Las gotas de la lluvia escurría por el cristal de la ventana, Zack miraba el cielo nublado, cuando entró la tormenta por la madrugada se vió obligado a permanecer despierto, no es que tuviera miedo solo que, era mucho escándalo como para volver a conciliar el sueño.

Escuchaba el sonido del viento, para él le resultaba agradable.

Isaac Foster al estar mirando un árbol con algunas hojas color café claro que se encontraba al otro lado de la calle, por momentos el niño sentía como se cerraban sus ojos y despertaba de golpe al sentir que se iba a caer de la silla que tenía en su habitación para su mesa donde realizaba sus tareas escolares.

En cuanto se reincorporó se puso de pie para ir a recostarse en la cama para descansar mejor. Lo cómodo y suave de su almohada lo relajaba haciendo más fácil volver a su descanso, pronto fue interrumpido por el ruido que venía de su ventana.

Era porque estaban golpeando el vidrio. El sueño se fue por lo sorprendido que se encontraba ahora.

"¿Quién podría ser?".

Volteó a la dirección donde provenían aquellos golpes, y ahí fue cuando la volvió a ver. Era una niña que respondía al nombre de Ray, vestía como una niña normal de la época en que se encontraban, ella estaba asomada.

Le resultó extraño que la niña estuviera al exterior tan temprano y sola, por lo que al pensar ese detalle después le restó importancia.

—Ray— Murmuró. Fue abrir la ventana para poder escuchar mejor a la niña que parecía decirle algo, podía ver que ella movía los labios y una parte del vidrio se empeñaba.— Te vas a resfriar.

Le advirtió, la trataba como a una hermana menor.

—Tengo frío— Ella estaba tiritando por el frío que hacía afuera. No le pareció extraño esta vez que dijera esas dos palabras a pesar que en resumen no era la primera vez que le decía eso.

—Espera, te abriré la puerta para que puedas entrar.— Al decir esas palabras corrió hacia la puerta de su habitación e irá con cautela hasta la puerta principal.

—Gracias…

Ray era su amiga desde hace un año, tiempo en que sus padres no se les había ocurrido cambiar de casa o departamento y ciudad, sin embargo era ella quien le habló en la primera vez que se conocieron . Era muy extraña en cierto modo, no sabría como responder si le llegaran a preguntar el porque, percibió un aura de misterio en ella, además por las repentinas veces que desaparecía sin dejar rastro.

No la veía socializar con los otros niños de la calle donde vivía y no es que él fuera muy sociable, no tenía caso de todas maneras porque en cualquier momento volvería irse para volver a empezar de nuevo por lo que era mejor no encariñarse.

Abrió la puerta despacio para no llamar la atención de sus padres, según el reloj de la pared aún eran las seis de la mañana por lo que no tardarían en levantarse.

La puerta rechinó.

Vió a la niña esperando parada en el porche.

—Apurate. — Su invitada obedeció y Zack cerró la puerta. Y con prisa después los dos se fueron a la habitación.

—¿Tienes hambre?, tengo galletas escondidas en el cajón. — Quería hacerle plática para que ninguno se aburriera y hablaba en voz baja para que ella hiciera lo mismo.

La conocio en un verano cuando solía pasear por el parque junto con otro niño de nombre Eddie, ella estaba sola en una banca de color blanco.

Desde que la conoce era raro que Rachel expresara alguna emoción, le daba la sensación de que en todo el tiempo ella se encontraba triste, por lo que en la mayor tiempo él intentaba hacerla sonreír o por lo molestia cuando le hacía bromas.

Aquellos ojos azules fríos pálidos en ocasiones le causaban miedo, incluso emanaba misterio. Había algo que siempre le causaba curiosidad y es que nunca había visto a sus padres o por lo menos no sabía por donde era el camino a su casa, pero ella sí sabía cosas de él.

—Por cierto...Nunca me dijiste por donde vives.— Comentó en manera retórica mientras sacaba el empaque de galletas de un cajón donde guardaba algunos juguetes como parte de una fachada para poder esconder por ejemplo dulces.

No hubo respuesta.

Como siempre y después seguirán normal, él platicando y ella escuchando y de vez en cuando le respondía.

Escucharon que alguien había abierto la puerta.

—Isaac, ya está el desayuno.— Realmente esperaba que su madre le regañara por meter a alguien sin permiso pero la señora Foster se le veía extrañada.

—¿También Rachel puede desayunar con nosotros?— Preguntó animado por lo contrario no recibió respuesta y la mujer lo dejó.

Volvió a empezar a llover.

—Supongo que sí podremos desayunar juntos.— Habló con la monotonía que era ya de costumbre.

Semanas después el pequeño recibe la noticia de que de nuevo iban a tener que mudarse y ya sería la última vez porque por fin tendrán una casa propia por lo que ya no habría necesidad de andar cambiando a cada rato de vivienda.

Por una parte le emocionó y por otro lado si le entristeció porque iba a extrañar mucho a Ray.

Catorce años después la volvió a recordar pero no tan bien, cada vez que intentaba recordar el tiempo en que jugaba con ella o platicaban, sentía como si todo hubiera sido un sueño. Caminaba por la banqueta por la tarde después de salir de su turno en el trabajo mientras jugaba con las llaves de su hogar, las cosas habían cambiado, se preguntaba qué habría sido de la vida de ella.

Entró a la casa y se encontró con su mamá quien estaba registrando los gastos del mes por lo que la saludó antes de subir a su respectiva habitación, quería preguntarle por curiosidad si ella recordaba a su antigua amiga.

Se detuvo en el cuarto escalón para irse directo al comedor y por un rato se puso a platicar con la única mujer de la familia hasta que por fin se presentó la oportunidad para sacar conversación sobre el tema en cuestión.

Cuándo le preguntó sobre aquella amiga, la mujer lo miró a los ojos y tragó saliva.

—Creí que ya no la recordabas ¿Recuerdas el porqué nos tuvimos que cambiar de casa?—No entendía la repentina actitud.

—Porque...Compraron una nueva casa ¿no?—Sentía curiosidad, comenzaba a sospechar el porqué del comportamiento.

—Te ocultamos un detalle, no te lo dijimos porque... Solo tenías siete años...El caso es que antes de que te dijéramos sobre la mudanza…

En resumen, su amiga resultó ser el espíritu de una niña que vivió en aquella casa antes de la familia Foster, mientras más sabía cada detalle más cosas tenían sentido,de pronto un flashback llegó a su mente, justamente cuando hubo una reunión en la antigua casa, su mamá estaba llorando en el sofá mientras que una de sus tías tratan de tranquilizarla y había muchas personas en el patio trasero, iba a ver que pasaba hasta que un tío lo detuvo y lo cargó para alejarlo del alboroto, vió que su padre estaba hablando por teléfono.

De ahí ya no recuerda mucho, por palabras de su madre, en el árbol de cerezo que estaba en el patio de atrás encontraron restos de la niña que se había reportado como desaparecida.

Zack para nada era creyente de alguna religión o cosas relacionadas con el mundo espiritual y energías por lo que no podía comprender lo que estaba sucediendo así que en su mente trataba de sacar una conclusión realista y no una fantasiosa.


Pensé que deberia escribir una historia con esa tematica, espero que les haya gustado esta historia.