Ni los personajes ni buena parte de la historia son de mi propiedad sino de JK Rowling, y no tengo previsto sacar el menor beneficio económico de esto.

Harry abrió los ojos al sentir que le daban suavemente en el hombro.

-Vamos Harry, tenemos que vestirnos y bajar a desayunar.-Ginny, que se notaba que acababa de levantarse de la cama que ocupaba en el otro lado de la habitación, le tocaba en el hombro.

Fue brutalmente consciente de que aquel era el día en el que se decidiría su futuro. Se levantó con la cabeza dándole vueltas, pero fue capaz de articular un par de palabras antes de salir de la habitación.

-Voy a vestirme a mi cuarto.-Dijo con voz trémula, siendo respondido por Ginny con un asentimiento de cabeza.

Se dirigió a su cuarto, y se sobresaltó un poco al encontrar a Hermione durmiendo en su cama, antes de recordar que había dormido ahí para que el pudiera pasar la noche con Ginny.

Se vistió rápido en el baño y abandonó la habitación intentando no pensar que la próxima vez que los viera podrían no ser compañeros de clase.

Bajó a la cocina, donde estaban charlando Tonks, Lupin, Sirius y el señor y la Señora Weasley en la cocina junto a una Ginny que parecía muy concentrada en sus tostadas, aunque la llegada de Harry provocó un tupido silencio en la habitación.

-Buenos días Harry, ¿qué quieres desayunar? ¿Huevos revueltos, salchichas, tostadas o quizás..?

-Con unas tostadas voy genial.

Harry se sentó mientras unas tostadas volaban hacia él por el aire untándose solas con mantequilla y mermelada.

-No pueden condenarte Harry-El chico oía la voz como si saliera de un par de pisos superiores a donde se encontraban.-La ley está de tu parte y Amanda Bones, que es quien llevará tu vista, no tendrá más remedio que atenerse a ella.

-Bones es una persona justa, te escuchará.-Opinó Tonks con firmeza.

-Y si no ya nos encargaremos de ella.

La voz de Sirius hizo que Harry levantara la mirada por primera vez de su plato desde que este se le había servido.

-Pero y si no me escuchan…¿podré venirme a vivir contigo?

La pregunta de Harry provocó una diversidad de reacciones en los presentes. Tonks, Arthur y Lupin cruzaron una mirada, Ginny miró a Harry con algo de lástima, mientras que su madre rodó los ojos con exasperación. Sin embargo, ninguna de estas reacciones fue apreciada realmente por Harry, demasiado ocupado en el pequeño asentimiento que Sirius le dirigió desde la esquina de la mesa.

Un poco más animado, Harry empezó a mordisquear su tostada mientras los adultos seguían dándoles instrucciones tanto a él como a Ginny de cómo actuar en el juicio.

-No os pongáis nerviosos, y sobre todo no entréis a provocaciones. Tener en cuenta que llevan pintando a Harry como un loco durante meses y estoy seguro de que van a seguir con eso durante todo el proceso…

-Procurar no caer en contradicciones y no mentir, aunque penséis que es algo que no es relevante para el tema, porque podéis empezar a liaros y que ya no seáis capaces de continuar con un relato coherente…

-Y además recordar que…

El exceso de información, unido al agobio que Harry sentía en relación a la perspectiva de la vista, provocó que la cabeza del chico empezara a dar vueltas. Ginny le observó, y aunque ella también sentía que el suelo temblaba bajo sus pies ante la perspectiva de tener sobre sus hombros la responsabilidad de que Harry siguiera o no en la escuela, consiguió sacar fuerzas para cogerle la mano por debajo de la mesa y sonreírle para insuflarle ánimos.

-Bueno, deberíamos irnos.-El señor Weasley se levantó de su silla , siendo seguido por su hija y por Harry-No daremos una buena primera impresión si llegamos tarde.

Después de la ronda de despedidas con abrazos, y lágrimas contenidas en el caso de la Señora Weasley, los tres salieron de la casa y empezaron a caminar.

-¿Cómo llegaremos al Ministerio señor Weasley?

-Bueno, yo normalmente me desaparezco directamente allí, pero…teniendo en cuenta el motivo de tu vista creo que causaremos una buena impresión si llegamos de una forma no-mágica.

-¿Y cuál será esa forma papá?

-En metro.

En un principio a Harry no le hizo especial ilusión viajar en metro con dos Weasley, pero lo cierto es que tuvo una gran ventaja: tanto el hecho de tener que estar atento tanto de realizar los pagos y los trasbordos como de atender las muchas dudas y curiosidades que los dos pelirrojos sentían ante todo lo que veían a su alrededor le proporcionó una satisfactoria distracción de la vista que tenía que afrontar en breves.

Llegaron a la parada que el Señor Weasley había indicado que debían bajarse, y procedieron a salir a la superficie para caminar hasta una desvencijada cabina de teléfono ante la desconfiada mirada de Harry.

