Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Erasing the Bounds.
Capítulo 18
Rosalie estaba leyendo la lección del día siguiente cuando su teléfono sonó. Era Alice, pidiendo una video llamada.
Sonrió y contestó.
— ¡Alice!—saludó. Alice estaba caminando por la calle, las personas la empujaban. Era preocupante la forma en que Alice, siendo tan pequeña, pudiera caminar entre las calles de Nueva York sin que las personas la atraparan entre sus piernas y la pisaran.
— ¡Rosalie Hale estás en serios problemas!—ella dijo. Rose frunció el ceño.
— ¿De qué mierda hablas?
— ¿Dónde está Swan? Ella también está en problemas.
—Iré por ella. Tienes que calmarte—le dijo Rose. Alice seguía moviéndose, Rose podía escuchar los ruidos de la calle y luego se detuvieron. Miró la pantalla mientras iba a tocar la puerta de la habitación de Bella.
Bella abrió, Rose la hizo a un lado y fue directo a la cama.
—Ahora sí, ¿puedes explicarte?
Alice estaba sentada en una mesa, probablemente había llegado a una cafetería. Bella se acercó y se tiró en la cama, junto a Rose.
— ¿Pueden explicar, ustedes dos par de traidoras, por qué invitaron a Lauren a su fiesta?
Rose y Bella se miraron.
— ¡Fue Rose!—Bella se zafó.
— ¡Bella!—la rubia rezongó y luego miró la pantalla—. ¿Y tú cómo te enteraste? ¿Y qué tiene de malo?
—Edward me dijo—explicó Alice—. Y si tiene mucho de malo.
—Voy a matar a ese pequeño cabrón—dijo Rose, mirando a la nada.
— ¿Qué tiene de malo, Ali?—preguntó Bella.
— ¿Qué? Que la perra esa estuvo con Jasper, durmió con Jasper—. Alice estaba enojada, entrecerraba los ojos.
Rose rodó los ojos.
—Alicia, supéralo. Ya lo hicieron antes—dijo.
—Además, ¿no se supone que no lo querías? ¿Y que ya lo habías superado? ¿Sigues con esa mierda?—intervinó Bella.
—Es complicado, ¿sí?
— ¿Qué tiene de complicado? Te acostaste con él y luego lo botaste y luego lo besaste frente a su novia y luego dijiste que lo habías superado—dijo Rose—. Yo no te vi enamorada en Navidad.
Alice rodó los ojos.
—Sí pero… creo que no lo hice.
—Alice, no lo querías, no jodas—dijo Bella—. Sólo era como tu pasatiempo.
Alice volvió a rodar los ojos.
— ¡No lo entienden!
—Entonces explícate—dijo Rose.
Alice se metió el cabello detrás de las orejas y luego acunó su rostro en sus manos.
—Creo que si estoy enamorada de él.
Bella se rio. Rose la miró y Alice le entrecerró los ojos. Si Alice estuviera allí, seguramente le hubiera pisado los dedos del pie.
— ¡Ay, vamos! ¿Tú crees eso?—le preguntó Bella a Rose.
Rosalie no dijo nada y miró la pantalla.
—Alice—la llamó Rose—. ¿Por qué no aceptas que fue más que un acostón? Probablemente no sabías que te estaba empezando a gustar…
—Siempre me ha gustado, Rose—Alice rodó los ojos.
—Bueno, entonces ¿por qué no lo tomaste en tus brazos y corrieron juntos hacia el atardecer?—preguntó Bella.
—Porque…—Alice suspiró—. Creí que no lo quería, no sabía qué hacer y además no quería un novio.
—Has tenido novios en Nueva York—señaló Rose.
—Esos no son novios. Son sólo chicos con los que me acuesto varias veces.
—Bueno, Alice, te hiciste la tonta y Lauren llegó y te lo quitó—. Dijo Rose—. Deberías haberlo visto, estaban muy felices juntos y luego Jasper estaba todo triste el fin de semana.
Alice suspiró.
—No necesito que me describas todo—dijo.
Bella rodó los ojos.
—Alice, supéralo, Jasper ya no está interesado en ti—. Bella se sintió mal porque Alice puso cara de cachorro pateado.
—Es cierto—. Siguió Rose—. Se enoja cuando te mencionamos, creo que sigue algo dolido.
Alice enterró su rostro en sus manos.
—Soy una idiota—dijo—. Seré una idiota por el resto de mis días.
—Si—Rose se rio.
—Intenta buscar a un chico—bromeó Bella.
—Jódanse—dijo Alice—. Estoy enojada con ustedes, no quiero hablarles—dijo y terminó la video llamada.
Rose se rio e intentó llamarla de vuelta, Alice colgó.
