Esta historia participa en el reto terrorifico del grupo de Facebook: Shhh... Sasunaru Narusasu. Viene con una imagen de la artista, esa imagen inspiró ésta historia... Pero no tengo ni idea de como colgarla como portada del fic.

Mi amado, mi vida, mi todo

Desde ese beso accidental en la academia que se dieron por culpa de Tobio, Sasuke quedó obsesionado por su compañero rubio, no podía dejar de pensar y fantasear con él, de cómo continuaban ese beso sin dar muestras de asco al terminarlo, el como se abrazaban con amor, el como se prometían estar juntos para siempre, el ser del otro para la eternidad, promesas de que nadie les separaría jamás y si ocurría tal cosa, morirían juntos, siempre uno junto al otro. Naruto era el objeto de sus deseos, un deseo secreto y del cual nadie se tenía que enterar y vaya que era bueno disimulando el Uchiha… Todo el mundo creía que no soportaba al Uzumaki de tan bien que actuaba.

Pero, ¿Y Naruto? Pues el maldito usuratonkachi no estaba enterado de lo importante que era para él, seguía actuando sin hacerle caso o no el tipo de caso que él deseaba. ¿Por qué no podía Naruto caer a sus pies como las kunoichis y otras féminas de la aldea? ¿Por qué no podía prometer quererlo para siempre? No, el maldito dobe tenía que seguir con su "Eres mi rival" "Eres mi amigo" Y la que más odiaba: "Eres mi compañero". ¿Compañero? ¿Amigo? ¡Maldito idiota! Él tenía que ser lo único en que se centrara, lo único que le importara, su novio, su primer amor, su primer todo. Seguro que había sido su primer beso… Y como tal también tenía que ser su primer todo y su único todo. Pero lo que encontraba es que Naruto Uzumaki le llamaba amigo a él y gritaba a los cuatro vientos su amor por la kunoichi de pelo rosa. Palabras y promesas dulces que tenían que ser para su persona, desperdiciadas en una ingrata que le despreciaba. ¿Por qué el maldito usuratonkachi no veía que esas bonitas y dulces palabras sería mejor dedicárselas a él? Él tendría que ser el único poseedor de tales vocablos salidos de esos labios llenos y sensuales de su rubio compañero. Él tendría que ser el único destinatario de esa mirada azul límpida y prístina, el único al que destinara esa bella sonrisa.

"¡No! ¡No usuratonkachi, no la mires a ella! No la mires a ella con esos ojos que tendrían que adorarme a mi."

Pero ese idiota la miraba a ella con esa brillante ilusión plasmada en la mirada y él sentía su corazón quebrar.

"Pero yo venceré al final. Tu amor será mío, tu serás mío. Mi kitsune, solamente mío y de nadie más…"

…..

Y ahí estaban comiendo en ese improvisado picnic después de entrenar.

–Sasuke, Sasuke… Mi amor. ¿Cuándo podremos estar juntos? Quiero ser tuyo a tal nivel que me poseas entero. Notar nuestra unión, notarte profundamente en mi…

Sonrió al oírle, lo que hacía tiempo que deseaba escuchar de esos traviesos y escandalosos labios.

–Por fin te das cuenta que yo soy lo mejor que te p…– Pero su arrogancia fue cortada por la misma voz de antes, pero esta vez en un tono más molesto y chillón.

–¿De que hablas teme estreñido? ¡Nunca podrás superar al gran Naruto Uzumaki próximo Hokage de Konoha! ¡Jajajajajajaja!

Sacudió la cabeza y parpadeó confundido por el cambio de actitud de su dobe. Y al centrar su mirada en el rubio y sus demás compañeros les vio mirarle con desconcierto.

–Tsk! No hablaba contigo usuratonkachi.– Se levantó al terminar su comida y se alejó para ir a tumbarse en la sombra de unos árboles.

