Disclaimer:Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos.
Erasing the Bounds.
Capítulo 22
El tiempo es místico. El tiempo se encarga de colocar todo como piezas de ajedrez, el tiempo se encarga de curar y el tiempo te encuentra cuando llegas a él.
Tres años después.
Octubre, 2020.
—Y bien, ¿qué es lo que vas a darnos?—Emmett le sonrió a Bella, como un gato tras ratón.
Bella suspiró y rodó los ojos. Arrojó las cartas al centro de la mesa.
—Eso no es justo—dijo—. Hicieron trampa.
Edward y Emmett se rieron, con una carcajada limpia.
— ¿Trampa? No sabes jugar y aceptaste apostar—le dijo Edward—. ¿Qué nos vas a dar?
Bella rodó los ojos otra vez.
—Mejor iré a ver si Rosalie se nos une—hizo intento de levantarse pero Emmett la detuvo, con su gran mano sobre su cabeza.
—Oh no, no. No te irás de aquí hasta que nos digas.
Bella miró a Edward, en busca de ayuda. Los ojos de Edward decían: "No esta vez." Bella suspiró.
—Bien, ¿qué es lo que quieren?
Emmett aplaudió, Edward le dio un trago a su cerveza, con una sonrisa en los labios.
—La cena.
— ¡No voy a cocinar!—se quejó ella.
—Bien, compra algo, lo que sea, tengo hambre—dijo Emmett.
Bella rodó los ojos, se estaba convirtiendo en un tic.
—Bien. Llamen a la pizzería o algo.
— ¡Genial!—Edward pegó un brinco y alcanzó su celular.
—Ahora, si me disculpan, iré a buscar a Rosalie—. Bella se levantó de la silla y los dejó ahí mientras decidían.
Rosalie había estado inusualmente callada y después de que llegó de "ir a comprar algo" fue a encerrarse a su habitación.
Bella caminó por el pasillo y fue directo a la habitación de Rosalie. Se tropezó con las botas de Emmett, las pateó a un lado y terminó de abrir la puerta. Rose no estaba ahí.
— ¡Pshht, Bella!—la llamó en susurros desde el baño— ¡Ven aquí!
Bella fue hasta allá, dejó la puerta del cuarto abierta.
— ¿Qué?
Rosalie la jaló dentro del baño. Tenía el cabello alborotado y los ojos ansiosos.
— ¿Qué ocurre?
—Eso ocurre—Rosalie señaló la encimera.
—Oh Dios—Bella tartamudeó, mirando el artefacto—, Rose… ¿estás segura?
—No, no lo estoy, Bella—. Respondió, como si la tonta fuera Bella—. Es por eso que me hice una prueba, si estuviera segura ya estuviera comprando mamelucos.
Bella se rio entre dientes.
—Estás jodida—le dijo.
Rose se pasó las manos por el pelo.
—Bella…—lloriqueó—. Ayúdame.
—De acuerdo. Ni siquiera sabía que pensabas quedar embarazada.
—No planeé quedarme embarazada—Rose rodó los ojos—. Por Dios, soy enfermera, se supone que sé que estas cosas pasan.
Bella la miró con simpatía. Entonces la situación la golpeó.
—Oh, Dios, ¿si estás embarazada?
—No lo sé—repitió Rose, con voz temblorosa—. Estoy esperando.
Se quedaron en silencio y luego Rose empezó a llorar.
—Rose…—Bella la abrazó—. No te preocupes. Estaré contigo.
El teléfono de Rose sonó, señalando el tiempo.
—Es hora—se alejó de Bella—. Dime el resultado.
— ¿Qué? ¿Quieres que yo la vea?—las rodillas de Bella temblaban.
—Por favor.
Bella titubeó y luego alargó el brazo y tomó la prueba. Rose se giró, de espaldas a la puerta abierta.
Bella miró sus manos, tenía el estómago revuelto. Rosalie había dejado de llorar pero sus ojos seguían rojos.
—Bella, decidimos…—Edward se calló cuando la miró, Bella escondió la prueba detrás de ella rápidamente. Los ojos de Rose estaban saliéndose de sus cuencas, mirando a Bella, asustada—. ¿De quién es eso?—Edward preguntó, señalando con su dedo, se había puesto pálido.
— ¿Qué cosa?—Bella se hizo la tonta.
—Eso que estás escondiendo—él respondió, mirándolas.
—No estoy…
—Es mía, Cullen—Rose interrumpió a Bella.
—Oh… psshh…—Edward silbó por lo bajo.
Rose lo ignoró.
— ¿Y bien, Bella?—alzó las cejas.
Bella suspiró y miró la prueba otra vez, se preguntó si necesitaba anteojos.
Respiró, iba a vomitar.
—Es positiva—murmuró—. Estás embarazada.
—Uuhh…—Edward murmuró.
— ¿Qué?—la voz de Rosalie fue un hilo, ya estaba llorando otra vez.
—Estás embarazada—Bella le tendió la prueba.
