Ni los personajes ni buena parte de la historia son de mi propiedad sino de JK Rowling, y no tengo previsto sacar el menor beneficio económico de esto.

Los primeros días posteriores al juicio de Harry fueron como una nube de progresiva felicidad, solo ensombrecida por la pequeña nube que era la actitud de Sirius que, a pesar de mostrar estar muy feliz en un primer momento por la absolución de Harry, fue volviéndose más taciturno y encerrándose en sí mismo de forma progresiva conforme iban pasando las jornadas. Hermione opinaba, contra el criterio de los chicos, que tenía una secreta esperanza de que Harry se quedara a vivir con él como otro rechazado.

-Bueno, como queráis, pero a mí me sigue pareciendo un poco egoísta.-Sentenció Hermione el último día antes de volver a Hogwarts mientras acababa de quitar el moho con el que llevaba un rato liada de la pared.

-Vale, lo que tú digas-Dijo Ron dándose la vuelta de su pared y mirando hacia Harry.-¿Y contigo qué pasa?

-¿Conmigo?¿Qué he hecho yo ahora?

-¿A ti no te gustaba mi hermana? Kreacher ha estado igual de cerca de intentar algo con ella que tú.

-¡RON! ¡Tienes menos sensibilidad que el cabecero de esa cama! ¡Eso no se puede decir así!

-Pero en líneas generales estás de acuerdo con la idea ¿no?-Inquirió Harry con una ceja levantada.

-Más o menos.

-No es tan fácil, no es que en esta casa haya demasiada intimidad la verdad, el rato que más tiempo he estado cerca de ella sin ninguno de vosotros cerca fue en el juicio.

-¿Pero tú tienes pensado lo que quieres? Porque yo creo que ella…-Empezó la castaña con cautela.

-Yo quiero que Ginny sea mi novia y dejarnos ya de líos, que llevo la mitad del verano rallado porque no sabía si se había cansado de mí o qué.

-Mi hermanita con novio…

-¡Dijiste que te parecía bien!

-Pero sigue siendo raro-Ron se encogió de hombros.

-Bueno, yo había pensado pedírselo en Hogwarts, no sé, quedar algún día por la tarde donde podamos estar solos sin que aparezca nadie de su familia ni Kreacher.

-Bueno, pero no deberías tardar demasiado Harry, podría preocuparse y empezar a darle vueltas a la cabeza...-Hermione parecía dubitativa.

-Pero para eso estás tú, que hablas con ella y puedes tranquilizarla.

-Yo no sé si quiero meterme en medio…

-Hermione, de verdad que es sólo porque, aunque no quiera ser prepotente, Ginny lleva mucho tiempo esperando el momento en el que empecemos a salir. Me da mucho miedo decepcionarla.

-Bueno…está bien.-Respondió la castaña.

-En el fondo eres un romántica Mione…

-Y tú en el fondo sigues siendo un perfecto alcornoque Ronald.

-Muchas gracias Hermione-Le sonrió Harry a su amiga, que chasqueó la lengua con disgusto.

-Chicos, acaban de llegar las cartas de Hogwarts-Les saludó Ginny entrando por la puerta con sus sobres en la mano.

-Ya era hora ¿no? Pensaba que se les había olvidado este año.

-Bueno, es que han tenido serios problemas para encontrar un profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, y no me extraña con el historial que llevan.-Comentó Fred.

-Uno muerto, otro loco, otro hombre lobo y el último se pasó todo el año metido en su baúl.-Enumeró Harry.-Es verdad que no parece un puesto muy apetecible.

-¿Qué te pasa Ron?-Preguntó George

Todos miraron hacia el señalado, que se había quedado completamente pálido mirando algo que había dentro de su sobre. Los gemelos se dirigieron hacia él, y al ver lo que contemplaba, pusieron una cara de profundo disgusto.

-El pequeño Ronnie prefecto-Dijo Fred mientras sacaba una insignia del sobre y se la pasaba a George.

-Está genial, siguiendo los pasos de los héroes de la familia.

-Por fin tendremos a alguien que nos tenga controlados.

-Mamá estará realmente emocionada…

-¡A mí también me han hecho prefecta!-Hermione saltaba emocionada.

-¡Muchas felicidades Hermione!-La señora Weasley entró en ese momento a la habitación-Estaba segura de que te lo darían. Ron, ¿qué tienes ahí…? ¿¡Te han nombrado a ti también prefecto!?