–Ya… ¿Y que hablabas con un fantasma?– Naruto se quejó de un golpe propiciado por la única kunoichi del grupo– ¡Auch! Pero Sakura-chan, estaba mirándome a mi al hablar…

–¿Sasuke-kun?– Ignoró el tono preocupado de su compañera, como sino fuera con él.–¿Ves lo que has conseguido tonto? Sasuke quizás estaba pensando en voz alta, algo que tu no eres capaz de hacer porque te falta cerebro…

Decidió ignorar a sus compañeros y su estúpida discusión, aunque estaba molesto por dos motivos; el primero porque parecía que su mente le había jugado una mala pasada y el segundo porque Sakura estaba insultando a su usuratonkachi, no tenía derecho a meterse con lo que consideraba suyo.

Apretó los dientes en tensión, tendría que controlar mejor sus fantasías. Naruto Uzumaki sería suyo para amar y para poseer, pero tenía que ser paciente, hacerle ver que él era indispensable y lo único bueno que conseguiría en su vida.

Nueva admiración siente hacía su Naruto. Su usuratonkachi tiene una capacidad que le sorprende y le hace relamerse. Sabía que el rubio se había convertido en su mundo por algo más que esa piel bronceada, esos ojos azules como cielo de verano, ese pelo dorado y esos labios llenos y sensuales… Si, su rubio poseía un poder inimaginable en su interior. Un poder que anhelaba de la misma forma que anhelaba a su poseedor. Ese poder tenía que ser suyo, igual que el usuratonkachi.

"Todo tu serás mío, tu cuerpo será mío, tu poder será mío… Eres mi amor, mi vida… Eres mi todo, Naruto. ¿Por qué no ves que yo también tendría que ser el único para ti? Nos perteneceremos pronto, ya verás mi amor."

Pero su plan no funcionaba, Naruto no caía ante él… Seguía llamándole mejor amigo, compañero, casi hermano. A veces creía que ya lo tenía, Naruto le buscaba y quería pasar rato con él, pero luego veía que se ilusionaba por nada. Los sentimientos que le profesaba el dobe eran diferentes a lo que él soñaba, no le miraba como si fuera lo único en su vida, no deseaba unirse a él y no separarse por nada del mundo. No tal como él quería que sucedieran las cosas.

….

Ahí estaban, descansando tras esa misión. Estaba orgulloso de su Naruto, aunque también le reconcomía cierta comezón pues el dobe se había vuelto tan fuerte, le daba la sensación que cada vez era más inalcanzable para él… Más fuerte, más reconocido por todos, más admirado, más querido, más apartado de él. Y él, él se sentía cada vez más lejos, más ignorado, más solo. Apretó los puños con rabia y sus dientes rechinaron al apretar la mandibula. No es que fuera culpa de su usuratonkachi el no darse cuenta que toda la admiración y reconocimiento que tenía ahora eran falsos, lo único auténtico en su vida era él. Él era su única constante… O lo tendría que ser. ¿Por qué ese idiota era incapaz de verlo? Le miró de refilón.

"¡Ámame ya imbécil! Date cuenta de que soy lo mejor que tienes y tendrás… ¿Tanto te cuesta entregarte a mi y solamente a mi?"

Naruto le miró en ese momento y le sonrió, sonrisa que fue derivando a una arrogante ante sus ojos.

–Mírate, Sasuke-teme… Das pena. Eres sólo postura y ya, pero tu poder es ridículo ante el mío. Patético… ¿Y así esperas que YO te ame? Sigue esperándote sentado…– Su mirada mostraba burla ahora– ¿Te creías que no sabía sobre tus estúpidos sentimientos hacia mi?

–¡Cállate! No sabes lo que dices

El rubio rio con fuerza, se rió de él.

–Que lastima me das… Tanto apellido y no te sirve de nada. Tu padre tenía razón… –Se calló unos segundos, mofándose de su ira.–¿Sabes que hay algunas culturas que se comen a sus presas más fuertes para obtener esa fuerza? Sería la única opción real que tendrías para ser realmente fuerte, porque sino sigues siendo el débil niño llorica que se desmayó ante la muerte de su clan. Y por mucho que te esfuerces y entrenes… Siempre serás ese crío llorón que no consigue ser nadie, siempre a la sombra de los demás. Inútil.

