Disclaimer:Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Erasing the Bounds.
Capítulo 20
Bella llamó a Charlie cuando estaban esperando para abordar. Rosalie estaba hojeando una revista, demasiado emocionada y tuvo que ir al baño dos veces. Se llevó a Bella con ella.
—Sólo estamos esperando. Nos iremos en unos minutos más—informó Bella.
—Bien. Cuídate. Usa sombrero y protector solar—le dijo Charlie.
Bella sonrió.
—Lo haré.
—Y no te ahogues.
—No lo haré.
—Diviértete.
—Oww, Charlie, ¿es tristeza eso que escucho en tu voz?
—No—él se apresuró a negar—. Sólo me preocupo.
Bella rodó los ojos, sabiendo que no era verdad. Bueno, en parte.
—No lo hagas. Estaré bien. Te enviaré fotos y estaré en contacto siempre.
—De acuerdo. Estaré al pendiente.
—Ok—las bocinas del aeropuerto anunciaron que era hora de abordar—. Tengo que irme, te quiero.
—Yo también te quiero.
Bella terminó la llamada y luego se colgó su mochila. Le devolvió la sonrisa a Edward y fueron a formarse.
Luego de mirar a la azafata, a Bella le gustaba mirarlas y ponerles atención, sentía que era la única que lo hacía; y abrocharse los cinturones, despegaron.
Jasper se sentó con ellos. Rosalie y Emmett iban sentados junto a una mujer que leía un libro y llevaba audífonos puestos.
Vieron una película y Bella comenzó a comer sus gomitas, cerró la cortina porque el Sol le quemaba.
Jasper hizo sonidos de asco cuando Edward y Bella se besaban.
—Jasper, cállate o cámbiate de asiento—le dijo Bella y volvió a besar a Edward.
—Se supone que estamos viendo la película. Los superhéroes no dan ganas de besarse.
—Si lo hacen—dijo Bella.
La película no había terminado cuando fue momento de aterrizar en San Francisco.
Se encontrarían con Alice ahí y cuando estuvieron libres de seguridad y se dirigieron a la sala de abordaje, Alice llamó a Edward.
— ¿Dónde estás?—le preguntó él. Luego soltó una carcajada.
— ¿Dónde está?—le preguntó Rosalie, que cargaba su mochila rosa brillante y arrastraba su enorme maleta. Emmett la ayudaba a cargar otra maleta de mano en contra de su voluntad.
Jasper no quiso tomar un carrito para el equipaje porque tendría que caminar mucho para encontrarlos.
—Se perdió—dijo Edward.
Ellos se rieron.
—Enana idiota—dijo Rosalie.
—Dice que te escuchó—comunicó Edward.
Rosalie rodó los ojos.
Edward la puso en altavoz cuando encontraron unos asientos libres.
— ¡Edward no es gracioso! Voy a llorar—se quejaba Alice.
—Alice, ¿dónde estás?—preguntó Bella, tomando el teléfono de Edward.
— ¿Bella? Ah, no lo sé. Sólo bajé del avión y seguí a un grupo de idiotas y luego los perdí de vista.
Bella se rio en silencio.
—Sólo busca la terminal 3.
— ¡Eso estoy haciendo!—se escuchó ruido—. Demonios—Alice hacía esfuerzos—. Volveré a llamar.
Y luego colgó.
Esperaron la llamada de Alice. El vuelo internacional partiría en dos horas y media y decidieron ir a registrarse.
—Buena idea. Así nos deshacemos de todo esto—Rose pateó su maleta.
—Rosalie, ¿no crees que es un poco excesivo?—Jasper preguntó cauteloso, temía un golpe.
—No, es justo lo necesario—ella le restó importancia con un gesto de mano—. Siempre y cuando no sobrepase el peso permitido.
Bella recordó a Charlie y le envió un mensaje. Diciéndole que estaban en San Francisco. Él respondió con una carita feliz. Bella se preguntaba quién le había mostrado los emojis.
Alice llamó a Bella.
— ¿Bella?—se escuchaba agitada.
—Sí, ¿qué pasa?
—Encontré el camino. Un oficial de policía muy amable me ayudó a recoger mi equipaje y luego me preguntó a dónde iba.
Bella se rio.
— ¿Tiraste tu equipaje?
—Si… soy muy pequeña y está pesado.
Bella volvió a reírse.
—De acuerdo. Estaremos aquí, de hecho vamos a registrarnos.
—Perfecto. Los veo en un rato—Alice colgó.
—Viene en camino—Bella anunció.
