Capítulo 1: Encuentro en el Lago Negro.

N/A: ¡Hola a todos! Espero que estén pasándola bien. Este es mi primer Fanfic de Harry Potter. Como pudieron percatarse, este FanFic es sobre un ship entre Ron Weasley y Luna Lovegood. ¡DISFRUTEN EL FIC!

Habían pasado unos cuantos meses desde la muerte de Cedric Diggory y todo el mundo mágico estaba aterrorizado ante la idea del posible regreso del Señor Tenebroso. Por supuesto había quienes no confiaban en la palabra de Harry Potter y optaban por creer en el Ministerio de Magia. Aquellos que sí temían por el inminente regreso de Voldemort eran quienes, desafortunadamente, tuvieron algo que ver con él, ya sea directa o indirectamente. Ron Weasley fue uno de los pocos (al principio) que creían en El-niño-que-sobrevivió, y no es para menos: el pobre Harry necesitaba que lo apoyaran para poder afrontar aquella cruda realidad.

Ron era el mejor amigo de Harry desde su primer año en Hogwarts Escuela De Magia y Hechicería, y desde ese primer curso habían empezado a afrontar diversas aventuras año con año. Pero Ron sentía que las aventuras tenían que parar. No era nada relacionado con la madurez de los adolescentes de quince años, sino que tenía el presentimiento de que en aquel curso iban a ocurrir cosas grandes, ya sea para bien o para mal. Ese mismo año cursaría su quinto año en Hogwarts y estaba nervioso; pues ese año tendría que estudiar muchísimo más que en todos los anteriores. Tendría que vérselas con los TIMOS. Ron nunca había sido la clase de chico estudioso, al menos por voluntad propia. Hermione Granger era su mejor amiga y ella siempre ayudaba a Ron y Harry con los estudios. Ellos no podían hacer nada para impedir dicho acto pero, en el fondo, ambos sabían que las tutorías de Hermione los ayudaba mucho.

El año anterior Ron, totalmente confundido, creyó que había perdido la amistad de su mejor amiga; debido a que la chica pasaba tiempo con Víctor Krum, un famoso jugador de quidditch. Hasta aquel momento Ron pensaba que Hermione era la única chica que andaba por su mente, hasta que una mañana durante el almuerzo y que estaba sentado junto a Harry en el Gran Comedor, vió a su hermana menor, Ginny, y a una chica que no conocía despidiéndose y cada una yendo a la mesa que le correspondía. La desconocida se sentó en la mesa de Ravenclaw. A Ron le pareció muy bonita: cabello rubio, ojos grises y, sobre todo, su expresión que detonaba serenidad, confianza e inteligencia. El chico no pudo contener la curiosidad así que preguntó a Harry mientras se servía más puré de papa:

-Oye, Harry, ¿sabes quién es la chica que estaba hace un momento con Ginny?

-No sé muy bien a quién te refieres-. Respondió Harry distraído con el huevo que consiguió en la segunda prueba del Torneo de los Tres Magos, ajeno a su comida que seguía llena en el plato.- Pero si era una chica rubia, y estoy seguro que era ella, lamento decirte que no conozco su nombre. Pregúntaselo a Ginny.

Ron se sintió un poco desilusionado al no conseguir el nombre de la chica. Sin embargo, aquella no sería la única vez que el pelirrojo vería a la rubia. Después del primer vistazo en el Gran Comedor, Ron la volvió a encontrar en los pasillos, mientras él y Harry se dirigían a sus clases de Pociones. En otra ocasión tuvo la oportunidad de distinguirla en los patios del colegio, junto al Lago Negro. Fue ahí donde Ron confirmó sus sospechas de que la chica cursaba, en aquel momento, su tercer año.

