Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.

Erasing the Bounds.

Capítulo 17

Lynn Davis era divertida.

El domingo le había enviado un mensaje a Edward, más bien, una foto.

Lynn había fotografiado su encimera, estaba horneando un pay y el disco de Edward estaba colocado despreocupadamente a un lado, salpicado de harina. "Espero que estés teniendo un buen día, nuevo amigo.", le escribió.

Edward se rio, recordando la broma que habían hecho durante la fiesta de Ryan. Ella le había dicho que sus canciones eran la banda sonora perfecta para hornear, Edward se ofendió, diciendo que se suponía que tenían que dar ganas de enamorarte mientras escuchabas su álbum.

Bella le entrecerró los ojos cuando lo vio lanzar la cabeza hacia atrás, soltando una carcajada. Bella le estaba diciendo algo sobre un perro muerto o algo así.

Lynn y Edward acordaron reunirse el miércoles, para almorzar y ver si podían escribir algo juntos.

Fueron a un lugar que vendía sándwiches y ensaladas. Bebieron su jugo mientras salían del lugar. Lynn le contaba sobre algunas ideas que había tenido.

—Es un álbum alegre, porque he estado de muy buen humor—explicó ella—. Quiero esa vibra de verano, ¿entiendes?—Lynn movía las manos cuando hablaba.

Ella era toda brillante y toda bromas. Estaba usando unos pantalones de mezclilla color verde fosforescente, que tenían unos tipos de cordones en la cintura, haciéndole lucir como si usara una tanga. Un top blanco y una chaqueta igual de verde que sus pantalones, todo dejando ver su cintura y su ombligo. Unos zapatos enormes de charol negro y un montón de accesorios. Sus lentes noventeros color azul descansaban en el tope de su cabeza, su cabello suelto. Sus dedos con muchos anillos y Edward no sabía cuántos collares estaba usando.

Toda ella lucía como si hubiera asaltado el armario de una niña de cinco años. Su bolsa llena de estampados descansaba en su brazo izquierdo.

Lynn lo invitó a su casa diciendo que podían trabajar ahí. Edward dejó su guitarra en la camioneta de Lynn. Caminaron hacia allá y Edward, como buen caballero, le abrió la puerta. Ella entró y tomó el volante en sus manos.

—Sonríe para la cámara—ella murmuró. Edward rodó los ojos.

—En tus sueños—ella soltó una carcajada.

Luego Edward rodeó la camioneta y entró. Los fotógrafos siguieron tomándoles fotos.

Se dirigieron a la casa de Lynn, mientras se mostraban sus canciones favoritas.

Lynn eligió Jealousie de Angèle.

— ¿Bromeas?—dijo Edward—. Amo esa canción. Quisiera trabajar con ella.

— ¿¡Qué!?—Lynn sonrió—. Es mi amiga.

— ¿Qué? ¿Enserio?—Edward la miró. Lynn asintió.

—Si. Le hablaré de ti.

—Bueno, gracias.

—No hay de qué.

La casa de Lynn era grande y luminosa. Tenía grandes ventanales y muchos cuadros colgados en las paredes.

Comieron sentados en la sala, dejando la comida en la mesa de centro. Lynn tomó un cuaderno que estaba en el sillón.

—Esto es lo que tengo…—hojeó hasta que encontró la página correcta y se lo pasó. Edward tragó su bocado.

La página tenía unas líneas escritas y algunos garabatos alrededor. Lynn incluso escribía con plumas de colores.

Le estuvieron dando vueltas al asunto hasta que terminaron de comer y luego comenzaron a trabajar en la canción.

Y así fueron los próximos tres días, terminando tres canciones. Trabajaron en la casa de Lynn y el viernes, Edward la llevó a su apartamento.

Habían acordado escribir dos canciones juntos, una para cada uno pero luego Lynn le preguntó sobre su ciudad natal.

Edward le contó sobre Forks y sobre la preparatoria. Lynn le habló de Londres. Y luego surgió la tercera canción. Londres y Forks tenían algo en común: la lluvia.

