Buenas las tengan. He aquí otro OS lemmon a petición que hago para Digimon (todos los lemmon de Digimon de este año han sido por petición :v), y va a ser con uno de esos ships que seguidores acérrimos casi no tiene pero que morbo sí despierta en preciosas cantidades xD.
¡Recuperemos esa llama, idiota!
Mimí había estado estresada. Mucho más estresada que de costumbre.
Desde hace meses tanto ella como Tai habían estado metidos en incontables proyectos debido a sus trabajos, dejando poco espacio para sus interacciones.
Todas las mañanas eran lo mismo. Ambos se saludaban apenas, un desayuno rápido y no volvían a verse hasta que regresaban en la noche para acostarse a dormir. Ni siquiera los fines de semana les suponía un alivio al ritmo tan frenético que habían estado llevando, haciendo horas extra y a veces incluso trayendo trabajo a casa, todo por querer ascender en las jerarquías de sus respectivos empleos para así asegurar un mejor sueldo e irse a vivir juntos en una casa todavía más bonita. Era una intención bastante bonita la que los movía, nadie podía negarlo, pero el ir tras ese proyecto les estaba costando tanto la salud como su relación, y ese sacrificio era demasiado grande como para seguir así. La propia Mimí podía verlo con horripilante detalle, aunque tendría que ver si Tai también lo notaba. Puede que el castaño sea un chico bondadoso y fuerte, pero luces no abundaban precisamente en su cabeza.
Justo en ese momento Mimí ve que Tai estaba llegando del trabajo. Se notaba agotadísimo, se estaba cayendo del sueño. La cosa pintaba muy mal esa noche también ¿Cuánto tiempo llevaban ambos sin hacer el amor? La propia Mimí no lo recordaba. Bastante mala estaba la situación.
─ Estoy en casa ─ dice Tai justo antes de bostezar ─. Ha sido un día bastante fuerte. Creo que me saltaré la cena y me voy directo a dormir…
─ Tai, necesito hablar de algo muy serio contigo ─ Mimí ya no podía aguantar más, y ese hartazgo se notaba en su voz, aunque preocupaba mucho a su marido.
─ ¿Pasa algo, amor?
─ Nada, Tai. Ese es precisamente el problema ─ como Tai no daba señal alguna de entender, tal vez por el sueño, Mimí trata de ser más directa ─. Tai, esto no puede seguir así. Hemos trabajado demasiado duro para asegurar un hogar próspero y todo eso, pero mira cómo estamos pagando aquello. Estamos desganados, apenas nos hablamos, parecemos dos extraños viviendo juntos.
─ Lo siento, Mimí. Sé que no te he prestado atención, pero es que este trabajo me está exigiendo…
─ Yo diría más bien que te está consumiendo. Nuestros trabajos nos están consumiendo ─ corrige Mimí levantando el rostro para que se notaran las ojeras que cargaba ─. Tai, esto no puede seguir así. No quiero seguir sintiéndome frustrada con esta mierda de vida marital que estamos llevando. Me siento frustrada.
─ ¿Y qué propones que hagamos? ─ Tai dejaba salir otro bostezo, pero se las arreglaba para demostrar que estaba prestando atención.
─ Tai, vámonos a la cama.
─ ¿Qué?
─ Ya me escuchaste ─ Mimí se levanta con cierta dificultad, pues también ella estaba cansada y estresada, pero estaba dispuesta a seguir con lo que se proponía ─. Vamos a olvidarnos por un momento del trabajo y acordémonos de nosotros ¿Cuánto tiempo llevamos sin hacer algo más que dormir en nuestra cama?
─ Con todo lo que tengo en la cabeza, sería capaz de creerte si me dijeras que nunca nos hemos acostado juntos ─ admite Tai.
─ Es bueno ver que te das cuenta de ello. Ahora a la cama.
─ ¿Pero no podemos descansar un poco antes de…?