—Perra—dijo Bella.
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Edward recibió un golpe en la nuca por parte de Rosalie. Entonces Alice llamó a Edward y cuando Edward le preguntó si quería hablar con las chicas ella gritó por el teléfono diciendo que no quería volver a hablarles nunca más.
Rosalie rodó los ojos y siguió comiendo su cena.
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Bella estiró el brazo para apagar la alarma, se talló los ojos y se giró sobre su espalda.
La luz estaba encendida y Edward no estaba ahí, se sentó y se pasó las manos por el cabello.
Se estaba calzando las pantuflas cuando Edward abrió la puerta.
—Ah, estás despierta—dijo. Usaba una toalla en su cadera y se veía exquisito. Eso si era despertar con una buena vista.
—Hola—ella dijo.
—Volveré tarde seguramente—dijo él mientras se vestía. Bella le miró el trasero.
— ¿Vas a volver a besarte con chicas?—ella preguntó.
Edward se giró y la miró, sonriente.
—Si es necesario.
Bella le entrecerró los ojos y luego intentó salir de la habitación pero él no la dejó. La atrapó por la cintura y le besó la cara. Bella apretó los ojos y arrugó la nariz.
—Estás taaan celosa—canturreó. Bella le picó las costillas y él se alejó.
—Como sea—rezongó y salió de ahí.
Edward iba a grabar su siguiente vídeo y dado que la canción hablaba sobre ciertas necesidades físicas, Bella sospechaba que una chica estaría en el vídeo. Ella sería su modelo sin rechistar, ella podría besarlo y tal vez hacerle otras cosas felizmente. Dejaría la escuela, tomaría la mano de Edward y grabarían vídeos musicales por toda la eternidad.
Comenzó a ponerse de mal humor pero luego lo recordó: "fluye, Bella". Suspiró.
Edward se fue, prometiéndole que no besaría a nadie que no fuera ella. Le dio un beso y un apretón de trasero.
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Edward había hablado con Ryan sobre las canciones que había estado grabando, trataba de convencerlo para lanzar un disco antes de lo previsto.
—Será un disco corto—aseguró—. Saldrá bien, lo prometo.
Ryan aceptó y Edward comenzó a pensar en el nombre, le pareció buena idea llamarlo "Como En Casa", dado que las canciones que había escrito eran para sus amigos y… para Chelsea. Y sus amigos y Chelsea formaban parte de su casa, de Forks. Además, todas las canciones eran lentas, no había necesidad de esperar hasta el otoño para lanzar un álbum cuando todas las canciones se complementaban las unas a las otras justo ahora.
Estaba emocionado. Sólo esperaba que Bella no hiciera muchas preguntas sobre Coney Island, o que sus amigos no dijeran nada.
Bella podría enojarse, ¿verdad? Aunque últimamente había estado de buen humor y le seguía las bromas. Se estaba esforzando, después de todo, se lo había prometido. Y esa promesa había mantenido a Edward unido, como si fuera una estatuilla rota que Bella recogió y reparó.
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Tia había conseguido un acuerdo con una revista para que Edward posara en la portada.
Ahora Edward estaba sentado, esperando que la chica del maquillaje terminara de limpiarle la cara y que la chica de vestuario le pasara la ropa.
Tenía hambre y quería ir a casa desde que Bella le mandó otra foto de sus pechos.
Finalmente estuvo listo y caminó rumbo al estudio. El fotógrafo estaba esperándolo.
Hicieron algunas fotografías y luego más cambios de vestuario.
Estaba harto.
Se pasó cinco horas mirando hacia la cámara y estaba listo para irse de ahí.
Tia lo detuvo antes de que subiera a la SUV.
— Angèle aceptó—le sonrió.
Edward no pudo sentirse más feliz y se la pasó hablando con Marcus en el camino a casa.
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— ¿Cuál es su nombre?—Bella le preguntó a Jasper el viernes en la noche, cuando lo vio vestido y tomando las llaves de su auto.
—Selena—él respondió.
Bella sonrió desde su lugar en el sillón.
—Buena suerte—le dijo.
—Sí, eso espero—él dijo y luego salió del apartamento. Sólo estaba tratando de encontrar a alguien.
Bella miró a la televisión y se echó un puñado de palomitas a la boca. Rosalie caminó por el pasillo.
—De acuerdo, Bella, ¿estás lista?
—Como que ya me arrepentí—murmuró Bella, cohibida.
— ¿Qué? ¡No empieces! Andando—. Rose le tomó la mano y la jaló. Bella se dejó caer contra el sillón—. ¡Andando!
—No, fue una idea estúpida. Ya puedo sentir la vergüenza en mí.
Rose rodó los ojos y colocó sus brazos en jarra.
