Cada persona tiene un alma gemela, cada relación es única y emocionante a su manera. Puede que tardes años en encontrar tu otra mitad, pero ahí estará, esperándote en alguna parte del mundo para que puedan estar juntos.
¿Cómo sabes quién es la persona correcta? Eso es lo divertido (no para algunos). Tu cuerpo brilla en la zona que tuvo contacto con tu ser anhelado. A Harry siempre le causó diversión cuando había un momento desapercibido y, ¡POOM!, dos personas comenzaban a brillar... Claro, la risa luego era remplazada por un sentimiento oscuro, un egoísmo tan ardiente que sólo siente cada vez que ve a dos personas encontrar a su otra mitad.
Harry todavía no encuentra a su alma gemela, por otro lado, su mejor amiga ya lo hizo. Le tocó ver cómo Hermione chocaba con un joven búlgaro y parte de su frente comenzó a brilla a causa de eso. Se había reído al ver la expresión de sorpresa que poseía su amiga antes de que los celos lo consumieran. Sí, bueno, que él no tuviera a su alma gemela a su lado no quería decir que quería lo mismo para sus amigos.
Siempre se sintió aliviado de que ellos encontraran a su persona destinada, aunque era solitario ser el único sin ésta. Simplemente no podía enojarse con ellos por ser tan felices, al contrario, se sentía bendecido cada vez que ellos se encontraban a su lado.
Todos ya tenían a su pareja, menos él.
A veces se preguntaba cómo conocería a su otra mitad. Tal vez chocarían como Hermione y Viktor, o se saludarían de forma cortés como Ron y Padma, puede que uno quite un mechón de la cara del otro tal como Neville con Ginny... o algo más raro como simplemente llegar y tocarle la frente del contrario, como lo hizo Luna con Rolf.
Harry no lo sabía y cada noche se comía la cabeza pensando en eso mientras escuchaba algunas canciones de su cantante favorito. Tom Riddle siempre fue el único capaz de calmar la tormenta dentro de él cada vez que ésta se avecinaba. Las letras, la melodía y los ritmos sólo hacían creer que, tal vez, alguien pudiera llegar a cantarle algo así.
Como si eso fuera posible.
Trató de animarse un poco mirando el calendario. En una semana sus amigos y él irían a un concierto de Tom que se haría en la ciudad al lado de la suya, algunas veces odiaba no haber nacido en un lugar más grande que el Valle de Godric, pero no sé quejaba. Todo era tranquilo y a Harry le gustaba la tranquilidad... o eso se quería forzar a pensar.
Y así, escuchando la nueva canción de Riddle, se quedó profundamente dormido.
Todos se encontraban animados, las pláticas no habían cesado desde que se subieron al gran auto de Viktor y éste les condujo hasta llegar al hotel más cercano del estadio donde Tom Riddle se presentaría.
Todos eran fan de él... bueno, Ron y Viktor no, pero les acompañaban gracias a que Hermione y Padma gritaban de alegría cada vez que escuchaban una canción del artista en la radio.
Era algo triste ser el único soltero de sus amigos, pero, ahora, ya estando en primera fila frente al escenario, Harry solo podía olvidarse de todo eso mientras esperaba paciente que todo el show comenzara.
Toda conversación se detuvo antes de que el estadio retumbara por los gritos de las fans cuando una canción comenzó a sonar y el humo abarcó gran parte de la visión. Harry se contuvo de gritar igual de emocionado que sus amigas, pero su sonrisa era la más grande que cualquiera pudiera ver en toda su vida.
No quería gritar o llorar mientras el conciertos seguía, lo único que quería era disfrutar de las canciones de Tom Riddle mientras se recargaba a en la valla de seguridad y cantaba con normalidad las canciones. Harry quería disfrutar de todo el ambiente y sabía que no lo haría si se dejaba emocionar con todo eso.