─ No estoy jugando, Tai Kamiya ─ la severa mirada de Mimí empezaba a asustar a Tai ─. A nuestros jefes que les den el día de mañana, que nosotros llevamos meses matándonos por ellos, y ahora nos toca estar bien por lo menos un rato.
─ Pero para estar bien necesito dormir un poco y… ¡Ayayayay! ─ Tai se levanta en cuanto Mimí empieza a tirarle de la oreja.
─ ¿No estás prestando atención? ¡He dicho que vamos a hacerlo, y cuando digo vamos me refiero a AHORA MISMO! ¿Me has escuchado, idiota?
─ ¡Está bien! ¡Tú ganas! Pero entonces comamos un poco antes, para al menos aguantar.
Mimí se detiene un momento. Tai tenía razón. No iban a aguantar mucho si no tenían energías, así que de momento cede y va junto a su esposo para cenar. Pero ni loca pensaba dejar de lado el tema de tener relaciones sexuales con Tai. Esa noche la pasión va porque va.
Media hora después
Pese a que la idea de hacerlo con Tai había salido casi de la nada, Mimí pensaba que había sido tremendamente oportuno que la cena fuese ligera para que no les pese a la hora de empezar. No quería que su primera noche de pasión en meses se viera perjudicada por sus estómagos revueltos. Ya bastante tenían con el cansancio por el trabajo.
Mira por un momento a Tai, que parecía que se iba a quedar dormido allí sentado. Mimí chasquea los dedos justo ante la cara de su marido, haciendo que espabile un poco por el susto. Era el momento justo para aprovechar, antes de que se vuelva a adormilar.
─ Vamos, Tai. Tenemos que darle atención de vez en cuando a nuestro matrimonio, que por algo estamos juntos, ¿verdad?
─ Sí, tienes razón. Tenemos que actuar como marido y mujer, que eso es lo que somos ─ Tai se levanta y da un par de saltos para activar un poco su mente ─ ¿Y qué hacemos con los platos?
─ Nos acordaremos de lavarlos mañana. Esto es más importante ─ Mimí se lleva a Tai a la habitación tirando de su mano, y al entrar se quita de inmediato la camisa, revelando un sostén de encaje que a Tai se le hacía bastante hermoso ─. Hace bastante tiempo que no me ves así, ¿cierto?
─ Bastante cierto.
─ Ahora quítate los pantalones. Vamos, que no tenemos toda la noche, no con el sueño amenazando con noquearnos.
Tai asiente y se apresura para desabrocharse el pantalón, pero le estaba fallando un poco la coordinación. Se notaba que no estaba del todo centrado, así que Mimí va en su socorro, poniéndose de rodillas para quitarle el pantalón, y de paso le bajaría la ropa interior para así dejar el miembro de su marido a la vista. Se sentía feliz de ver el aparato de Tai nuevamente, después de bastante tiempo, y sin pensarlo mucho empieza a chuparlo. Mientras lo hace, Mimí también se quita sus respectivas prendas hasta quedar completamente desnuda. No tarda mucho en endurecer el miembro de Tai lo suficiente para meterlo en ella de manera adecuada, pero antes de eso se toma unos cuantos segundos más para grabarse ese sabor que tanto extrañaba.
─ Menos mal que a pesar de todos sigues viéndote bien. Deberíamos aprovechar mientras podemos para… ─ un ronquido corta el ambiente para Mimí, quien al levantar la mirada ve que Tai se había quedado dormido ─ ¿Así es como me pagas que te haga un oral? Ahora verás ─ sin más que decir agarra el miembro de Tai y se lo aprieta con fuerza para despertarlo.
─ ¡Ayayayay! T-tranquila, Mimí, estoy despierto…
─ Con esa línea de baba que tienes en la barbilla no te puedo creer demasiado ─ Mimí sigue sacudiéndole el pene a Tai, aunque con un poco de violencia ─. Más te vale que no vuelva a verte dormido, o de lo contrario sabrás quién soy yo.
─ Anotado, Mimí.
Mimí sonríe satisfecha por poner a Tai en su sitio, y luego de chuparle el miembro un rato más pasa a ponerse encima de él, de modo que Tai podía ver la vagina de Mimí con lujo de detalles.