—Bella, será genial. Verás que le encantará. Anda.
Bella la miró con los ojos entrecerrados, Rose arqueó una ceja.
—Anda, vamos, antes de que ellos lleguen—. Edward y Emmett habían ido a buscar la cena.
—Rose…
—Sólo pruébatelo. Si no te gusta te lo puedes quitar y ya.
— ¡Está bien!
Rose aplaudió y luego fueron a la habitación.
—No seas cobarde, fue tu idea—dijo Rose.
—De hecho tú lo sugeriste primero.
Rose se encogió de hombros, abriendo la bolsa.
—Anda, pruébatelo.
Bella tomó la pieza de ropa.
—No me voy a desnudar frente a ti.
Rose rodó los ojos pero la dejó sola.
Bella le había tomado la palabra a Rosalie sobre disfrazarse de estrella de rock para Edward. Fue por culpa de los celos que la estaban carcomiendo el lunes que Edward fue a grabar su vídeo.
Bella suspiró y sin pensarlo más se desvistió.
Rosalie la había acompañado esa tarde al centro comercial y había comprado un conjunto negro, de encaje, con liguero y corsé incluido.
—Dios, ¿qué estoy haciendo?—murmuró y luego se miró al espejo. Uff, nada mal.
Emocionada, fue a abrir la puerta. Rosalie entró sonriente.
— ¡Llamen a los bomberos!—Rose se abanicó con la mano.
— ¡Me encanta, me veo como una diosa!—dijo Bella mirándose otra vez en el espejo.
— ¡¿Lo ves?! Te dije que te gustaría—dijo Rose, aplaudiendo—. Ahora, déjame tomarte una foto.
— ¡Estás loca!—Bella se escandalizó.
—No, no lo estoy. Suéltate el pelo—le arrancó la pinza y le agitó el cabello—. Haz que tu pelo parezca que acabas de ser follada.
Bella se rio pero se lo agitó.
Rose le tomó unas cuantas fotos. La hizo tirarse en la cama y pararse contra la pared y gatear hacia ella.
—Rose, vas a terminar en el porno—Bella le dijo mientras veían las fotos.
—Yo no soy la que usa un liguero y tiene mirada de "cógeme."
—Bueno…—Bella se alejó del celular—. Ahora ¿qué sigue?
—La ropa de verdad.
—Oh, sí, la ropa.
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El sábado por la noche, Jasper tuvo otra cita y Bella logró convencer a Edward de ir a su casa. No fue muy difícil.
Rosalie le onduló el cabello sólo porque le daba más volumen.
—Entonces, ¿cómo vas con lo de tus sentimientos?—le preguntó.
—Bien, estoy mejorando. Una prueba de ello es aceptar disfrazarme.
Rose se rio.
— ¿Enserio estás bien? Si no lo estás, conozco a una terapeuta.
—Si. Además yo conozco el vino, el yoga y el sexo. Es suficiente con eso. Y más barato.
Bella metió la ropa indecente en su mochila y luego salió para encontrarse con Edward.
Él condujo hasta su casa mientras le contaba sobre el álbum y sobre cómo grabaría una canción con Angèle.
Bella se mostró contenta pero la verdad era que estaba un poco nerviosa. Edward no pudo mantener sus manos para él solo cuando entraron a la casa.
Bella lo aplacó y luego lo hizo subir a la habitación, él aceptó sin rechistar. Luego ella le cubrió los ojos con una corbata.
— ¿Estás en eso del bondage?—él le preguntó con una sonrisa, Bella se rio mientras le hacía el nudo.
—No, es sólo una sorpresa.
—Me gustan las sorpresas—él dijo, sin borrar la sonrisa.
Bella lo dejó ahí y luego bajó las escaleras para tomar su guitarra.
— ¿Ya?—Edward preguntó, impaciente. Se había tirado sobre su espalda, con las manos detrás de su cabeza.
—No, espera—ella se quejó y luego entró al baño— ¡No mires!—le gritó desde adentro.
Bella se desvistió, revelando la lencería, y luego se puso la mini falda, que más bien sólo era un rectángulo, de cuero negra y la chaqueta, dejándola abierta.
"Esto es tan estúpido", pensó y luego se pintó los labios de color rojo y se delineó los ojos.
— ¡Me estoy quedando dormido!—Edward gritó.
Bella se rio, abriendo la puerta.
—Eres tan impaciente, Cullen—dijo y luego tomó la guitarra y se apoyó en ella, mostrando piernas y sacando la cadera y todo—. Ya puedes ver.
Le estaba temblando todo. Quería correr y encerrarse en el baño por el resto de su vida, en lugar de eso puso cara de valiente y observó cómo Edward, sin dejar de sonreír, se sentaba y se bajaba la venda.