-Sí mamá…

-¡Qué orgullosa estoy de ti!¡Otro prefecto, como todos en la familia!

-¡Eh!

-Tu padre se alegrará muchísimo cuando se entere-Continuó haciendo caso omiso a la protesta de Fred.-Bueno, ¿y qué vas a querer que te compremos?

-¿Cómo que qué voy a querer?

-¡Una recompensa! A Percy le compramos la lechuza, pero tú ya tienes una…¿qué querrás?

Ron pareció pensativo por un momento.

-Mamá…¿podría tener una escoba? ¡No una muy cara!-Se apresuró a aclarar el chico.-Sólo es que me gustaría tener una propia…

-Bueno…claro que podremos. Será mejor que me vaya yendo si tengo que ir también a comprar una escoba, ya sabéis cómo se pone luego el Callejón..¡Oh Ronnie prefecto!-Dijo su madre mientras salía de la habitación seguida de los gemelos, que simulaban vomitar.

-Bueno, hermano-sonrió Ginny dirigiéndose hacia Ron y abrazándolo-me alegro mucho por ti. Seguro que lo harás genial, aunque como se te ocurra fastidiarme una sola vez usando tu cargo, no dudaré ni dos segundos en hechizarte.

-Muchas gracias-Respondió un sonrojado Ron ante tantas inesperadas muestras de afecto.

De repente, las tres personas que quedaban en la habitación cayeron en la cuenta de algo al mismo tiempo y dirigieron la mirada hacia la única persona que no había hablado desde que habían descubierto los nombramientos. Harry se dio cuenta y se apuró a corregir su error.

-Me alegro mucho Ron, estoy seguro de que lo vas a hacer genial.

-Yo estaba seguro de que Dumbledore te nombraría a ti…

-Tú eres mejor opción, yo doy muchos problemas.

-Quizás…-Se produjo un silencio incómodo que el propio Ron se encargó-Creo que mamá si podría pagar una Barredora…no son tan buenas como las Nimbus pero no están nada mal. Creo que iré a decírselo.

Cuando el pelirrojo abandonó la habitación se volvió a producir un silencio, pero fue roto por Harry, que se dio cuenta de que tampoco había felicitado a su amiga.

-Es alucinante Hermione, prefecta. Enhorabuena.-Él mismo notó que algo en la voz y en la sonrisa que le dedicó no era natural, y ella también debió notarlo porque, cuando le respondió, lo hizo con una sonrisa nerviosa.

-Muchas gracias Harry…Oye, ¿te importaría dejarme a Hedwig? Me gustaría contárselo a mis padres, les diré que es algo así como delegada del curso.

-Sí claro, puedes cogerla cuando quieras.

-Gracias, ¡me voy a preparar la carta!-Anunció desde la puerta mientras abandonaba la habitación de forma apresurada.

Una vez que Hermione hubo salido, Harry se dirigió a una silla y se sentó en ella con la cabeza entre las manos. No es que no le gustara ver felices y con reconocimientos a sus amigos, pero no le parecía justo que se les eligiera por delante de él. Le molestaba especialmente en el caso de Ron, a fin de cuentas no es que fuera mejor que él académicamente, y es cierto que habían compartido aventuras, pero en muchos momentos decisivos él se había encontrado solo, y sin embargo no había sido el elegido. Dumbledore debía haber visto algo que él no. Dumbledore, que se fue del juicio sin decirle nada y que parecía no tener intención de ponerse en contacto con él para nada.

Se sentía mal por albergar estos sentimientos hacia Ron, su mejor amigo, quien siempre había tenido que aguantar su fama y estar a un segundo lugar y nunca se lo había reprochado, aunque una vocecilla en su cabeza le recordó aquel período el año anterior en el que no le había dirigido la palabra después de salir campeón. De repente, otra voz le sacó de sus pensamientos, aunque esta vez no había venido de su cabeza.

-No pareces muy feliz.

Había estado tan ensimismado que no se había dado cuenta de que Ginny seguía en la habitación con él, y había tomado asiento a su lado.

-Es solo que estoy cansado.

Ginny resopló.

-No insultes a mi inteligencia Potter, es evidente que algo te molesta.

Harry dudó, no quería quedar como un prepotente delante de ella. La chica pareció leer su pensamiento y decidió dar el primer paso.

-No creo que seas mala persona por esperar ser nombrado prefecto en lugar de mi hermano.

-¿No?