─ Ha pasado mucho tiempo que no la ves tan cerca, ¿verdad? Ahora lámela un poco.
Tai asiente y procede a hacer lo que Mimí le había ordenado. A ella le estaba gustando desde el primer segundo la sensación de la lengua de su marido recorriendo por encima su concha y abriéndose paso entre los labios para saborearla un poco más a fondo. Luego de tanto tiempo sin sexo, volver a sentirlo resultaba una experiencia bastante grata. Si el cansancio en ambos no fuera tan fuerte podrían intentar hacer esto toda la noche, pero al menos sí quería despertar esa pasión nuevamente por un rato. Sólo eso pedía ella.
Tai hacía un esfuerzo para mantenerse despierto, y la excitación de tener la entrepierna de Mimí tan cerca y la posibilidad de probarla al menos le resultaba de ayuda para lograrlo. Introduce un dedo en el ano de Mimí, logrando obtener gemidos un poco más fuerte, señal de que aquello era de su agrado.
─ T-Tai… Nunca antes habías intentado algo así… Me alegra ver que quieres ser audaz conmigo.
─ Gracias. Es grandioso que lo notes ─ le responde Tai antes de continuar con su labor.
Mimí sonríe feliz de estar así con su marido. Realmente le hacía ilusión estar así, no perder nunca este tipo de contacto con el hombre de su vida. Realmente ambos habían estado al margen de una parte maravillosa de su relación por el trabajo. No era de extrañar que muchas veces los matrimonios se disuelvan por no tener tiempo para cuidar la relación. Pero Mimí no iba a caer en ese grupo. Antes muerta que dejarse caer en esa ruptura tan tonta.
Mientras Tai seguía dándole aquel gusto, Mimí toma iniciativa nuevamente para lamer su pene. Estaba al máximo, y eso a Mimí le gustaba bastante, pues significaba que disfrutaría tan pronto lo introduzca en ella. No pudiendo aguantar más, se baja de Tai y se pone a cuatro patas, de modo que Tai tenía que levantarse para dar comienzo a la acción de verdad.
─ Ok, a dar todo lo que tengo antes de poder dormir ─ Tai sacude un poco su cabeza para espabilarse un poco más, y luego penetra a Mimí sin demasiado cuidado, sacándole un chillido algo más fuerte de lo normal ─ ¿T-te lastimé, Mimí?
─ No. Es solo que fuiste brusco, pero no me molesta realmente, Tai. Tú tranquilo ─ Mimí mueve un poco las caderas de arriba abajo, de modo que sus nalgas hicieran efecto de rebote y excitara todavía más a Tai ─ ¿Ahora qué estás esperando? Vamos a darlo todo aquí, justo como debimos haberlo hecho desde hace tiempo.
Era una orden en toda regla, y Tai no duda un solo segundo antes de obedecer. La vagina de Mimí se estaba sintiendo apretada, lo cual le estaba gustando mucho al castaño. También él se estaba dando cuenta de las cosas buenas que se había estado perdiendo a cambio de seguir un proyecto que todavía no estaba completo. Apenas era el comienzo, pero mientras más iba durando aquello, más se convencían de que sacrificar la pasión así sólo para tener una mejor casa era un error. La casa en la que estaban en realidad no estaba nada mal, pero la idealización de algo todavía más amplio los había cegado. Fueron horas extra, trabajos sin fin y noches de desvelo que ya ni recordaban realmente para qué se habían expuesto a todo eso. Ya tendrían un momento para meditar lo que habían estado pasando los últimos meses, pero de momento iban a dejar salir todo el estrés que habían estado acumulando a través del sexo.
─ ¡Síii! ¡Sí, así! ¡Dame más duro, Tai! ¡Aaaahhhh! Se siente genial ¡Quiero más!
─ ¿Hace falta que grites, Mimí? ─ se queja Tai sin dejar de dar sus embestidas.
