Esta historia volvió a ser ¿corregida? ¿Beteada? ¿Revisada? Pongamos que revisada, por mi estimade BocaDeSerpiente. Gracias por darte el tiempo para leer esta historia y verificar que esto tuviera sentido y no fuera a ofender a alguien de una forma o otra, y así evitar mal entendidos.

Sin más que decir, pueden empezar su lectura.

* * *

Harry no ha dejado de morderse las uñas desde que se levantó esa mañana para prepararse para la escuela. Un mal hábito que tenia desde niño y que repetía cada vez que estaba nervioso. Su madre debía haber visto lo mal que se encontraba porque no le dijo nada cuando lo vio hacerlo durante el desayuno y se conformo en animarlo y decirle que todo saldría bien, aunque odiara esa manía suya.

Al paso que iba seguramente llegaría a la cutícula, pero es que no podía parar y no quería comenzar a mover la pierna porque sabia lo irritante que eso podía ser para algunas personas. En lo personal le molestaba y sabia muy bien que a su novio también. Aunque tampoco es como que le gustara que se mordisqueara las uñas, más debía disculparlo porque era la única forma que encontraba para canalizar su nervios, o mejor dicho, miedo.

La sensación era algo muy parecido a cuando fue por primera vez al jardín de niños, solo que mil veces peor y que ahora su madre no estaba ahí para consolarlo y la profesora no se mostrará amable con él. Estaba muy lejos de mostrarle algo más que repelús una vez lo viera salir del coche de su novio.

Sabia que tal vez era un poco egoísta al pensar que lo suyo era más importante que nada y que moriría antes de ingresar, pues Draco se encontraba en una situación similar o aun mil veces peor que él, pero estaba cegado del miedo. Además no es que hiciera menos la situación del rubio, sabía lo difícil que lo estaba pasando desde que se ánimo a decirle a sus padres lo que pasaba, y le agradecía infinitamente seguir a su lado a pesar de todo. No podía creer que le hubiera tocado un novio mejor que él.

El día de hoy daría un gran paso en su vida y tal vez todo cambiaría desde ese punto. La gente comenzaría a verlo distinto, tal vez algunas personas se alejarían y por fin seria libre de alguna manera. Seria quien era en verdad y dejaría de lado la máscara o mejor dicho el disfraz que llevaba cargando por años. Era como quitarse un gran peso de los hombros, pero también como si algo nuevo se instalara dentro suyo. Sabía muy bien lo que era; miedo, se cagaba de miedo por lo que dirían, como lo mirarían y que tan duro lo juzgarían.

Desde el día en que decidió dar aquel paso había imaginado miles de escenarios ficticios durante las noches de insomnio. Había ido desde el peor hasta lo mejor, siendo que lo peor seria que lo expulsaran de la escuela, sus amigos lo tacharan de bicho raro y que Draco al final recapacitar y lo dejara. Durante ese pensamiento en especial había tenido que llamar a su novio en medio de la noche y excusarse con haber tenido una pesadilla solo para asegurarse que todo esta bien entre ellos.

Lo mejor había sido algo demasiado surrealista y que rayaba lo imposible. Donde llegaba a la escuela, sus amigos lo trataban con normalidad y la única pregunta que hacían era de que manera debían referirse a él de ahora en más, los profesores lo seguían tratando igual y la vida seguía común y corriente. Tal vez no tan común pues en ese escenario los padres de Draco lo aceptaban.

Recuerda la sensación de calidez y anhelo que sintió tras eso y que pudo dormir tan tranquilo como no había hecho en un tiempo. Fue agradable aunque era algo que solo ocurría en sus sueños más locos.

— Harry—le llamo una voz a su lado sacándolo de sus pensamientos. El moreno levanto la mirada de sus tejanos azul claro y miro a su novio fijamente parpadeando repetidas veces— ¿Estas bien?

El nombrado asintió y por un momento dejo de morderse las uñas— Si, si, estoy bien. Lo siento, ¿dijiste algo?—pregunto acomodándose en el asiento para ver mejor a su novio.

— No es nada importante. Simplemente quería hacerte conversación casual, desde que saliste de tu casa te he visto algo tenso. ¿Dormiste bien?—le pregunto con tono preocupado y aunque el se veía aun peor. La culpa removió a Harry un poco.

— Mamá me dio un té de manzanilla para descansar mejor, así que en teoría si. Aunque me levante algo temprano—le contó y al final hizo una pequeña mueca. Había estado despierto desde las cuatro de la mañana sin hacer más que comerse el coco y tratar de ver las redes para ver si se podía despejar sin ningún resultado más que causarle más estrés. Draco asintió y le puso con una mano en su rodilla, Harry sonrió ante el gesto— ¿Y tú? ¿Dormiste bien? Porque tus ojeras no tienen nada que envidiarle a las mías—quiso bromear aunque estaba preocupado.