Maldición, quería que la tierra se la tragara. Maldita Rosalie Hale.
—Joder…—Edward susurró por lo bajo, la miró de arriba abajo y de abajo hacia arriba. Se relamió los labios.
Las piernas de Bella temblaron más, pero tomó valor de alguna parte y agitó el cabello, se bajó el hombro de la chaqueta, revelando una copa del brasier.
— ¿Te gusta?
Edward estaba mudo, le estaba viendo los pechos y luego le miró las piernas.
Bella caminó hacia él, arrastrando la guitarra con ella.
Edward hizo intento de levantarse.
—Uh, uh—Bella negó y lo detuvo por el pecho.
Edward la miró a la cara y ella sonrió y luego dejó la guitarra junto a la cama y se colocó a horcajadas sobre él. Las miradas de Edward la estaban haciendo sentir acalorada.
Edward colocó sus grandes manos en sus muslos y luego las subió a su trasero, lo apretó.
Bella ahogó un gemido y le sonrió.
—Te ves perfecta—él le dijo e intentó besarla. Ella lo esquivó.
Rosalie había sido la de la idea de tentar y no dar y Bella tenía que aceptar que estaba disfrutándolo. Edward gruñó.
— ¿Hace calor, no?—Bella dijo y luego se deshizo de la chaqueta, levantando el pecho a propósito.
Edward miró hacia allá y luego bajó la cabeza para besar el escote. Bella se levantó pero Edward la tomó de la cintura y la pegó a él, alcanzó a darle un beso abierto sobre el abdomen cubierto.
Bella caminó hacia atrás.
—Definitivamente hace calor—dijo mientras se llevaba las manos a la espalda y bajaba el cierre de la falda, movió las piernas para que la prenda bajara y luego cayó al suelo.
Edward se abalanzó y la tiró a la cama. Se cernió sobre ella y la besó, enterrando las manos en su pelo.
La besó fuertemente, un beso húmedo, la besó por largo tiempo mientras le acariciaba las piernas, llevó su mano hacia arriba y le acarició los costados.
Finalmente se alejó y su boca estaba llena de labial rojo. Bella gimió levemente.
Edward se desabrochó el pantalón y se lo bajó, movió las bragas de Bella hacia un lado y entró en ella de un solo movimiento. Bella ahogó un grito y Edward comenzó a moverse dentro y fuera, duro y rápido.
—Eres tan… dios—gimió, luego alargó la mano y tomó la guitarra—. Toma la jodida guitarra, nena—le ordenó.
Bella la sostuvo por el mástil y luego Edward se salió de ella y terminó de desvestirse mirándola.
—Tócate—le dijo, llevando la mano libre de Bella hacia su centro.
Se tocó bajo la atenta mirada de Edward, aun sosteniendo la guitarra.
Edward volvió a entrar en ella pero no terminó. Volvió a salirse y trató de desabrocharle el corsé.
—Deja que yo lo haga—le dijo Bella.
Él se quitó de encima y luego ella se levantó y comenzó a desvestirse frente a él. Edward comenzó a tocarse, luego Bella alentó sus movimientos, deshaciéndose de la lencería lentamente.
La cara de Edward seguía llena de labial y Bella se imaginaba un desastre en ella también. Se subió a él y se colocó a horcajadas.
—Dios, te amo—dijo Edward tomando sus pechos entre sus manos para evitar que rebotaran.
La alcanzó a medio camino y la tomó de la cintura. Bella gemía y se retorcía sobre él.
Cuando Edward estaba a punto de venirse, la quitó de él y terminó en su abdomen. Bella le sonrió y tomó un poco con sus dedos, luego se los llevó a la boca.
Edward gimió, entonces Bella decidió tomarlo en su boca. Edward la hizo tomar la guitarra mientras lo hacía.
Bella chupándosela y sosteniendo su guitarra era algo impresionante. Después Edward la tiró sobre su estómago y le alzó el trasero, comenzó a probarla, enterrando su cara en su centro y en su culo, mientras Bella apresaba las mantas en sus puños.
—No te detengas—Bella gimió y luego apretó los ojos y dobló los dedos de los pies cuando se vino en la boca de Edward.
Él gimió, sin parar de chuparla.
—Dios, nena—. Una lamida—. Eres preciosa—. Otra lamida—. Tan mojada.
Bella dejó caer su trasero y luego Edward trepó sobre ella, le besó el hombro.
—Mi sexy rockera—le dijo al oído.
Bella se rio entre dientes, demasiado eclipsada.
Gracias por sus comentarios. Díganme qué les pareció (;
Nos leemos el miércoles. Disfruten su domingo.