Rose la tomó con manos temblorosas, la agitó esperando que algo pasara.
—No va a pasar nada si la agitas…—empezó Edward.
—Edward cállate—ordenó Bella.
—De acuerdo.
— ¿¡Entonces!?—el grito de Emmett se escuchó por el pasillo.
—Ah, eh… si la pizza—Edward respondió a gritos—. Me voy—les dijo.
Rosalie estaba teniendo una crisis, Bella la llevó a la habitación. Rose iba a cavar un hoyo en el piso si seguía caminando en círculos.
—Rose…—Bella la llamó.
— ¿Qué voy a hacer, Bella? Ay, por Dios—se dejó caer en la silla de su escritorio—. Recién me gradué, no tengo trabajo todavía, apenas terminé con lo de ser interna y ahora…—respiró por la boca.
—Rose, todo va a estar bien—Bella la tranquilizó—. Sólo tienes que decidir si lo quieres o no.
Rose enterró el rostro en la cara.
—Sabía que dejar la píldora era mala idea.
—Rose, te hacía sentir mal. No es tu culpa—dijo Bella, desde su lugar en la cama—. Esas cosas pasan.
— ¿Te refieres a lo de sentirse mal por la píldora o al embarazo?
—A ambas.
Rose suspiró.
—Voy a estar contigo, lo solucionaremos juntas—le dijo Bella.
La cabeza de Rosalie latía, tenía el estómago revuelto y sentía el pulso en los oídos.
Trató de respirar lentamente.
—Eso es, respira—Bella se acercó y le tomó las manos—. Todo va a estar bien.
Rose la miró, a través de sus ojos llorosos.
— ¿Si?
—Sí, Rose—Bella le apretó las manos—. No estás sola. Lo haremos juntas.
Rose le sonrió, una sonrisa temblorosa.
—Gracias, Bella.
Bella la abrazó.
— ¿Quieres que llame a Emmett? Pueden tomar una decisión.
—Qué vergüenza.
Bella se rio contra su pelo rubio.
—Rosalie, estás embarazada, dudo que lo puedas mantener en secreto.
Rose se rio.
—De acuerdo.
—De acuerdo—Bella le limpió las mejillas—. Iré por él.
Rose asintió, exhalando por la boca, todavía llorando.
Media hora después, cuando la pizza acababa de llegar, Emmett gritó por el pasillo: —¡Hey, voy a ser papá!
—Eso fue rápido—murmuró Edward, antes de morder su rebanada.
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Bella estaba en su cama, viendo algunas fotografías en su computadora. Estaba matando el tiempo mientras el bistec se cocinaba en el horno.
Pasó las fotografías de la graduación, sonriendo al verlas. Edward estuvo ahí, en la graduación de cada uno de ellos, se tomaron fotos en el apartamento antes de dirigirse al lugar. Alice les envió fotos cuando fue su turno de graduarse. Edward fue a Nueva York también. Era como un papá orgulloso.
Y luego encontró la foto que se tomaron en Forks, frente al mural de Edward. Los estudiantes de Forks High le habían pintado un mural cerca de la entrada al pueblo. Forks era de Edward y las personas lo saludaban y le sonreían.
Habían ido a Forks después de las graduaciones. Pasaron el tiempo en La Push y luego Edward aceptó ir a cenar a la casa de Charlie, entonces le soltó la noticia.
—Jefe, Bella y yo vamos a vivir juntos—le dijo. El bigote de Charlie se movió—. Haremos una casa, juntos, ella va a ayudarme.
Charlie había mirado a Bella con ojos entrecerrados, ella le sonrió, fingiendo inocencia.
— ¿Ayudarte?
—Sí, Jefe, Bella trabajará con los arquitectos que he contratado. Quiero que ella tome las decisiones.
Charlie se quedó callado después de eso, Bella podía ver los engranes en su cabeza. Luego de un rato, Charlie preguntó que si era en serio, Edward se lo aseguró y luego Charlie dijo que un anillo era más sutil.
—Vamos por partes—Edward le dijo. A Bella se le atoró el pollo en la garganta.
Esa noche, Edward se llevó a Bella a un lugar especial.
— ¿Estás de acuerdo con esto?—le preguntó.
—Sí, Edward, andando, antes de que me arrepienta—le respondió.
Él se rio y una hora después salían del lugar con sus recién adquiridos tatuajes. Un corazón sin rellenar en el interior del dedo anular izquierdo.
—Ahora ya no podremos olvidarnos, ¿verdad?—Bella le preguntó.
—Nop—Edward negó también con la cabeza.
Bella se encontró con otras fotografías, se acomodó en su cama, rindiéndose a los recuerdos.
Un año después de su viaje a Palaos, Edward comenzó a planear su primera gira. En abril de 2018. La gira se realizó desde septiembre a marzo del siguiente año y Bella lo tuvo difícil pero pudo manejarlo. Había aprendido a manejarlo.