— Dios, pensé que me había agregado la cantidad necesaria de base—exclamo y se vio en el espejo fingidamente horrorizado siguiéndole el juego y causándole una pequeña risita. Draco sonrió con algo que parecía satisfacción— Dormí bien, solo que me desvele un poco avanzando la tarea de Historia—hizo un gesto para restarle importancia.

Harry alzo ambas cejas incrédulo ante esa mentira.

— ¿Qué? Yo no tengo la culpa que algunos prefieran dejarla para último minuto y pedir que se la preste después. Para tu información, Potter, esta vez no lo haré, así que bien puedes ir avanzando tu trabajo de la Segunda Guerra—le advirtió con el gesto más falso de amargura que podía poner. Harry negó con la cabeza con una sonrisa en los labios.

— Tú y yo sabemos que terminarás ayudándome aunque no me la pases, y también que ese no es motivo de tu desveló—lo expuso con un dedo acusatorio, su novio miró hacia el frente nuevamente luciendo algo nervioso— Te entiendo, esto es algo complicado. Aún no puedo creer que enserio estés dispuesto a arriesgar tanto—confesó abiertamente aquello que aun lo incordia a veces.

Draco era un chico guapo, inteligente y popular. Tenia dinero y señoritas mas que dispuestas a salir con él, pero lo había escogido ante eso. Hasta hace una semana su vida era bastante común, tenia una novia, amigos leales y un gran futuro por delante. Sus padres lo querían y aunque al comienzo pensaron que la chica era inadecuada para su hijo al final la aceptaron mientras hicieran feliz a su heredero.

Ahora toda su felicidad colgaba de un hilo. Sus padres ya habían demostrado su desacuerdo y le dieron la espalda, y todo por su culpa. Porque Harry no podía haber sido alguien normal, y había arrastrado a su novio en el torbellino en que era su vida desde que se acepto tal cual era.

Harry se sorprendió cuando el coche se detuvo en una zona que ni estaba cerca de la escuela. Iba a preguntarle a Draco porque había parado, pero este miraba fijamente a algún punto en el horizonte y parecía verdaderamente concentrado.

— Harry, te quiero ¿lo sabes, no?—pregunto el rubio sin mirarlo. El moreno sintió sus mejillas arder ante la confesión pero asintió, hasta que recordó que no lo estaba viendo.

— Si, lose. Y-yo..yo también te quiero, y mucho—le dijo nervioso pero siendo sincero. Llevaban saliendo desde hace un año y medio y no era la primera vez que se decían eso, más la sensación de mariposas en el estomago parecía jamás desaparecer.

Draco por fin volteo a verlo pasado unos minutos y ir diera un asentimiento ante sus palabras. Lo miraba fijamente, taladrándolo con sus hermosos ojos grises y luciendo bastante decidido.

— Harry, no hay nada que pueda perder que sea más importante que tú. Estoy enamorado de ti desde el momento que te conocí y créeme que estoy dispuesto a todo para que sigamos juntos. No importa que digan los demás o que el mundo se caiga a pedazos, mientras pueda seguir viendo tu sonrisa y decirte lo mucho que significas para mi—dijo y tomo sus manos entre las suyas. Harry se sentía bastante abochornado y sus mejillas las sentía caliente. Era la primera vez que Draco, quien solía ser bastante frío y distante a veces, le decía algo de manera tan directa— Harry, te quise antes que me dijeras como te sentías hace una semana y te seguiré querido dentro de diez años. Tu género, sexualidad es lo de menos, tú sigues siendo tú y yo te acepto tal como eres.

— Draco…—gimió en voz bajita sintiendo como un nudo se formaba en su garganta y las lagrimas se acumulaban en sus ojos— Gracias—le dijo y no se dio cuenta en que momento las lágrimas rebeldes comenzaron a sacar su rostro hasta que el rubio lo jalo hacia su pecho y lo envolvió entre sus brazos— Gracias, gracias.

Draco negó con su cabeza encima de la suya— No, no, no hay nada de que agradecer, cariño—le dijo y le dio un beso en su frente. Harry sollozo agarrándose de su camisa celeste.

— Te-tengo tant-to miedo, Draco—confesó sintiendo como su corazón latía desbocado y su respiración se volvía dificultosa. — N-no quiero ser expulsado, no quiero que Ron y Hermione me odien…todos se van a sentir asqueados. Si solo pudiera ser normal…

Sintió como Draco lo tomo de sus hombros y lo separo un poco, tenia una cara severa en su rostro. — No vuelvas a decir eso, Potter. Tú eres normal y nadie se va a sentir asqueado si sabe lo que les conviene. Además ¿quien decide que es normal y que no? Y ¿no se supone que Hermione y Weasley son tus amigos? Pues si lo son enserio, te aceptaran aunque te salgan aletas y te vuelvas un jodido pez.

