Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Erasing the Bounds.
Capítulo 16
Edward se pasó una mano por el cabello, jalándolo al final.
—De acuerdo, ¿qué tal esto: "No sabemos a dónde vamos, pero sabemos de dónde somos"?—dijo, mientras observaba la pantalla de su celular.
—Me gusta—dijo Jack—. ¿Es como el coro o algo así? Se escucha bien con la parte de llegar al límite y regresar a casa.
Aaron comenzó a tocar la guitarra.
— ¡Si! Justo esa nota… sigue haciendo eso—Edward le dijo y luego se aclaró la garganta.
—Inicia desde la parte de no saben a dónde van—dijo Jack, palmeándose el pecho.
Edward lo obedeció.
Edward había ido al estudio de Jack desde las ocho, fue el primero en llegar y se tomó un café mientras lo esperaba a él y a Aaron.
Necesitaba sacar de su pecho la música, tenía un revoltijo de palabras en la cabeza y tecleó cosas al azar en su teléfono. Estaban escribiendo la canción de Rose e iban por buen camino, faltaban algunos detalles de letra y por supuesto, la mayor parte de la producción pero iban bien.
Era fácil escribir con ellos, compaginaban muy bien y parecía que se leían la mente entre todos. Aaron tenía la melodía perfecta para cualquier letra y Jack era bueno en tirar líneas aleatoriamente.
Habían acordado reunirse toda la semana, tenían trabajo por hacer.
Alrededor de las dos terminaron con Rose.
— ¿Listo?—Jack le preguntó.
—Si—dijo Edward, terminando de beber agua. Le respondió a Kate un mensaje, le había encargado comprar algo de comida para su apartamento. Planeaba pasar la semana ahí, estaba sintiendo que las palabras fluían a través de él y quería estar solo para atraparlas. Además, Bella iba a estar ocupada con su escuela y con trabajos en grupo.
—De acuerdo—murmuró Aaron con su voz suave—. Aquí va.
La música comenzó a sonar, Edward respiró.
Dulce criatura,
Tuvimos otra conversación sobre
Lo que está yendo mal
Pero todavía somos jóvenes
No sabemos a dónde vamos
Pero sabemos de dónde somos
Empezamos como dos corazones en un hogar
Es difícil cuando peleamos
Los dos somos tercos, lo sé
Pero, oh, dulce criatura,
Donde sea que vaya
Me traes a casa.
Dulce criatura, cuando llego al límite,
Me traes a casa.
Dulce criatura,
Corríamos a través de un jardín
Donde nada nos molestaba
Pero seguimos siendo jóvenes
Siempre pienso en ti
Y en cómo no hablamos lo suficiente.
Empezamos como dos corazones en un hogar
Y oh, es difícil cuando peleamos
Los dos somos tercos, lo sé
Pero, oh, dulce criatura,
Donde sea que vaya
Me traes a casa.
Dulce criatura, cuando llego al límite,
Me traes a casa.
Lo sé, empezamos como dos corazones en un hogar,
Se pone difícil cuando peleamos
Los dos somos tercos, lo sé
Pero, oh, dulce criatura,
Donde sea que vaya
Me traes a casa.
Dulce criatura, cuando llego al límite,
Me traes a casa.
Tú me traes a casa.
.
.
Estaban comiendo unos burritos de TacoBell y Jack y Aaron comenzaron a cuestionarlo sobre su música.
—Te vas moviendo en buena dirección—dijo Jack—. Me gustas.
—Que bien porque planeo trabajar más con ustedes. Son como fuego—respondió Edward, antes de darle una mordida a su burrito.
—Veremos cómo resulta esta semana—dijo Aaron—. Si va bien, nos encontramos después. Ya sabes, agendas apretadas.
Edward asintió en silencio, se comió una papa frita.
—Esto es divertido—dijo Jack—. Las palabras fluyen fácil como con Alison.
— ¿Finlay?—Edward los miró.
Aaron asintió.
—Estaremos con ella la próxima semana—dijo Aaron.
—Bien—Edward respondió. Trató de parecer despreocupado ante la mención de la artista, ella era como la artista.
