Odin y su esposa Frigg estaban en el gran salón comiendo con el resto de los dioses el ambiente estaba animado Thor hacía un concurso de beber y Loki sus travesuras entreteniendo a los espectadores.

Pero la diversión no duro mucho cuando un mensajero llegó sin aliento y por su cara no eran buenas noticias.

—¡El Olimpo ha caido! ¡Zeus y casi todos los dioses del panteón griego han sido asesinados!—

Odin se levantó de su trono de un brinco su único ojo abierto incrédulo a su lado Frigg se llevaba las manos a la boca ocultando el gemido de horror y lamento, ella y la reina Hera eran muy buenas amigas.

—¿Cómo que asesinados? ¡Rápido explícate!—

El mensajero fue a contestar cuando fue interrumpido por otra nueva llegada, una mujer envuelta en ropas oscuras y cabello negro irrumpió pero Odín y los demás la identificaron enseguida era Hécate la diosa griega de la magia.

—Me temo que Zeus y los otros dioses se buscaron ellos mismos su propia perdición al igual que su padre Cronos y Urano, Zeus acabó teniendo su caida debido a su paranoia, arrogancia y evitar por todos los medios evitar la profecía que vaticinaba su terrible destino y el de los otros dioses—

Odin miro a Hécate pensativo cierto que el dios del rayo siempre había sido condescendiente y ansioso de poder además de paranoico con su trono pero nunca le informaron de esta profecía.

—¿Estas diciendo que ellos tuvieron su propio Ragnarok?—ante el asentimiento de la diosa continuó—Ya veo, Zeus no quería que usaran esto en su contra y de los demás dioses y lo mantuvo en secreto—

Hecate asintió viendo lo sagaz que era el dios Aesir, Zeus hizo jurar a los oráculos que jamás lo dirían, excepto por los Olímpicos nadie lo sabía incluso Apolo fue tan lejos como para asesinar al oráculo que formulo la profecía para no arriesgarse a que nadie lo supiera. incluso los Olímpicos juraron por el Estigia.

—A excepción de los Olímpicos nadie sabía de esta profecía, pensaban que si lo enterraban no se cumpliría y los oráculos tampoco podían decir nada, bueno hubo un Olímpico que se quedó fuera de esto y no sabía nada de la profecía—

—¿Así quién?—Frey el dios Vanir miro a la deidad extranjera.

—Hefesto el dios herrero—

Ante la mención del dios lisiado Frigg resopló y se echó atas en su trono despectivamente, recordaba vagamente como su amiga Hera se lamentaba de su destino al tener al engrendro como hijo.

¿¡Por qué el destino me ha castigado de ese modo!? Humillandome con un hijo así.

Frigg había intentado consolar a la diosa destrozada, ya era bastante malo que fuera humillada por su esposo pero que encima fuera maldecida con un dios cojo y feo era demasiado. A Frigg a diferencia de su contraparte griego no le importaba en absoluto si su esposo era infiel, ella era una diosa de la maternidad y el matrimonio pero no de la fidelidad en sí. Mientras los hijos de Odín le mostraran el debido respeto a ella y sus hijos lo aceptaba pero sabía que no podía ser así con todos.

Hera en más de una ocasión había intentado deshacerse de los bastardos de su esposo con toda su crueldad, pero en más de una ocasión chocaba con su furioso marido que no lo consentiría pero que encima tubiera un hijo cojo que la pusiera en ridículo a Frigg no le extrañaba que lo arrojara desde el monte Olimpo.

Pero nunca imaginó que ese niño feo volvería con venganza y humillándola con un trono donde quedó pegada y no salió hasta que no tubo más remedio que reconocerlo y darle un trono entre los Olímpicos.

Pero ahora la diosa lo veía todos los días su mayor verguenza y Frigg se compadecía de su amiga y en su corazón se llenó de odio y desprecio hacía el herrero lisiado. Por lo que lo maldijo con un matrimonio miserable cuando Hera se enteró de lo que hizo la reina de Asgar y en lugar de enfurecerse se le iluminaron los ojos y la abrazó.

El herrero aunque era olímpico nunca fue aceptado entre ellos ni en el Olimpo de echo era una burla, un bufón no era extraño que lo dejaran fuera de esto como en muchas cosas.

Hécate que pareció adivinar los pensamientos tóxicos y despectivos de Frigg le sonrió con burla, cosa que no sentó bien a la deidad nórdica.

—Mi reina Frigg no debería pensar de ese modo tan arrogante y con prejuicios, precisamente fue eso lo que llevó a Hera y al resto de los dioses a su terrible destino—sus manos se iluminaronLo mejor es que os lo muestre—

Los dioses nordicos fueron transportados a su alrededor todo era azul brillante y cuando se aclaró vieron que estaban en el monte Olimpo pero no en la actualidad era como un recuerdo rebobinado.

Vieron el anteriormente monte Olimpo echo ruinas a su alrededor las estatuas destrozadas y templos y residencias de los disoes destruidas, ya no quedaba nada. Todos los dioses tanto Aesir como Vanir estaban horrorizados por este enfermizo paisaje incluso Loki estaba conmocionado.

¿Así es como acabarían cuando terminara el Ragnarok? siempre lo habían esperado con espectación y temor pero siempre lo veían algo lejano ahora la realidad los golpeaba fuertemente al ver la desaparición del panteón griego.

—Nos dijiste que la destrucción del panteón se debió a su culpa—dijo Loki.

—En efecto quien orquestó y los destruyó fue Telios el amado hijo de Zeus y Hera y preferido de ésta—