- Entonces, - dije mirando la agenda que tenía en mis manos. - ¿para cuándo le gustaría programar el funeral? – miré a la chica que estaba frente a mí, por lo que me había dicho antes, ella viene de la aldea Chingtsé en busca de una funeraria que se haga cargo de la reciente muerte de su padre, quien falleció debido a una enfermedad cardíaca; y ahí es donde entró yo, la Directora de la funeraria El Camino.
- Me gustaría realizarlo el viernes, si es posible… - dijo la chica en un tono inseguro y mirando hacia el suelo, avergonzada.
- ¿¡Qué!? Tres días es muy poco tiempo para prepararlo todo…
- ¡Lo sé! ¡Lo sé!, - se apresuró a decir. – es por ello que entenderé si prefiere rechazar el trabajo, después de todo no sería la primera vez que lo hacen.
- ¿Ya ha contactado con otras funerarias?
- Si, fui a una que está más cerca de mi aldea, para así ahorrar gastos, pero me dijeron que era muy poco tiempo, por eso decidí venir a El Camino, he escuchado que son los mejores en su campo.
Comencé a frotar mi nuca un poco nerviosa pero feliz por lo que acababa de decir, - Está bien, de todas formas no tenía pensado rechazarlo, solo me sorprendí un poco. – aclaré.
- ¿¡De verdad!? – Por fin alzó su mirada para verme y, emocionada, tomó una de mis manos entre las suyas. - ¡Muchas gracias, Directora Hu!
- No hay de qué. – le dediqué una sonrisa. Esta era la primera vez que alguien se emocionaba tanto al contratarme, no juzgo a mis pasados clientes, pues entiendo que nunca es agradable la muerte de un ser querido, pero es lindo que te traten así de vez en cuando.
- ¡ejem! – escuche un sonido provenir de la entrada del lugar, tanto yo como mi clienta volteamos a la vez, solo para darnos cuenta de la presencia de una chica pelirosa que acababa de entrar a la oficina, parecía algo molesta. – Disculpen, ¿interrumpo algo? – dijo en un tono bastante suave y una amable sonrisa, parece que no estaba enojada después de todo.
- ¡Yanyan! – la llamé, mientras la chica frente a mi soltaba nuestro agarre. - no te preocupes, ya casi termino de arreglar este trabajo.
En respuesta ella tomó mi brazo, pegándose demasiado a mí, lo cual me hizo sonrojarme un poco.
- ¿Estás trabajando?, ¿no dijiste que hoy pasarías tiempo conmigo? – me reclamó, acercando su rostro cada vez más.
- ¿D-dije eso? – tartamudeé.
- Lo hiciste, así que, - esta vez dirigió su mirada a mi clienta, la cual seguía de pie en el mismo lugar. - ¿Por qué no terminas los asuntos que tengas con mi novia otro día? – le sugirió, y aunque lo dijo amablemente, pude notar su evidente molestia.
- No te preocupes, - esta vez le hablé yo. – ya está todo listo, te prometo que el viernes será el funeral.
- Muy bien, - me sonrió. – le agradezco de nuevo, Directora Hu, con su permiso.
- A sus órdenes. – la chica procedió a salir del lugar.
Una vez cerró la puerta tras de ella, Yanfei soltó su agarre hacia mi y se alejó un poco, yo solo suspiré en respuesta a esto y me senté en mi asiento detrás del escritorio.
- Yanyan, deberías controlar un poco más tus celos, esa clienta solo estaba agradecida de que aceptara su caso apresurado.
- Lo siento, Tao… - apartó su mirada, parecía arrepentida. – es solo que no puedo evitar ponerme así cada que te veo tan cerca de otra chica… quiero que estés solo para mí.
Al decirme estas palabras parecía tan vulnerable, tan linda, este lado de Yanfei que no le muestra a nadie más que a mí me encanta, solo hace que me enamore más de ella.
Suspiré de nuevo, - De verdad… ¿qué voy a hacer con una novia tan problemática como tú? – le dije. – ven, siéntate aquí. – señale hacia mi regazo. La silla principal de la oficina de la funeraria El Camino era lo suficientemente grande para que nos sentáramos ambas una al lado de la otra, después de todo esta anteriormente perteneció a mi abuelo el cual fue un hombre grande. Pero ahora no quería tener a Yanfei a mi lado, sino sobre mí, aunque dudo mucho que acepte, pues nunca lo ha hecho antes, pero al menos es divertido molestarla y quizá, solo quizá, algún día la convenza.