-No-respondió ella con firmeza.-De hecho, si hubiéramos preguntado a 10 personas antes del nombramiento que respondieran sin pensar quién debía ser, seguramente todas te dirían a ti.

-¿Y por qué no me han elegido entonces?

-Pues no lo sé Harry, pero creo puede ser porque ya tienes muchas preocupaciones. Entre cuando la gente pensaba que eras el heredero de Slytherin, lo de ser campeón del colegio, los comentarios de El Profeta sobre ti…Igual piensa que es mejor que lleves un perfil bajo y tengas un año un poco más normal.

-Puede que lleves razón…

-Eso ni lo dudes.

-Pero aún me siento mal. Ron siempre ha tenido que soportar mi fama y que me lleve la atención todo el rato, y para una vez que me supera claramente en algo, cojo y me pongo celoso.

-Bueno Harry, tu siempre has tenido un poco complejo de héroe protector de todos, pero eso no significa necesariamente que tengas que ser santo. Eres humano y tienes sentimientos humanos, la envidia es uno de ellos, y no eres peor persona ni peor amigo por ello. Lo que diferencia a unos de otros es cómo actúan ante esto, y estoy seguro de que tú lo harás genial.

-Vaya, de psicóloga no tienes precio eh.-Le sonrió de medio lado Harry levantando por primera vez del todo la cabeza y mirándola a los ojos.

-¿De qué?

-Oye Harry ya tengo lista la…-Justo en ese momento, Hermione irrumpió en la habitación, dándose un puñetazo mental por haber interrumpido a la pareja de esa manera sin motivo.

Unas horas más tarde, los tres componentes del trío se encontraban reunidos de urgencia en la habitación de los chicos.

-Entonces, ¿mañana? ¿estás seguro?

-Claro. Es una gran oportunidad, vosotros vais a estar cumpliendo vuestras funciones de prefecto, al menos al principio del viaje, y Ginny y yo estaremos solos. ¿Para qué esperar más?

-La verdad es que es algo así como poético-Reflexionó Ron-Será un poco el comienzo del curso y el comienzo de vuestra relación…¿Por qué me miráis así?

Sus dos amigos rompieron en risas.

-Al final vas a ser un cursi Ron-Bromeó Hermione.

-Y tu diciendo que no tenía sentimientos…-Harry estaba a punto de caerse de la cama.

-Iros a la mierda. Y tú ríete menos, ahora soy prefecto, como vea algo que no me guste cuando llegue al vagón le redacto una incidencia a Mcgonagall antes de que dé el discurso el Sombrero.

-En realidad creo que hay un vacío legal en las cosas que pasan en el tren, porque no ha empezado el curso.-Reflexionó Hermione

-De hecho, no nos quitaron puntos por lo del coche volador por eso, si no recuerdo.

-Bueno pues te doy un puñetazo y ya, tú no te preocupes.

Harry se dirigió directamente a Hermione.

-¿Me daréis algo de tiempo?

-Claro, aunque no creo que sea necesario. Por alguna cosilla que me comentó Percy, creo que en el trayecto los prefectos solemos estar bastante ocupados.

-Bueno y…¿tienes pensado ya que le vas a decir?

-A ver, tampoco es bueno que lo tenga pensado al dedillo y lo diga como si se lo hubiera aprendido de memoria…-Intervino Hermione.

-La verdad es que no le he dado muchas vueltas-reflexionó un pensativo Harry.-No es que se me den muy bien las palabras, la verdad.

-Bueno, no lo planees. Ni que nuestros planes salieran bien.

-Los que hago yo funcionan-Contradijo Hermione al pelirrojo.

-Mentira.-Le respondió este.

Harry decidió abstenerse de la discusión y dejarles pelear a gusto, total, tenía cosas bastantes más importantes en las que reflexionar.

Los cinco estudiantes que regresaban a la escuela observaron como las figuras de sus acompañantes se hacían más pequeñas a medida que el tren se alejaba.

-Sirius no debería haber venido.

-Si no lo decías reventabas.-Respondió Ron a la castaña.

-Es la verdad. Vamos hacia la reunión de prefectos.

-El pobre llevaba meses sin salir de casa…-La discusión continuó mientras ambos se alejaban por el pasillo del tren.

-Lo cierto es que Hermione se parece mucho a nuestra madre.-Comentó Fred.

-Sí, se van a llevar genial cuando sean suegra y nuera-Apostilló George.

-Bueno, nos vamos a hablar de negocios con Lee.

-Portaos bien no-prefectos.