—Esta es tuya. Puedes quedártela—. Le dijo Lynn—. Demasiado lenta de todas formas—. Le sonrió y luego le quitó la pluma, con sus delgadas manos y sus largas uñas de colores.

—Es hora—Edward dijo, cuando ella terminó de escribir la última línea.

—De acuerdo—ella tomó su teléfono y abrió las notas de voz.

Acordaron grabar las canciones completas, además de todas las grabaciones que habían hecho mientras escribían, en caso de que dijeran algo demasiado genial y lo olvidaran después.

Edward comenzó a tocar su guitarra. Lynn tomó el cuaderno y ubicó la página de su canción.

Supongo que nunca tuve un amor como este,

Me golpeó más fuerte de lo que esperaba.

Hemos estado despiertos toda la maldita noche,

Haz que siga hasta que veamos la luz del sol.

Y el color del cielo es muy lindo, muy lindo.

Ya lo sabes.

Cariño, podría vernos juntos en la vida real.

Ya lo sabes.

Me haces perder la calma.

Porque estoy ardiendo por ti,

Tengo el control de lo que hago,

Pero me encanta cómo te mueves.

Acepto el calor y la emoción,

Porque son mejor que cualquier pastilla.

Nunca se acaba el combustible

Cuando estamos solos tú y yo.

Me tienes y me haces perder la calma,

Supongo que estamos listos para el verano.

Me gusta más cuando estamos entrelazados,

La forma en que me acaricias me hace perder el juicio.

Pon tu amor con tus labios sobre los míos, sobre los míos,

Haces que se me abra el apetito.

Y el color del cielo es muy lindo, muy lindo.

Ya lo sabes.

Cariño, podría vernos juntos en la vida real.

Ya lo sabes.

Me haces perder la calma.

Porque estoy ardiendo por ti,

Tengo el control de lo que hago,

Pero me encanta cómo te mueves.

Acepto el calor y la emoción,

Porque son mejor que cualquier pastilla.

Nunca se acaba el combustible

Cuando estamos solos tú y yo.

Me tienes, me haces perder la calma,

Supongo que estamos listos para el verano.

Me tienes, me haces perder la calma,

Supongo que estamos listos para el verano.

La piel junta, te mostraré el paraíso, no hay nada mejor,

Te lo daré toda la noche.

Ya lo sabes.

Me haces perder la calma,

Sí, te gusta cómo me muevo,

Tengo el control de lo que hago,

Y mi amor te hace alguien nuevo.

Me haces perder la calma.

Porque estoy ardiendo por ti,

Tengo el control de lo que hago,

Pero me encanta cómo te mueves.

Acepto el calor y la emoción,

Porque son mejor que cualquier pastilla.

Nunca se acaba el combustible

Cuando estamos solos tú y yo.

Cuando estamos solos tú y yo.

Supongo que estamos listos para el verano.

Me tienes y me haces perder la calma.

Supongo que estamos listos para el verano.

Me tienes y me haces perder la calma.

Ella soltó una risa, Edward le sonrió.

—Está perfecta—dijo ella y luego detuvo la grabación.

—Me encanta—Edward se tronó los dedos—. Creo que la quiero para mí.

Lynn sonrió y sacó los brazos, empujándolo.

—Cállate.

—De acuerdo—dijo Edward—. Sigamos con las otras, tengo hambre.

Se levantó y fue a recoger su teclado. Lynn tecleaba en su celular.

— ¿Lista?

—Nací lista, Cullen—se inclinó para tomar un sorbo de vino.

Edward sonrió, meneando la cabeza, comenzó a grabar y luego tocó las notas correctas.

Aquí donde el cielo se está cayendo,

Estoy cubierta de tristeza.

Estoy corriendo y arrastrándome

Luchando por ti.

Cuando la lluvia se detenga

Entonces, amor, ¿qué haré?

Y sé que todo habrá pasado,

Pero ¿qué hago yo?

Me das una razón

Algo en que creer

Lo sé, lo sé, lo sé.