—Genial—dijo Edward y luego tomaron sus cosas para ir a formarse.
Sólo había cinco personas en la fila y lograron terminar con eso rápido. Alice llegó cuando Bella y Emmett registraban su equipaje, los esperaban y Alice le saltó a Edward por la espalda, asustándolo.
—Maldición, enana, creí que eras una fan loca—le dijo y la abrazó.
— ¡Alice!—Rose la atrajo a su pecho.
Jasper también la abrazó y luego la apresuraron para que fuera a registrarse.
Cuando estuvieron libres de sus pesados equipajes fueron a sentarse. Alice, Bella y Rose comenzaron a hablar. Alice les contó sobre sus amigas y sobre su escuela.
Finalmente llegó la hora de abordar y Bella volvió a mensajear a Charlie. Alice se sentó con Emmett y Rosalie y Jasper junto a Bella y Edward.
Jasper siguió con la película. Vieron dos más y luego Bella se puso a leer. Edward y Jasper jugaron a las cartas.
Luego de un rato, Bella tuvo hambre y comió frituras. Jasper sacó sus Pringles y las compartió con Edward.
Luego durmieron. Bella se acurrucó contra Edward y usaron sus almohadas.
Edward despertó primero y tomó la mano de Bella entre las de él, acariciándola. Jasper estaba en el baño.
Bella despertó y le sonrió.
—Hola—él susurró y le besó los labios.
—Hola—Bella susurró.
— ¿Cuánto tiempo falta?—preguntó.
—Bastante—dijo Edward. Bella gimió.
—No creo que mi trasero aguante estar sentado durante más tiempo. Se me está cayendo—dijo Jasper cuando llegó del baño. Bella se levantó y se fue. Edward se contuvo de apretarle el trasero cuando se lo puso en la cara para poder pasar.
—Lamento llevarlos a un destino paradisiaco tan lejos de casa, en donde nos divertiremos y podremos beber—dijo Edward, tronándose el cuello.
—Oh oh—Jasper se rió—. Mi trasero está bien.
Llegaron a Taipéi después de catorce horas de vuelo y mientras esperaban por el siguiente avión que finalmente los llevaría a Palaos, caminaron en la Terminal.
—Me duelen las piernas—dijo Rosalie—. Y la espalda y el cuello.
—Ah, sólo quiero nadar y nadar—canturreó Alice, dando saltitos alrededor.
—Vamos, sólo cuatro horas más—aplaudió Emmett.
Realmente fueron cinco, en lo que el avión despegaba y esperaban un poco más.
—Hogar, dulce hogar—Jasper sonrió cuando llegaron, finalmente, a Palaos, el sábado a las nueve de la mañana.
Bella se tomó una foto, haciendo la señal de paz y se la mandó a Charlie: "¡PALAOS!", escribió. Eran alrededor de las cinco de la tarde del viernes en Washington.
Subieron a la SUV que Edward había rentado y el chofer los llevó hasta su apartamento. Miraron por las ventanillas y luego Rosalie bajó la suya, sonriendo.
El apartamento era hermoso y tenía grandes ventanales con vista a la playa, las cortinas blancas de algodón se movían con la brisa fresca que entraba al lugar.
— ¡Wow!—Bella dijo cuando entraron—. Edward, esto es genial.
— ¡Si, Edward!—dijo Alice, corriendo hacia los ventanales—. Muchas gracias.
Se pusieron a explorar el lugar y repartieron las habitaciones.
—La comida estará aquí en algún momento—dijo Edward.
—Genial, muero de hambre—Emmett dijo, tirándose al sillón.
—Ah, no hay lugar como el hogar—suspiró Jasper, que ya usaba una playera y bermudas.
Edward fue a abrir la puerta cuando sonó y una chica vestida con una filipina los saludó, entrando con un carrito de comida.
—Asombroso—dijo Emmett, abalanzándose sobre él.
La chica musitó un "disfruten" y luego fue a la puerta. Edward comenzó a hablar con ella y después de unos minutos finalmente se fue.
Desayunaron waffles y un montón de frutas tropicales.
—Edward, ¿cómo lograste hacer todo esto?—Rose le preguntó—. Siempre pensé que no tenías ni una gracia.
Jasper se rio, tomando un trozo de sandía.
—Soy bueno planeando cosas—murmuró él.
—Eso es cierto—defendió Bella—. Mi novio es brillante.
Edward la alimentó con fresas y luego cuando terminaron y a pesar de estar cansados, se pusieron los trajes de baño y bajaron a la playa.
