Disclaimer: Los personajes que son y serán mencionados en esta historia son pertenencia del autor del manga "Shingeki no kyojin". Basado en la obra "Romeo y Julieta" escrita por William Shakespeare.
Notas: Debo confesar que tenía planeado dejar el mundo de la escritura, pero gracias al gran apoyo que recibí me decidí por crear ésta historia, aunque no puedo asegurar que me quedare escribiendo porque no lo creo. También quisiera avisar que esta historia NO terminara igual que en el libro de Romeo y Julieta, este será diferente. Así que no se me espanten.
Creo que por ahora es todo, gracias por su cariño, ese que no solo lo he recibido con mis historias si no también con mis dibujos. Mil millones de gracias.
Primer capítulo dedicado a mi madre, quien aún con todos sus problemas siempre está ahí para escuchar mis locuras. Te amo.
Advertencias: Mucho uso del OoC, así a lo animal. Mucho fluff y cosas cursis, Eren y Levi muy enamorados. En ésta historia hay insinuación de Mpreg.
Ereri, Eren seme.
Ahora si, les dejo leer.
Todas las historias hermosas comienzan similares, todas las historias se pueden creer depende de quien la cuente.
En la bella Shiganshina, dos familias se odian a muerte. Guerra y pena desborda entre ellas, los hijos pagan los pecados de los padres y aquellos corazones que estaban destinados a encontrarse pronto estaban por saberlo. Uno de ellos es quien presento a continuación:
El castaño de precioso orbes verdes observaba el hermoso brillo de la gran esfera blanca, esa que se mantenía en el cielo deseosa de ver las tragedias del mundo, aquella que ese mismo mundo se encargó de llamar Luna. Al verla, su mente solo podía pensar en dos cosas: Lo hermosa que la Luna era y en su amor.
¿Será que su amada estaría viendo la misma luna llena? ¿Sería que ella también pensaría en él tanto como él en ella? Su corazón dolía de pensar que no fuera así, prefirió imaginar que ella al igual que él tocaba el cielo solo con imaginarle a su lado.
—Eren, —llamó una dulce voz detrás de él, que por supuesto reconoció de inmediato— Has observado a la luna al igual que un león a su presa. Con ojos tristes como gato pero con un hermoso carmín adornando tus mejillas. ¿Puedo preguntar qué es lo que te tiene tan perdido?
—No es un que, más bien es un quien, amigo mío. Estás en lo correcto, mis ojos lloran por su lejanía pero mis mejillas son las culpables de delatar el amor que por ella siento. —respondió Eren, sin perder la imagen de la mujer dueña de sus suspiros.
—Si tanto amor juras hacia esa mujer deberías de confesar lo que tu corazón siente, a no ser que prefieras morir solitario y lleno de amor.
— ¿Morir de amor? No seas absurdo compañero, eso solo ocurre en tus viejos libros. —Se mofo el castaño. Su amigo torció los labios y suspiró.— Claro que confesaré mi amor por esa bella doncella, pero si soy rechazado no podría más que continuar.
Armin, el rubio amigo de Eren no dijo más, pues sus palabras quedaron atascadas cuando la voz de su amigo Jean invadió la tranquila atmósfera.
—Hermoso Eren, ¿Y es que acaso nosotros tus amigos no podemos saber de qué mujer hablas? —dijo abrazándoles a ambos y soltando una fuerte risa. Antes de que el mencionado pudiera pronunciar ruido alguno, Jean continúo:— ¡No! No me digas, ¿Será acaso que es una de las mujeres mas bellas de por aquí? ¿Aquella de nombre Historia?
—Te equivocas amigo, no es una de las más bellas; Es la más bella, no puede haber humano más precioso que ella.
—El amor te ha hecho perder aún más los estribos.
—Se mofan del amor aquellos que nunca lo han sentido.
— ¿Mofarme de tu amor? Ni hablar, Eren. Me agrada hacerlo de los Ackerman, pero jamás de tu inocente sentir —palmeó amistosamente la espalda de su amigo y ambos sonrieron alegres—. Hablando de sucios Ackerman, por cierto, planearon una fiesta gracias a que su único hermoso hijo se a comprometido de un hombre de dinero. Dicha fiesta a la que la chica que te hace delirar fue invitada, así que iremos a que declares tu eterno amor.
Eren le miró con asombro, esa noche era perfecta para declarar el amor secreto que por tantos años ocultó. Armin, por supuesto estaba temeroso. Ninguno de los tres era bien recibido entre las paredes de los Ackerman, su llegada provocaría (de nuevo) una pelea entre ambas familias. A Armin no le agradaba para nada esa rivalidad, él pensaba que lo mejor para ese tipo de enfrentamientos era el diálogo.
— ¿Y estamos invitados? —preguntó el rubio.
—Por supuesto que no mi buen amigo, disfrazados iremos. Oye, Eren ¿Y si conocieras a alguien tan hermosa como Historia? ¿Dejarías ese amor cruel que cada noche te atormenta?
—Por supuesto que no, eso jamás.