Unos minutos más tarde los tres llevaban sus chapas identificativas y se dirigían hacia el despacho del Señor Weasley mientras este les explicaba cómo funcionaba el Ministerio: sus mecanismos de comunicación, la organización de las plantas…

Ginny se dio cuenta de que Harry no le escuchaba y que su mirada estaba posada en el frente completamente ausente de lo que pasaba a su alrededor. La pelirroja se las arregló para cogerle la mano y, cuando el chico giró la cara hacia ella, dirigirle una sonrisa de ánimo destinada a darle una tranquilidad que realmente no sentía. No es que Harry y ella hubieran sido muy cercanos en la escuela durante la mayoría del tiempo que ella había estado allí, de hecho la mayor parte del tiempo no habían compartido más que palabras sueltas en conversaciones triviales, pero desde el Baile de Navidad, Harry se había convertido en una parte esencial de su día a día, algo que iba a echar de menos cada día si tenía que volver a estar sin ello.

Sin embargo, si era completamente sincera consigo misma, ni siquiera el hecho de perder la relación con Harry era lo que más le aterraba de su posible expulsión; el hecho de saber que Voldemort andaba suelto y Harry no iba a estar cerca de ella le producía un temor que ella sabía que era irracional, a fin de cuentas, iba a convivir con el mago más poderoso del mundo y Harry era sólo un chico de 15 años, pero que igualmente era completamente incapaz de evitar. Harry había sido quien la había salvado de Ryddle y el hecho de saber que estaba cerca le producía una tranquilidad que no era capaz de igualar ni el mismísimo Dumbledore.

-Arthur, ¿qué hacéis aquí?-Las palabras de Perkins sacaron a Ginny de su ensimismamiento.

-Pues verás Harry y Ginny han venido porque…

-Sé por qué han venido Arthur.-Le interrumpió su compañero.-¿No os habéis enterado del cambio de la citación? La cita es en la Vieja Sala del Tribunal número Diez y empieza dentro de…bueno debería haber empezado hace cinco minutos.

El Señor Weasley perdió todo el color que tenía en su cara y arrastró hacia el ascensor a Harry a Ginny.

-Pero será posible...-Farfullaba entre jadeos el hombre mientras los llevaba por pasillos hacia la sala que le habñia indicado su compañero.-Nos lo tenían que…haber notificado…con al menos tres días…luego a nosotros nos echan para atrás procesos… por ir unas horas fuera de plazo. ¡Disculpe!

Entre empujones y pequeñas carreras, llegaron hasta el pasillo donde estaba la Sala en la que iba a celebrarse la vista.

-Bueno, hasta aquí llego yo-les indicó Arthur-Ginny, tu espera fuera a que te reclamen desde dentro; y Harry, no te pongas nervioso ni te amilanes, la ley está de tu parte y no pueden hacerte nada. ¡A por ellos!

Harry sintió como el mundo le temblaba mientras daba unos temerosos pasos hacia la puerta, solo volviendo en sí al sentir como un ancla el agarre de la pelirroja a su lado, que lo llevó hasta su destino.

-Bueno…tranquilo, que dentro de nada entraré yo y pondremos en su sitio a los del jurado ¿vale?

Harry observó que la chica estaba intentando mantener la compostura y decidió que debía corresponder a su comentario de ánimo con un poco de humor.

-Bueno, intentaré no acabar con toda la diversión antes de que llegue tu turno, igual hasta puedes hacer una demostración de tu famoso mocomurciélago con el jurado.-Era consciente de que el chiste era pobre y de que la sonrisa con la que intentó finalizarlo era más una mueca que otra cosa, pero no se vio capaz de nada mejor, por lo que con un último asentimiento giró sobre sí mismo y se dirigió hacia la sala.

A la conmoción inicial de encontrarse en la sala donde había visto los juicios en el Pensadero, le siguió una sensación de constante atropello durante toda la vista, puesto que primero no le dejaron explicarse y luego se rieron de sus explicaciones. El único rayo de esperanza durante el juicio fue Dumbledore quien, justo tras el enésimo intento de Fudge de ridiculizar la exposición de los hechos de Harry, dio paso a la prueba más fuerte que poseían:

-De hecho, sí hubo testigos del ataque. Ginny Weasley se encontraba con Harry en el momento del ataque. Está esperando fuera, si quiere puedo ir a por ella en este mismo instante.

-No será necesario. Weasley,-Dijo el ministro mirando a Percy, que estaba sentado a su derecha- ve a buscar a la chica.

Estas palabras fueron perfectamente escuchadas, por Ginny, que estaba atenta a cuanto ocurría en la sala desde el otro lado de la puerta, y por eso tuvo tiempo de preparar su gélida mirada para el momento en el que su hermano apareció por la puerta.

Cuando llegó a su altura, el joven hizo un amago de cogerla por el brazo para acompañarla dentro, siendo correspondido por un tirón y una mala mirada que le recordó tanto a la de su madre que le dejó paralizado por un momento.

-Ni se te ocurra ponerme una mano encima.-Le espetó su hermana mientras empezaba a dirigirse hacia la sala.

-Ginny, me sorprende que quieras seguir adelante con esto. Declarar hoy a favor de Potter es algo que no tiene vuelta atrás.