-¡Especialmente tú Potter!

Harry se sonrojó un poco, pero le hizo un ademán a Ginny para que avanzara y buscaran su propio compartimento.

-Podríamos sentarnos en ese, sólo está Luna Lovegood…

Las alarmas de Harry se encendieron, le había costado demasiado reunir el valor suficiente para pedirle salir a Ginny como para retrasarlo para pasar el viaje sentado al lado de una chica que enterrada tras una revista al revés.

-¿Por qué no vamos mejor al de al lado? Está vacío.

Ginny se sonrojó levemente, por una vez era él el que tomaba la iniciativa.

-Me parece bien también.

Entraron al compartimento y acomodaron sus cosas, tras lo que se sentaron uno frente al otro en el compartimento. La tensión entre ellos se podía palpar mientras ambos estaban sumidos en sus pensamientos; Harry intentaba ordenar las palabras que quería decir y Ginny le observaba de reojo mientras contemplaba el paisaje, inquieta.

-Ginny…

-¿Si?

-Verás, llevo un tiempo pensando cómo decirte lo que quiero, pero hablar no es lo mío y me preocupa no hacerlo bien…

-Bueno, no te preocupes. Estoy seguro de que te entenderé-Le sonrió ella nerviosa.

-Bueno pues…

Fue interrumpido por la puerta del compartimento, abierta por una chica de rasgos asiáticos.

-Hola, ¿qué tal el verano?

-Pues bien, normalito…

-Bien.-Respondió secamente Ginny alzando una ceja ante la respuesta del chico.

-Oye, ¿te importaría que habláramos un momento?-Preguntó, dirigiéndose esta vez hacia Harry.

-Bueno, es que…

-Es sobre Cedric-dijo con una voz que parecía cerca de quebrarse-y lo que pasó aquel día…

La mirada de Harry voló un par de veces entre las dos chicas, como si no supiera muy donde estaba hasta que Ginny asintió imperceptiblemente con la cabeza.

-Vale…supongo que si hay alguien que tiene derecho a preguntar sobre el tema eres tú. Está bien siéntate.

La mirada de Cho se dirigió hacia Ginny mientras se sentaba al lado de Harry en el banco, ante lo que la chica se levantó con hastío.

-Esperaré en el compartimento de al lado con Luna.-Dijo mientras cerraba la puerta con un poco más de fuerza de la habitual.

-Bueno y… ¿qué quieres saber?

-¿Có…cómo murió Cedric?

-Bueno, como dijo Dumbledore al final del curso, Cedric murió por orden de Voldemort, a manos de uno de sus Mortífagos.

-¿Pu-pudo luchar?-Las lágrimas resbalaban sin cesar por su cara

-Nadie hubiera tenido ninguna oportunidad, era un gran mago pero…ante eso no había nada que hacer.

-Y dijo algo de mí antes de…

-Fue todo demasiado rápido…no tuvo tiempo de dirigirse a nadie la verdad.

Cho bajó la cabeza, derrotada, y Harry pensó que la conversación había finalizado, mientras se sentía invadido por una gran impotencia, realmente quería ayudarla. Sin embargo, la chica respiró hondo y, aún con la cara empapada, levantó la mirada hacia Harry de nuevo.

-Y tú, ¿cómo escapaste?

Por un momento, Harry pensó en compartir con ella todo lo que ocurrió aquella noche, desde el regreso de Voldemort hasta los espíritus de los asesinados saliendo de la varita, pero decidió que era mejor dar una versión menos detallada. Era algo de lo que prefería no hablar mucho, y la conversación ya le ponía incómodo de por sí, y no sabía cuánto ayudaría a la reputación de su ya cuestionada cordura el hecho de que fuera diciendo por ahí que hablaba con espíritus de gente muerta.

-Voldemort intentó matarme él mismo después del ritual mediante el que regresó. Conseguí correr y esconderme el tiempo suficiente para alcanzar el traslador de vuelta al colegio.

Cho hipó un poco más fuerte.

-¿Él estaba intentando matarte y aún así pudiste coger el cuerpo?

Harry se encogió de hombros.

-Sí bueno, sus padres merecían poder enterrar a su hijo.

No fue capaz de procesar lo que pasaba hasta que ya había pasado. Cuando vio a Cho acercarse hacia él pensó que le iba a abrazar, y avanzó como acto reflejo; no fue hasta que vio su boca acercarse a la suya que se dio cuenta de lo que realmente pasaba.

