Disclaimer: Los personajes de «Shingeki no Kyojin» le pertenecen a Hajime Isayama

Aclaración: Este OneShot participa en la dinámica #Octubre_de_dulce_truco_o_fic de la página de Facebook Mundo Fanfic InuYasha y Ranma con el tema fiesta de disfraces.


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Una divertida y especial noche de Halloween

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La temporada de otoño teñía con sus tonos ocres los árboles y los paisajes, era una de las estaciones más esperadas por los jóvenes universitarios, no solo por lo hermosa de esta, sino también por la noche de brujas la cual era un espectáculo cada año.

El campus se encontraba adornado en su máximo esplendor. Los chicos con anticipación lo habían decorado con detalles alusivos a la celebración; calabazas, calaveras, fantasmas, gatos negros, zombies, en fin muchos adornos eran los que engalanaban el lugar.

—¡Toma uno! Te esperamos en la fiesta de esta noche, no olvides tu disfraz —decía una alegre chica que se encontraba repartiendo volantes en la entrada de la facultad.

"¡Esta noche no te puedes perder la fiesta del año! Habrá bebida, comida, regalos, sorpresas y un premio especial para el mejor disfraz. Te esperamos a partir de las nueve de la noche en la piscina de la facultad de ingeniería. Será una noche escalofriante y divertida. ¡No faltes!"

«¡Wow! Al parecer este año la fiesta de Halloween será mejor que la de la última vez» pensó la azabache al terminar de leer el volante que sostenía en sus manos.

Siguió caminando hasta que logró atravesar el edificio del área común de las diferentes dependencias de la carrera de ingeniería. Llegó a un gran jardín en el que muchos jóvenes se encontraban charlando, estudiando, leyendo, escuchando música o simplemente descansando sobre el suave césped que cubría el lugar.

Observó alrededor y se percató que una banca que se ubicaba bajo la sombra de un frondoso árbol estaba vacía, caminó despacio hasta llegar a ella y se sentó; puso su bolso con sus cosas a un costado y sacó uno de los libros que llevaba con ella. Revisó la hora de su celular y se dio cuenta que todavía tenía tiempo para estudiar.

—Es temprano, son las diez de la mañana —murmuró. Tomó el libro que sostenía entre sus manos y lo abrió en la página que estaba dividida por un separador.

Mikasa era una joven muy alegre, aunque un poco reservada, tenía muy pocos amigos y para ella así era mejor. No le era fácil expresar sus emociones o simplemente no había conocido a la persona indicada con la que podría hacerlo.

La ojigris estaba cursando el sexto semestre de la carrera de ingeniería civil, tenía uno de los mejores promedios de toda la facultad, por ende se destacaba en diferentes actividades académicas. Era muy popular con los chicos, su belleza no pasaba desapercibida y muchos habían intentado invitarla a una cita, algo que terminaba rechazando amablemente pues en esos momentos su mente estaba enfocada en sus estudios.

Los minutos seguían avanzando y sin notarlo ya había pasado media hora desde que se dedicó a estudiar. Ese día había examen de topografía y como toda universitaria responsable se aseguró de repasar hasta la última fórmula del libro para obtener una buena calificación.

Sus ojos estaban analizando cada uno de los planteamientos, pasaba las páginas y anotaba en un pequeño bloc de notas los detalles más relevantes. Todo parecía tranquilo, hasta que sintió como un leve escalofrío recorría su espalda.

Levantó la mirada y buscó a su alrededor. Pero no encontró a nadie que la estuviera observando.

—Debe ser mi imaginación o mi mente que ya está muy agotada —se dijo a sí misma, aunque la sensación que alguien la vigilaba no la dejaba en paz.

Llevó el lapicero que sostenía con su mano derecha hacia su boca y lo dejó apoyado contra sus labios mientras indagaba por qué ese pequeño escalofrío le hacía tomarle tanta importancia. Se encontraba tan perdida en sus pensamientos que no pudo percatarse de la persona que se le estaba acercando.

—Hola, Mikasa, ¿estás ahí? —preguntó la chica. Parpadeó un par de veces y al no obtener respuesta agitó sus manos frente al rostro de su amiga—. ¡Mikasa, te estoy hablando! —gritó generando que la azabache diera un leve salto del lugar en el que estaba sentada.

—¡Sasha, eres tú! Disculpa no te sentí llegar —decía una asustada Mikasa.

—No te preocupes, aunque es raro en ti estar tan distraída, ¿acaso es por examen? No, espera en dado caso sería yo la despistada —comentó la castaña mientras se rascaba con su mano derecha la cabeza.

—Sasha, eres única. Espero que hayas estudiado mucho, esta prueba es importante —expresó mientras se ponía de pie y guardaba el libro en su bolso.

—Mi mejor amiga es la mejor en la clase, no debo preocuparme —respondió encogiéndose de hombros.

—No tienes remedio. Anda vamos o llegaremos tarde. —La azabache puso los ojos en blanco al mismo tiempo que suspiraba resignada, su amiga era un completo caso especial.

