Ningún personaje me pertenece, créditos a SNK. Sólo escribo para entretener.


—¿Sabes qué nos sucede al morir?

Fue la pregunta que dejó sin voz a Diana, mujer mística que creyó por un instante haber escuchado mal. Ella estaba escribiendo unos reportes cuando prestó atención.

—¿Cómo dices, corazón?

La tierna Kula degustaba un helado, ella parecía no saber qué tan grave era lo que había salido de sus labios.

—Ayer escuché a Wippu y K' hablar de que los clones y los experimentos creados por el hombre no tienen alma. Y que nada los espera a ellos dos después de morir.

—Kula...

—Y me preguntaba... si un día muero... ¿Iré a un lugar? Soy un experimento, también.

—Las cuestiones metafísicas de la muerte son demasiado complicadas para que las entiendas, cariño. No debes pensar en eso, estás muy pequeña.

Diana veía cómo Kula dejaba de comer helado y estaba pensando.

—La gente del torneo dijo tener creencias de lo que pasa después, y algunos dicen que hay un Dios que los espera... pero tú me has dicho que no hay dioses, Diana.

Sabía que evadiendo el tema era inútil.

Diana tomó asiento a un lado de Kula y la tomó de un hombro.

—Exacto, Kula: No hay dioses, sólo seres con una cantidad inmesurable de poder que ante los ojos de la gente común son como un "dios".

—¿Entonces...? ¿No los convierte eso en uno?

Diana sonrió.

—No, claro que no, caramelito. ¿Recuerdas a Zero? Él creía que era un dios por el poder que llevaba entre manos, pero al final dicho poder terminó por arrebatarle la vida.

Diana pausó por un momento, mientras tomaba el plato con helado derretido e iba al lavabo de la cocina para lavarlo y depositarlo en un cesto de trastes.

—Si hubiera un Dios, en el hipotético caso, definitivamente no seríamos buenos amigos. Hay una razón por la cual siempre te he dicho que los dioses no existen, Kula.

—Lo recuerdo...

—Y supongo que sabes qué te he dicho.

—"La única persona que es superior a tí eres tú y solamente tú".

—Así es. No hay nada más grandioso, divino y superior que tú misma, Kula. No le des ése papel a un "Dios" barato que te juzga y nunca tuvo el gesto de acercarse a tí y hablarte en persona. ¿Entiendes? El único juez que va a juzgar quién y qué eres, eres tú.

Kula parecía comprender a dónde iba Diana.

—Un día ayudaré a Wippu y K' a encontrar una cura para la muerte, ya verás. No tendrán por qué preocuparse.

—Eso no es tu decisión, Kula.

—¡Pero Diana! Estoy preocupada, porque si resulta que lo único que quedará de ellos son sus huesos, y el recuerdo... ellos aman la vida y saber que están condenados a la nada, saber que no hay "Otro Lado" para ellos... ¡No puedo quedarme de brazos cruzados!

—Quizás estás pensando un poco de más las cosas, Kula. Quizá... quizá los experimentos sí tengan alma.

—¿De verdad? —Los ojos de Kula brillaban, había esperanza.

—No lo sé con exactitud, o si hay un "parámetro" del universo para designarle un alma a alguien. Pero si ellos pueden sentir, si ellos viven... ¿No crees que es un poco injusto que alguien malo sí tenga un alma y ellos no?

—¡Lo es! Es injusto. Por eso pensé... tal vez... ¡Tal vez hasta pueda ayudar a Candy! Me entristeció perderla mucho, y ella dijo que solamente su sistema se apagó... y no sintió nada...

Diana la miró con una mueca de gracia.

—¡Kula! Candy es completamente diferente a los humanos. Ella es un robot. Ella funciona de una manera muy diferente a un humano. El alma de Candy es una tarjeta de memoria que siempre nos aseguramos de preservar. ¿Recuerdas cuando la reconstruimos?

—¡Nos tomó mucho tiempo!

—Y Candy volvió a la vida. Es muy noble que te preocupes por Wippu y K', incluso de Candy, pero recuerda que esos pensamientos no deben nublar tu juicio, corazón. Mira, no acabaste tu helado.

—No tenía apetito... estuve pensando tanto que...

—Descuida, descuida. Es normal que te sintieras algo decaída. Si te sirve de consuelo... sí hay un Más Allá, sí hay algo que le espera a todos. Cada ser vivo de éste planeta merece una oportunidad ¿No lo crees? Aunque algunos tienen un destino peor...

—¿Destino peor? ¿Qué puede ser peor que morir, Diana?

La mujer sintió un escalofrío de sólo imaginar.

—Reencarnar. No hay peor castigo que reencarnar. Hay destinos peores, Kula. Lo que venga después, lo que pase a partir de éste momento no tiene por qué agobiarte...

—El Señor Heidern dice lo contrario. Él dice que siempre debemos esperarnos lo peor.

—Y tiene razón. Nunca bajes la guardia, Kula, nunca, siempre espera lo peor para que así no duela cuando el momento llegue. Yo no me hago más joven y en cualquier momento vas a tener que seguir sin mí, y por favor prométeme por lo que más quieras que VAS a sobrevivir, caramelito.

—Diana...

—He hecho tantas cosas horribles, Kula, he hecho tantas cosas que te daría asco respirar el mismo aire que yo. Me he resignado que cualquier cosa, LA QUE SEA, que venga después de que muera, la aceptaré.

—¿El Señor Heidern entonces...? ¿Tenía razón?

—El Señor Heidern lo hizo ver como un cuento de hadas. Que no te preocupe qué nos pasa al morir, Kula, debería preocuparte las atrocidades que van a ocurrir mientras estás aquí. Hay tanta maldad en el mundo y eres tan pequeña para tener una sola idea.

—Diana...

Diana mordía sus labios y lloró mientras abrazaba a Kula.

—Estás creciendo y vas a poner en duda muchas cosas, terroncito, vas a dudar de todo, hasta de tí, pero siempre debes creer lo que diga ésto —Señaló al pecho de Kula. —Y ésto. —Señaló a su cabeza.

—No llores, Diana...

—Juré protegerte, corazón, y no sabes todo lo que hice para que llegáramos a este punto. Foxy sacrificó más de lo que tenía. Recuerda que las cosas nunca van a mejorar si no haces algo al respecto.

Kula miraba cabizbaja al suelo ajedrezado y suspiró.

—Lo entiendo, y lo aprecio muchísimo. Perdona si... mi pregunta fue algo...

—No hizo daño, Kula, no hizo daño. Era mejor que preguntaras y no te quedaras con dudas. ¿Gustas más helado?

—Hay un helado de sabor chocolate con vainilla... y tenía trozos de galleta...

—Se lo pediré de inmediato a Maxima.

Kula abrazó a Diana porque estaba feliz de probar ese "Chocolautte Deluxe" que tanto estaba deseando probar.

—Gracias, Diana.