Hola mis bellas y bellos lectores, gracias por entrar aquí. Hoy les traigo un One Shot; es una pequeña historia que escribí para el ShikaTema Matsuri 2021 que organiza la página «ShikaTema: Hojas de Arena» en Facebook. Mi aporte es para la estación «verano». Éste es mi segundo aporte para esta estación, y con éste doy por finalizada la entrega de contribuciones al Festival Shikatema 2021.

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Como siempre quiero agradecer a todas las personas que me leen y que me dejan algún review, a las que marcan mis historias o a mí como favorita y/o siguiendo y a las que simplemente me leen. Para todos ustedes, muchas gracias, me inspiran de cierto modo a continuar.

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One Shot dedicado con mucho cariño para el todo Fandom Shikatema, en especial para aquellas personas que han leído mis aportes para el Matsuri 2021.

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Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia es mía y la publico sin ánimos de lucro.

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Feliz junto a ti

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Si me hubiesen preguntado hace años atrás cómo me imaginaba a la edad de veintitrés, lo más seguro es que hubiese contestado: «cómo una kunoichi sirviendo a mi aldea», sin embargo, aquella respuesta no se asemejaba en nada a lo que era mi vida hoy. Por mi estado, ya no estaba ejerciendo como ninja. Además que estaba viviendo en otra nación. Mi hogar ahora estaba en Konohagakure y estaba felizmente casada con mi bebé llorón.

Sonreí al recordar la primera vez que le dije ese apodo.

—¿De qué te ríes, Temari? —su voz me sacó de mis cavilaciones, por lo que desvié mi mirada hacia él. En una de sus manos traía un paquete. Seguramente eran los dangos que le encargué.

A paso lento se acercó a mí.

—Estaba contemplando la luna —respondí con una sutil sonrisa volviendo a dirigir la mirada hacia el astro nocturno. Llevaba más de media hora sentada aquí. El porche de nuestra casa era un lugar perfecto para observar el plenilunio y el cielo estrellado. Además que el clima nos acompañaba, ya que era verano.

—Dicen que las personas que ríen solas, de sus maldades se acuerda —su comentario me sacó una sonrisa. Volteé mi rostro y fijé mis ojos en los suyos.

—Pues tienes razón —señalé con cierta ironía, una vez que se sentó junto a mí—, me acordé de cuando te bauticé como «bebé llorón».

Mi sonrisa burlesca no se hizo esperar.

—Tu objetivo en ese momento era fastidiarme o tal vez ridiculizarme —espetó regalándome una semi sonrisa—. Sólo querías reírte de mí.

Ensanché mi sonrisa.

—No recuerdo que te hayas molestado.

Sonrió divertido.

—No lo hice, no iba darte ese gusto. Eras una kunoichi demasiado engreída.

Fingí sorpresa.

—¿Engreída yo? ¿Cuándo?

—Lo eras, pero ya no —acotó desviando su mirada al paquete que había apoyado sobre sus muslos. Con parsimonia comenzó a abrirlo—. También quedaron atrás esos tiempos que te apodaban como la kunoichi más cruel —alzó la mirada y sonrió —. Ahora eres un primor de mujer.

Sonreí con ironía.

—Deja que nazca Shikadai y volverás a tenerla en todo su esplendor —espeté y él soltó una carcajada, para luego continuar sacando el envoltorio de mi encargo, ¡por qué tenían que ser mis dangos! Mis ansias de comer despertaron—. ¿Son mis dangos, cierto?

Y justo cuando terminé preguntar, una bandeja enorme llena de dangos de diferente variedad quedó expuesta ante mis ojos. Estiré mi mano y de inmediato saqué un pincho. Feliz comencé a comer.

—«Nuestros dangos, mujer» —respondió dejándome claro que no me los podía comer todos. «Claro, como si no pudiera controlar mis ansias»—, traje dangos para los dos. Hoy finaliza el festival de verano, por eso quise comprar algunos dangos para mí —dejó la bandeja entremedio de los dos y sacó un picho, pero antes de echarse el dango a la boca, sonrió—; pero no tengo problema en convidarte de los míos, de hecho, ya sacaste uno.

—Está muy rico —acoté luego de tragar lo que tenía en la boca y a continuación me comí el último dango de pincho—. Te tomaré la palabra y sacaré de los tuyos —agregué apenas volví a tragar—. Al niño le gustaron mucho.

Shikamaru soltó una risa.

—Los antojos son tuyos mujer, no de Shikadai —contradijo viéndome como sacaba otro pincho.

—Pero a él le gustan tus dangos, ya que son muy dulces, siente como se mueve.

Busqué su mano libre y la puse sobre mi redonda barriga, sin quitarle de encima la mía. Como todo bebé en gestación, se movía cuando uno comía alimentos dulces.

—Sí, pareciera que tuviese ganas de salir de allí —espetó dulcemente mientras sentía cómo el niño se movía.

Antes de echarme otro dango a la boca, recordé algo que Shikamaru había mencionado.

—Así que hoy termina el festival, ¿y a qué hora comenzarán…

No alcancé a exponer mi duda, ya que una fuerte explosión capturó mi toda atención. Desvié la mirada hacia el cielo. Las luces de colores rápidamente comenzaron a adornarlo. Se veía muy bello.

Alegre sonreí.

—Ahora, por eso me apuré en regresar —escuché a Shikamaru, entretanto yo continuaba observando el cielo iluminado. Los fuegos artificiales eran variados y de distintos colores—. Quería que tuvieses tus bocadillos antes que comenzara la pirotecnia.

Su comentario me enterneció. Entrelacé mis dedos con los suyos sobre mi barriga.

—Y pensar que decías que no me quería dar el gusto por ser una kunoichi engreída —dirigí mi mirada hacia él—. Pues mírate ahora, shinobi.

Su sonrisa ladeada no se hizo esperar.

—Es que ahora sólo eres problemática y con eso sé lidiar —señaló sacándome una sonrisa—. Aprendí hacerlo cuando trabajé contigo en la organización de exámenes chunin. Además llevas en tu vientre a mi pequeño problemático, razón de sobra para querer complacerte con lo que sea.

—Sabes, si me hubiese preguntado en esos años que empezamos a organizar los exámenes chunin, cómo me imaginaba a mis veintitrés, jamás hubiese dicho que me veía aquí Konohagakure disfrutando de unos fuegos artificiales contigo.

Soltó una risita.

—Te faltó agregar con un bebé en gestación que te obliga a comer dangos.

Reí al escuchar su comentario.

—Uyyy olvidé lo más importante —confirmé divertida.

—¿Y eres feliz? —su mirada dulce volvió a enternecerme, provocando una gran alegría en mi interior. Sonreí ampliamente.

—Sí, lo soy —pude visualizar la felicidad en su rostro al confirmar lo que sentía—, Me siento muy feliz de haber formado una familia junto a ti.

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FIN

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Gracias por leer, espero que les haya gustado el shot.

Cualquier cosa que quieran decirme, pueden hacerlo a través de un review, me encanta leerlos y responderlos. Recuerden que los reviews siempre motivan al escritor. Yo los amo con el corazón :D

Durante la semana responderé los reviews pendientes, disculpen la demora.

Disculpen también las posibles faltas de ortografías, apenas tenga tiempo las corregiré (ayyy Kami, quién sabe cuándo).

Nos vemos en mi próxima actualización.

Besos y abrazos para todos.