Me das un significado

Algo que puedo respirar

Lo sé, lo sé, lo sé.

Es una sensación agridulce

Anhelando y queriendo irme,

Pero quisiera estar allí contigo.

Oh, quisiera estar allí contigo.

Lynn sonrió cuando Edward se unió. Él le regresó la sonrisa.

Hay una grieta en mi ventana

Un pájaro en mi habitación

Ángeles por todos lados

Que cuidan de ti.

Cuando estoy caminando sobre el agua

Todos mis sueños se han hecho realidad,

Aun así, nada significa nada

Sin ti, sin ti.

Me das una razón

Algo en que creer

Lo sé, lo sé, lo sé.

Me das un significado

Algo que puedo respirar

Lo sé, lo sé, lo sé.

Es una sensación agridulce

Anhelando y queriendo irme.

Me voy, me voy, me voy

Le digo a mi corazón que mienta

Pero sé que en el fondo es verdad:

Quisiera estar allí contigo,

Quisiera estar allí contigo,

Oh, quisiera estar allí contigo.

Me das una razón

Algo en que creer

Lo sé, lo sé, lo sé.

Me das un significado

Algo que puedo respirar

Lo sé, lo sé, lo sé.

Es una sensación agridulce

Anhelando y queriendo irme.

Me voy, me voy, me voy.

Le digo a mi corazón que mienta

Pero sé que en el fondo es verdad:

Que quisiera estar allí contigo

Que quisiera estar allí contigo

Oh, quisiera estar allí contigo.

La voz de Edward se convirtió en un susurro.

Sin hablar, Edward pausó la grabación e inicio otra. Tocando la siguiente melodía, demasiado ensimismado.

No he podido dormir por la noche

Porque no sé cómo me siento.

He estado esperando que digas algo real.

Hay una luz en el camino y creo que lo sabes.

La mañana ha llegado y tengo que irme.

No sé por qué, no sé por qué

Necesitamos rompernos tanto.

No sé por qué nos rompemos tanto.

Pero si somos lo suficientemente fuertes

Para dejarlo, para dejarlo

Lo suficientemente fuertes

Para dejarlo ir, para dejarlo ir.

Déjalo ir, déjalo ir.

Si miro hacia el inicio, ahora lo sé, veo a través de todo.

Todavía hay un fuego en mi corazón, querida,

Pero no estoy ardiendo por ti.

Comenzamos mal y creo que lo sabes.

Esperamos demasiado, ahora tengo que irme.

No sé por qué, no sé por qué

Tenemos que rompernos tanto,

No sé por qué nos rompemos tanto.

Pero si somos lo suficientemente fuertes

Para dejarlo, para dejarlo

Lo suficientemente fuertes

Para dejarlo ir, para dejarlo ir.

Déjalo ir, déjalo ir.

Sólo déjalo ir.

¿Quién dice, quién dice?

¿Quién dice que la verdad es linda después de todo?

¿Y quién dice que el amor debería rompernos cuando caemos?

Pero si somos lo suficientemente fuertes

Para dejarlo, para dejarlo

Lo suficientemente fuertes

Para dejarlo ir, para dejarlo ir.

Déjalo ir, déjalo ir.

Sólo déjalo ir.

Pero si somos lo suficientemente fuertes

Para dejarlo ir, para dejarlo ir.

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Kate había recogido a Bella de la escuela el jueves. Ella entró al auto y la miró.

— ¿Sabes? No deberías venir por mí—dijo Bella.

—Órdenes de Edward—respondió Kate, acelerando—. Dice que está ocupado.

—Sí pero puedo tomar el autobús.

— ¿Quieres tomar el autobús ahora?

—No, sigue manejando—respondió Bella.

Kate sonrió.

Kate no era tan mala después de todo, la había estado recogiendo toda la semana. Estúpidos proyectos de grupo. Habló con ella y ella en verdad, en verdad, era linda. Bella no podía odiarla.

Entonces Bella se asombró cuando se dio cuenta de que tomar la decisión de no odiarla fue sencillo. Ni siquiera lo pensó, sólo subconscientemente lo hizo. Tal vez, después de todo, estaba sanando.

