Miriam:
--Casa de Ana--
-Ho!!, vamos Miriam no seas aguafiestas- Decía una rubia de bellos ojos azules
-Ana, por última vez ¡NO!
-Pero-con expresión decepcionante
-No voy a hacer un maratón de citas solo porque tú quieras
-Dame la oportunidad de demostrarte que así encontraras a tu pareja, estoy segura además a mi me funcionó, por favor..!
Soy Miriam y a mis 27 años no me ha llegado aun el indicado
Es decir mi crush, ósea el amor de mi vida pero por sugerencias de mis amigas tendré citas a ciegas de lo cual Rubén y yo no estamos muy seguros.
Rubén es mi amigo de la infancia al cual realmente quiero mucho porque siempre ha estado a mi lado.
Bueno es hora de arreglar mi cita y quien quita que con estas citas también arregle mi desordenada vida.
--1ra cita-- Estaba en casa con mi pote de helado de chocolate pensando en que sería de mi vida.
En algún momento Rubén llego y vimos una película y reímos; por lo menos así me quite el mal humor pero no el mal sabor de boca.
--2da cita--
Cuando llegue a la cafetería me lo encontré: gordo, sucio y con cara de tonto (No juzgues por las apariencia) me repetía una y otra vez en mi cabeza.
Y fue peor que la cita anterior, las pláticas fueron raras y sobre comida y lo peor fue que yo tuve que pagar y mira que la cuenta salió cara ¡Yo solo me tome un café!
--Fin de la 2da cita--
Estaba replanteándome esto de las citas cuando mi más fiel compañero con una caja de pizza llego:
-¿Oye estás segura de estas cosas?
Me pregunto con semblante preocupado pero la pregunta no me sorprendió nada viniendo de Rubén es decir se opuso demasiado a esto de las citas.
--3ra cita--
Vine mas por obligación que por interés además la tercera es la vencida.
Esta vez era apuesto y me miraba de arriba abajo lo que me apenaba, fue todo un caballero y elegante, la comida fue increíble y además el pagó pero
Fue demasiado bueno para ser verdad, minutos antes de acabar la velada llego una mujer que al parecer era su esposa y monto tremenda escenita ¡Qué vergüenza!
--Fin de la 3ra y última cita--
--Parque--
Estaba devastada y sola, me sentía fea, a ver ¿Cómo era posible que 3, 3 citas fallaran una detrás de otra?
Pero como siempre llegó Rubén con su oportuno espíritu de caballerosidad y salimos a las atracciones y fue casi posible decir que fue mi 4rta cita.
-Rubén-Lo llame buscando su atención
-Dime pequeña
-¿Tú crees que soy fea o mala?
En ese momento la alegre cara de Rubén se sonrojo y paso lo que jamás me abría invaginado ¡me beso! En el momento de separar nuestros labios así obligados por la falta de aire nos vimos a los ojos y por primera vez me di cuenta de lo apuesto que era Rubén.
-¿Tu qué crees?-Me dijo guiñándome un ojo con cara picara.
Soy Miriam y a mis 27 años no me ha llegado aun el indicado ¿O sí?
Fin
