applied.
Susurro
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Desde su niñez, la mente de Shizuru había sido enriquecida con conocimiento sobre el arte de merecer la palabra.
Cada argumento debía contener un impacto propio similar a rocas cayendo tras completar su parábola: resultando impredecible el lugar y la forma en que colisionarán. Si es que acaso se incrustarán en el suelo blando, o si por el contrario no arañarán siquiera los peñascos más grandes que ellas.
Hablar es un arte más sutil que el Ikebana, infinitamente más peligroso que manejar el Naginata: saber manipular adecuadamente el lenguaje era esencial para un Fujino. Por eso le habían enseñado a no bajar nunca la guardia al hablar, ni siquiera con sus propios padres.
Utilizar el registro necesario, ni un decibel menos cortés, mantener la inflexión correcta, la expresión facial sedosa. Por supuesto, también le habían enseñado el valor del silencio: saber callar en el momento adecuado valía mucho más que preparar una frase elegante.
A lo largo de los años, esta actitud se había arraigado en ella, hasta el punto de que ya no parecía ni siquiera artificiosa. Sin embargo, cualquiera que hablara con ella no podía evitar la sensación de estar siendo embaucado de alguna manera. Era como si cada discusión fuera un pequeño concurso del que Shizuru salía ganadora sin siquiera tener que imponerse, tan evidente era su superioridad.
Al menos, había podido considerarse a sí misma como tal, hasta que su propia tormenta personal se había desplomado a su alrededor, aislándola del camino, que hasta entonces había sido recto y brillante bajo una lluvia furiosa que había involucrado todos los aspectos de su ser, incluso los más aparentemente insignificantes.
Lo había trastornado todo, pero también le había hecho notar cuánta aridez había en tal perfección y había dejado tras de sí un rastro verde de brotes, listos para florecer en cuanto el sol se mostrara.
Y allí, en esa habitación oscura, con las persianas cerradas, el sol cegándola, ardiendo en su entorno, sobre ella, internándose en ella; Shizuru experimentaba un silencio que nunca antes había sentido, uno hecho de exhalaciones irregulares, sonidos líquidos y sonrisas apenas percibidas.
Prensando los labios para evitar gemir y romper así aquella perfecta intemporalidad, se arqueó bajo sus manos.
Natsuki parecía comunicarse con sus gestos, con la segura determinación que rezumaba cada una de sus actitudes, y sin duda lo habría agradecido si no tuviera nublada la razón.
Si tan sólo su lucidez no hubiera quedado atrapada allí en el suelo, entre los impecables pliegues de su falda. Si sus dedos hubieran dejado de jugar y se hubieran puesto serios.
Se comprime una vez más, buscando un contacto más firme, Shizuru se encontró modulando una afirmativa.
Y se despertó.
En la quietud de su dormitorio y con el corazón retumbándole en los oídos, no se atrevía a sonreír ante el peso aplastante que podía tener una simple palabra.
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Tenía está viñeta medio escrita desde hace ya un tiempo atrás y no se que impulso me orilló a terminarla jajaja xD
Es el intento de un Lost Moment del capítulo 4.
¡Me disculpo por los posibles fallos y gracias por leer y comentar!