-A mí me sorprende que seas capaz de hablar y sostener tu inmenso ego a la vez, como ves la vida está llena de sorpresas maravillosas.-Le respondió Ginny con una sonrisa completamente falsa antes de dirigirse hacia el centro de la habitación donde tomó asiento.

-¿Es usted Ginevra Molly Weasley?

-Lo soy.

-¿Tiene usted trece años?

-Catorce cumplí ayer.

-Se comprobará. ¿Confirma usted su presencia en los hechos relatados?

-Sí.

-¿Podría relatarnos su experiencia?

-Harry, su primo y yo estábamos hablando en un parque hablando-intentó que su expresión no delatara el carácter de la conversación que estaban manteniendo-y de repente todo se volvió frío, como si alguien se hubiera llevado toda la luz del mundo. Los tres intentamos correr hacia casa de los tíos de Harry, pero los dementores nos alcanzaron en un callejón y nos tiraron al suelo. Yo no pude hacer nada para defenderme…sólo podía sentir el frío y...bueno y prácticamente sentí como mis ganas de vivir se escapaban por mi boca.

Toda la sala se había quedado en silencio, y la pluma de Percy se había congelado a unos pocos milímetros del pergamino donde estaba escribiendo.

-¿Puede continuar?-Le preguntó con amabilidad la Señora Bones.

-Por supuesto-Contestó la chica con su aplomo renovado, sacando de la cabeza los basiliscos y diarios que el dementor le había traído de vuelta.-Cuando estaba en el suelo sentí de repente como pasaba cerca de mí una gran luz y se iba el frío. Al abrir los ojos vi un ciervo plateado que se dirigía hacia donde estaba el primo de Harry, dirigido por él, y lo liberaba del dementor que lo estaba atacando.

-Como puede ver señor Ministro, los hechos descritos por uno y otro concuerdan entre sí y con lo que provoca un ataque de un dementor.

-Dumbledore no diga tonterías, es impensable que haya dementores en Little…-Sin embargo, el Ministro se vio interrumpido por una voz que provenía de su propia espalda:

-Señorita Weasley, ¿podría aclararnos qué hacía allí en el momento del ataque?

La mujer que había hablado era lo más parecido que había visto nunca a un híbrido entre un sapo y un humano, pero esto no impidió que Ginny notaba como la sangre le subía la sangre a la cabeza.

-Había ido a visitar a un amigo.

El ministro Fudge dirigió una pequeña, casi imperceptible mirada hacia Percy antes de mostrar una sonrisa de suficiencia e insistir:

-¿Definiría como amistad su relación con Potter? ¿Cree que es usted objetiva para valorar los hechos frente a una corte penal?

Ginny sintió como el golpe le sacaba todo el aire del pecho y la inundaba una rabia caliente hacia su hermano que le impedía pronunciar ninguna palabra. Nunca había esperado un golpe tan bajo de alguien de su familia.

Sin embargo, por suerte, Dumbledore tomó la palabra, decidiendo que había llegado la hora de poner fin a la pantomima.

-Señor ministro, ¿qué estamos juzgando aquí? ¿Estamos juzgando acaso a la Señora Weasley por ir a visitar a un amigo o estamos juzgando un caso de magia en menores?

-Evidentemente un caso de magia en menores, pero es que parece ser que su acusado y su testigo sugieren que el Ministerio ha enviado dementores a atacar a un chico de quince años sin ningún motivo.

-No creo que nadie sugiera que los dementores llegaran allí siguiendo órdenes del Ministerio, sino que más bien responden a las órdenes de otra persona. ¿Por qué sigues tan ciego Fudge? ¿Por qué no aceptas la realidad tan dura como es?

-No…ha…vuelto.-El ministro le contestó con voz temblorosa.-Y le ruego que se ciña a lo que nos compete en esta vista.

-Bien entonces. ¿Desde cuándo se convoca una corte penal para juzgar un simple caso de magia en menores? ¿Es un hechizo realizado ante un ataque, que no se puede demostrar que sea falso sino más bien lo contrario, motivo suficiente para privar a alguien de su educación? ¿Podemos excluir a alguien de nuestro mundo toda su vida por un acto cometido con quince años?

Varios miembros de Wizengamot parecían incómodos en sus asientos, se notaba que ellos también se había hecho estas preguntas.

-Votos a favor de la culpabilidad del acusado.

Se levantaron la mano del Ministro, la de la mujer-sapo y unas cuantas más.

-Votos a favor de la declaración de inocencia y la absolución de todos los cargos.

Se levantaron muchas más manos, entre ellas, la de Bones. El Ministro suspiró, antes de dictar sentencia de mala gama.

-Se absuelve al acusado de todos los cargos.

Harry y Ginny se miraron con un pensamiento común en la cabeza: se había librado.

Lo sieeeeeeeeeeeeento sé que he tardado muchísimo, pero me jodí la mano y se me ha complicado un poco el tema hasta ahora, intentaré que no vuelva a ocurrir. Gracias sobre todo a Issabel Weasley por su inestimable ayuda y dejarme vuestras opiniones en comentarios.