—Enserio, ¿cómo hiciste todo esto?—Bella le preguntó mientras se vestían. Bella iba a usar un bikini rosa.
Edward se encogió de hombros, mientras se ponía el bloqueador solar que habían dejado en el apartamento. Palaos protegía el medio ambiente y Edward aceptó que les dejaran un suministro del bloqueador solar especial que estaba permitido.
—Con ayuda de Kate—dijo—. Tuvimos que investigar bastante.
—Es una fortuna, ¿cierto?
Edward se volvió a encoger de hombros y le lanzó el bloqueador a Bella.
—Soy rico, Bella.
Ella rodó los ojos.
— ¿Y esa chica nos alimentará?
—Si—él dijo—. Tienen una organización de chefs para el área. Se encargan de alimentar a las personas en los hoteles y en los apartamentos y en los riads de la zona.
Cuando estuvieron listos, Bella lo abrazó.
—Enserio. Gracias por esto, por todo—enterró su rostro en su pecho—. Eres un ángel.
Edward rio, su pecho retumbó.
—Está bien, Chica Bike. Quería hacer algo por ellos… y por ti, obviamente.
—Todo es perfecto. Gracias—. Ella le dejo un beso en el pecho y luego se alejó.
Pasaron el día en la playa, nadando y tomando el sol. Alice tomó fotos con su cámara instantánea y con los celulares.
Comieron fruta bajo las sombrillas.
—Acabo de tener una idea—Edward dijo cuando vio a Bella morder su rebanada de sandía, con jugo escurriéndole sobre su cuello y luego sobre su pecho—. No te muevas—dijo y le tomó una foto.
— ¿Una foto?
Edward meneó la cabeza y luego tecleó en su teléfono, por un largo rato.
—Ya basta, vamos a nadar—Bella intentó arrebatarle el teléfono. Él la esquivó.
—En un momento. Los alcanzaré.
Ella rodó los ojos y se fue al mar. Jasper les tomó fotos debajo del agua.
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Cuando Edward finalmente entró al mar, Bella le picó las costillas.
— ¿Ya has terminado de hablar con alguna de tus novias?
—Cállate y bésame—. La abrazó por la cintura.
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Al día siguiente, fueron a las Islas Rocosas en un bote. Tomaron fotos y disfrutaron de la brisa mojada y el Sol.
—Todo es tan perfecto—dijo Alice, tocando el agua—. Es tan precioso.
Las Islas Rocosas eran hermosas, grandes montículos de tierra cubiertos de vegetación.
—Son como brócolis en el agua—dijo Rosalie, tomando fotos.
Unas horas antes de la cena, fueron al Lago de las Medusas. Alice tenía miedo.
—Alice, no van a hacerte nada, sólo salta—Emmett estiraba los brazos, animándola.
El resto estaba nadando bajo el agua.
—Son medusas, Emmett.
—No son de las malas—él dijo.
Alice suspiró y luego cayó al agua.
Nadaron entre los animales que lucían casi transparentes y Bella observó embelesada sus movimientos.
Jasper le tomó una foto. Su cabello flotando al lado de su cabeza, ella haciendo una mueca, una medusa en su camino.
También visitaron Peleliu, una isla que estaba llena de vestigios de la Segunda Guerra Mundial.
Rosalie se quejó, naturalmente.
— ¿Vinimos a ver ruinas? No, gracias—dijo, tan pronto Edward explicó el lugar.
—Oh, Rose, cierra la boca—. Jasper rodó los ojos y caminaron entre la maleza.
Rosalie arrugó la nariz pero igual posó para las fotos.
—Rosalie estúpida—musitó Alice, mientras caminaban entre los árboles y entraban a una estructura claramente bombardeada.
Bella pasó los dedos por las paredes, motas de polvo se alzaron y un pedazo de cemento cayó.
—Ups—dijo y alejó su mano.
Rosalie comenzó a chingar con querer irse.
—Rosalie, ya cállate—dijo Bella, mientras se agarraba de un árbol e intentaba treparlo.
—Perra estúpida—volvió a decir Alice antes de tomar una foto del mar.
Emmett se alejó de Rosalie, luciendo muy harto, y paseó junto a Jasper. Tomaron unas ramas y comenzaron a golpearse con ellas.
—Oh, mira, una oruga—Bella la miró de cerca. Había logrado sentarse en una rama.
Luego le tomó una foto.
Rosalie se calló por el resto del camino y se espantaba los mosquitos. Cuando volvieron al bote, Bella tenía un corte en el muslo, muy poco profundo. Se lavó con agua del mar.