—Deberían conocerse—. Opinó Jack—. Estoy seguro que le gustaras—. Finalizó, limpiándose las manos con una servilleta.
Edward trató de controlar su emoción al darle un trago a su bebida.
Continuaron con la canción de Alice. Edward tenía algunas líneas pero esa fue la que tomó más tiempo.
Edward planeaba seguir escribiendo cuando llegara a casa. Aun no terminaba la canción de Emmett.
Avanzaron pero no terminaron. Tal vez el sueño los ayudaría.
Edward fue directo a su apartamento, sólo respondiendo un mensaje de Bella y luego se hizo unos noodles instantáneos.
Se sentó con la guitarra que Bella le había regalado. Era preciosa. Terminó la canción de Alice, esperaba grabarla mañana.
Oye, Dorothea, ¿alguna vez te detienes a pensar en mí?
Cuando éramos más jóvenes en el parque
Y nos reíamos de nuestra miseria.
Conseguiste amigos brillantes desde que te fuiste de la ciudad,
Una pantalla pequeña es el único lugar en donde te veo ahora
Y no tengo nada más que buenos deseos para ti.
Oh, este lugar es el mismo de siempre.
Oh, pero no te gustará de esa manera.
Nunca es demasiado tarde para regresar a mi lado,
Las estrellas en tus ojos brillaban más en Olympia.
Y si alguna te cansas de ser conocida por quien conoces
Sabes que siempre me conocerás a mí, Dorothea.
Dorothea.
Oh, eres una reina vendiendo sueños, ropa y maquillaje.
Oh, compraría cualquier cosa que venga de ti.
Oye, Dorothea, ¿alguna vez te detienes a pensar en mí?
Cuando los tiempos eran más tranquilos, arruinando los jarrones de tu mamá
Y su percepción de la belleza.
Mira, Dorothea, todos quieren ser tú.
Pero ¿sigues siendo la misma alma que conocí en las gradas?
Bueno, creo que nunca lo sabré.
Oh, y seguirás dando el espectáculo de siempre.
Nunca es demasiado tarde para regresar a mi lado.
Las estrellas en tus ojos brillaban más en Olympia.
Y si alguna te cansas de ser conocida por quien conoces
Sabes que siempre me conocerás a mí, Dorothea.
Sabes, siempre me conocerás, Dorothea.
Dorothea.
Dorothea.
La película favorita de Alice era El Mago de Oz.
.
.
.
Edward estaba en la sala del apartamento de los chicos, escribiendo, cuando llamaron a la puerta.
Todos estaban en el comedor, a punto de cenar.
Se levantó a abrir. Era Kate. Le sonrió.
—No contestabas tu teléfono—explicó, como si se tratara de una intromisión.
—Oh, lo siento. Estaba ocupado—. Edward se hizo a un lado y Kate entró.
Ellos miraron hacia allá.
Bella se atragantó con el aire. ¿Cómo se suponía que no debía estar celosa de eso? Fingió no inmutarse mientras veía el largo y lacio cabello rubio de Kate, sus pómulos de modelo y sus ojos azules. Maldición, Bella no tenía nada de eso.
Jasper murmuró un "uuhh".
—Chicos, ella es Kate, mi asistente—presentó Edward.
—Hola—ellos saludaron, Emmett y Jasper más animados de lo usual.
Kate les respondió con un gesto de mano y se giró hacia Edward. Rosalie golpeó a Emmett en la nuca.
—Benjamín y Tia te necesitan mañana—. Dijo—. Conocerás a tus guardaespaldas y están hablando sobre mercancía.
— ¿Guardaespaldas? ¿Mercancía?—Edward murmuró.
Kate sonrió.
—Si. Los necesitas y sobre la mercancía, están trabajando en tu sitio web y necesitas venderle algo a tus fans—ella explicó.
—Perfecto—dijo Edward, con una sonrisa, sonaba bien—. Aunque tengo que estar en el estudio mañana.
Kate frunció el ceño.
— ¿Puedes ir a otra hora? La reunión es a las 9.
—De acuerdo—aceptó Edward, no muy contento.
—De acuerdo—. Kate sonrió—. Nos vemos mañana, descansa.