Las dos chicas caminaron rumbo al edificio de su carrera. Sumidas en su charla, que no notaron cuando el joven de ojos esmeralda salió detrás del árbol junto a la banca de la que apenas hace unos instantes Mikasa se había marchado.


Las horas habían pasado rápidamente dándole paso a la oscuridad de la noche. Era 31 de octubre y como todos los años en los dormitorios de mujeres se armaba un revuelo; chicas entrando y saliendo de una u otra habitación, música por los pasillos, charlas en los corredores y sin poder faltar un desfile de disfraces. Todo eso gracias a la emoción que les generaba la fiesta de Halloween.

—Cada año esto es una locura, ¿no te parece emocionante? —preguntaba una alegre Sasha, mientras devoraba un pequeño cupcake de chocolate.

—Un poco sabes que no soy mucho de fiestas, aunque esta es una de mis fechas favoritas —comentó la morena con una leve sonrisa.

—¡Entonces anímate un poco más! Eres hermosa y con ese disfraz estoy segura vas a dejar con la boca abierta a más de uno en la fiesta —dijo la castaña con un tono divertido.

Mikasa llevaba puesto un vestido largo en tono morado, que se amoldaba perfectamente a las curvas de su esbelta figura, tenía mangas largas y un escote en v no tan profundo pero sí lo suficiente para resaltar los atributos que poseía. Su maquillaje era suave, nada recargado, aunque en sus ojos tenían un sombreado muy oscuro resaltando aún más su profunda mirada. Para terminar el conjunto un grande y alto sombrero de bruja también en tonos morados con un listón alrededor, hacía el accesorio perfecto para complementar el disfraz.

—Gra-gracias, Sasha —susurró sonrojada—. Tu disfraz es muy tierno, pero si sigues comiendo lo que llevas en la bandeja solo te quedarán migajas —advirtió frunciendo un poco el ceño.

En el caso de la castaña llevaba un disfraz de mesera de los años 80's. Con una amplia falda en forma de princesa que llegaba un poco más arriba de las rodillas, el vestido era en tono rosa pastel con un pequeño delantal blanco y un gorrito en su cabeza. No quiso utilizar patines así que optó por usar converse rosa con calcetas blancas, altas. Para finalizar el atuendo llevaba una bandeja en la que había cupcakes aunque de todos los que estaban ya solo le quedaban dos.

—Descuida tengo muchos, Nicolo preparó bastantes en su clase de repostería —decía aún con la boca llena.

—Nicolo, de verdad te consiente mucho, eres una glotona —expuso entre risas, pues ver a su amiga con la boca llena de turrón le causaba mucha gracia—. Por cierto, ¿a qué hora te dijo que pasaría por nosotras?

—Ocho y media. ¡Oh por Dios, no debe de tardar! —Sasha se levantó de un salto de la cama al darse cuenta que faltaban solo cinco minutos para que su novio llegara a recogerlas.

Mikasa simplemente la observó, era tan normal en ella terminar de maquillarse al último minuto que ya se había acostumbrado y le era fácil suponer que a su novio eso tampoco le molestaba.

—Sasha, te llegó un WhatsApp de Nicolo, dice que ya está en la entrada de los dormitorios. —Eran mejores amigas, su confianza era tan grande que en ocasiones como esa Mikasa se encargaba de revisar los mensajes y pasarle la información a su amiga.

—¡Responde por favor, dile que en cinco minutos estaremos con él! —gritó la muchacha desde el baño.

Mikasa solo asintió y se dedicó a responder el mensaje.

Pasaron exactamente cinco minutos y ambas chicas estaban listas, se vieron por última vez en el espejo antes de salir de su dormitorio para dirigirse a la tan esperada fiesta.


En la piscina de la facultad todo estaba listo para presenciar lo que sería la celebración del año. El comité encargado de la decoración no había escatimado en gastos, la temática de noche de brujas era perfecta.

Había un camino de calabazas talladas con veladoras en su interior, que se dirigían hasta las gradas del salón de usos múltiples con el que también contaba el lugar, al subir por estas se encontraban unos faroles en cada escalón con tonos rojizos cubiertos por telarañas que terminaban en la puerta del recinto. Al ingresar todo era un espectáculo; luces, kriptonita, fantasmas, esqueletos, arañas, brujas y, así un sin número de elementos que lograba transportar a cada persona a lo que sería una velada inolvidable.

Las bebidas no se quedaban atrás, en el bar servían cada trago con un vaso decorado por un pequeño detalle como algún murciélago o momia. La comida era otro tema importante; había un área exclusiva con postres y snack todos con decoraciones, era un deleite a la vista y al paladar.

La música sonaba a todo volumen, el DJ encargado de amenizar la fiesta tenía a todos los presentes eufóricos, se podía observar a muchos bailando, saltando, otros cantando, cada uno en su mundo divirtiéndose y pasando un momento agradable.

Las mesas se ubicaban alrededor de la pista de baile que habían improvisado, así como en la piscina se encontraban otras por si querían disfrutar al aire libre o simplemente contemplar el firmamento. Ahí también se respetaba toda la temática del salón, en el jardín había faroles incrustados en el césped, espantapájaros, zombies y sobre el agua de la alberca muchas velas flotantes.