Para mi sorpresa esta vez no fue como las anteriores, obedientemente Yanfei tomo mis hombros como apoyo y se sentó en mi regazo, quedando cara a cara conmigo.
- ¿Feliz? – me pregunto en un tono molesto, con un leve sonrojo en el rostro. - ¿Ahora me perdonas?
Lentamente la tomé por la cintura, atrayéndola más hacia mí.
- ¿Sabes? Para empezar, nunca estuve enojada, - dije, sin perder de vista sus hermosos ojos verdes. – pero me alegra haberlo fingido.
- Eres la peor, Hu Tao. – ahora fue ella quien acortó la distancia abrazándome por el cuello, haciendo que nuestras narices se tocaran. – pero así te amo. – dicho esto procedió a juntar nuestros labios en un tierno beso el cual duró solo unos instantes.
No era suficiente, necesitaba más, quería más de ella.
- Yanyan… ¿no pudiste decirlo en otro momento? – reclamé. – ahora ya no creo poder contenerme.
Volví a besarla, esta vez en un beso más profundo, utilizando mi lengua para explorar cada parte de su interior mientras ella hacía lo mismo conmigo. Por otro lado, mis manos acariciaban suavemente su espalda, bajando cada vez más hasta toparse con la tela de su falda, con cuidado, deslice mi mano por debajo de esta para poder acariciarla de forma directa, pude escuchar un leve gemido saliendo de sus labios e instantáneamente Yanfei se separó de mí.
- E-espera, Tao… - me miró con esa cara sonrojada que solo hace que me excite más. – estamos en tu oficina, ¿sabes?
- De igual forma nadie pasa por aquí normalmente. – contesté mientras comenzaba a tocar suavemente su estómago descubierto.
- Pero…
- Bueno, si realmente no quieres, - dije. – supongo que podemos parar. – pare de tocarla y procedí a abrazarla, hundiendo mi cara en su pequeño pecho. – sabes que nunca haría algo que no quisieras, Yanyan.
- Un minuto, - se separó de mi de nuevo.– no es que no quiera, solo… me sorprendí, avísame primero, ¿quieres? – colocó un dulce y efímero beso en la comisura de mis labios.
- ¿Estás segura?
- ¿Mm?, ¿ahora eres tú la que no quiere? – preguntó en un tono desafiante y burlesco, a la vez que desabrochaba la parte delantera de su falda, sin quitársela, pero abriéndola lo suficiente para que yo pueda entrar, esto me hizo sonrojarme bastante. – Eres tan linda, Tao. – proclamó, posando ambas manos en mis mejillas.
Me desconcerté un poco por su cambio de actitud, pero no iba a dejar que ella siguiera controlandome así.
- No te arrepientas, Yanyan. – dicho esto uní nuestros labios de nuevo en un beso más subido de tono, al mismo tiempo que comencé a bajar suavemente con mi mano derecha a través de su vientre, llegando a la abertura que ella abrió para mí a través de su falda.
Con mi mano libre, tomé a Yanfei de la cintura y la acerque más a mí para más comodidad, reanudando mi camino hasta llegar a la parte íntima de mi novia, la cuál comencé a acariciar por encima de su ropa interior, primero trazando pequeños círculos para después pasar a presionar ligeramente por encima de su clítoris.
En reacción a esto Yanfei soltó un tenue gemido, rápidamente se tapó la boca con ambas manos y escondió su rostro en el espacio entre mi hombro y mi cuello, al mismo tiempo que lo rodeaba con sus brazos.
- Lo siento. – me dijo.
- Hey, está bien, sabes que me encanta escucharte.
- Tao… - ella aferró más su agarre hacia mí, mientras yo seguía con lo mío.
Decidí que ya era hora de subir el nivel, así que me escabullí por debajo de su ropa interior para tener contacto directo con su piel, notando que ya estaba bastante húmeda ahí abajo.
Lentamente comencé a pasar mis dedos de arriba hacia abajo pasando por todo su contorno, desde sus labios menores hasta llegar al clítoris, donde me detuve y decidí otorgarle toda mi atención ahora, nuevamente froté el sitio en círculos, empezando despacio pero subiendo la intensidad poco a poco.