–¡CIERRA LA BOCA! Te voy a enseñar a respetarme…

Sasuke se levanta con rabia, dispuesto a hacer callar al chico al que ama. Su dobe necesita una lección, dejarle claro que él ahí es el que lleva la voz cantante y el que le va a castigar por su bocaza insolente y cruel.

–¿Sasuke?– Una mano le detiene, una mano algo más grande, y parpadea. Kakashi le esta sujetando del brazo y le mira preocupado. Luego enfoca a sus dos compañeros que le observan sin comprender que le ha sucedido.

–¿Sasuke-kun? ¿Estás bien?– La mirada vidriosa de su compañera le hace parpadear y mirar a Naruto que le mira con los ojos bien abiertos, algo asustado o ¿quizás es preocupación?, por ver a su amigo actuando de esa forma.

–Es que Naruto…

–Sasuke, Naruto no ha dicho nada. ¿Te encuentras bien?– Le dice Kakashi analizándole para intentar descubrir lo que tiene.

Y se da cuenta que otra vez su mente le ha jugado una mala pasada, y él creyendo que ya lo tenía controlado todo eso…

–Si, es que esta noche no he podido dormir bien. Iré… Iré a descansar.– Se retira veloz para dirigirse a las habitaciones y encerrarse en la que le ha tocado.

Naruto en todo el rato no dice nada, esta demasiado sobrecogido por todo eso. Sasuke lleva mucho tiempo actuando raro; mirándole con una intensidad y un brillo que no sabe interpretar, sólo sabe que siente miedo ante eso.

–Kakashi-sensei… ¿Puedo dormir contigo está noche?– No quiere que se le note el pequeño temor que le recorre por los últimos sucesos, aunque también se siente muy preocupado por el que considera su amigo. –Es para no molestar a Sasuke-teme cuando vaya a dormir, realmente parece que necesita descansar.

Nadie va a interrumpir su descanso esa noche, el cuarto termina siendo para él sólo.

"¿Ves lo que ha ocurrido?" Le recrimina su propia mente. "No ha querido venir a dormir contigo".

Su usuratonkachi no ha ido a dormir con él, ha pasado la noche con otro o con otra. Eso le cabrea, pero realmente esta agotado y enseguida se duerme con profundidad. Los sueños le asaltan.

En su sueño, Naruto entra en el cuarto y se mete en su futón.

Se que has estado enamorado de mi todo este tiempo, teme.

¿Y que vas a hacer si eso es cierto?– Le mira fijamente. Sus ojos oscuros no se pierden detalle de ese rostro y esos ojos azules que parecen brillar en la noche.

Darte lo que más deseas.– El movimiento del otro le dice que se esta desnudando y la luz de la luna que entra por la ventana le confirma que eso es así.

¿Lo que yo más deseo?– Pregunta con sorna, pues aunque es cierto tiene su orgullo. Lleva sus manos a quitarse su propia ropa en anticipación, no quiere mostrarse ansioso, pero realmente lo esta… Y mucho.– Tu eres el que tendrías que estar rogándome que te haga mío. Pídemelo, usuratonkachi.

Teme, se que eres lo mejor que me ha sucedido en mi vida… Deseo ser tuyo. Ahora.

Y eso es lo que quería oír, como su dobe admite esa gran verdad y como desea entregarse a él, para siempre.

No pierde el tiempo en más preludios, ni intercambiando palabras. Los dos saben lo que quieren y cuando lo quieren. Se sube encima del rubio y le besa con hambre mientras le abre las piernas y guía su miembro hacia ese anillo de carne que se resiente ante su empuje, pero insiste y termina cediendo. Naruto se queja por la brusquedad y el grosor de ese miembro abriéndole.

¿Eres una nenaza o un ninja?– Se burla con esa chispa de humor y complicidad que existe entre ellos.