─ ¡Cierra la boca! ¿No ves lo estresada que he estado estos días? ¡Quiero sacar todo esto que tengo dentro, así que sigue cogiéndome y ya!
No había manera de discutir con Mimí si se pone así, así que Tai sigue moviéndose, agarrando fuertemente sus caderas para así llevar el ritmo a su antojo. Mimí lo estaba pasando muy bien, esa sonrisa de satisfacción hacía bastante tiempo que Tai no la veía, y francamente le resultaba igual de satisfactoria que tener sexo con ella de nuevo. En ese momento toma en cuenta la impresión de Mimí cuando él introdujo un dedo en su ano, así que sonríe al pensar en cómo reaccionaría si la cogía precisamente por allí. Nunca antes lo habían intentado, pero podría funcionar, así que saca su miembro de ella y lo pasa al otro agujero. Fue algo complicado al inicio debido a que apretaba bastante, pero consigue introducirlo completo. Mimí dobla su espalda por la inicial sensación de dolor, pero también sentía bien aquello.
─ Tai…
─ Dime, Mimí.
─ Me alegra ver que vienes con iniciativa. La cosa era recuperar la pasión entre nosotros, pero afortunadamente te estás poniendo creativo ─ las palabras de la chica ponen bastante contento a Tai ─. Ahora sigue adelante y cógete mi culo. Vamos, que todavía podemos.
─ Estás bastante animada.
─ Lo necesitaba, Tai. No te haces una idea de cuánto.
─ Creo que sí me la hago.
Ambos sonríen ampliamente, y Tai empieza su bombeo dentro del recto de Mimí. El castaño levanta una pierna de Mimí, queriendo emplear todas las fuerzas que le quedaban para disfrutar del momento y a su vez darle un placer igual a su esposa. Mimí se aferraba a las sábanas con las uñas y deja caer su cabeza sobre la almohada para morderla mientras chillaba de placer. No era la noche más elaborada que hayan tenido juntos ni mucho menos, pero parecía que estaban teniendo la mejor sesión de amor de toda su vida. Deseaban que aquello tardara mucho más, pero desafortunadamente eso no se podía. No quedaría más fuerza en sus cuerpos una vez que lleguen al orgasmo, así que intentaban retardarlo todo lo que pudieran.
Tai acerca a su rostro al de Mimí, quedando así su cuerpo completamente encima del de ella, y ambos se besan de manera apasionada. También aprovechaba la posición para usar una de sus manos y apretar una de las tetas de su esposa. Extrañaba esa sensación, acrecentaba su excitación el poder tocar a su esposa de esa manera y se sentía de maravilla hacer esto con ella. No recordaba haberse sentido mejor en toda su vida, sin duda a causa de la prolongaba abstinencia y el estrés por el trabajo. Obvio que no veía con agrado el estar pasando más tiempo con ese estrés, pero sí estaba deseando tener momentos así de placenteros con ella y recuperar el tiempo perdido.
─ Oh, sí. Te sientes bien apretada, Mimí. Me gusta esta sensación que me produce hacerte esto.
─ A mí también me gusta… ¡Aaahhhh! No bajes la marcha. Hazme sentir bien todo lo posible. Quiero seguir así contigo hasta que no pueda más.
Tai se detiene por un momento para hacer que Mimí se diera la vuelta, y entonces vuelve a penetrarla, pero ahora estaban los dos de frente, Mimí abajo y Tai arriba. Se abrazan con fuerza y se besan con pasión. Mimí rodea las caderas de Tai con las piernas, como atrapándolo para que así no tenga más opción que seguir moviéndose dentro de ella hasta el final. Las lenguas de ambos estaban enloquecidas, retorciéndose una alrededor de la otra e invadiendo la boca ajena. Ni en su luna de miel recordaban haberse puesto ambos tan apasionados, incluso con el agotamiento.
─ Me voy a venir dentro, Mimí. Ya no lo aguanto más…
─ Hazlo dentro, Tai. Quiero recibirlo todo, así que no te contengas. Vamos, que me vengo en cualquier momento, tonto.