Podía sentir como su entrada se mojaba cada vez más, a la vez que Yanfei comenzaba a temblar y ofrecerme ligeros pero dulces gemidos que me provocaban más.
Quise subir un poco más la intensidad así que baje hasta llegar a su entrada vaginal, frotándola ligeramente para continuar introduciendo mi dedo medio dentro de ella, de forma lenta y con mucho cuidado de no lastimarla.
- Ah… Tao… - Yanfei intentaba contener su excitación, cosa que obviamente no logró, esto solo me emocionaba más y me hacía querer jugar un poco con ella.
Al principio comencé con movimientos lentos, pero sin poder contenerme por más tiempo pase a hacerlos más rápido y, sin previo aviso, introducí otro dedo en su interior, cosa que provocó leves contracciones en mi pareja y pude notar como sus paredes me apretaban más y más.
No podía parar, no quería hacerlo, y más ahora que sentí como Yanfei movía sus caderas en busca de profundizar nuestro contacto, ya no le importaba el lugar en el que estábamos, dejó de esconder su rostro entre mi hombro y sus quejidos resonaban por toda la habitación.
Me miraba con unos ojos llenos de lujuria y el rostro totalmente sonrojado, como amo cuando Yanfei entra en su modo sexo.
Acercó su rostro de forma provocativa, - Te amo, TaoTao. – me susurró en el odio, con una voz grave, y se alejó un poco, lo suficiente para poder ver su rostro, con el cual me dedicaba una sonrisa traviesa.
Espera, ¿cómo acaba de llamarme? Desde que comenzamos a salir le había pedido que me llamara así, pero nunca lo había hecho, ni siquiera cuando lo hacemos en casa.
Esto me prendió más, no me contuve y me lancé a besarla fuertemente, a la par que aumentaba la velocidad de mis movimientos en su interior.
Así fue hasta que escuché un sonoro gemido salir de sus labios, seguido de leves contracciones alrededor de mis dedos, de los cuales deslizaba líquido vaginal, en señal de que había llevado a mi chica al orgasmo.
Salí se su interior y al instante sentí como Yanfei comenzaba a temblar ligeramente, en respuesta a esto la abracé para que pudiera sostenerse en mi y sentirse más segura.
- ¿Estás bien? – pregunté.
Ella me devolvió el abrazo, rodeando mi cuello y dándome un beso en la mejilla.
- No podría estar mejor.
- Ahora que lo pienso, - dije, en un tomo más juguetón. - ¿cómo fue que me llamaste hace unos momentos?
- ¿¡Eh!? ¡No se de que hablas! – apartó su mirada, claro que lo sabe.
- Oh, vamos. Solo dilo una vez más. – rogué, ella me miró con un semblante entre molesto y avergonzado.
- ¿Sabes que puedo acusarte de acoso?
- ¿Ehhh? – olvidé que me estaba metiendo con una talentosa abogada.
Yanfei volvió a abrazarme y esconder su rostro en mi hombro. – Así que deja de insistir… TaoTao…
Escucharla decirlo de nuevo me sorprendió, y a la vez me hizo tan feliz que lo único que pude hacer fue sonreír y tomarla cariñosamente entre mis brazos.
De pronto escuchamos como la puerta principal de la oficina se abría y dejaba ver a un hombre alto, con ropajes y cabello color café oscuro.
- Directora Hu, me acabo de encontrar con un cliente qu- ¿eh? –expresó algo sorprendido por la situación en la que nos encontró. – yo… lo siento.
- ¡Zhongli! – exclamé molesta. Me pegué más a Yanfei para tapar lo que pueda con mi cuerpo, pues aunque no le quite ninguna prenda, las tenía tan des acomodadas que seguro se podía ver algo. - ¿cuántas veces te he dicho que toques primero antes de entrar? – lo reprendí.
- Si, yo… perdón, mejor regreso en otro momento.
Una vez cerró la puerta tras él, Yanfei suspiró.
- No podré volver a ver a Zhongli a la cara de nuevo…
No pude aguantarme más y solté a reír. – No te preocupes, no sabes las veces que lo he encontrado así con Nobile, supongo que ya era mi turno.