La fiesta estaba a reventar, todas las dependencias de la carrera de ingeniería estaban reunidas en un solo lugar.

—Sentémonos en está mesa, estaremos cerca de la piscina por si queremos tomar un poco de aire —indicó un joven rubio disfrazado de Frankenstein.

—Deberías decir por si Annie, necesita un poco de aire —comentó el joven de ojos esmeralda, mientras tiraba de la silla para sentarse.

—Eres tan gracioso como siempre —dijo de manera estoica la chica con disfraz de Merlina Addams. El cual le quedaba a la perfección con su personalidad.

Los tres jóvenes que acababan de llegar a la fiesta estudiaban ingeniería en sistemas, cursaban el sexto semestre y se hicieron muy buenos amigos desde que iniciaron sus estudios. Cada uno tenía una personalidad diferente, pero esas diferencias eran las que los hacía tan unidos.

El joven rubio era Armin Arlet; poseía una gran inteligencia, era muy bueno analizando y resolviendo problemas, era el líder de su curso pues todos acudían a él cuando no sabían qué hacer con alguna materia o conflicto personal. La chica era Annie Leonhart; uno de los prodigios de su carrera, de carácter fuerte, de pocas palabras y pocos amigos. Tenía una relación de noviazgo con el rubio desde hace ya un año y una fuerte amistad con el ojiverde. El último del trío era Eren Jaeger, un joven extrovertido, alegre, espontáneo aunque muy reservado para las relaciones amorosas, decía que había encontrado una chica que le gustaba mucho, pero aún no se atrevía hablarle, por eso sus amigos no conocían mucho la identidad de la joven que ocupaba parte de los pensamientos de Jaeger.

—Voy al bar por unos tragos, les traeré unos —informó el castaño cuando se puso de pie.

Al llegar a la barra pidió tres bebidas; en lo que esperaba que se las entregaran miró todo a su alrededor. Le parecía fascinante la decoración y la emoción tan contagiosa que tenían las personas en la fiesta. Notó además, que a pesar de que su disfraz era uno de los más comunes nadie más vestía como él y eso le alegro.

Eren llevaba un atuendo de hombre lobo. Con una playera verde oscuro y una barba blanca que colgaba del cuello, sobre esta una chaqueta café y manos peludas con garras, además unas pequeñas orejas de lobo que parecían salir de su cabeza ya que su melena castaña ayudaba a provocar el efecto, para terminar unos colmillo falso salía de sus labios dando de esta manera un toque más realista al disfraz.

El encargado de la barra le entregó lo que había ordenado, agradeció la amabilidad y se dirigió a su mesa para seguir disfrutando de la celebración.

Armin y Annie se habían ido a bailar luego de terminar sus tragos. Eren se dedicó a beber el suyo lentamente mientras pensaba en una hermosa chica de cabello azabache, la cual observaba todos los días estudiando en el jardín.

El lobo se puso a entonar la canción que estaba sonando, sentado de lado en su silla con un codo apoyado al respaldo de esta y el otro sobre la mesa, movía sus pies al ritmo de la música mientras miraba a todos chicos que estaban bailando. Se sentía tan animado que comenzó a tronarse los dedos siguiendo la melodía, movía su cabeza de un lado a otro cuando de repente una persona llamó su atención.

Siguiéndole el rastro con la mirada contempló a una hermosa chica vestida de bruja que llegó acompañada por una simpática mesera y un joven catrín. Los tres se sentaron en una mesa cerca de la comida y, desde donde él estaba podía apreciar a esa bella hechicera que tanto le gustaba.


El efecto de las luces era impresionante, los tonos neón de la iluminación hacían resaltar la temática para que pareciera aún más espeluznante.

—¡Mikasa, tenías razón este año la fiesta esta increíble! —exclamaba la castaña mientras degustaba uno de los postres del área de la comida.

—Sasha, ¿dónde te cabe tanto? Comes todo el día —dijo la azabache antes de darle un sorbo a su trago—. Nicolo, ¿no te desespera que se la pase comiendo siempre? —preguntó al novio de la chica, quien la observaba con una gran sonrisa en el rostro.

—En realidad me encanta verla comer, ¿no ves lo tierna y encantadora que es? Además es quien más disfruta de mi comida. ¡No puedo evitar complacerla! —expresó mientras le pasaba otro pastelillo a su novia, quien lo recibía emocionada.

Mikasa solo suspiro, sabía que ese par eran tal para cual, ella era testigo del amor tan grande que se tenían y estaba feliz de ver a su amiga tan enamorada de un hombre que le correspondía.

«¿Llegaré a encontrar a alguien así?» pensó al observarlos, luego sacudió su cabeza y se regañó así misma por tener esas ideas, se suponía que estaba concentrada en sus estudios, ¿por qué de repente tenía esos deseos?

Los tres amigos siguieron charlando muy contentos, de vez en cuando Sasha intentaba llenar a Mikasa de comida, gesto que ella rechazaba devolviéndosela o poniéndosela en la boca, acto que a Nicolo le parecía sumamente gracioso.