Edward los llevó a cenar cuando Emmett terminó con sus estudios de paramédico ese agosto. Emmett estaba feliz, no dejó de sonreír por la siguiente semana e incluso sonreía cuando llegaba cansado de hacer su internado.
—Soy el hombre más feliz del mundo—decía cuando llegaba y arrojaba sus botas a un lado.
Unos meses antes, en febrero, luego de lanzar su segundo álbum de estudio, ATEMPORAL, Edward ganó su primer Grammy, para la canción que escribió en Palaos, era una canción pegadiza, algo sobre lo azucarado de la sandía y de cómo quería el sentimiento del verano.
Bella le tomó muchas fotos esa noche y se enamoró de él aún más. No la incomodó sentirse vulnerable, no como solía hacerlo, y lo besó ahí, frente a todos, en televisión nacional.
El internet explotó y se pasó la noche entera deslizando su dedo por la pantalla de su celular, leyendo los tweets de las personas, oculta en su fan account.
Sonrió. Y luego se emborrachó con Edward. Y luego lo besó. Estaba viviendo el sueño de miles de mujeres en ese momento.
Edward ganó otros premios ese año y el año siguiente y este año también.
Cuando terminó su gira, luego de estar alejado de Bella por tres meses, desde Navidad, la encontró en Forks, pasando las vacaciones de Pascua ahí.
Tocó a su puerta y Bella la abrió.
—Estás aquí—. Ella le sonrió y luego lo abrazó. Edward la abrazó de vuelta y la levantó del suelo—. Estás aquí—ella repitió.
—Te dije que siempre tendríamos Forks—él le dijo al oído, antes de decirle que la amaba y antes de besarla.
No le importó que Charlie estuviera en casa.
Ese día, Bella se la pasó preguntándole a Edward sobre sus "maravillosos días", a pesar de que él ya le contaba todo por mensajes y llamadas, luego Edward lo arruinó preguntándole por Renée.
—No he hablado con ella.
—Bella, ¿cuándo fue la última vez que hablaste con ella?
Bella se acercó a besarlo pero él se alejó. Ella rodó los ojos.
—Desde… desde febrero.
—Ah, ¿hace un mes? Es bueno, ¿no?
Bella se miró las manos.
—De 2017.
Edward la miró, alzando las cejas.
— ¿No has hablado con ella en… dos años? ¿Cuándo fuimos a cenar con ella?
Bella negó con la cabeza.
— ¿Por qué?
—Es difícil.
— ¿Por qué?
Edward siguió presionando y entonces Bella se lo permitió.
Le contó todo. Si lo hubiera recordado, le habría contado desde el embarazo de Renée. Afortunadamente, no lo recordaba.
También le contó sobre el correo que Renée le envió, poniendo fin a su relación, como si Bella fuera algo con lo que tuviera que lidiar, como si fuera una arruga en su perfecta vida actual. No era necesario poner un "cierre" luego de un año y medio de no hablar.
Bella tecleó una respuesta: "Sólo una vez te traté como me tratabas, y te ofendiste como nunca en la vida, imagina yo, que te tuve que pedir disculpas por culpas que te pertenecían."
Al final no le respondió, sólo borró su correo.
Y la bloqueó.
—Fue tan falso e innecesario—Bella le dijo a Edward, amasando el pañuelo entre sus manos—. Había pasado mucho tiempo y creí que me había escrito porque se dio cuenta de que no estaba bien la forma en la que terminamos.
Edward le acarició el cabello.
—Estaba bien—. Continuó Bella—. Yo estaba bien, de esa forma, sin saber nada de ella. Pero lo hizo sonar como si yo sólo fuera algo con lo que tenía que lidiar, como si fuera una arruga, una mancha en su vida nueva.
Bella lloró y él la sostuvo en su regazo, como un bebé y Bella jaló su playera en sus puños y se sorbió la nariz.
Edward le besó el rostro y luego ella se quedó dormida.
Cuando despertó por la mañana, luciendo como un pez y con la garganta seca, Edward le había escrito una canción.
—Esta puede ir en el siguiente álbum—le dijo.
Al volver a California, Edward le escribió dos canciones más. Y Bella se aferró a ellas.
Y luego salió a la superficie, respirando por primera vez en veintidós años.
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Edward también obtuvo su cierre.
Una semana después de que su EP, "Como En Casa" se estrenara, Rosalie le envió una foto, a pesar de que estaban sentados en la sala.
Era una historia de Instagram de Chelsea. Le preguntaban qué canción era su favorita del álbum hasta ese momento. Ella respondió: "Coney Island. Lloro cada vez."
—Hiciste lo correcto, Edward—Rose le dijo.
Él asintió en silencio.
Era bueno dejar ir las cosas, hacer lo correcto por primera vez.
Simplemente se sentía bien.
Hola! Sip, eso pasó. Veremos cómo manejan Rose y Emmett la situación. Quién lo diría, feliz día del padre a Emmett :)
Y al diablo Renée.
Nos leemos el miércoles y muchas gracias por sus comentarios :)