Y equivocado estaba, pues en casa de los enemigos yacía el amor más precioso; el único hijo de la familia Ackerman, observando con cariño la preciosa Luna. Muchos la comparaban con la tés blanca del joven, pues al igual que la luna, Levi era considerado hermoso por aquellos que lo miraban. Una bendición a los ojos, pero esa luna estaba destinada a casarse con alguien que no amaba.
—Dime Hange, ¿De verdad que debo casarme con ese hombre? ¿Es que acaso las buenas almas se han olvidado de lo que es amar? —preguntó a su fiel compañera, quien desde niño le cuido como un hijo y ahora sufría en silencio al ver que ese precioso niño que jugaba entre sus sabanas recién lavadas ahora estaba convertido en un apuesto hombre, listo estaba para formar una familia.
—Mi querido Levi, el amor no es para el matrimonio. Debes casarte con alguien que sea de buena familia. ¡Y que gran hombre tus padres escogieron para tu esposo! El señor Erwin es perfecto, piénsalo bien y no hagas esa cara, que así como tu belleza el amor no es eterno.
—Yo nunca supe lo que fue amar, ¿Casarme? ¡Qué idea! Acaso no se dan cuenta que aún soy joven.
— ¿Joven? Oh, pequeño Levi. A tu edad yo ya gozaba con mi esposo, que en manos de Dios esté.
— ¿Es así? ¿Y acaso tú le amabas?
— ¡Basta de preguntas, debemos de apurar nuestro andar! ¡Tus padres se pondrán furiosos si no estás listo!
Hermosas flores decoraban el gran salón de los Ackerman. Preciosas las ropas de los invitados, deliciosa comida abundaba y la música que alegraba cada esquina del lugar. Todos esperaban ansiosos por ver al precioso chico que estaba listo para casarse, sin embargo, en uno de los banquetes, muy cerca de la familia Reiss se encontraban los buenos amigos Jaeger. Disfrutando del exquisito vino y mofándose de los atuendos de aquellos que enemigos eran.
— ¿Es que no has visto lo horrendos pantalones que el hombre Pixis porta? ¡Que espanto! ¿Cómo es que no le han condenado a muerte? —se burló Jean.
—Debe ser porque es un hombre rico y de un corazón increíble. Unos pantalones no son los encargados de decidir su muerte, ese Dios será.
— ¡Basta! ¿Cómo es que unos horribles pantalones pueden hacerles apartar la vista de tan semejante belleza? -el castaño llevaba algún tiempo en una guerra interminable de miradas coquetas con la joven chica rubia. Ambos amigos se miraron hastiados.
—Es tu amor, amigo. Pecador seria si observo con tus ojos a aquella mujer.
—Mi amigo, si continúan solo con miradas amorosas ella no pasara de ser solo un simple sueño. —Ahora fue Jean el que fue interrumpido, pues la música aumentó su volúmen para llamar la atención de los invitados.
Levi hacia acto de presencia, siendo aludido por su vestimenta y su precioso rostro, que aún cubierto con una mascara, se podía ver a grandes distancias. Eren le observó, y casi pudo ver una luz preciosa detrás de aquél ser. Igual que la luz de la bella Luna.
—Que persona tan inusual, hermoso ojos grises y una piel de porcelana. Esa belleza parece mofarse de todo ser que existe. Es Dios testigo de esta fuerte atracción al igual que mi corazón. —se dijo para si mismo el castaño, mientras que a lo lejos observaba la gran belleza que con gran delicadeza y elegancia bajaba las escaleras.
Verde y gris se encontraron. Parecían bailando desde la distancia, Levi dudó sobre quién era aquél jóven apuesto que le miraba con asombro. Jamás le había visto, sus padres no hablaron de él pero poco importó. Perdido se sentía entre el verde bosque de sus ojos y el castaño no estaba mejor. Le vió sonreír, allí supo que las perlas más preciosas no se encontraban en el mar sino en la preciosa sonrisa del joven desconocido, que aunque apenas habían rozado miradas había caído ante él.
—Hey, Levi. -El momento arruinado fue, pues la gran mano de Erwin Schmidt se entrometió entre el castaño y él- ¿Me concedería ésta primera pieza de su noche?
Levi acepto, llevando su mano hacia la del apuesto hombre rubio y Eren sintió su pecho arder, celoso del toque de aquella mano.
—Por favor, caballero. No tome esa mano, alejela y use la suya para pedir a Dios. —Eren no podía apartar la mirada de tan precioso ser, observando con detalle como su cabello era negro como la noche, sus ojos grises como la plata y su rostro, perfectamente precioso, era digno de ser mostrado al mundo. Dichosos aquellos que cada mañana podrían admirar con orgullo aquél rostro.
— ¡Eren! —llamó Armin, sacándolo de aquella hermosa ilusión.— ¿Acaso no irás a acortejar a tu amor? Allí está ella esperando por tu confesión.
Eren volteó a ver a quien antes era la dueña de sus sueños preciosos y se dió cuenta que ya no lo era más. Su rostro ya no era el más hermoso, ni el más perfecto, ahora era el desconocido quien ocupaba ese lugar.
—Debo decir querido amigo, que ya no he de amarla más.
— ¿Es que ya no es tu amor?