¡Maldito teme!– Se queja su usuratonkachi mientras le clava los dedos con fuerza en la zona de las costillas.– Ya te lo haré yo a ti, así verás…

Se clava con fuerza en su interior y le agarra el cuello con dominancia.

¡Tu eres mío! Sólo yo puedo hacerte esto… Tu eres el que te entregas a mi y el que siempre te entregaras a mi, dobe.

Sigue bombeando con rudeza en ese cuerpo que ahora es suyo y baja su cabeza y le besa, para seguidamente morderle. El gemido de Naruto le anima a seguir y seguir y seguir. Mordiendo, cada vez más fuerte y penetrándole sin descanso, con salvajismo. Su usuratonkachi lo disfruta y cuando más fuerte le muerde y más se clava contra su cadera, más potentes son sus gemidos.

Así me gusta, no te reprimas.– Naruto gime y grita tan bonito y tan fuerte.

Nota la sangre en la boca, partes de su dobe bajando por su garganta. Cuando termina llega a un potente orgasmo y Naruto, a su lado le mira con una sonrisa de amor con parte de su pecho derecho devorado hasta asomar el hueso.

Me ha encantado, Sasuke-teme. Si sigues así adquirirás mi fuerza, ¿no te sientes más fuerte sabiendo que trozos míos están en ti?

Se abrazan satisfechos, sintiendo la sangre caliente del dobe gotear en su pecho y, de pronto ya no esta ahí…

Se despierta agitado, cubierto de sudor, caliente… La erección en su ingle tira de su piel y le resulta dolorosa, baja su mano y ante un mínimo roce se corre de forma abundante. El mayor orgasmo que ha sentido nunca le recorre entero. Se siente tan satisfecho… Si tan solo su sueño fuera real. Pero ahí está, mojado en sudor y fluidos de su propio cuerpo y solo, más solo que nunca.

–¿Por qué no puedes ser mío? ¿Por qué no puedes entregarte como tanto anhelo?– Musita en la oscuridad de la noche.

"Tiene que ser mío, mío para complacerme, mío para reclamarle como tanto deseo… Mío para devorarle. ¡Mi Naruto!"

…..

Sasuke ya no aguanta más, ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Cuánto lleva siendo paciente para que se le entregue el Uzumaki? ¡Demasiado! Lleva años siendo paciente con el dobe, lleva años yendo detrás de ese rubio cabeza hueca. Ignoró y abandonó planes por estar cerca del usuratonkachi y que éste se diera cuenta de que le necesitaba y de que él tenía que ser el único para el Uzumaki… Pero todo ha sido en vano. No tiene ni su cuerpo, ni su corazón, ni su poder. Todo lo que tendría que ser suyo, Naruto no se lo ha dado y está tan harto de esperar. Esperar por algo que sería de lógica que fuera suyo, se pertenecían y eso significaba que todo lo que era Naruto era de su propiedad. Él era el dueño del dobe. No había posible discusión a esa gran verdad.

Cansado, así es como se sentía. Cansado y desesperado por tener que estar tantos años sin tenerle como deseaba. Él no tendría que sentirse así, siendo el único que sufría por el otro.

¡No! Ya no más… Eso se terminaba ahí mismo. Naruto sería suyo… De una forma o de la otra. Le había visto demasiado cercano a esa Hyuga y eso no le gustaba.

Se dedicó en los siguientes días a seguir al dobe por todos lados con más ahínco que antes, a espiarle para encontrar el momento adecuado para su plan. En esa casa todo esperaba para que la situación se diera rodada, lo tenía todo preparado.

¡Y los astros le sonrieron! Al día siguiente Naruto Uzumaki partiría a una misión en solitario como emisario que duraría una semana. Era él momento perfecto… Lo raptaría y le mostraría que él era mucho mejor que cualquier fémina de la aldea, que a su lado sería feliz, que él le cuidaría y proveería por su persona. Le mostraría que Naruto Uzumaki siempre tendría que haber pertenecido a Sasuke Uchiha, en cuerpo, alma y corazón.