Se despidió del resto y salió. Edward suspiró, cerrando la puerta. Le envió un mensaje a Aaron y a Jack mientras los chicos lo miraban. Se lavó las manos y tomó su plato.
— ¿Qué?—pretendió que no sabía de qué iba todo.
— ¿Cuántos años tiene? ¿Es soltera?—lo codeó Jasper.
Bella estaba comiendo en silencio. Solo fluye, Bella, se recordó.
—Tiene 24 y si es soltera—respondió Edward.
— ¡Genial!—suspiró Jasper.
— ¿Quieres ser papá?
— ¿Qué?—preguntó confundido.
—Tiene una hija.
— ¡No!
Bella intentó ocultar su sonrisa.
— ¿Y quién la cuida si está todo el día oliendo tu trasero?—preguntó Rosalie.
—Su madre.
El ánimo de Bella mejoró considerablemente.
.
.
.
Edward logró asistir a la reunión y al estudio. Logró grabar la canción para Emmett. Logró conocer a sus guardaespaldas: Dean y Nick. Y logró decidir algunos artículos para su mercancía.
Tuvo una idea: hablar con Alice y ver si era posible que ella ideara algo. Aunque Alice estaba muy ocupada con su escuela pero lo intentaría.
Al día siguiente, conoció finalmente a su banda.
Paul era el guitarrista; Jerry estaba a cargo de la batería; Mark y David del teclado y piano; Amos tocaba la guitarra eléctrica y el joven matrimonio Kamilah y Liam eran sus coristas.
Los saludó a todos y habló con cada uno de ellos.
Almorzaron juntos en la sala de juntas de Ryan y luego Ryan entró, anunciando que daría una fiesta ese fin de semana y que todo el mundo estaba invitado. Era una fiesta de gala.
Edward probablemente cometió el error de decírselo a sus amigos. Después de la cena lo obligaron a llamar a Ryan.
—Hola, Edward, ¿qué ocurre?—preguntó. Se escuchaba agitado y música al fondo—. Estás interrumpiendo mi rutina de ejercicio.
Edward rodó los ojos.
—Mis amigos tienen algo que decirte—dijo.
Rosalie fue quien habló.
—Holaaa, Ryan—canturreó.
— ¿Quién eres? Espera… eres la presumida, ¿cierto?
Ellos se rieron. Rose miró feo al celular.
—Mi nombre es Rosalie Hale.
— ¿Qué quieres?—Ryan la cortó.
—Ir a tu fiesta.
— ¡Edward!—lo regañó.
—Lo siento, se me salió.
— ¿Entonces?—Rose preguntó—. Todos queremos ir.
—No necesito a menores en mi fiesta, gracias.
—Pero Edward es un menor—intervino Jasper.
—Sí, pero él me da dinero. Ustedes no.
Emmett gimió.
—Vamos, Ryan, no será tan malo.
Ryan se quedó callado un momento.
—No quiero que atosiguen a mis invitados—. Finalizó.
— ¡Siii!—celebraron.
—Adiós—Ryan colgó.
Rosalie jaló a Bella a buscar un atuendo perfecto.
.
.
.
Rose se veía preciosa con su vestido de oroton lila, mostrando sus largas piernas y su escote. Su cabello suelto, ondulado, brillante. Bella le tuvo un poco de envidia. Estuvo a punto de no ir hasta que Rosalie la salvó prestándole un vestido de seda negro, con el típico escote caído y delgados tirantes.
—Anda, no seas cobarde, nunca lo he usado. Y no lo usaré.
Así que ahora Bella se estaba calzando sus tacones, el mini vestido subiéndose demasiado en sus muslos.
— ¿Cómo se supone que me voy a sentar con esto?
—No te sientes—solucionó Rosalie, que no dejaba de verse al espejo. Comenzó a tomarse fotos.
Bella rodó los ojos.
La fiesta era grande. Marcus los llevó ahí en la SUV negra. Todo un clásico. Rose estaba saltando en su asiento, haciendo parecer que su vestido iba a romperse y a dejar libres sus pechos.
Jasper estaba demasiado entretenido con el movimiento, Bella detuvo a Rosalie. Jasper miró a otro lado después de un rato.