Cantureando por lo bajo mientras las demás personas gritaban, Harry decidió sentir las canciones. Era como magia. Como si alguien hubiera plasmado todos sus sentimientos y hubiera decidido hacer una canción con ellos. Siempre había pensado que las canciones habían sido hechas para alguien como él y eso sólo causaba que su admiración por Riddle creciera, casi apostaba que podrían llevarse bien en cualquier otra circunstancia.
La emoción en el lugar era grande, muchos fans bailaban y cantaban de forma casi exagerada, no era nada sorprendente ver algo así cuando conocías de maravilla la dinámica de algunos conciertos. En la mayoría de éstos, si alguien del staff veía a un verdadero fan entre la multitud, lo subían al escenario para que pudiera abrazar y tomarse una que otra foto con Tom. Si tenías suerte, hasta podrías robarle un beso en la mejilla.
Aún conociendo la dinámica, Harry no podía demostrar su entusiasmo de otra forma que no fuera cerrando los ojos y seguir cantando la canción por lo bajo, disfrutando de la melodía y de las emociones que se sentían ese día.
Ir a un concierto siempre era una experiencia mágica... Claro, si quitaba los empujones y los golpes que te llevabas.
Su canción favorita comenzó a sonar y no pudo contener sus lágrimas. La canción hablaba de soledad y felicidad, de melancolía y alegría. Hablaba de cómo era ver a los demás felices y fingir serlo aún cuando sabías que estabas solo y que, probablemente, nadie te comprendería a la perfección.
Incomprensión, Harry conocía bien esa palabra.
Suspiró mientras seguía la canción al pie de la letra... Claro, hasta que unos brazos se colaron por debajo de sus axilas y lo elevaron por los aires.
Se sintió como un muñeco en esos momentos, con los ojos completamente abiertos por la sorpresa y a un guardia de seguridad alto y musculoso pasándolo hasta el lado del escenario. Harry se quedó congelado y, después de comprender la situación, miró hacia arriba.
Tom Riddle estaba esperándole en el escenario, cantando exactamente la frase que más le gustaba a Harry.
"Si tú estuvieras aquí, mi vida, yo sería el hombre más feliz."
Controlando su tembloroso cuerpo, decidió subir por las escaleras laterales para encontrarse con su ídolo. Fue un trabajo duro, si era sincero. Su cuerpo parecía tan pesado y, al mismo tiempo, tan débil. Sentía que se iba a desvanecer de la nada.
Cuando estuvo a unos pasos de su artista favorito, se detuvo. No sabía porqué lo hizo, pero tener los ojos de Tom mirándolo solo a él hizo que su mente hiciera un cortocircuito.
Levantando su mano, el cantante lo invitó a tomarla para que le acompañara con la canción. Pero el cuerpo de Harry ya no estaba conectado con su mente.
Tomando esa invitación, el ojiverde sólo pudo lanzarse a abrazar a Tom Riddle, el cantante más aclamado de los últimos cinco años.
Y fue ahí cuando la verdadera magia ocurrió.
Fue un brillo segador, más fuerte del que había visto con sus amigos (¿tal vez se deba a que, por primera vez, lo estaba viviendo en primera persona?), pero la emoción latente estaba ahí.
La banda dejó de tocar y todo el estadio se encontró en silencio hasta que, de la nada, los gritos emocionados retumbaron por el lugar.
Ahí, frente a él, se encontraba Tom Riddle con los ojos lloroso y una sonrisa deslumbrante. Mientras que Harry todavía estaba en shock, el joven artista volvió a jalarlo en un abrazo y, a capela, comenzó a cantar una nueva canción.
—Me imagino tenerte en mis brazos. —para Harry era un susurro en el oído, pero, para los demás, era un canto de amor ampliado por las bocinas— Poderte besar y estar a tu lado. Oh, mi vida, lo que pudiera dar para que tenerte en mi resguardo.
Después de esa frase, una suave calidez invadió sus labios. Si antes habían brillado de forma segadora... Bueno, Harry se alegró de tener sus ojos cerrados en esos momentos.