Esa mañana vieron partir con su mochila cargada a Naruto Uzumaki, iba feliz por esa misión donde se encontraría con un emisario de la arena y de ahí irían a Tsuna. Podría ver a Gaara al que apreciaba como a un buen amigo. También estaba feliz por tener esa oportunidad, esa confianza que depositaron en él y a la vez porque podría descansar unos días en paz… Llevaba mucho tiempo sintiéndose observado. Y eso le estaba poniendo nervioso, muy nervioso. Había intentado encarar a quien fuera, pero nunca podía cazarle. Tampoco podía acudir a sus amigos, Sakura estaba muy ocupada últimamente, Kakashi estaba de misión y Sasuke, el teme llevaba tanto tiempo comportándose raro con él… Y cada vez había ido a peor, tanto que había empezado a evitarle. Le daba escalofríos y temor estar cerca del Uchiha y su escrutinio; esos murmullos y susurros que salían de su boca mientras no dejaba de mirarle con unos ojos brillantes e idos, y sonreía con una demencia que le asustaba. Hasta Sakura-chan había empezado a dejar de lado su "amor" por el descendiente del abanico y mantenía cierta distancia con el azabache. No, definitivamente no deseaba tener cerca de su compañero de equipo.

Y satisfecho por esas "mini vacaciones", pues así lo sentía en su cuerpo el poder alejarse de esa asfixiante sensación de vigilancia, empezó a saltar de rama en rama con una sonrisa en el rostro.

No llegó nunca ante el emisario enviado por Gaara para acompañarle por el desierto.

Temari, que había sido la encargada de esperar y guiar al Uzumaki, esperó un día entero por si se había retrasado por cualquier motivo. Estaban hablando de Naruto… Una vez encontró a una cría de Onbu y la crío. Entonces no sería tan descabellado pensar que puede haber encontrado cualquier cosa que le haya distraído y por eso vaya tarde, pero al pasar todo un día se preocupa y decide avanzar hacia Konoha. Le informan que vieron partir a Naruto hacia su encuentro y según los pronósticos, estaba planeado para llegar a la hora acordada.

Tsunade preocupada por el rubio, envía a ninjas desde Konoha para barrer el bosque; encuentran sus huellas, su mochila y protector frontal… Pero luego de eso no hay ni rastro. Pasan días y no hay nada sobre el Uzumaki. Gaara ha enviado hombres para ayudar… Kakashi vuelve de su misión y junto a sus ninken también se unen a buscar al rubio. Pero no hay manera de hallar nada.

Shikamaru empieza a unir ideas, Naruto estaba realmente agitado y nervioso por culpa del Uchiha y por culpa de alguien que le vigilaba. Él no tenía dudas que fuera el mismo azabache quien espiara al Uzumaki.

Sasuke ya no es el mismo, le decía.

Sasuke esta raro.

Sasuke me mira extraño.

Sasuke dice cosas que no vienen a cuento.

Sasuke me asusta, Shikamaru.

Recuerda que eso es lo último que le dijo mientras miraba con ojos bien abiertos alrededor, controlando el entorno.

Creo que me sigue, añadió.

El Nara hace hipótesis, el Uchiha tampoco aparece esos días y se entera de que no ha tenido misiones para justificar su desaparición.

Sasuke siempre ha sido asocial, nunca se ha mezclado con nadie, le dicen cuando lo saca a coalición.

Shikamaru sale a buscarlo igualmente, tiene una corazonada y espera equivocarse.

No lo halla en su piso, ese piso en el que lleva viviendo desde que abandonó el barrio Uchiha luego de la matanza realizada por su hermano mayor.

"La locura esta en sus genes" Piensa mientras está en la entrada del abandonado barrio. Con recelo entra en ese lugar, un lugar en el que antaño ocurrió un gran derramamiento de sangre. Los vellos se le ponen de punta y su piel se enchina, ese lugar le da muy mal rollo.