Entraron a la mansión de Ryan.
—Wow—Jasper chifló por lo bajo, luego encontraron unos sillones libres en el patio. Se sentaron. El vestido de Bella se subió, trató de bajarlo hasta que Rosalie le dio un manotazo.
—Deja de ser una monja.
Edward se quedó ahí de pie, con las manos en los bolsillos, luciendo totalmente ardiente con su saco abierto y su camisa azul oscuro, probablemente tratando de subir el vestido de Bella con la mirada. Bella lo descubrió y aprovechó a que los otros tres estaban hablando entre ellos para descruzar las piernas y abrirlas un poco. Al estilo de Sharon Stone en Bajos Instintos.
Edward se relamió los labios y tragó, Bella las abrió un poco más y luego Edward, como si estuviera hipnotizado, se sentó, sin apartar la mirada del camino oscuro entre los muslos de su novia.
Bella se estaba acalorando. Soltó una risita, Edward reaccionó y la miró. Bella le guiñó un ojo, sintiéndose aventurera. Edward tragó y luego se levantó para ocupar el lugar junto a ella.
La besó.
—Quiero irme ya—le dijo al oído.
Bella soltó una risa.
—Luego. Más tarde.
— ¿Lo prometes?
—Lo prometo—le sonrió.
—De acuerdo—Edward dijo, luego le besó la mejilla.
Pasaron un rato ahí sentados, hablando y riéndose. Luego, un mesero se acercó con una bandeja llena de copas de vino.
Tomaron una.
Entonces Jasper y Emmett decidieron explorar el lugar para encontrar la barra libre. Ryan llegó por Edward antes de eso y se fue.
Rose y Bella se quedaron solas.
— ¡No puede ser!—Rose ahogó un grito.
— ¿Qué?—Bella murmuró, barriendo el lugar con la mirada.
—Ahí está… esa es… es Lynn Davis—cuchicheó, tratando de ocultar su emoción.
Bella siguió su mirada y la vio. Sostuvo la respiración.
—Es más linda en persona—dijo.
—Apuesto a que huele igual de bien que como se ve—dijo Rose.
Lynn Davis era una sensación en estos momentos. Su voz gruesa y ronca sonaba en todos lados y era tan hermosa, tan alta y delgada, como una vela.
Lynn agitó su cabello mientras hablaba y se reía con un hombre mayor. Usaba un vestido de dos piezas: un top demasiado ajustado y pequeño, con tirantes en su espalda y una falda demasiado corta. Todo era tan brillante y de color rosa y estampados de mariposas.
—Es una diosa—Bella susurró.
Cuando Emmett y Jasper llegaron no dejaron de verla. Ella no sintió sus miradas o tal vez había preferido ignorarlos. Luego caminó lejos y se perdió en la multitud.
—Cada día amo más y más que Edward sea famoso—dijo Rose, bebiendo de su Old Fashioned.
Había muchos hombres y mujeres que no conocían pero que lucían millonarios e importantes.
Jasper sacó su juego de cartas y comenzaron a jugar, les explicaron a Bella y a Rosalie.
Después de un rato, decidieron caminar por el lugar. Tomando más bebidas.
La mansión era impactante pero la fiesta se llevaba a cabo principalmente en el infinito jardín. Se tomaron algunas fotos, al fin y al cabo, nadie les prestaba atención.
Rosalie robó dulces que estaban en el baño y los metió a su bolso. Bella se robó una muestra de perfume.
Se tomaron más fotos dentro del baño, que lucía más como a una locación para una sesión que un baño.
Volvieron a ocupar sus asientos luego de un rato. Bella vio a la distancia a Edward hablando con personas, sonreía y se pasaba una mano por el cabello, luego fruncía el ceño y suspiraba antes de reírse otra vez.
Bella le tomó una foto.
Jasper y Emmett jugaban a señalar a la más sexy, alejándose para ir por más bebidas, cuando Rose apretó el brazo de Bella.
— ¡Edward está hablando con Lynn Davis!
Sí, ahí estaban. Edward luciendo confiado y seguro mientras escuchaba atentamente a Lynn, ella movía sus manos y sonreía.
