Saludos queridos lectores!

Siguiendo con el calendario, esta historia corresponder al Día 9 Tentación Junio 2021

En esta ocasión, quizá explorar a Sasuke y Karin de niños, un tema que poco se usa en los fics o sólo se menciona. Además, en el grupo SasuKarin Month, se ha comentado que no podemos olvidar que estos dos chicos llegaron con Orochimaru siendo unos pubertos y entraron a la adolescencia en esos años, así que no es alocado suponer que hubo algo entre ellos. Con eso en mente, quise explorar ese "despertar sexual".

Deseo que sea de su agrado y sin más, los dejo con la historia n.n


Sasuke llegó a la habitación que compartía con Karin en la guarida de Orochimaru —al Sannin poco le importaban cosas absurdas como la privacidad de hombres y mujeres aunque fueran adolescentes— y tal como los días pasados, la pelirroja llevaba puesto sólo una blusa de tirantes y unos shorts muy cortos. Había estado haciendo mucho calor ese verano y bajo tierra, era peor, así que no era de extrañar la ropa ligera, de no ser que la chica se avergonzaba de las marcas en su cuerpo.

Cada ocasión en que Sasuke llegaba a la habitación, Karin corría a tomar su chaqueta, una cobija o lo que tuviera más cerca para cubrirse a pesar de saber que al chico en realidad ya no le causaba —al principio sí—, curiosidad el motivo de las marcas, pero quizá era lo más normal en una chica que había llegado más tímida que un cachorro asustado.

La peculiaridad de esa noche en que el Uchiha había vuelto de su entrenamiento, era que encontró a la chica durmiendo en un pequeño sofá que ella consiguió quién sabe de donde para sentarse a leer, por lo que no había corrido a ocultarse cuando él llegó. Este hecho no le fue relevante en un principio y decidió aprovechar que ella dormía para cambiarse de ropa, sin embargo, cuando terminó con su tarea y dio media vuelta, su mirada se fijó en ella.

Habían estado compartiendo cuarto por al menos año y medio y era la primera vez que podía ver su piel más de unos cuantos segundos, pues habían acordado que cuando tuvieran que cambiarse, el otro tendría que salir de la habitación mientras tanto. Además era el primer verano en que ella se veía obligada a vestir tan ligera y si bien a Sasuke jamás le había llamado la tención de estar espiando, ahora que su mirada se había detenido en ella, sentía una extraña sensación que no había experimentado antes.

Ni siquiera estaba seguro de en qué momento empezó esa sensación, tampoco estaba seguro de cómo que fue de sólo mirar a la chica por un instante, terminó por quedarse a contemplarla detenidamente, al punto de que había intentado contar las marcas en su cuerpo, sin mucho éxito, y mirando su pecho subir y bajar al compás de su apacible respiración.

Sentía un extraño cosquilleo en sus dedos que querían estirarse hasta su compañera esperando que el contacto con su pálida piel pudiera calmar esa sensación. Empero, cuando estuvo a punto de rozar la piel de sus hombros, él sacudió la cabeza para enfriar su cabeza… si, enfriarla, porque ahora podía percibir que él también tenía mucho calor. Al agitar su cabeza, notó que la chaqueta de su compañera estaba en el respaldo del sillón, así que lo tomó y se lo puso encima.

—¡Karin! —la llamó, porque sentía que si ella no estaba despierta y se ponía algo de manga larga, él terminaría por quitarle la chaqueta— ¡Despierta!

La adolescente abrió los ojos somnolienta y tardó en recordar su pudor, sin embargo, cuando dio un saltito en el sillón tirando el libro sobre sus piernas, notó la chaqueta sobre ella.

—¿Qué pasa? —preguntó ella cubriéndose con la chaqueta y mirando con la cara roja a su compañero.

—¿Vas a quedarte ahí dormida toda la noche?

—No… iré a la cama —aseguró nerviosa y ambos desviaron la mirada sin moverse de sus lugares.

—Volveré en dos minutos —declaró el chico para dejarla cambiarse y salió de la habitación con la cara roja.

El Uchiha no estaba seguro de qué le había pasado en ese momento, pero tras ese suceso, cada que volvía a la habitación, deseaba ver a su compañera como aquella vez en el sillón y se frustró bastante cuando no ocurrió porque la chica había conseguido una bata delgada apropiada para el clima. Sin embargo, para el octavo día tras aquella noche, un suceso desencadenaría otros que le darían la respuesta a ese deseo que no entendía.

Todo fue cuando en ausencia de Orochimaru y Kabuto, uno de los subordinados del Sannin había intentado asesinar a la pelirroja, ya que, según él, de no ser por ella, él sería uno de los favoritos.