Harry sintió como los labios de Cho se pegaban a los suyos sin que él hiciera nada por corresponderlo, sin cambiar si quiera mínimamente su posición, pero sin los reflejos suficientes para procesar que debía apartarse de ese beso.

Todo volvió a la realidad cuando escuchó un golpe y vio una cabellera pelirroja que desaparecía a través de la cristalera de la puerta. Casi pudo saborear dentro de su celebro la palabra ''MIERDA''.

Salió corriendo del vagón y fue hacia el de al lado, pero era tarde, Ginny lo había cerrado con magia y acto seguido se había sentado y ocultado tras la revista de Luna quien, junto con Neville, en ese momento miraban a Harry un tanto desconcertados. Se quedó mirando la portada de ''El Quisquilloso'' mientras todos sus planes saltaban en pedazos.

Un rato más tarde, comía amargamente una rana de chocolate junto a Ron y Hermione, que acababan de oír lo sucedido.

-Yo te creo Harry, te conozco y sé que no harías algo así a propósito.

La mirada del chico se posó en ese momento en Ron, que mordisqueaba una gragea.

-Pues yo también…no me hace gracia que mi hermana llore por tu culpa pero, sinceramente, llevas todo el verano dándole vueltas a lo tuyo con ella, no tendría mucho sentido que te besaras con otra a la primera de cambio.

-¡Pues explicárselo a ella! A mí no me quiere escuchar.

-Tienes que entenderla Harry-Hermione intentó reconfortar a su amigo.-Fuiste al Baile con ella porque Cho te dijo que no, el año pasado estabas colgado por ella y pasabas de Ginny, es más mayor…básicamente alimenta todas las inseguridades que pueda tener Ginny.

-Tengo que encontrar la manera de recuperarla. Cuando lleguemos tendrá que salir y pasar por delante de nuestra puerta para abandonar el tren, puede que ahí…

Pero, al llegar a la estación, Ginny pasó como un huracán y Harry no tuvo la oportunidad de dirigirle ni tan siquiera una palabra. Más tarde, ya en el Gran Comedor, la pelirroja se sentó en la esquina más alejada a ellos que pudo junto con su amiga Demelza y Harry se pasó toda la cena mirándola de reojo con una expresión de amargura.

-Me parece increíble.-Murmuró Hermione enfadada.

-¿El qué?-Preguntó un Ron desconcertado.-Vaya rollo nos ha contado.

-Pues que el Ministerio esté intentando inmiscuirse en Hogwarts.

-¿Eso ha dicho?

-Entre líneas…¿Harry me estás escuchando?

-Sí…que el Ministerio quiere meter líneas en Hogwarts y eso…

Hermione suspiró.

-Hablaré con ella, estoy seguro de que se le pasará cuando el tema se enfríe un poco, pero intenta dejar de parecer un alma en pena.

-Tiene los ojos como si hubiera llorado…

Hermione suspiró, dando por imposible recuperar a su amigo.

-Pues intenta que Fred y George no se enteren de que ha llorado por ti-Comentó Ron-Eres como un hermano para ello y eso te librará de represalias realmente serias, pero yo no descartaría que prueben algún Surtido-Saltaclases contigo, las consecuencias pueden ser desagradables…

-Anda-cortó Hermione levantándose de la mesa-vamos a guiar a los de primero para llegar a las situaciones antes de que lo deprimas más. Y tú tranquilo, luego hablo con ella.

Pero el ánimo de Harry no mejoró, unas horas después seguía igual de deprimido sentado en un sillón de la Sala Común. No sólo Ginny no se había dignado a hablarle (se había encerrado en su habitación nada más llegar) sino que Seamus había decidido que era un gran momento para cabrearse porque su madre lo consideraba un mentiroso.

-Harry, no puedes seguir así, hay que hacer algo-Ron se sentó en el sillón que se encontraba a su lado.

-¿Pero qué puedo hacer? No me hace ni caso y yo ahí no puedo subir.

-Bueno, yo tengo una idea. Pero te aviso de que es tremendamente arriesgada.

-Cuéntame.

Un rato después, Hermione se encontraba en la habitación de Ginny sentada en su cama con ella y Demelza mientras Mary, su otra compañera en la habitación de cuarto, deshacía el baúl.

-Yo no creo que Harry hiciera eso, no tiene ningún sentido.-Declaró Demelza.

-¿Ves?

-Pero el caso es que lo ha hecho.-Afirmó Ginny tozuda.