—Fue genial—dijo Jasper.
—Ñee—Rose musitó.
La ignoraron y se dirigieron al apartamento para comer algo.
Luego de la comida, Edward los sorprendió con una experiencia de buceo en Blue Corner.
Bucearon emocionados y Bella nadó junto a una tortuga marina, la tortuga dejó tocarse y Bella le pidió a Jasper que les tomara una foto. Alice nadó estilo rana y tocó los arrecifes.
Emmett se acercó a una mantarraya y Rosalie exploró las estrellas de mar.
Edward y Bella nadaron juntos hacia las anemonas y vieron a los peces payaso. Tomaron fotos con las cámaras que el equipo de buceo les prestó.
Todo era tan hermoso y lleno de vida. Bella nadó directo hacia un banco de peces y los observó pasearse por el lugar, hasta que una tortuga marina interrumpió su desfile, pasando entre ellos.
Jasper tocó los arrecifes también y nadó junto a mantarrayas y tortugas.
— ¡Eso fue jodidamente genial!—Jasper dijo, tan pronto como salieron a la superficie.
Una vez que estuvieron fuera de los trajes y del equipo, se acercaron a la orilla del lugar y descansaron en la arena.
Estaban esperando que les entregaran las fotografías que habían tomado.
—Contamos 40 peces diferentes—Bella dijo.
—42—Edward señaló.
—Vi una estrella azul marino… o tal vez era morada—dijo Rose.
—Estas son las mejores vacaciones de la vida—Alice dijo, sonriente, y luego se dejó caer en la arena—. Y el mejor cumpleaños.
Bella comenzó a dibujar en la arena y luego se fueron cuando tuvieron las fotos.
Pasaron viendo las fotos en el bote que los llevaba de vuelta a su playa.
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Luego de eso, cenaron en un restaurante para festejar el cumpleaños de Alice. Comieron pastel de fresas y queso crema. Tomaron otras fotos y después se dirigieron a un bar.
—Soy legal—Jasper celebró—. Traigan el tequila—. Alzó la mano, hablándole al mesero.
Bebieron y bailaron. Bella estaba usando un vestido morado y Alice vestía una blusa brillante, Rosalie usaba un vestido negro que dejaba ver su espalda.
— ¡Feliz cumpleaños, Ali!—Bella la abrazó, algo borracha—. Te he extrañado.
—Aww, yo también te extraño—Alice la jaló por el cuello y fueron a pedir más bebidas—. ¿No se ve Jasper guapísimo?
Bella rodó los ojos.
Luego se quedó en un rincón besándose con Edward.
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Un día antes de partir, celebraron a Rosalie, su cumpleaños era hasta el 19, dentro de dos días, pero en ese entonces ya estarían en casa.
Así que pasearon en bote y nadaron en el mar. Luego tuvieron la cena junto al océano, en un camino lleno de luces.
Cenaron mariscos y comieron pastel de chocolate. Rosalie se tomó muchas fotos, naturalmente, y se emborracharon.
Esa noche, Bella le modeló otro conjunto de lencería a Edward. Su piel bronceada se veía preciosa bajo la iluminación de la lámpara de noche.
Luego, se quedaron dormidos.
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El regreso a casa fue más sencillo que la ida a Palaos. Igual de tardado pero por alguna razón no se sentían igual de cansados y hambrientos.
Pudieron comer unas hamburguesas en San Francisco y luego se despidieron de Alice.
—Cuídense mucho—los abrazó—. Los extraño.
—Gracias por todo, Edward—le dijo, le dio un beso en la mejilla y lo abrazó por última vez.
Luego, se alejó.
Bella codeó a Jasper.
— ¿Estás bien?
Jasper la miró, se ajustó los anteojos.
—Si—él respondió y se encogió de hombros—. Ya estoy bien.
Bella le sonrió.
Tres horas después, estaban en Los Ángeles.
Marcus los estaba esperando y luego de acomodar el equipaje y de que algunos fotógrafos le tomaran fotos a Edward, fueron a casa.
Bella se enredó con Edward en la cama. Colocó su cabeza en su pecho y suspiró, demasiado adormilada.
—Gracias, cielo—le dijo—. Fue perfecto.
Edward le besó la coronilla, él le dijo algo pero ya estaba más dormida que despierta.
Sólo sintió que Edward los cubrió con una manta y la apretó contra él.
Vaya que se divirtieron.
Ya nos quedan cinco capítulos para terminar (:
Muchas gracias por su apoyo.