Las horas siguieron avanzando y la fiesta estaba más que prendida, el DJ se había encargado de mantener el ambiente regalando premios, haciendo rifas, juegos, hubo hasta un desfile de disfraces y para ese momento solo quedaba un último concurso: el de baile.

Todos estaban en su mundo, cuando de repente la música se detuvo y los reflectores apuntaron al DJ.

—Bueno chicos, llegamos al último concurso de la noche, el tan esperado: ¡Reto de baile!

Todos los jóvenes gritaron sin parar, emocionados por saber que iban a ganar si participaban.

»—Calma, calma, calma… Les explicaré las reglas. Voy a escoger al azar a diez chicos que van a concursar, no pueden negarse o todos los que lo acompañen tendrán un castigo, que déjenme decirles es algo vergonzoso, así que mejor anímense. El baile no es nada del otro mundo. La persona que gane obtendrá un fin de semana para dos en una cabaña en las montañas cortesía del comité de ingeniería, ¡así que quiero verlos a todos con las palmas arriba, mientras los voy escogiendo!

Los universitarios hicieron lo que el DJ les pidió, observaban atentos a quiénes elegirían para participar. Los iba escogiendo sin un orden específico, señalaba alguna persona y para que pudieran identificarlo lo llamaba por el nombre de su disfraz; tenía a ocho participantes le hacían falta dos, así que siguió observando hasta que encontró al que buscaba.

»—¡Hey, tú, el chico lobo! Ven a la pista de baile.

Eren casi se atraganta con su trago cuando escuchó que el DJ lo llamaba, no quería ir sabía perfectamente que tenía dos pies izquierdos y lo que menos deseaba era hacer el ridículo enfrente de todos y sobre todo delante de ella. Empezó a negarse con las manos cuando sintió la mirada penetrante de su amiga. Annie lo estaba fulminando con los ojos, dejándole un claro mensaje —sí no iba por su cuenta— ella se encargaría de arrastrarlo hasta la pista de baile de ser preciso. Eren parpadeó un par de veces y suspiro resignado, si ponía en una balanza que era peor claramente sería la propuesta de su amiga. Inhaló un poco de aire antes de ponerse de pie y caminar hasta la pista.

»—Veamos, nos falta una persona, ¿quién podrá ser? ¡Así eres tú! ¡La brujita de sombrero morado!

Mikasa aniquiló al DJ con la mirada. Entre sus planes para esa noche no estaba el bailar con nadie mucho menos hacerlo para un estúpido concurso. Ella no tenía la más mínima intención de ganar ese premio, ¿por qué entre tantos tenían que escogerla a ella? No era más sencillo elegir a Sasha, quien era más carismática, pero no, la suerte no estaba de su lado. Así que sin pensarlo mucho y con el ceño fruncido por la molestia que eso le causaba se levantó de la silla y se dirigió hacia el lugar donde se encontraban los demás participantes.

—¡Mikasa, tú puedes eres una gran bailarina! —gritaba con todas sus fuerzas la castaña alentando a su amiga, si bien era cierto que a la azabache no le gustaba bailar en público no significaba que no fuera buena haciéndolo.

Los diez concursantes estaban en la pista de baile, unos sonriendo, otros nerviosos, algunos asustados, un par molestos y uno solo que ya se encontraba bailando sin saber todavía cuál era la melodía.

—¡Están todos listos! —Exclamó el DJ, mirando cómo el público vociferaba al unísono un fuerte, ¡sí!— Bueno chicos el reto es sencillo, bailaran una canción quien obtenga más aplausos o gritos será el ganador, entendido.

Todos asintieron con la cabeza. Comenzaron a separarse un poco para tener más espacio y no tropezarse con otro participante. Eren estaba muy ansioso quería que esa tortura terminara ya, así que se dirigió a una esquina pensando que de esa manera pasaría un poco desapercibido, iba muy seguro hasta que detuvo su andar, observó cómo una chica vestida de bruja caminaba hacia el mismo lugar. Él la veía tan hermosa con todo y el enojo que aún había en su rostro, que optó por avanzar unos cuantos pasos para quedar a su lado olvidando por completo que no sabía bailar.

»—Queridos estudiantes de la facultad de ingeniería esta noche sus compañeros van animarlos al ritmo de: ¡Thriller de Michael Jackson! A la cuenta de 3, 2, 1…

Los reflectores se dirigieron a la pista de baile, la esfera de colores que estaba en el techo cambiaba de tono constantemente, los gritos y la algarabía no se hacían esperar, los jóvenes estaban tan emocionados al ver a sus amigos bailando, que cada grupo animaba a su concursante. Del lado cerca de la piscina un energético Armin gritaba a todo pulmón el nombre de su amigo. Por el área de la comida unos eufóricos novios vociferaban por la hechicera, Sasha hasta se había parado sobre la mesa y colocado las manos alrededor de su boca para intensificar los ánimos para Mikasa.

