Día 6: Sobreprotección


Era como estar sobre una nube, el colchón dónde reposaba así como las mullidas almohadas a su alrededor hacían que su cuerpo se mantuviera fijo y extremadamente cómodo. El paño húmedo sobre su frente regulaba su temperatura, se deleitaba con el suave aroma de su bebida caliente que sujetaba entre sus manos.

Sobre su mesa tenía sopa perfectamente condimentada, un tazón con algunos bollos, desde afuera alguien tocaba música ambiental, se recomendaba para propiciar la relajación.

Sobre la mesa había diversos medicamentos, planta medicinales y las mejores fórmulas que una experta como Shinobu Kochou podía idear, cuando se lo había pedido las había preparado si dudar.

Percibió su caricia en la mejilla, un beso sobre la frente y sus dedos entre los mechones de su cabello, esos ojos observaban con total devoción.

Descubrió que había enfermado por la mañana, en cuanto lo supo había dejado todo de lado cualquier otra obligación con la intención de cuidar su salud. Era lo mas importante en su vida, cada día desde que se habían encontrado había dado luz y alegría, había tanto que tenía que agradecerle y aunque no había pronunciado esas cinco letras, sabía que lo sentía de la forma más intensa y genuina.

— Mitsuri, solo es un pequeño resfriado, estoy bien— declaró Obanai con voz queda para luego ser silenciado por un bocado de la sopa que le había preparado.

Lo observó con un gesto infantil de molestia inflando sus mejillas con puchero.

Obanai suspiro sonriendo, sintió un nudo en la garganta y sus ojos se cristalizaron, nadie nunca se había preocupado tanto por él.

Abrió su boca aunque ya no podía con bocado más, este era su tercer plato y no solía comer mucho.

— Debes alimentarte bien, así pronto estarás sano Iguro-chan— indicó la pilar sonriendo.

Se limitó a afirmar con la cabeza y comer de nuevo.

Ella sonrió complacida y lo besó de nuevo en la frente.

— En cuanto termines tu plato de sopa, te daré un baño caliente— afirmó con un amplia sonrisa. — Iguro-san...¡Iguro-san estás inconsciente!

El rostro enrojecido de Obanai denotaba total plenitud.