— ¡Oh por Dios! Espero que la traiga a acá—dijo Bella.
Y luego escucharon una risa, miraron hacia allá.
Ahí estaba Alison Finlay, hablando con un hombre que tenía alrededor de treinta. Se reía mientras sostenía un Old Fashioned.
—Oh, está bebiendo lo mismo que yo—. Rose agitó a Bella.
La miraron y luego un hombre se acercó a saludar, interrumpiendo la conversación entre Alison y el más joven. Hicieron el típico saludo tocándose los brazos y luego con un beso en la mejilla el chico se alejó de ella, yendo con el hombre.
— ¿Qué tan idiota puedes ser como para dejar a Alison sólo ahí de pie?—murmuró Rosalie.
Alison le dio un trago a su bebida y luego cruzó una mirada con Rose, Rose bajó la mirada, avergonzada.
—Mierda, espero que no me haya escuchado—le cuchicheó a Bella. Bella se rio de ella.
— ¡Hola!—Alison saludó, ellas alzaron la vista. Alison estaba justo ahí, de pie, mirándolas, saludándolas. A ellas.
—Hola—respondieron, aparentando ser súper geniales y tragándose los nervios.
— ¿Se están divirtiendo?—Alison tomó asiento frente a ellas.
Oh por Dios.
—Claro, si—Rose asintió.
—Es una buena fiesta—dijo Bella.
Alison sonrió, sin despegar la vista de ellas.
Les preguntó por su nombre y les dijo que se veían preciosas.
— ¡Mírense!—sonrió, señalándolas con su mano—. Son unos vestidos preciosos—dijo, como si fueran de diseñador.
Alison también les preguntó sobre lo qué hacían y les dijo que estudiar era bueno. También les preguntó quién era su acompañante.
—Oh, Edward Cullen—dijo Rose.
Alison sonrió.
—Ah, me gustaría conocerlo—dijo, no borraba su sonrisa.
—Sí, es un gran chico—dijo Rosalie—. Bella es su novia—murmuró, como queriendo probar un punto.
—Oh, eso está bien.
Cuando Emmett y Jasper llegaron los saludó y volcó sus preguntas a ellos, como si en verdad le importara, como si estuviera fascinada por escuchar de la vida de personas ordinarias, tal vez lo estaba. Los miraba a los ojos y les prestaba atención. Era muy atenta, los hacía sentir como si fueran las únicas personas en el lugar.
Emmett quiso mostrarse seguro cuando le dijo que él sólo trabajaba pero que iba a entrar a la universidad.
Alison le dio una sonrisa cálida y le dijo que estaba bien, que cualquier esfuerzo era bueno, que se sintiera orgulloso.
Alison era un ángel.
Su plática con ella se vio interrumpida por un hombre, Alison lo saludó contenta y se puso de pie y lo abrazó.
Se despidió de ellos, explicando que tenía asuntos qué resolver, les dijo una vez más que se veían muy bien y que se divirtieran.
—Seguramente la aburrimos—dijo Jasper.
— ¿Qué? No, es muy linda. Ese tipo sólo la alejó—. Dijo Rose.
Edward no llevó a Lynn.
Bebieron un poco más y luego, finalmente, Edward se acercó.
— ¡Tienes que llevarnos a más fiestas!—Rose lo agitó por el brazo, haciendo que derramara algo de bebida en su mano—. ¿Sabías que Alison Finlay me dijo que era hermosa? Oh, por Dios—se abanicó con la mano.
—Es muy amable—mencionó Bella, mientras le acomodaba el cuello de la camisa que Rose había arrugado.
—Sí, ya la he conocido.
Bella besó a Edward en los labios y luego le recriminó por no presentarles a Lynn.
Edward conoció a muchas personas esa noche, incluyendo a tres productores: Harry, Liz y Danielle. Intercambió números con ellos y también con Lynn Davis. Estuvo a punto de pedirle el número a Alison Finlay cuando una mujer se la llevó con ella.
Sería en la próxima.
canciones: sweet creature-harry styles; dorothea-taylor swift.
¡gracias por sus reviews! nos leemos el miércoles.
