Señor McCarty... —dijo Rosalie visiblemente molesta ante las melosas palabras de Emmett.
Antes de que Rosalie continuara, Bella intervino sin saber si estaba salvando el pellejo de su amigo o no, antes los ojos penetrantes y rabiosos de Rosalie.
—Ey, has traído a Samson imagino —dijo, señalando con su brazo hacia el remolque que arrastraba su Jeep.
—Oh si —dijo Emmett, aun viendo con una gran sonrisa a Rosalie e ignorando su irritación—. Les mostrare al mejor caballo que podrán ver en la Región, sin dudarlo.
Y con estas palabras, salto los tres escalones de vuelta a su vehículo y abrió las puertas traseras del remolque dejando salir lentamente a su caballo.
El purasangre, castaño oscuro al igual que su Padre, con la brillante crin negra, relincho para satisfacción de la audiencia mientras todos admiraban su belleza.
Bella que se había acercado, junto con todos los demás, abrazo y cargo en sus brazos a una emocionada Lizzy que contemplaba al caballo y que dijo inmediatamente "¿Puedo montalo?".
Samson fue admirado ampliamente y Rosalie no dudo que el bello animal lo merecía. Pero otra cosa era ver a Emmett esponjarse por cada comentario de alago que se hacía a su caballo. Está bien, se lo confeso a sí misma, tanto el caballo como el Dueño son guapos, muy guapos. Ella había conocido a muchos hombres buen mozos en su vida, pero este tendría notas realmente altas en su lista de chicos lindos. Y no dudaba que por esa insistencia y coquetería habría conquistado a más de una y Rosalie, no era una más.
Pero mientras más pensaba en ello, mientras más halagos de las mujeres tenia, más irritada se sentía y vamos a estar claros, pensó, estaba celosa, sin siquiera tener derecho a ello, esta celosa por el Entrenador, absurdo pero cierto.
Hasta ahora, hacerse la desinteresada no había resultado, pero cualquier otro mecanismo para alejar al Entrenador hubiera sido ridículo y ella lo sabía.
—Se cree irresistible —dijo Alice, a espaldas de su hermana.
—¿De qué hablas?
—Del tipo esté. Viene y alborota a todas las mujeres. Se pavonea como si fuera el gallo y este el Gallinero —dijo mientras miraba como Irina tocaba el bíceps de Emmett y ambos reían—. Coqueteando y queriendo levantárselas a todas.
—No creo que sea así —lo defendió Rosalie—. Él es así, es su forma de ser.
—¡Oh, por favor! —se quejó Alice—. Tú ya caíste con esté, serás otra de sus pollitas como Isabella.
Rosalie se giró a mirar a su hermana. Una hermana a la que pocas veces entendía y, peor aún, una hermana que no le había permitido acercarse lo suficiente como para entenderla.
—Sabes Alice, voy a terminar pensando como Irina, porque te muestras más amargada que nunca.
—¿Amargada yo? ¿Porque no revoloteo como todas ellas alrededor de un tipejo?
—Si no estás amargada, entonces, ¿es envidia?
—¿Envidia de qué? ¿De andar detrás de uno de los Amantes de Isabella?
Rosalie suspiro.
—No creo, y a estas alturas ya estoy segura, que Emmett no es Amante de Bella, hay amistades entre hombres y mujeres, Alice. Yo misma tengo buenos amigos. Y si Emmett tuviera cualquier relación sentimental con Bella, ¿no sería Edward quien debería estar irritado y no tú?
—Edward está ciego, en eso lo ha convertido Isabella, manipulándolo, Edward es solo un imbécil más. Todo esto por un "coño", ¡por favor! Con razón dicen que arrastra más que una yunta de bueyes —resoplo Alice.
—¡Edward no es un imbécil! —dijo Rosalie, ya irritada con su hermana. Pero era inútil, una vez que Alice tenía una idea metida en la cabeza la seguía hasta el final, aunque significaría ir a un desfiladero—. Ni es tonto, ni es ciego, él, a diferencia de ti, está tomando fuertemente las riendas de su vida y si ello incluye a Bella y si está equivocado o no, es su riesgo, es su vida —dijo, mientras acercaba su rostro hasta el oído de su hermana y murmuraba—. Y en cuanto a la yunta, tú lo sabrás mejor que nadie.