Durante el ataque, Karin pudo defenderse bien del hombre sin ayuda y aunque se había mostrado bastante tranquila durante el suceso y el resto del día, Sasuke descubriría que ella seguía siendo frágil.

—¿Qué tienes? —le preguntó el chico cuando la vio gimoteando en su cama.

—¿Alguna vez has matado a alguien? —preguntó ella temblorosa y él asintió con desagrado. Era algo que todos en la guarida habían tenido que hacer alguna vez para sobrevivir— Aún me causa miedo.

—Era tu vida o la de él —comentó el azabache en un intento de consuelo aunque su tono había sido frío.

—Lo sé y siempre voy a elegir mi vida —aseguró la chica con la voz temblorosa— Pero…

La voz pasó de ser un hilo a desaparecer por completo.

Sasuke podía entenderla, a él tampoco le gustaba matar y si estuviera en sus manos, sólo lo haría con Itachi, pero para ello tenía que sobrevivir y hacerse más fuerte, no sólo para cumplir su objetivo, sino para poder inhabilitar a quien se pusiera en su camino sin él correr riesgo de muerte.

—¿Estarás bien? —le preguntó y ella lo miró asintiendo, sin embargo, sus ojos mostraban el deseo que la chica tenía pero que no se atrevía a preguntarle y sabiéndolo, él no pudo negarse— Hazlo.

Karin no perdió tiempo en pasarse a la cama de Sasuke donde él se acostó del lado opuesto al poco que ella.

Hacía ya un tiempo que no dormían en la misma cama, sólo lo hacían cuando ella realmente estaba muy asustada y al principio Sasuke sólo lo aceptaba porque no podía dormir oyéndola gimotear, pero al fin y al cabo y en contra de lo que él quería en ese viaje, había formado un lazo con ella y tenía el sentimiento de quererla proteger cuando más frágil se veía.

Cuando el Uchiha vio a su compañera gimoteando en su cama, olvidó por completo ese deseo reciente de quererla ver en ropa ligera y pasar sus dedos por su piel, así que ni siquiera relacionó aquello con dormir juntos hasta que, ya acostados, ella se pegó a él.

—Te prometo que será la última vez —le murmuró sabiendo que a él no le gustaba mucho que ella invadiera su espacio, pero en esta ocasión Sasuke quedó mudo.

No era la primera vez que dormían en la misma cama y en ninguna ocasión él dio el primer paso en abrazarla o acercarse a ella, era Karin quien le pedía las cosas o simplemente las hacía como ahora, pero en esta ocasión, él tenía el deseo de envolverla entre sus brazos esperando que con eso desapareciera el cosquilleo que volvió a sus dedos cuando ella se acercó, pero en esta ocasión era peor, porque la sensación se había extendido por su cuerpo cuando ella se le juntó, como si necesitara apretarla contra él.

Sasuke comenzó a sentirse incómodo, pero al mismo tiempo no deseaba separarse aunque sin duda esa sería la solución a su malestar y rápidamente comenzó a darse cuenta del calor que lo invadía.

—¿Tienes frío? —preguntó Karin al sentirlo temblar y percibir su chakra inquieto, pero al poco de haber hecho la pregunta, ella logró discernir lo que le ocurría, y es que a pesar de ser tan joven, en una guarida llena de presos donde la mayoría eran hombres, ella ya había aprendido a identificar cuando los hombres estaban excitados— ¿Sasuke?

Preguntó ella dudosa y sonrojada, porque le era difícil creer que después de todo ese tiempo juntos, él tuviera tales sentimientos en ese momento, incluso dudó de haber leído bien su chakra.

—Duérmete —ordenó el chico y Karin no dijo nada, sólo se quedó tensa porque no tenía ninguna experiencia en ese tipo de situaciones, es decir, era la primera vez que experimentaba estar tan cerca del chico que le gustaba y que él se sintiera excitado.

Hubo silencio entre ambos porque ninguno sabía cómo se suponía que debían lidiar con esa situación, pero aquello que los alteró, fue la sensación bajo el pantalón de Sasuke.

Karin soltó un gritito nerviosa al tiempo que dio un salto en la cama y a Sasuke se le escapó un gruñido antes de sentarse a la orilla de la cama.

—Dormiré afuera —declaró el chico antes de levantarse y caminar con dificultad y Karin sólo asintió.

Ambos estaban sonrojados, no podían verse y los demás días se convirtieron en un ir y venir de emociones hasta que se dejaron llevar por la tentación de tenerse cerca el uno del otro sin las restricciones acostumbradas para adolescentes de su edad.