Ambos se vuelven a besar. Estaban dándolo todo en este momento culminante para esta noche. El orgasmo llega con intensidad, recorriendo ambos cuerpos como si se tratara de una descarga eléctrica. Tai se mantiene quieto unos cuantos segundos, como asegurándose de depositar completamente su simiente en el útero de Mimí, y al cabo de algunos segundos sale de ella y se acuesta al lado de ella. Estaban cansados y les estaba ganando el sueño, pero se sentían bastante satisfechos. Se dan un último beso y se abrazan antes de finalmente caer rendidos.
Al menos en esa habitación no estaba haciendo nada de frío.
Al día siguiente
En la mañana ambos se habían levantado completamente agotados y sin ganas de despegarse de la cama. El haber sacrificado algunos minutos de sueño para tener sexo como bestias les estaba pasando factura desde un primer momento, pero la satisfacción que los estaba acompañando hacía que le restaran importancia al asunto. Valió la pena cada segundo que desvariaron y se dedicaron a ellos mismos.
Y ahora, luego de regresar del trabajo, Mimí estaba plácidamente dormida en el sofá. En esta ocasión no pidió ni un solo minuto extra, ni se trajo nada de trabajo a la casa. En lugar de eso quería invertir el día en recuperarse física y mentalmente, al menos hasta que llegara su esposo, que entonces tendría que incluir la recuperación marital para la noche.
Y Tai sí regresa a casa. También se caía de agotamiento, pero no estaba de tan mal humor ni se veía tan huraño como de costumbre, ni ignoraba todo lo que estuviera a su alrededor. Ve a Mimí tirada en el sofá y sonríe. Revisa la hora y comprueba que todavía tenían algo de tiempo antes de la hora de la cena, así que carga a Mimí y la lleva delicadamente hasta la cama, y una vez ahí se cambia rápido para también él dormir un rato. Se sentía bastante bien poder ver a su esposa antes de descansar del trabajo. Ya no quería ascenso ni nada de eso, sólo quería recuperar el tiempo al lado de su esposa, pues ahora más que nunca sabía que eso era más importante.
─ Mmm… ─ Mimí abre lentamente los ojos para encontrarse con los de su esposo ─ Eh, ya has llegado.
─ Sí. Dame un rato para descansar, ¿de acuerdo?
─ Por supuesto que sí.
Ambos se dan un beso, y Tai se queda dormido de inmediato. Mimí se estira, sintiéndose mucho mejor ahora gracias a ese rato que tuvo para dormir. Ahora podía pensar en qué opciones habrían para cenar, y también mira por un momento la entrepierna de Tai y la acaricia con una mano.
Realmente lo había extrañado, pero ahora todo estaba bien. Era solo cuestión de tiempo para que ambos tengan la energía necesaria para llevar su vida sexual en pleno, tal y como la solían llevar antes de empezar a buscar horas extra de trabajo que los dejaban noqueados por las noches. A Mimí le estaba gustando mucho este cambio en el camino que eligieron para sus vidas, justo cuando tenían todavía la oportunidad. Ellos dos eran más importantes que una casa nueva o un aumento de sueldo, si de todos modos no estaban mal, y por esa razón no querían volver a matarse en el trabajo, sólo para olvidar por qué se casaron en primer lugar. Mucho le hubiera dolido romper con Tai por culpa de esa muerta tan lenta y cruel de su relación.
─ Definitivamente… hicimos lo correcto, mi tonto Tai.
Fin
No ha taaaaan largo, pero creo que así está bien, que el contexto que estoy poniendo no me permitía llevarlo mucho más lejos. Y he aquí el último lemmon de Digimon de este año. Espero que les haya gustado mucho, y si tienen una pareja, recuerden no descuidarla nunca, y busquen mejoras sólo si eso no significa sacrificar todo lo que aman. Si eres hombre, entonces actúa como uno y complace a tu pareja. Si eres mujer, igual no te duermas en los laureles y mantén ardiendo la pasión.
Hasta otra