Y con esto se decidió al fin a dejar el porche he ir a acariciar al perfecto animal que Emmett había traído al Rancho.
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—Que revolución ha traído nuestro visitante —comento Carlisle a su Esposa cuando Rosalie saltaba los escalones del porche y comenzaba a acariciar a Samson.
Esme lo miro con el ceño fruncido y pregunto.
—¿Tú también piensas como Alice? —ya que ambos Padres no pudieron evitar escuchar toda la conversación que sus hijas habían tenido solo minutos antes.
—No. Creo que el hombre tiene su encanto. Algunos de nosotros no podemos evitar ser tan sexys —dijo, mientras movía sus cejas a su Esposa.
Esme solo le dio un pequeño codazo y lo miro, mientras le decía.
—Algunos de ustedes tienen egos muy grandes.
—Te gusta mi ego, te gusto más que el de Lyda si no mal recuerdo.
—¿Aun estas celoso de Gerald? Jamás le di alas, aunque él insistió mucho.
—Ya lo he dicho, porque mi ego era más grande —vatio las pestañas Carlisle.
—¡Carlisle! —dijo, mientras daba un golpecito en señal de broma en su brazo—. Que no lo oigan los niños.
—Ya no son tan niños, lamentablemente —dijo, mientras suspiraba.
—No. Pero aún tienen mucho que aprender —dijo Esme, mientras su Esposo fruncía el ceño sin comprender completamente a su Mujer—. Deben aprender a controlarse, controlar por ejemplo los celos, son algo terrible y los tres lo sienten en mayor o menor medida.
—¿Los tres?
—Claro. A Alice no le gusta la gran atención que tienen todas las mujeres con el Entrenador.
—Que también es el caso de Rosalie —intervino Carlisle.
—Pero de diferente forma, con diferentes personas.
—Ya entiendo. Y en el caso de Edward…
—Edward, aunque ha superado muchas cosas con Isabella, ahora la ve de manera diferente, ¿lo has notado?
—Sí, no solo ella no es la misma, también él ya no es el mismo —declaro el Patriarca.
—Tanto él como Alice tuvieron que soportar los males de Rowan y de cierta forma aprendieron de ellos, y aún es difícil para ellos distanciarse de eso. Y luego esta historia con Isabella… ¿Habrá cambiado realmente como piensa Rosalie? ¿Es otra como dice?
—No lo sé. Solo espero que no sea un golpe más para Edward y que ninguno de nosotros nos equivoquemos de nuevo con Isabella.
Esme suspiro mientras abrazaba a su Esposo, esperando que sus deseos no estuvieran lejos de la realidad.
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A pesar de que los mayores se fueron a la cama tarde aquella noche –luego de que todos sus visitantes disfrutaran de una cena entre chistes y buen ambiente… casi, teniendo en cuenta que Alice estaba allí–, Lizzy se unió a todos en el comedor con la emoción de tener a todas estas personas tan interesantes que había descubierto desde que había decidido salir de su caparazón. La pequeña termino dormida en el regazo de su Padre, negándose a ir a la cama y dejar a toda la familia.
Aun así y a pesar de haberse agotado como los adultos, Bella no dudaba que estuviera levantada tan temprano como siempre al día siguiente.
Bella y Edward acompañaron a la niña hasta su habitación y ambos besaron su frente en la cama, mientras escuchaban como esta suspiraba en medio de sus sueños. Ambos se quedaron en el pasillo, viéndose uno al otro. El hielo que parecía haber entre ellos cuando Bella llego a la Casa Cullen parecía estarse derritiendo poco a poco a medida que Bella mostraba lo que para Edward era su nuevo carácter y personalidad.