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Bella estaba haciendo la cena, Rose caminaba por el pasillo con una sonrisa en la cara, tecleando en su celular.

—Tendremos una fiesta. Mañana—dijo.

— ¿Una fiesta? ¿En dónde?—preguntó Jasper, desde su lugar en el sillón.

—Aquí—dijo Rose.

— ¿Quién va a venir?—preguntó Bella.

—Oh, nuestros amigos—dijo Rose—. Edward también puede estar aquí.

— ¿No se saldrá de control, verdad?—preguntó Emmett, abriendo una cerveza.

—No, estará bien—dijo Rose—. Y Jasper, tengo una cita para ti.

— ¡Oh, genial!—él aplaudió—. ¿Quién?

Rose fue a la cocina, a ayudarle a Bella.

—No puedo decírtelo—dijo Rose.

Jasper se levantó y fue a sentarse a un taburete.

— ¿Qué? ¿Cómo sabré que es linda?

—Es linda pero es una sorpresa.

— ¿Es Alice?—bromeó Bella. Jasper le mostró el dedo medio.

Rose se rio entre dientes.

—Oh, sería bueno que fuera Alice—dijo. Emmett se rio.

—Enserio, ¿quién es?—volvió a preguntar Jasper.

—Lo sabrás mañana—finalizó Rose.

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—-¿En verdad ni siquiera me dirás a mí?—Bella le preguntó a Rose.

Se estaban preparando para la fiesta. Bella aceptó ir de compras con Rosalie, después de que Rose le dijera que tenía que ser más atrevida.

— ¿No quieres que Lynn te quite a tu novio, cierto? A ella no le avergüenza mostrar algo de piel.

—Sí, con cero grasa a nadie le molesta—dijo Bella. Rose rodó los ojos y le arrojó una blusa sin espalda al probador.

Así que Bella terminó usando una mini falda negra y una blusa violeta sin espalda. Rose se acomodaba sus pechos dentro de su escote.

—No, ni siquiera a ti—dijo Rose.

—Ay, vamos, no le diré.

—No, es una sorpresa—se negó Rosalie.

— ¡Bien!—Bella rezongó y luego se puso perfume.

—Te ves muy bien—dijo Rose—. Veamos quién gana en el concurso de piel. Tú o Lynn.

Sí, Edward había invitado a Lynn al ver que no habría peligro de un caos. Ella aceptó.

Edward se estaba bañando.

—Seguro ella. Si seguimos compitiendo, a la próxima ella aparecerá con un bikini.

—Entonces tú puedes aparecer desnuda—replicó Rosalie, encogiéndose de hombros.

Edward le dio una nalgada a Bella cuando la vio. Rosalie salió de la habitación, asqueada.

—Iré a preparar la comida—dijo.

—Te ves deliciosa—le dijo y luego le besó el cuello, colocando sus manos en el abdomen de Bella. Ella se recargó en su pecho.

Edward siguió besándola e inhalando su piel, le alzó el cabello y le besó la nuca y luego el hombro y luego bajó sus manos y tomó la mini falda entre sus puños.

Bella gimió y se restregó contra la dureza de Edward. Él gruñó, y luego la colocó en la cama, Bella se sostuvo con los brazos.

Edward se arrancó la toalla de su cadera y le alzó la falda a Bella, dejando su trasero expuesto, cubierto por unas bragas de encaje, Edward las hizo a un lado y entró en ella.

Bella ahogó un grito. Edward comenzó a moverse.

—Mmm, te ves preciosa—dijo él y Bella cerró los ojos—. Muévete conmigo.

Bella lo encontró a medio camino.

Edward la tomó ahí y luego Bella se levantó con piernas temblorosas.

Al parecer había ganado la competencia.

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Los amigos comenzaron a llegar y las bebidas se sirvieron. El tazón de papitas y cheetos se terminó demasiado pronto y Rosalie lo rellenó.

