DGM no me pertenece.
Rival
Loufa se encontraba triste e impactada desde hacía tiempo. Walker-san ahora era libre ya que la cruzada había terminado, pero no le gustaba lo que se decía de él ahora. Según decían todos, se la pasaba con la Noah y recordaba perfectamente lo que le había dicho Bookman que ocurrió entre ellos en el arca. Ella lo había besado en los labios y él, aunque no había sido participe en el beso, tampoco la empujó o se resistió. ¿Había algo entre ellos? Eso era lo que parecía, ¿por qué? ¿por qué ella? ¿cómo la conoció? ¿cómo se enamoró de ella? Quería saber, pero para eso tendría que preguntárselo directamente a él.
Un día en el que fue de compras a la ciudad, los encontró. Estaban sentados en una fuente comiendo juntos. Se escondió detrás de un árbol para poder observarlos. Vio que la Noah le dijo algo a Allen y se alejó de él. ¿A dónde iba? Pero, a pesar de que se había ido al lado contrario, escuchó una voz a sus espaldas.
—¿Qué haces? —era ella, era la chica que acompañaba a Allen.
—¿Qué, qué hago? —fingió—Nada.
Se había puesto nerviosa, nunca había hablado con esa chica y lo peor era que la había descubierto.
—¿Nada? Nos estabas observando. ¿Eres de la Orden, verdad?
Loufa asintió sin más remedio.
—Nunca te había visto, supongo que no eres exorcista, pero supongo que conoces a Allen.
Ahora la china se sonrojó. Y Road comprendió todo.
—Ya veo, a ti te gusta Allen.
Loufa solo pudo abrir la boca sorprendida, la había descubierto totalmente y ni siquiera pudo negarlo.
—¿Estás celosa? ¿Por eso nos observas?
La científica decidió armarse de valor y defenderse, aunque sea un poco.
—¿Qué relación tienes con Walker-san?
Road sonrió. Así que tenía razón.
—No sabría definir bien qué tipo de relación tengo con Allen, nos vemos todos los días, pero no ha pasado nada entre nosotros, aunque eso es su culpa, si por mi fuera ya habría hecho muchas cosas.
Loufa se sorprendió de que esa chica le contara todo.
Road tuvo que suspirar un poco desesperada.
—Si tanto te gusta Allen, ¿por qué no se lo dices?
—¿Decirle? ¿cómo voy a decirle? ¿Eso no te molestaría? ¡A ti también te gusta! —le contestó alzando un poco la voz y poniéndose más colorada.
—Sí, así es—aceptó Road sin problemas.
—¿No vas a enojarte si alguien más se le declara?
—Por supuesto—dijo cruzando sus brazos—, pero confío en Allen y sé que él no me dejaría por nadie.
Loufa pudo ver la seguridad en la mirada de la Noah, ella confiaba plenamente en Walker-san. Dudó por unos momentos. ¿Podría hacerlo? ¿Podría decirle?
—No quiero ser rechazada—confesó.
—No lo serás.
—Viendo como están las cosas, es obvio que sí.
—¿Acaso no conoces a Allen? Él te agradecerá tus sentimientos y te explicará por qué no puede corresponderte y luego te dirá que hay muchas mejores personas que él.
La china lo pensó. La Noah probablemente tenía toda la razón. Eso era algo que Walker-san diría. Respiró profundo mientras tomaba una decisión.
—Lo haré—dijo firmemente.
—Entonces ve, yo le dije a Allen que iba por un helado.
Allen esperaba impaciente a Road cuando vio llegar a Loufa.
—Loufa, hola, qué gusto verte. ¿Qué haces aquí?
—Hola Walker-san—Loufa se sonrojó, amaba tanto esa dulce sonrisa de Walker-san—yo estaba dando un paseo, ¿y tú, esperas a alguien?
Allen se tensó.
—Sí—respondió dudoso.
—¿A quién? ¿A tu novia? —le preguntó con el corazón adolorido.
Allen se sonrojó. Lo había descubierto.
—No—negó rotundamente—no es mi novia.
—Pero casi—agregó Loufa—es la Noah con la que dicen todos en la Orden que ves a diario, la que Lavi dice que te besó en el arca—Allen enrojeció aún más.
—¿Cómo sabes todo eso? ¡Maldición, Lavi! ¿por qué no te quedaste callado?
—Es ella, ¿verdad?
Allen suspiró.
—Loufa, verás, ella es extraña, llegó a ser nuestro enemigo, pero a pesar de ello, ella siempre me ha protegido, su sola presencia me tranquiliza y a pesar de todo ella nunca me ha dejado, aunque a veces parezca que está bien loca y no deje de burlarse de mí, pero yo con Road me siento bien, en paz.
—¿Y eso no significa que te gusta?
El chico se sorprendió con esas palabras, ya estaba seguro de ello, pero tenía miedo de decirlo en voz alta, aunque ni siquiera tenía por qué, si sabía perfectamente que Road sentía lo mismo.
Al ver que Allen se quedó callado, tomó aire para armarse de valor.
—Pues yo estoy segura de que tú me gustas.
Allen la miró con gran sorpresa.
—¿Estás hablando en serio?
—Así es, Walker-san, así que por eso estoy segura de que ella te gusta. Gracias por todo Walker-san, es hora de irme—la chica se dio la vuelta para irse, pero Allen la detuvo.
—Lou Fa, lo siento, agradezco mucho tus sentimientos, pero yo…
—Pero, tú amas a otra persona—terminó Lou Fa por él y Allen solo asintió—lo sé, eso fue exactamente lo que ella me dijo que responderías.
—¿A qué te refieres?
—No te preocupes, pero deberías decírselo, ¿no crees?
El chico solo pudo mirar a Lou Fa alejarse, mientras se quedaba pensando. Estaba agradecido, pero no le gustaba, porque ya la amaba a ella.
—Así que me hizo caso—mencionó Road justo detrás de Allen.
—¿Escuchaste todo? —preguntó con cautela al verla parada detrás de él.
—Sí, además yo le dije que te lo confesara.
—Road, pero si sabías que ella se me declararía y, aun así, tú…
—Sí, así es.
—¿Por qué? ¿No es un poco raro?
—Tal vez, pero confío en ti y lo hago aún más ahora que escuché lo que piensas sobre mí.
El albino se sonrojó. Sí que lo había escuchado, entonces ¿por qué ocultarlo?
—Road, ¿qué quieres que te diga? Es verdad, yo ya sabía que me gustabas desde hace un tiempo.
Road tocó la nariz de Allen con su dedo y sonrió.
—Me lo hubieras dicho antes, tonto.
Allen le devolvió la sonrisa.
—Ten, te traje tu helado—el chico lo tomó y dio una probada.
—Está rico, pero—se acercó a Road quien estaba descuidada comiendo su helado y le dio un pequeño beso—esto sabe mejor que el helado.
Un ligero rubor cubrió el rostro de la chica.
—Que linda te ves cuando te sonrojas.
Road siguió lamiendo su helado intentando cubrir su sonrojo.
—Tonto.