En la pista de baile cada uno de los concursantes hacía su mayor esfuerzo. Eren estaba avergonzado, no podía seguir el ritmo de la canción por más que lo intentaba, estaba seguro que era el hazmerreír de todos. Luego pensó que para esos momentos muchos estarían ebrios, así que no lo iban a recordar o eso quería creer.

Mikasa estaba concentrada en su baile, por mucho que le disgustara reconocerlo tomar clases desde la infancia era algo que la estaba ayudando en esos momentos. Todavía se sentía molesta por tener que concursar, pero siendo tan competitiva como era, no iba a dejar que eso la hiciera ver mal. Al compás de cada cambio de ritmo movía los brazos y las piernas de una manera impecable, era más que evidente que la coreografía la conocía a la perfección.

Eren no pudo evitar observarla, era maravillosa con ese disfraz y el baile tan pulcro, podía imaginar que la chica era buena en todo lo que hacía y eso despertaba un hormigueo en su estómago. Él no iba a ganar eso lo tenía claro, pero no por eso se iba a quedar estático; siguió moviendo los brazos y las piernas a como pudiera sin apartar la mirada de Mikasa, verla bailar lo hacía imaginar que estaba en otro lugar y no en medio de una pista de baile con todos los de la facultad, quienes probablemente para el día de mañana se estarían pasando el video de su más grande humillación. En ese momento nada importaba, ya podría reírse de sí mismo.

La canción estaba por terminar. Los chicos gritaban muchísimo y se quedaron impactados por lo bueno que resultó ese concurso, unos eran fenomenales haciendo los pasos del baile original y otros simplemente iban tan perdidos que verlos provocaba mucha gracia.

La melodía llegó a su fin, pero Eren aún tenía fija su mirada en la hermosa bruja. Sintió un enorme deseo por acercarse a felicitarla cuando de repente un chico disfrazado de león se interpuso en su camino; no solo había quedado en medio de los dos, sino que además venía girando como trompo haciéndolo tropezar con él, que de no ser por sus buenos reflejos hubiera ido a dar directo al suelo de la pista. No le tomó importancia a lo sucedido, pues se dio cuenta que ese era el chico que antes de iniciar el concurso ya se encontraba bailando, se veía tan feliz por estar participando que el castaño en lugar de molestarse le otorgó una sincera sonrisa.

»—¡Este baile estuvo espectacular! Muy bien chicos, felicidades a todos. Ahora la decisión estará en manos del jurado, ¿quién creen ustedes que deba ganar? Los iré nombrando uno por uno y quien tenga más apoyo será el ganador.

El DJ comenzó a mencionar el disfraz de cada participante mientras el público se encargaba de dictar su veredicto. Llegaron a los últimos tres; el primero en ser nombrado fue el lobo, que sin imaginarlo obtuvo un buen número de aplausos, pero no los suficientes como para ser el ganador. Siguió con el león quien tenía una enorme porra, personas aplaudiendo y gritando por él era impresionante. Por último fue el turno de la bruja quien obtuvo un gran apoyo, muchos sabían su nombre así que lo gritaban fuertemente.

El DJ no sabía que hacer, la bruja y el león parecían estar empatados, detuvo por unos instantes la música que tenía de fondo y volvió a pedir al jurado que votaran una vez más. En esta ocasión la decisión por parte de los universitarios estaba más que tomada, con muchas personas coreando el nombre de su disfraz resultó como ganador el león.

»—¡Qué se escuchen más fuertes esas palmas para nuestro ganador! gritaba el DJ—. ¿Cuál es tu nombre? —preguntó mientras dirigía sus pasos hasta donde estaban los concursantes.

Llegó rápidamente a la pista de baile y pidió un fuerte aplauso al público despidiendo de esta manera a los demás participantes. Luego le pasó el micrófono al chico que obtuvo la victoria para que respondiera a su interrogante.

—Mi nombre es Connie Springer —expresó un alegre joven con una sonrisa enorme y largos bigote de felino.

—Mucho gusto, Connie felicidades y dime, ¿qué ingeniería estudias y en qué semestre vas? —indagó curioso el DJ, mientras se rascaba la barbilla.

—Estudio actuación y voy en octavo semestre —comentó despreocupado encogiéndose de hombros.

Todos los presentes dejaron de gritar y observaron fijamente al león que para ese instante se encontraba jugando con los dedos de sus manos.

—Bueno amigo de casualidad, ¿no te habrás equivocado de fiesta?—cuestionó el DJ. Reflejando cierta duda en el tono de su voz.

—No viejo. Mi mejor amigo estudia ingeniería industrial, es un come libros así que para sacarlo de su cueva me ofrecí voluntariamente acompañarlo a la fiesta de la facultad —decía un orgulloso Connie, al sentirse el responsable de sacar a su amigo de su encierro.

—¡¿Y dónde está tu cuadrado amigo queremos conocerlo verdad público, qué dicen?! —Todos los jóvenes gritaban apoyando la propuesta.

—Mi amigo es el vampiro que está por allá. —El león señaló con su dedo índice a un joven que estaba sentado en una mesa cerca del bar—. Jean, viejo saluda. ¡Ganamos!