Recorre la antigua casa de Sasuke y no encuentra nada. No piensa rendirse. Pondría la mano en el fuego asegurando que el Uchiha es el causante de la desaparición de Naruto… Y más al ver con sus propios ojos lo obsesionado que estaba el azabache con el rubio.

La última casa que recorre en ese barrio, es en la que encuentra signos de que allí ha habido vida y es en el sótano de la misma que lo que observa con sus propios ojos le deja temblando y lívido de congoja. Se lleva una mano a la boca para retener la nausea y sus ojos se humedecen al comprender lo que está mirando. Niega un par de veces, no quiere creerlo… Pero cuando el Uchiha repara en él y acuna contra su pecho, de forma protectora, ese corazón medio putrefacto, ya se le escapa un jadeo de espanto. Mientras sus ojos van del Uchiha hacia ese cadáver en el que apenas queda carne en los huesos y encima, ésta está pútrida, los restos del que alguna vez fue el ninja número 1 en sorprender a la gente.

–No lo soportaba más. Él era mío y no lo comprendía.– Empieza a hablar el azabache mientras acaricia el corazón en sus manos– Así que al final tuve que demostrarle que era mío, que siempre tendríamos que haber estado juntos.

Unos largos minutos de silencio se extienden, mientras Shikamaru es incapaz de reaccionar.

–La oportunidad se presentó y fui a hacerlo mío, le raptaría para demostrarle que podíamos estar juntos… Pero mi usuratonkachi es muy terco. Peleó conmigo tan fieramente, adoro eso de él. Pero al final vencí, se quedó quieto y me lo pude llevar.– Levanta la mirada y sonríe hacia el Nara, una sonrisa desquiciada.– Ya no se resistió, comprendió que estar conmigo era lo mejor. Le hice el amor, muchas veces, mientras nos mirábamos a los ojos. Esos bonitos ojos azules totalmente abiertos para mi, esa quietud… Y luego le besé y le mordí, no se quejaba… Le gustaba seguro, porque no se resistió. Es más frío de lo que pensaba que sería mi usuratonkachi, seguro que por timidez... Tan quieto, tan tranquilo, tan calmado… Por fin había comprendido que lo mejor era entregarse a mi. Mi dulce Naruto. Mío, mío y sólo mío.

Se tocó el estomago con una mano.

–Ahora estamos unidos, le noto en mi interior. Tal como me dijo, si me comía su carne estaríamos siempre juntos, ya nadie nos podrá separar, su fuerza es mía, él es mío… Somos uno sólo.

Shikamaru recula, necesita avisar a alguien. Sasuke Uchiha ha asesinado, practicado necrofilia y devorado a Naruto. Sale de esa casa y respira una gran bocanada de aire fresco antes de doblarse hacia delante y vomitar. Lo hace varias veces mientras lo visto en ese cuarto recorre su mente una y otra vez. Su amigo, Naruto Uzumaki, el que iba a ser próximo Hokage de Konoha, muerto a manos de su compañero de equipo, un desquiciado Sasuke Uchiha.

La ayuda no tarda demasiado en llegar, capitaneados por Kakashi.

El Hatake mira al pálido Nara y éste les hace un gesto para que entren.

El olor putrefacto y un susurro rápido y ronco les guían. Encontrando a Sasuke Uchiha abrazado a algo, con los restos de un cuerpo cerca suyo.

–Él es mío, todo él me pertenece. Su cuerpo, su amor, su fuerza y su corazón.– Eso es lo que susurra veloz una y otra vez, mientras acuna entre sus brazos y besa lo que tenga allí.

Al acercarse más ven que es un trozo de carne, más específicamente un corazón medio podrido. Kakashi llama a Sasuke, pero éste está demasiado ido o demasiado concentrado en el corazón. Lo lleva a su rostro, contra su mejilla.

–¿Que dices mi amado usuratonkachi? Si, tienes razón… Ellos no nos comprenden, estaremos siempre juntos. Siempre estarás conmigo mi dobe, siendo uno solo, siempre formarás parte de mi.