— P-pero…

— Nada de peros. Escúchame bien, Harry. Tú no tienes porque sentirte menos, eres perfecto tal como eres y nada va a cambiar eso—exclamo con seriedad— Aquí y ahora me vas a prometer que jamás te sentirás avergonzado o bajar la mirada por lo que eres—exigió y tomo su mano para juntar sus meñiques— Promételo.

— Draco.

— Anda, hazlo—lo incentivo y aun sintiendo inseguro Harry lo hizo porque su novio se veía bastante determinado.— Bien, ahora vas a calmarte y respirar. Tienes que lucir confiado e ingresar con la frente en alto. No te preocupes de nada porque tu no has hecho nada malo y ahí estaré yo para recordártelo, siempre—prometió él con una suave sonrisa.

Estuvieron estacionados un rato más en lo que Harry se calmaba y Draco le repetía sin cansarse que todo estaría bien y que se mantendría a su lado tomando su mano en todo ese proceso. La verdad es que Harry había necesitado eso, y aunque después que el rubio arranco el carro él seguía algo inseguro, comenzó a tomar confianza durante el resto del trayecto.

Se había dado cuenta de que no era una chica, sino un chico cuando estaba en cuarto año, más le tomo hasta aquel año aceptarlo y aceptarse. Cuando lo hizo todo su mundo se vino abajo y el miedo se apodero de sí, entonces les contó a sus padres, padrino y tío y lo aceptaron. Lo cual fue realmente un alivio para él. Contarle a Draco fue otra odisea que le tomo más tiempo y jamás pensó que este quisiera seguir saliendo con él aunque ya no fuera una chica.

Más aunque las personas más importantes en su vida ya lo sabían, aun faltaba decírselo al mundo y a otras dos personas importantes que no había podido verles la cara desde que se acepto. Aquel día le diría al mundo entero que era un chico transgénero y Draco anunciaría que era abiertamente bisexual y que seguían siendo pareja.

Estaba nervioso, demasiado, pero Draco tenia razón en que el no estaba haciendo nada malo. Al mundo le iba a costar aceptarlo, pero así debía hacer. Porque Harry había vivido una mentira durante mucho tiempo como para volver a ese punto. Le costó días de insomnio, sueños pesados, un estrés que rayaba lo molesto y culpa por algo que no tenia sentido. Él solo estaba siendo él mismo y nadie debía culparlo por eso o hacerlo sentir menos.

No estaba matando a una persona. No estaba robando un banco. No estaba dañando a nadie. Simplemente estaba siendo aquello que por años no se atrevió a ser y prefirió ignorar. Un chico, simplemente Harry.

Draco volvió a estacionarse tras unos minutos y ahora si habían llegado a la escuela. Harry se sentía temblar y tenía el gran deseo aun de escapar lejos de ahí, pero no iba a hacerlo. Tomo aire fuertemente con los ojos cerrados y entonces sintió como una mano sostenía la suya.

— ¿Estas listo?—le pregunto su novio cuando abrió los ojos y volteo a verlo. Harry le sonrió débilmente pero sincero y asintió— Bien. Recuerda que yo estaré allí para sostenerte y ayudarte si lo necesitas. Somos un equipo, Harry.

Con esas palabras algo hizo clic dentro suyo y le ayudo a tomar un último aliento antes de salir del coche cargando su mochila y mostrándose al mundo como era. Sin ser consciente había cerrado los ojos, más los abrió cuando sintió como Draco cogía su mano y unía sus dedos. Le dio un suave apretón al verlo sonreír en modo de apoyo.

La gente lo miraba y cuchicheaban mientras caminaban por el estacionamiento, pero Harry ya no tenia miedo. Porque sabia que no estaba haciendo nada malo y que tenia a alguien que lo apoyaría aunque todo se viniera abajo, y él haría lo mismo. Eran los dos contra el mundo.

* * *

Llevo un largo tiempo queriendo tomar el tema de la transexualidad con estos muchachos pero hasta la fecha no había podido obtener una idea completa. Me alegra que por fin haya conseguido escribir un fic con esta temática.

Mi objetivo con esta historia solo es dar algo de fluff y volver a resaltar que Harry y Draco, en mi opinión, siempre estarían ahí el uno para el otro. Ah, si, y que creo que todxs pueden encontrar a alguien que los acepten como son nn.

Quiero agradecer a quien se tome el tiempo para leer este coso, espero les guste y hayan disfrutado la lectura. Tambien paso a pedir que me dejen un review, pues así llenan mi corazón de pollo y me dan ánimos para traer más fics.

Si quieren leer más Drarry o de HP pueden pasar a mi perfil y revisar mis otras historias, y si gustan seguirme(?).

En fin, me despido.

Nos leemos en otra historia