Edward estaba hablando con Emmett, Jasper y los chicos del taller mecánico. Luego miró hacia donde estaba Bella, de espaldas a él, hablando con Jane.

Tomó su teléfono y le envió un mensaje.

"Puedo oler tu humedad hasta acá", tecleó. No había dejado que Bella se cambiara las bragas, ella dijo que estaba incómoda pero que era pervertido dejárselas puestas durante la fiesta, así que aceptó.

Bella se sacó el celular del bolsillo de la falda y leyó el mensaje.

Sonrió y luego lo miró. Edward le alzó una ceja, coquetamente. Ella se sonrojó y se giró a seguir hablando con Jane.

Al parecer, llamaron a la puerta porque Rose fue a abrirla. Edward miró hacia allá, esperando ver a Lynn. Rose sonrió y se hizo a un lado.

Lynn entró.

Las conversaciones se apagaron y todos la miraron, como si fuera una ilusión. Lynn miró alrededor, sonriente.

Edward fue hacia ella.

—Hola, Cullen—ella sonrió.

Edward la acompañó a la cocina, por una bebida y el resto la seguía mirando y hablando entre ellos.

Luego de un rato, entendieron que Edward era famoso y que probablemente tenía amigos famosos.

Rose se acercó a Bella y a Jane.

—Parece que has ganado con lo de la piel—le dijo.

—Claramente—murmuró Bella, avergonzada.

Lynn no estaba compitiendo, sólo había sido Rose la que le había metido eso a la cabeza. Lynn y Edward venían en su dirección.

Lynn Davis estaba usando un pantalón y un crop top rosas, su cabello estaba arreglado en ondas y usaba sus infinitos anillos y collares. Le sonreía a Edward.

Llegaron a donde estaban ellas.

—Lynn, ella es Bella—Edward la presentó, finalmente.

—Hola—Lynn le sonrió—. Soy Lynn.

—Sabemos quién eres—dijo Rose. Lynn le sonrió.

—Y ella es Rose y ella Jane—dijo Edward.

Lynn le sonrió a ambas y luego de decirle a Bella que su blusa era linda se fue con Edward, que la presentaba al resto.

Jasper estaba ansioso y miraba a la puerta incesantemente.

—Rose, ¿quién es mi cita?

—Rubio, deja de preguntar. Llegará en cualquier momento—lo calló Rose.

Bella se sentó en el sillón junto a Rose y Jane. Se quedaron hablando de tonterías y luego Lynn se acercó, con un vaso rojo en la mano.

— ¿Puedo?—preguntó. Psst, como si necesitara preguntar, como si todo el mundo no se muriera por hablar con ella.

Ellas le hicieron un espacio en el sillón y hablaron y hablaron por largo rato. Le preguntaban a Lynn sobre la fama, sobre su música, sobre todo. Ella no parecía incómoda y sólo abrió la boca y sacó todo.

Les dijo que su último novio la había engañado y que se lo dijo por un mensaje mientras ella ensayaba para su presentación en Ámsterdam.

—Uuhh—Jane dijo por lo bajo.

—Sí, fue malo—dijo Lynn—. Creo que estaba llorando mientras bailaba y trataba de aprender la coreografía.

— ¿No es irónico cómo todo el mundo se muere por ti y tú lloras por alguien que no vale la pena?—Rose dijo.

— ¡Rose!—Bella la regañó.

Lynn se rio.

—Está bien, de hecho si, tienes razón.

Un mensaje le llegó a Rosalie y luego sonrió al leerlo. Tecleó una respuesta.

— ¡Está aquí!—canturreó—. Ahora vuelvo—dijo y fue a la puerta.

Bella miró a Jasper, que hablaba con Peter y que siguió a Rose con la mirada.

Rose abrió la puerta.

— ¡Oh!—Bella ahogó un gritito.

Rosalie se hizo a un lado y con una sonrisa dejó entrar a Lauren.

Jasper ya estaba ahí. Rose sonrió mientras cerraba la puerta.

—Lauren—murmuró Jasper, sin creerlo.

