DGM no me pertenece.

Seguir adelante

Lenalee estaba lista. Ya no más inocencia, ya no más guerra, ya no más Orden Oscura, pero ¿qué había después de eso? La Orden era su hogar, tenía a su hermano a su lado, pero no tenían a dónde ir, había que empezar desde cero, y entonces, ¿qué debían hacer?

Se encontraba en la entrada de la Orden, Komui estaba frente a ella con los brazos abiertos, solo tenía que ir hasta él, pero ¿por qué era tan difícil? Lavi y Allen la animaban.

—Tú puedes, Lenalee, es hora de un cambio—le decía Lavi.

—Es cierto Lenalee, encontrarás un nuevo camino por seguir, así como yo—le dijo Allen.

Lenalee dudaba. Tenía miedo a lo desconocido, ella solo conocía la vida en la Orden, no conocía ninguna otra.

Kanda y Road miraban desde un lado de la puerta. Kanda chasqueó la lengua, enojado.

—Lena, si no te mueves, te patearé—no era usual que Kanda la amenazara, pero, la situación lo ameritaba.

—Ya basta de esto—gruñó Road también enojada. Avanzó hasta ponerse detrás de Lenalee, empujó a Allen y a Lavi, haciéndolos caer sentados en el suelo e hizo aparecer varias de sus coloridas y filosas velas, dirigiéndolas hacia la chica de cabello verde.

—¡Road, no hagas eso! —regañó Allen.

—Cállate por un momento, Allen, sé lo que hago.

Lenalee tuvo que retroceder asustada para que las velas no la lastimaran. Avanzó de espaldas hasta llegar a los brazos de su hermano y con eso las velas desaparecieron.

—¿Eso era lo que no podían hacer? —se quejó otra vez.

—Allen, creo que te hace falta educarla un poco—se burló Lavi, poniéndose de pie.

—¿Y crees que no lo estoy intentando?

Komui abrazó a su hermana dulcemente.

—Busquemos un nuevo hogar juntos, Lenalee.

—Nii-san…

Lenalee estaba lista para iniciar una nueva vida lejos de la Orden, pero no sin antes hacer algo. Se acercó a Road quien ayudaba a Allen a levantarse y le tendió la mano.

—Gracias, Road—le dijo sonriendo.

La Noah miró su mano sorprendida.

—Road…—susurró Allen como amenaza.

La chica suspiró y le estrechó la mano.

—Cuida de Allen, Road.

—Lo haré.

—¡Hey! —se quejó el peliblanco— no hace falta que me cuide, ¡puedo cuidarme solo sin problemas!

Lenalee y Road rieron.

Una vez que se despidió de sus amigos, estaba lista para iniciar su nuevo camino al lado de su único y querido hermano.