El chico disfrazado de vampiro no se dio cuenta en qué momento el reflector había girado para enfocarlo a él, estaba tan molesto que solo quería levantarse de ahí y marcharse. No le gustaba para nada las fiestas y, ese día se había dejado convencer por su amigo para asistir a la de su facultad sin imaginar que algo así iba a pasar. Apretó los colmillos que usaba por su disfraz y encogiéndose en la silla levantó la mano derecha para saludar. Escuchó cómo todos gritaban y lo miraban así que se sintió peor. Bajo la mano y la llevó hasta sus ojos para cubrirlos. No quería sentirse el centro de atención.

—Se nota que tu amigo no está nada feliz —dejó escapara el DJ.

—No te preocupes, eso es normal ya se le va a pasar —respondió el león. A diferencia de su amigo él sí amaba la atención.

—¡Bueno Connie felicidades! Te has ganado un fin de semana en las montañas, ¿puedes contarnos quién te va acompañar?

—Claro viejo, iré con Jean, un fin de semana al aire libre es lo que necesita para que se relaje —contestó sin darse cuenta que esa respuesta hizo que todos los de la facultad pensaran que eran algo más.

Los gritos no se hicieron esperar, eran cada vez más fuertes, todos coreaban el nombre de Connie y Jean, dedicándoles palabras de amor o buenos deseos en su viaje romántico. El león empezó a decirles a todos que sus palabras no iban por ahí pero era inútil, así que optó por reírse mientras se rascaba la melena hasta que sintió la mirada llena de rabia del vampiro desde donde estaba sentado. Sabía que eso le había causado un pequeño problema con su amigo.

—Connie que tengan un buen viaje en pareja —dijo el DJ, antes de regresar a la tarima para seguir con la fiesta.

Como era de esperarse la celebración continuó, el momento del concurso ya había pasado y todos podían seguir disfrutando. Las luces tomaron protagonismo mientras los sonidos de las canciones de electrónica hacían saltar y cantar a todos.


Eren se sentía un poco aburrido estaba solo bebiéndose un trago observando a sus amigos bailar en la pista, podía notar lo feliz que estaba Armin en ese momento y aunque Annie era poco expresiva el sonrojo en sus mejillas era algo que por más maquillaje que llevara en su rostro no podía disimular.

Necesitaba un poco de aire y alejarse por algunos instantes del ruido de la música. Se le ocurrió sentarse cerca de la piscina, pero muchos chicos seguían ahí la fiesta, así que la mejor opción era salir de ahí y caminar un poco por el jardín de la facultad. No se iba a tardar y sus amigos no se darían cuenta de su ausencia.

Dirigió sus pasos a la entrada del salón, al llegar a las escaleras notó que una chica que se le hacía familiar estaba sentada justo al final de estas. Siguió caminando y se quedó a dos escalones de donde ella estaba comprobando que se trataba de la persona que había imaginado.

Mikasa le había dicho a su amiga que necesitaba tomar un poco de aire. La cantidad excesiva de personas, la música a todo volumen, los gritos y las luces ya la tenían abrumada. Estaba cansada así que se sentó en uno de los escalones de la entrada del salón, se quitó el sombrero que estaba usando y lo colocó a su lado, dobló las rodillas y apoyó los codos de sus brazos sobre estas, inclinó un poco su cuerpo y dejó descansar la barbilla sobre las palmas de sus manos. No estaba pensando en nada, simplemente miraba cómo las velas que aún quedaban dentro de las calabazas se iban consumiendo.

El castaño la observaba fijamente sin mover un solo músculo, luego sacudió rápidamente la cabeza para reaccionar y seguir caminando. Primero pensó en pasar a la par y hacer como si no la conociera, pero eso aparte de descortés era lo que menos deseaba hacer. Después se dio cuenta que por extraño que pareciera el destino se había encargado de hacer que se encontraran no una sino varias veces ese día. Respiró profundamente y se armó de valor para ir a saludarla, si él no tomaba la iniciativa en hablarle, ese gusto tan grande que sentía por ella podría quedar ahí solo en su corazón sin darse la oportunidad de conocerla, ser amigos y porque no, en un futuro no muy lejano llegar a ser algo más que eso.

—Buenas noches, Mikasa —saludó el lobo.

—Buenas noches, ¿disculpa nos conocemos? —preguntó una sorprendida hechicera.

—Sí. Bueno yo sí, pero creo que tú no sabes quién soy yo —comentó mientras se rascaba la nuca.

Mikasa parpadeó un par de veces y lo observó, el joven no se le hacía conocido… hasta que recordó algo.

—¿Tú eres el chico del concurso cierto, quién bailó a mi lado? Disculpa por ser tan despistada, ¿cómo te llamas? —cuestionó un poco curiosa.

—Sí, soy el que tiene dos pies izquierdos —dijo apenado—. Mi nombre es Eren Jaeger, es un placer conocerte. —Hizo una reverencia frente a ella y luego le sonrió.

—El gusto es mío, Mikasa Ackerman —respondió la azabache quien también le regaló una tierna sonrisa.