Antes de que terminara el curso, Harry y Hermione pudieron darse cuenta de que Ron parecía más distraído de lo normal. El menor de los varones Weasley se la pasaba preguntando mentalmente en cómo era posible que una chica, que encima ni conocía de nada, le llenara de intriga con sólo ver su rostro. Una noche antes de terminar el curso escolar, Ron se encontraba en su cama de dosel rojo. Harry al parecer no había logrado conciliar el sueño y, para distraerse un rato, le sacó plática a Ron.

-¿Vas a contarme qué es lo que te trae tan fuera del mundo real?-. Preguntó Harry en tono despectivo y esperó por una respuesta. Al no conseguir contestación alguna, agregó:-Se trata de aquella chica, la rubia ¿No es así?

-¿Cómo…?-. Empezó Ron ligeramente sorprendido y, a la vez, acalorado.

-Lo sabía, además, no eres bueno disimulando siempre que estamos en la misma habitación o pasillo con ella.

Ron sintió que sus orejas se ponían coloradas y en aquel momento agradeció que estuviera oscuro. Decidió responder apresuradamente para no hacer más vergonzosa la situación para él.

-Bu…bueno, ti…tienes razón. Admito que he estado últimamente muy distraído por esa chica. No pienses que me gusta o algo así-. Agregó rápidamente al sentir la mirada de Harry clavada en él. Aunque el tono que empleó para esa aclaración no fue del todo convincente.

-Ya…seguro que no ¿Al menos sabes su nombre?

Ron de pronto se sintió pesado. En ninguna sola de las veces que había estado relativamente junto a ella, jamás, en ningún momento se le ocurrió preguntarle su nombre. Harry le aconsejó que le preguntara a la rubia antes de irse para que, según él, no se fuese con las manos vacías.

-No estoy seguro si tendré valor-. Objetó Ron, cayendo en cuenta que nunca en su vida se había relacionado con otras chicas que no fueran su hermana o Hermione. Y a ésta última estaba empezando a ver simplemente como una amiga, o incluso una segunda hermana. Pero nada más. Después de lo de Krum, aprendió a que no debía comportarse de esa manera con nadie. De alguna manera, entendió que no era correcto comportarse así con Hermione. No tenía sentido. Sólo eran amigos y él estaba empezando a entenderlo.

-Sólo relájate y actúa casual-. Le atajó Harry. -Obtendrás su nombre y, probablemente, la conozcas mucho mejor.

Cuando Ron se despertó, a la mañana siguiente, no pensó ni tuvo el presentimiento de que le invadiría una extraña sensación de nerviosismo; ¿Por qué a mí, por qué yo, un simple muchacho, me tiene que pasar esto?, se preguntaba mentalmente mientras sentía la sudoración recorrer por sus manos y su larga nariz. Se puso su túnica negra y salió corriendo a desayunar. Allí lo esperaban Harry y Hermione, quienes ya estaban devorando todas los alimentos que se servían en el Gran Comedor. Ninguno de los dos pareció poner cuidado al hecho de que su amigo, el cual comía nerviosamente, estaba más sudoroso de lo que podría estar nunca. Ni que agarraba la cuchara con manos ligeramente temblorosas.

Cuando los tres hubieron terminado de desayunar, pasaron la mayor parte de la mañana jugando al ajedrez mágico o a los naipes explosivos, en la sala común. Pero cuando llegó la tarde, los tres amigos salieron a dar una vuelta por los terrenos de Hogwarts, que estaba abarrotado de estudiantes. El trío de oro se sentó bajo un árbol, muy cerca del Lago Negro. Ron pudo distinguir de entre la multitud de alumnos, que estaban contemplando la grandeza del calamar gigante, a la chica rubia que por obra suya le había hecho pasar una no muy cómoda mañana aquel día.

-Ve a hablarle-. Dijo Harry a su amigo cuando este se percató que miraba a la chica.

-¿Hablarle a quién?-. Intervino Hermione, que ya estaba intentando seguir la mirada de Ron. -Oh…¿Te refieres a Lu…?

No pudo terminar la frase porque Harry la calló colocando su mano en la boca de la chica.