— ¿Acaso yo conocía el amor?
Armin le observó extrañado por su repentino cambio de opinión, pero dejó pasarlo. Sabía que ese antigüo amor no era bueno para él, pero como buen amigo, no quiso entrometerse de mas. Eren no quiso charlar más y fue directo hacia la persona que lo estaba haciendo perder la cordura.
Levi bailaba muy concentrado, observando los pies de Erwin para no pisarlos, cuando de repente, éstos fueron cambiados por los pies de otra persona. Levi alzó la mirada para encontrarse de nuevo con unos preciosos ojos verdes y una mano extendiéndose hacia el, deseosa de un roce.
— ¡Disculpe, señor! —se quejó Erwin, al ver que su baile había sido interrumpido.
— Lo lamento buen hombre, hay un asunto que debe ser resuelto con rapidez. —se excusó Eren. Erwin resignado se dió la vuelta y se alejó.
— ¿Un asunto? ¿Acaso tan importante es aquello que osa interrumpir una danza? —preguntó Levi, aceptando la mano de Eren.
—Por supuesto, el amor es lo que a mis ojos ciega. —lentamente sus pies se movieron, comenzando el tan ansioso baile.
— ¿Acaso usted ha dicho amor? ¿A mi que no me has escuchado recitar ni cuarenta palabras?
—Aturdido por tu belleza me has dejado, mi mano ahora, es bendecida por tu toque. Mis pies bailan contentos y mis labios pecadores ansian la visita al cielo de tus labios.
—El cielo no acepta pecadores, caballero. Solo buenas almas son capaces de conocerle.
—Pecador y rebelde soy, solo necesito un roce de ti para purgar todo pecado existente en mi.
El más bajo quien ha quedado asombrado toma del brazo a Eren, quien acepta ser arrastrado a un lugar apartado del resto. Dónde nadie pueda verles o escucharles.
—Que rebelde caballero pero más rebelde seré yo por aceptar tal propuesta.
Eren sonríe ansioso. Toma la máscara entre sus dedos y la retira con lentitud, Levi ahora es quien es sorprendido. Apuesto rostro se encontraba debajo de esa máscara; nariz delgada, labios gruesos y ojos grandes que le observaban con deseo.
—Me disculpo por mi atrevimiento, pero éste pecador necesita ver con detalle el rostro que lo a hecho enloquecer. —el castaño toma la máscara ajena y la aleja del precioso rostro. No se había equivocado, ese era el rostro más hermoso que sus mortales ojos habían observado.— Si es necesario orarle a tu belleza lo haré una y otra vez, para pedirle poder verla todos los días hasta que el último latido de mi corazón se haga presente.
—Oh pecador, no tienes que pedir más. Que con un beso tuyo podrías cumplir cualquier plegaria a ésta belleza que ansia verte también.
— ¿Con un beso? Que plegaria tan deliciosa. —no pudo aguantar más, pues sus labios fueron con rapidez a tocar los labios del más bajo, quién con gusto le recibió. Estaba tocando el cielo solo con ese roce; que suaves aquellos labios que le besaban con torpeza, ojalá jamás pudieran separarles.
Con lentitud y con dolor se alejaron, observándose el uno al otro como si fueran un precioso poema.
—Ahora entiendo porque es usted pecador, usted besa con maestría. ¿Cuántas personas tuvo que besar para hacerlo con exquisitez? —preguntó el pelinegro.
—Eso no importa. Ahora no lo recuerdo, me has borrado a esas personas solo con un roce de tus labios. Deliciosos y jugosos.
— ¡Levi! —se escuchó detrás de ellos haciéndolos sobresaltar. Se trataba de Hange, la Nana de Levi. Quien observaba con asombro la romántica escena— Tu madre te busca para hablar contigo.
Levi asintió y con una mirada que decía en silencio un "Te veré luego" tomó su máscara y se fue del lugar. Dejando solos a un Eren perdido entre las hermosas nubes del amor y a una Hange emocionada que observaba con orgullo al amor de su pequeño.
— ¿Quién es acaso la progenitora de tan precioso ser? —preguntó Eren a Hange.
—Es la lady de ésta casa: la señora Kuchell Ackerman. Debo decir, que aquél que se enamore de Levi será muy bendecido.
—Dios mío, le debo mi vida a mi enemigo...
Hange salió sin decir más y fue directo a Levi, quién le miraba con mucha emoción.
—Oh Hange, ¿Quién es ese chico que ahora mismo cruza las puertas de esta casa y que se a clavado con fuerza en mi corazón? -Preguntó Levi.
Hange lo sabía, sabía quién era ese chico pues lo había visto tantas veces en las peleas de los Jaeger y los Ackerman que quedó impregnado en su memoria.
—Lamento ser yo quien te de estas noticias, pero aquél hombre es Eren Jaeger. Hijo de tus enemigos.
— ¿Qué? ¿Mi amor a nacido de mi odio? Tan pronto te amo pero tan tarde te conozco, Eren.
Y así es como ambos corazones estaban destinados a amarse. ¿Que puede hacer el odio cuando el amor se interpone?
Continuara...