Ella lo invitó a sentarse en el escalón, algo que el moreno agradeció. Siguieron hablando de cosas triviales, las típicas preguntas y respuestas que se hacían cuando se conoce a una persona. Los minutos pasaron y varias jóvenes comenzaron a salir de la fiesta, iban haciendo tanto escándalo que les era imposible conversar tranquilamente.

Eren no quería que ese detalle arruinara el momento más hermoso de toda la noche, así que arriesgándose un poco le propuso a Mikasa charlar en otro lugar.

La hechicera lo observó unos instantes; su mente le decía que no aceptará porque en cualquier momento Sasha podría salir a buscarla y se iba a preocupar si no la encontraba, pero al ver esa sonrisa tan sincera que le brindaba y percatarse de lo cómoda que se sentía con él, dejó de pensarlo y aceptó que fueran a otro sitio.

El lobo estaba feliz. Por un momento creyó que ella diría que no y eso lo comprendería, era la primera vez que conversaban, así que sería normal si se sentía desconfiada, pero nuevamente el destino o no sabía quien movía las piezas para que todo resultara a su favor.

Se dirigieron rumbo al jardín de la facultad, este se encontraba muy cerca del sitio de la fiesta. Iban caminando muy despacio y ninguno decía una sola palabra, pero por extraño que pareciera el silencio no era incómodo.

Llegaron al jardín y se sentaron en una banca cerca de la fuente. Todo a su alrededor estaba iluminado, en el césped había pequeños faros con una luz muy sutil así como lámparas que colgaban de los postes; el lugar lucía precioso y acogedor.

Eren, miró de reojo a Mikasa antes de romper el silencio, se veía tan linda con su cabello azabache cayendo suelto por sus hombros y sus hermosos ojos grises que esa noche gracias a su maquillaje resaltaban aún más. Empezó a sentirse nervioso, así que retomó la conversación.

—Como te estaba contando no me agrada mucho la estadística, pero no puedo dejar de llevar la materia está contemplada en el área común —dijo encogiéndose de hombros.

—Si quieres yo puedo ayudarte con eso, no es complicado solo debes encontrarle lógica a los temas —comentó la chica con una sonrisa.

—¡Por supuesto que acepto tu ayuda! —exclamó entusiasmado—. Ese es un buen motivo para hablarte en los cursos que compartimos.

—Me gusta mucho ayudar así que será un placer. Por cierto quería preguntarte, ¿desde cuando me conoces? —cuestionó levantando una ceja.

—B-bueno te conocí en el primer semestre cuando iniciaron las clases en el área común, en ese entonces no sabía tu nombre. Luego te diste a conocer gracias a los reconocimientos que obtienes, resultado que no solo tienes en una sino en todas las materias, ¡eso me parece fascinante! ¿Cómo una chica tan linda es tan buena en todo lo que hace? Porque déjame decirte que sobresalen en lo académico y en los deportes. Oh sí, por poco lo olvidaba también en el baile.

Mikasa escuchaba cada palabra y cada una la hacía sonrojarse un poco más; estaba muy halagada y feliz, cómo alguien podía resaltar cada uno de sus logros tan detalladamente cuando las clases que compartían eran pocas y él apenas la veía ahí, a no ser que…

—Eren, ¿puedo hacerte una pregunta?

—Claro, que quieres saber —comentó sonriendo.

—¿Cómo es que sabes tanto sobre mí? Es decir hay datos que todos en la facultad deben conocer, pero tú detallas cada uno de mis logros sin olvidar ninguno y eso es un poco extraño —expresó clavando sus ojos en los de él esperando una respuesta.

Eren no podía sostenerle la mirada, sabía que había hablado de más al comentarle tan minuciosamente todo lo que conocía de ella. Desvió sus ojos hacia el suelo y pensó, ¿qué debía responderle? Podría inventar cualquier cosa y mentir, pero no, él quería ser honesto ese era el primer paso para que naciera entre ellos una bonita amistad.

—Para ser sincero, te observo no solo en las clases que compartimos juntos, sino también cuando estudias en la biblioteca, cuando comes en la cafetería, en ocasiones cuando estás entrenando y sobre todo cuando vienes a este jardín, siempre buscas el lugar más apartado para que nadie te moleste. Hoy por ejemplo te sentaste en aquella banca cerca de aquel árbol a estudiar. —Señaló con su dedo índice el lugar levantando levemente la mirada.

Mikasa sintió un pequeño escalofrío recorriéndole la piel. Eso sonaba a un individuo que está obsesionado con otra persona. Se sentía extraña al enterarse que alguien la vigilaba, ahora entendía la sensación que tuvo en la mañana, ¡no estaba alucinando! ¡Sí había una persona observándola! Y ahora se encontraba ahí sentada con él. Sintió como sus manos comenzaron a sudar helado y las frotó contra su vestido, ¿era acaso algún tipo de plan el que tenía para llevarla a ese lugar lejos de todos?, ¿cómo confió en alguien sin conocerlo? Estas eran algunas de las preguntas que ella se hacía. Sentía mucha ansiedad.