A pesar de su nuevo trato, Bella no se atrevía a acercarse demasiado a Edward, temiendo que la atracción que sentía por él tomara las riendas. Es por eso que esa noche solo pudo mirar a Edward y decir simplemente "Buenas noches" mientras entraba en su habitación y cerraba la puerta, mientras se apoyaba en ella suspirando inevitablemente por Edward.
"Patético", le hubiera dicho Annie, como lo había hecho en otros tiempos, si la hubiera visto suspirar por un chico. Así lo había hecho cuando jóvenes y Robert Maverick –el Capitán del Equipo de Futbol Americano de la Secundaria– era el objeto de su devoción.
Con estos pensamientos de su juventud y con el peso del cansancio del día ya sobre ella, Bella cambio su ropa por la piyama y luego fue hasta el baño a quitarse el maquillaje. Aún guardaba recelo a la hora de entrar en la sala de baño, temiendo encontrar algún mensaje nuevo o peor, alguien que la acechara.
No había mensaje y nadie la esperaba allí, así que utilizo uno de los tantos productos desmaquilladores que su hermana había dejado allí para quitar el poco maquillaje que se había colocado.
Su agotamiento por el largo día se puso en evidencia cuando –al querer tomar el embace de desmaquillador– esté resbalo de sus manos rebotando levemente sobre el suelo y luego disparándose hasta detrás del váter donde Bella lo vio aterrizar.
Suspirando por su torpeza debido al cansancio, se inclinó y metió la mano detrás del váter en función de recuperar el desmaquillador, cuando sintió un borde que pareció filoso y saco la mano rápidamente.
Inclinando un poco más su cuerpo, pudo notar que el borde que había sentido era una baldosa del piso que estaba suelta y que, desnivelada, había permitido que el desmaquillador quedara trabado en uno de sus lados. Cuando Bella volvió a meter la mano detrás del váter, noto que la baldosa se despegaba de la pared con facilidad y tratando de tomar el desmaquillador su mano resbalo encontrando un espacio en el piso en el que algo, parecido a una bolsa, sobresalía.
Con mayor curiosidad, y con su cuerpo ya pegado absolutamente al piso, su mano tomo la bolsa que había sentido con anterioridad y jalo la misma, fijándose que envolvía un paquete cuadrado y grueso.
El paquete era una bolsa plástica transparente, que envolvía un cuaderno de pasta dura o más bien una envoltura de cuero delgada, que actuaba con quita polvo.
Con su curiosidad aumentada al millón, quito la bolsa plástica e inmediatamente abrió el cuaderno que había descubierto.
La primera página estaba en blanco y no mostraba ningún indicativo de que era o a quien pertenecía.
La siguiente página aglomeraba palabras de formas bastante estilizadas, letras grandes y de bordes redondeados que inmediatamente Bella reconoció como la letra de Annie.
Sin numeración alguna y solo indicando días de la semana, Bella descubrió con asombro que el cuaderno no era otra cosa que un diario, un diario de Annie.
Evidentemente, su hermana había pensado que no era seguro dejar aquellas páginas a la vista de cualquiera y lo había escondido en aquella baldosa detrás del váter.
No todas las páginas del grueso cuaderno estaban llenas, pero para Bella aquel descubrimiento significaba que si Annie había escrito sobre sus pensamientos y sentimientos –cosa que Bella recordó, Annie hacia desde que eran adolescentes– podría descubrir no solo que había hecho Annie mientras había estado en aquella casa, si no también, entre las páginas del aquel diario, Bella podría descubrir quién era su cómplice, entre aquellas páginas podría tal vez encontrar el nombre del asesino de su hermana.
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1*/* Si pasan por mi perfil de Fanfiction podrán acceder a un link que les permitirá ver las características del Relicario.
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Edbell mansen: Gracias por unirte a este grupo.
Wenday 14, Adriu, Kasslpz, Jade HSos: Gracias por seguir allí, por seguir brindándome un mensaje, es alentador que se tomen el tiempo de apreciar esto que ha salido de mi cabeza.
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A todos ustedes, los seguidores de siempre, a los Lectores silenciosos,
Un Muy Buen Año 2022.
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