—Hola—ella le dio una sonrisa tímida.

— ¿Quién es ella?—preguntaron Lynn y Jane.

—Una ex novia—explicó Bella—. Pero no una de las malas, una de las buenas.

—Uhh—dijo Lynn.

Edward y Emmett se rieron de Jasper cuando vieron que le servía un trago a Lauren. Él les mostró el dedo sin que ella viera.

Lauren se quedó sin palabras, naturalmente, cuando vio a Lynn.

Mientras la noche avanzaba y más tragos eran ingeridos, convencieron a Lynn y a Edward de cantar algunas canciones.

Todos estaban demasiado ebrios y Lynn se la pasó saltando y bailando alrededor. Bella se tambaleó cuando iba por otro trago y vio que Lauren y Jasper entraban a su habitación.

Sonrió.

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— ¿Esa es…esa es… Lynn Davis cantando?—Lauren resopló.

—Si—Jasper dijo en su oído.

—No… no creí que…—Lauren gimió—. Nadie se despierta un día pensando que… oh…que conocerá a Lynn Davis—dijo, mientras Jasper le besaba el cuello.

—Si…—él lanzó un quejido, empujándose en ella—eso mismo pensé yo cuando la conocí.

Jasper empujó más y Lauren lo besó.

No podía creerlo, nunca se habría imaginado que volvería a verla.

Ella le dijo que estaba pasando el fin de semana en Los Ángeles con unas amigas pero que ellas habían salido a turistear.

—Rose supo que vendría a LA, me invitó, no me pude negar. Sabía que estarías aquí.

Pero, a pesar de todo, a pesar de haberla visto otra vez y tenerla en sus brazos, iba a ser difícil despedirse.

Jasper esperaba que Lauren fuera algo constante, que le diera posibilidades. Probabilidad de volver a encontrarse. Ya había probado que era posible.

Jasper esperaba que si él le mandaba un mensaje diciéndole que fuera a California ella lo haría o si él decidía visitarla en la universidad de Arizona, ella aceptaría.

Eso sería genial.

—Veo que hiciste tu pared de vinilos—comentó ella, mientras terminaba de vestirse.

—Sí, me dijiste que sería mejor hacerla aquí—él dijo, pasándose una mano por el pelo.

—Si…—ella murmuró.

La fiesta se había terminado. La sala estaba hecha un desastre pero todo el mundo se había ido.

Jasper acompañó a Lauren a la puerta.

—Me dio gusto volver a verte—dijo él.

—Puedo decir lo mismo—respondió Lauren.

Luego se acercó y lo besó.

A comparación del último beso que se habían dado la noche de la graduación, Jasper creyó que este beso era un "hasta luego, hasta que sea posible."

La atrajo a su pecho y luego ella se alejó, dando pequeños besos.

—Cuídate—él le dijo.

—Lo haré.

—Bien.

—Bien. Adiós.

Él asintió y luego cerró la puerta.

¿Alguna vez iba a tener algo que durara para siempre?

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Bella se removió incómoda en la cama, llevaba despierta alrededor de veinte minutos y le dolían las piernas y… otras partes.

Suspiró.

— ¿Qué ocurre?—preguntó Edward, con voz ronca. Ella lo miró. Mantenía los ojos cerrados, colocó un brazo sobre el estómago de Bella.

—Me duele—ella murmuró. Edward abrió un ojo.

— ¿Te lastimé?—frunció el ceño.

Bella no respondió, se encogió de hombros.

—Lo siento—dijo él.

—Está bien—Bella se miró las manos—. Ya pasará.

Se sentó en la cama y luego se levantó, envuelta en la sábana buscando en el armario algo de ropa. Estaba irritada y adolorida. Nunca había tenido tanto sexo, ni siquiera en San Valentín, bueno, probablemente tuvo más cuando se saltó las clases pero no había estado adolorida. Edward perdió un poco el control cuando despidió a Lynn. Dijo que era su invitada y que tenía que despedirla, el resto de los chicos no le importaban.