Eren notó rápidamente su cambio de actitud y se regañó así mismo por no tener tacto al decirle esas palabras. No quería que ella saliera corriendo con una idea equivocada de él así que antes que cualquier cosa pasará necesitaba aclarar lo que había dicho.

—Mikasa, no quiero que pienses que soy un psicópata o algo parecido, es solo que… —susurró. Eso hizo que la azabache prestará nuevamente atención a sus palabras—. ¡Me gustas y no encontraba el momento o la ocasión para hablarte! —Cerró fuertemente los ojos no quería verla marcharse, no estaba seguro de que iba a decirle, pero lo que sí tenía claro era que liberar sus emociones fue lo mejor que pudo haber hecho.

La bruja estaba sorprendida, no era la primera vez que alguien le confesaba que ella le gustaba, pero esto era diferente. No entendía la razón por la cual el chico que tenía sentado a su lado le parecía sincero, algo dentro de ella le decía que no le estaba mintiendo y eso le dio tranquilidad.

—No había pensado en la palabra psicópata, pero gracias por darme la opción —susurró para romper el silencio.

Eren al escuchar sus palabras abrió los ojos lentamente y los clavó en los de ella, se dio cuenta que le estaba sonriendo y eso le dio paz.

—Creí que ibas a salir corriendo —confesó sin apartar su mirada.

—Lo pensé —dijo honestamente—. Pero hay algo en ti que me hace sentir confiada, quizá sean tus ojos, al verlos puedo percibir que no me estas engañando.

—Gracias por tus palabras, disculpa si te asuste no era mi intención —comentó mientras una pequeña sonrisa se formaba en la comisura de sus labios—. Quisiera pedirte, claro si estás de acuerdo, que nos conozcamos podríamos llegar a ser buenos amigos, ¿qué dices?

—Será un placer, solamente tengo una condición —expresó frunciendo un poco el ceño.

—S-si la que sea —contestó el castaño un poco nervioso.

—De ahora en adelante en lugar de espiarme vas a llegar y me vas a saludar, no te ofendas pero es raro saber que alguien te observa todo el tiempo —indicó mientras relajaba la expresión de su rostro.

—Prometo no volver a espiarte. —Levantó la mano derecha a la altura de su hombro y le guiño un ojo.

Mikasa no pudo evitar reírse, se veía tan gracioso intentando parecer serio al momento de hacerle la promesa que extendió su mano derecha para que él la tomara.

—Amigos —dijo la azabache con una enorme sonrisa en sus labios.

—Amigos —repitió Eren mientras estrechaba fuertemente su mano.

Pasaron unos instantes con las manos agarradas, sus ojos volvieron a encontrarse y un leve sonrojo se asomó por las mejillas de ambos. Mikasa desvió la mirada y suavemente soltó la mano del castaño.

—E-está haciendo un poco de frío, ¿no te parece? —preguntó la chica mientras cruzaba los brazos sobre su pecho, intentando de esa manera disimular el sonrojo.

Eren al verla sintió ternura, se miraba tan linda intentando cubrirse del frío que sin pensarlo mucho pasó su brazo por encima de sus hombros y la acercó a él. Su disfraz de lobo lo mantenía cubierto de los efectos del clima así que quiso compartirle un poco de su calidez.

Mikasa se sorprendió al sentir como Eren la abrazaba, era algo que no se esperaba, pero su disfraz se sentía tan suave y cálido que no dijo nada, solamente lo vio por unos instantes antes de recostar la cabeza sobre su hombro.

El chico estaba feliz. Esta sin duda había sido la mejor fiesta del año y también la mejor de sus noches. Desde que la vio por primera vez sintió deseos de hablarle, pero siempre que tenía el impulso de hacerlo algo pasaba o terminaba sintiendo temor, perdiendo cada vez más las esperanzas.

Ahora la tenía ahí recostada en su hombro, la estaba abrazando y eso hacía que su corazón latiera aceleradamente. Inclinó su cabeza sobre la de ella, inhaló el dulce aroma de su cabello y cerró los ojos con una enorme sonrisa en sus labios.

«Gracias, Mikasa por permitirme conocerte» pensó.

¡¿Quién dijo que las noches de Halloween tenían que ser espeluznantes y oscuras?! Algunas eran hermosas y mágicas, como la que estos dos nuevos amigos estaban teniendo juntos.

FIN.


Hola, ¿cómo han estado?

En esta ocasión acepté la invitación para participar en la dinámica de Halloween que estas hermosas chicas de la página Mundo Fanfic InuYasha y Ranma hicieron.

Así como aprovechar la idea de fiesta de disfraces para el Fiktober que realiza el grupo de Facebook El rincón de las diosas creativas, a quienes adoro con el alma.

Debo confesar que la temática me encanta, pero no quería escribir un fic oscuro, sino algo más divertido. Espero sea de su agrado y lo puedan disfrutar tanto como yo.

Phanyzu, gracias por el apoyo amiga, lo valoro mucho. Te amo.

DAIKRA, gracias por ser la mejor beta y aclarar siempre mis dudas. Te amo mucho.

Nos seguimos leyendo.

Con amor

GabyJA