-Chsst no le digas. Dejemos que él lo averigüe por sus propios méritos-. Dijo Harry alejando su mano de la boca de Hermione y acomodándose nuevamente a como estaba antes.

Ron iba a reprochar pero, antes de que pudiese decir nada, una voz lo sacó de sus pensamientos. Una voz que jamás había oído antes.

-¿De casualidad no han visto a Trevor?

El muchacho se volvió detrás de sí y, ya sea para su fortuna o no, la persona que estaba atrás de él era la rubia.

-¿Trevor? ¿El sapo de Neville?-. Preguntó Hermione, siendo la primera en romper el corto silencio.

-Sí, ese mismo. Parece que ese animalito no le quiere si constantemente le abandona.

Ron seguía callado y Harry parecía querer decir algo. Sin embargo, antes de que pasara nada más, se oyó el grito de un chico que se acercaba desde un extremo del Lago Negro. Aquel chico era Neville Longbottom. Neville parecía algo alterado porque venía corriendo, pero a la vez aliviado; ya que llevaba entre sus manos al pequeño sapo Trevor. Llevaba las mangas arremangadas. Parte del brazo descubierto y las manos estaban mojados. Cuando hubo llegado hasta los cuatro chicos, junto al árbol, exhaló algo de aire y exclamó por fin:

-¡Al fin lo encontré!-. Anunció señalando con la cabeza al sapo en sus manos. -Estaba dentro del lago, muy cerca de la orilla. ¡Vaya a saber Merlín qué demonios hacía ahí!. Pero lo importante es que le he encontrado y ahora está a salvo-. Dijo y se sentó junto a Hermione, contemplando al animalito.

Estuvieron hablando durante un buen rato (Ron habló casi nada) hasta que llegó la hora de partir de Hogwarts a King's Cross. Los cinco chicos se levantaron del césped y comenzaron a caminar hacia el castillo para recoger sus cosas. Durante todo aquel rato en el que estuvieron conversando, nadie nunca mencionó el nombre de la chica. Ron creyó que todos se pusieron de acuerdo para que no se enterase. El chico pelirrojo se armó de valor y detuvo su caminar para que la rubia llegara a estar a la par con él. Cuando llegó el momento, Ron suspiró y empezó.

-Oye…-. Dijo y sabía que no sé escuchaba del todo seguro, pero decidió continuar al ver la mirada curiosa que la chica le dirigía. Sus grises ojos penetraban con los de él y eso le intimidaba. -Creo que no nos hemos presentado formalmente. Soy Ronald Bilius Weasley. Pero todos me llaman Ron.

Pareció que la rubia le había encontrado la gracia a todo el asunto; pues enseguida cuando Ron hubo acabado de decir su nombre, la chica rio ligeramente.

-Tranquilo, Ron, no tienes que ser tan formal conmigo-. Dijo para luego mirar hacia arriba (el cielo estaba de un color lila) y, después de unos segundos, volver la vista al chico. -Yo soy Luna, Luna Lovegood-. Y estrechó su mano con la de Ron.

Luna Lovegood. Ese era el nombre de la chica que le había robado gran parte de su atención hacia el mundo exterior. Aquel era el nombre de la chica que, por una razón que él desconocía, le había llamado la atención y lo hacía sentirse nervioso.

Un par de meses después de ese momento, Ron regresaría a su amado colegio para cursar el quinto año. Después de entrar en el tren, junto a Harry, Hermione y Ginny, se separaron él y Hermione para ir al compartimento de los prefectos. El menor de los varones Weasley empezaría una nueva etapa y año escolar en su vida. No sabía qué esperar.

N/A: Bueno, ese ha sido el primer capítulo. Como pudieron percatarse, he cambiado algunas cosas. Y es que así será, necesito cambiar cosillas para el beneficio de mi FanFic. Espero que les haya gustado. No olviden comentar y decirme qué les pareció este primer capítulo. Hasta la próxima.