Luego llevó a Bella a la habitación y la tomó dos veces antes de quitarle la ropa. Bella perdió la cuenta después de eso.

—Lo siento—volvió a decir él cuando ella salió del cuarto.

Sentirlo era lo menos que podía hacer. Bella lo había disfrutado, claro, pero no creyó que estaría lastimada. Sentía que debían pasar varios días antes de volver a hacerlo, por suerte, su periodo estaba por llegar.

Se bañó y luego cuando volvió a la habitación para alistarse, Edward ya no estaba ahí. Se encontró con un Jasper triste que bebía café en el comedor.

— ¿Qué ocurre?—se sentó junto a él y le pasó un brazo por los hombros.

—Sabía que sería difícil—él murmuró.

— ¿Fue mala idea invitarla?

—No… creo que no.

—Pero es cómo perder a alguien dos veces, ¿no?

—Algo así—dijo Jasper—. Estuvo bien, la pasé bien, sólo que fue difícil despedirse pero se siente diferente a la última vez. Se sintió como si hubiera una posibilidad de volver a verla.

—Mmm…—Bella murmuró, pensativa—. Eso es cierto.

—En Forks pensé que jamás la volvería a ver pero ahora…—él suspiró—. Se siente como si ella pudiera venir en cualquier momento, o yo ir a ella. Como si todo fuera posible.

— ¿Están como saliendo o algo así?

—No—él dijo.

—Oh.

—Es sólo que estoy cansado… de esperar. Los veo a ustedes y se ven felices, todo el mundo tiene novios y novias, todo el mundo se ama pero…—volvió a suspirar, se apretó el puente de la nariz, moviéndose los anteojos— pareciera que siempre que encuentro algo, tiene que irse. Desaparecer.

Bella lo agitó, aun con su brazo en los hombros de Jasper.

—Sé paciente, Jazz, la vida premia a los que esperan. Algún día encontrarás a la persona correcta y se quedara a tu lado. Si eres lo suficientemente paciente te ahorrarás muchos corazones rotos y muchas tristezas. Algún día llegará.

Él se quedó callado un momento.

— ¿Dónde leíste eso?

Bella se encogió de hombros.

—Creo que está en la Biblia.

— ¿Enserio?

—Creo—apuntó ella—. Bueno, el pastor lo decía.

— ¿Qué pastor?

Bella dejó de abrazarlo.

—El pastor de la iglesia a donde iba con mi mamá. Era su novio.

Jasper frunció el ceño, confundido, y la miró.

— ¿No se supone que los pastores se casan y ya? No tienen novias.

—Sí, bueno, no siempre pasa—dijo Bella, encogiéndose de hombros.

— ¿Y qué pasó con él?

—Engañó a mi madre.

Jasper se rio. Bella lo siguió.

Se quedaron en silencio un rato más.

—Ánimo, Jasper. Algún día aparecerá frente a ti. Lo verás comenzar. Ahora, ¿un desayuno grasoso te levantaría el ánimo?

—Sólo si hay tocino incluido.

—Tocino a la orden—dijo ella, levantándose y yendo a la cocina.

Edward apareció por el pasillo cuando Bella batía los huevos. Se había hecho un espacio en la encimera entre todo el desastre de la fiesta.

Edward se sentó y habló con Jasper en el comedor. Jasper le contó sobre Lauren, le contó la manera en la que amaba a Led Zeppelin y en cómo le había contado sobre las tradiciones navideñas de su familia cuando tuvieron su cita en Forks, de cómo pensaba que él era gracioso y de cómo Jasper sintió que el pasado era pasado cuando la miraba.

Bella fingió no poner atención pero le pareció escuchar que Jasper la nombraba cuando le dijo a Edward que siempre se enamoraba de la persona equivocada. Seguramente escuchó mal.

—Escribiré una canción para ti—Edward le dijo.

Jasper se rio.

—Gracias.

—Y luego veremos quién aparece frente a ti.

—De acuerdo.


canciones: cool-dua lipa; homesick-dua lipa feat chris martin; let it all go-birdy feat rhodes.