-Pero tú misma dices que vistes que fue ella la que se acercó, y después Harry salió corriendo detrás de ti.

-¿Pero y si yo no hubiera estado allí? ¿Y por qué tuvo que quedarse a solas con ella?

-Era la novia de Cedric, es comprensible que Harry pensara que le debía explicaciones.

Ginny suspiró.

-No sé, puede que esté siendo irracional, pero es que siento que se han hecho realidad todas mis peores pesadillas.

-Bueno, es comprensible.

-¿Y qué hace Harry ahora?-Inquirió Demelza a Hermione.

-Pues eso es lo peor, que Harry y Ron se han puesto a buscar soluciones por su cuenta.

-¿Y qué van a hacer?-Ginny levantó la cabeza.

-Pues no me lo han querido decir, asique imagino que algo tremendamente ilegal. Yo sólo sé que han estado cuchicheando y han subido a la habitación. He subido yo, no me han dicho nada, le he dicho a Ron que ahora era prefecto y no podía hacer ciertas cosas y me he ido. Al rato, ha bajado Ron ''solo'', ha ido a la entrada de la Sala Común y ha vuelto.

Demelza parecía desconcertada, pero Ginny estaba entendiendo lo que había pasado.

-Pero, ¿adónde…

-¿Ginny?-Mary parecía un poco impresionada.-Creo que te buscan.

Harry Potter estaba montado en su Saeta de Fuego al otro lado de la ventana.

Después de abrirle la ventana y que entrara en la habitación, Ginny empezó a hablar.

-Harry, ¿qué…

-Espera-la cortó él.-Mira, entiendo que no me creas porque tienes muy buenos motivos para ello, por eso te traigo pruebas de que lo que digo es verdad.

-¿Qué pruebas Harry?-Preguntó Hermione desconfiada.

El chico sacó una botellita del bolsillo de su túnica.

-Esto es verisaterum, podré beber un poco y me preguntas lo que quieras hasta que te convenzas de que yo no quería besar a Cho.

-Hemos estudiado el verisaterum en pociones, y la verdad es que eso lo parece…pero ¿de dónde lo has sacado?-Intervino Demelza.

-Del despacho de Snape, el año pasado echándome la bronca en clase me dijo que tenía y…

-¿¡Pero se os ha ido la cabeza!? ¿Cómo se te ocurre meterte en el despacho de Snape a escondidas? Si te llegan a pillar…

-¿Podríais dejarnos solos un momento?-Cortó Ginny la bronca de Hermione con voz serena.

-No pensarás dejarle que beba…

-Hermione, por favor. Un minuto-Le pidió la pelirroja a su amiga mirándole a los ojos.

Las tres chicas abandonaron la habitación, dejando solos a Harry y a Ginny.

-Entonces…

-No quiero que te bebas eso Harry, me vale con tu palabra-Sonrió acercándose a él.-Bueno, tu palabra y con haberte jugado la expulsión después de todo el drama del juicio sólo porque me he enfadado contigo.

-¿Entonces me perdonas?

Ginny redujo las distancias que había entre los dos y le besó.

-Sí.

-¿Y te gustaría ser mi-mi novia?-Le temblaba un poco la voz.

-Me encantaría.-La pelirroja amplió más su sonrisa.-Pero no te acomodes que tienes cosas que hacer.

-¿El qué?

-Pues tienes que ir al despacho de Snape, dejar eso y subir rápido porque te voy a estar esperando en nuestro sofá de la Sala Común.

La cara de Harry se iluminó.

-De acuerdo.-Respondió dirigiéndose a la puerta.

-Ah, y una cosa más.

-¿Si?-Contestó Harry desde la puerta.

-Como se te ocurra volver a poner en duda tu continuidad en este centro en las próximas dos semanas te las tendrás que ver conmigo, Potter. Ten cuidado.

-¿Sólo dos semanas?

Ginny se encogió de hombros.

-Hay que ser realistas.

Bueno, este es uno de los capítulos más largos que he escrito y posiblemente de los que menos me ha costado escribir. Prometí actualizaciones más rápidas y de momento estoy cumpliendo (creo que al menos hasta finales de enero será fácil, porque tendré que pasar más tiempo en el escritorio que en ningún otro lugar.)

Espero que os guste y que me dejéis comentarios (os los agradezco muchísimo, cuando hay pocos tengo la impresión de que no ha gustado mucho) Un abrazo y espero estar de vuelta pronto!