Oh, Hola. Quizás se estén preguntando qué hace Sasuke Uchiha sentado en esta gran polla. O por qué me encuentro gritando de placer como una perra loca, o porque no estoy solo en la habitación con mi amante, o por qué mi amante no está en la habitación.
Tranquilos, tranquilos, que todo tiene una explicación, pero no les puedo garantizar una explicación no gay, porque aunque no soy gay, uno a veces llega a hacer lo impensable dadas las circunstancias de la vida.
No os quiero aburrir con la típica historia del pasado llena de flashbacks, así que ustedes me conocerán desde aquí en adelante.
Primero que nada, soy hijo de empresarios multimillonarios, segundo, soy excelente en todo lo que hago, tercero... Me va mal en el amor.
No es que le dé demasiada importancia a eso, soy apenas un crío de 17 años, pero no es que me vaya mal porque no consiga pretendientes o porque no pueda mantener relaciones duraderas. Es que... Bueno, ya les contaré eso más adelante.
Primero que nada sería una falta de educación de mi parte no explicarles porqué estoy disfrutando esta polla por un gloryhole y no con una polla real con un novio real. Bueno, la cosa es así: Estoy despechado. Mis últimos novios me dejaron por irse con un idiota que es un cáncer por dónde se le observe, y no hallé mejor consuelo que esta polla que me propicia más placer en cada sesión que todos mis novios y novias juntas en toda la vida.
Af. Si no fuera por esa personita en particular, yo estaría feliz con mi primer novio, enamorado hasta las patas y gozando de una sana relación normal que me haga desarrollarme como persona y no desarrollar nada más que hemorroides en el ano.
Aunque no debo ser malagradecido, ninguno estaba a la altura de esto. Así es, las cosas como son, esto es otro nivel.
ーHey, niño, ya te has pasado, sal de ahí de una vez. Hay gente esperando su turno, ¿sabías? ーhabló la voz que le acompañaba en la misma sala.
Ugh, como molestan.
Si tan solo tuviera más dinero, podría disfrutar periodos insanos con esta maravilla, pero en vez de eso, debo aceptar las normas de este burdo cuchitril.
ー¡Vamos, niño! Ya estás seco, ya no te sale nada de jugo y quieres seguir ahí ensartado? saca tu redondo trasero de ese hoyo o te vamos a prohibir la entrada.
A regañadientes no me quedó más opción que dejarlo ya, vestirme e irme.
¡Qué rabia! estaba seguro de que pronto iba a recibir otro orgasmo de aquellos que me hacían perder la razón.
Si tan solo eso no me costara más que una simple multa, castigaría a ese hombre por interrumpirme. Era un adolescente pero muy bien entrenado, estaba seguro de que podría patearle el trasero sin sudar mucho. O nada, más bien, porque todo el sudor ya me lo había sacado la monumental pija que dejé atrás.
Se vistió entonces para salir de aquel mugroso prostíbulo. Era una gran casa vieja que había sido adaptada con varias salas en las que había de todo, y habían varios llamados "gloryholes", en los que un varón ponía su miembro y la gente pagaba por hacer uso de ellos. Cada polla tenía su tarifa la que estaba regida por el dueño de esta. La más cara era la que yo usaba, pero quieren saber algo? lo valía.
*
Sí, es un secreto que voy a ese basural, pero no es que haga como perra en celo ni nada, es distinto: Uno paga por un masaje, uno paga por un spa, y asimismo porqué no pagar por un poco de calidad sexual?
Además, el lugar por apestoso que sea, no está nada mal organizado. Su dueña, Tsunade Senju, era una tetona muy astuta. Todos sus trabajadores estaban certificados: ninguno con enfermedades venéreas e incluso si estaban resfriados no se les permitía la entrada. Con esto del Covid-19 las cosas se han complicado y las reglas han sido mucho más estrictas. La vieja es doctora y utiliza material médico para hacerle los exámenes pertinentes a clientes y empleados por igual.
¿Quiénes son los trabajadores? - no se sabe. Solo se conoce que es legal el asunto. Moralmente castigable, pero está fuera de la jurisdicción de la ciudad, por lo que cumple nada más que con las normas básicas. Posiblemente la violencia esté permitida asi como varios tráficos ilegales, quizás incluso de algunas drogas que no son legisladas de manera universal. Todos los trabajadores deberían ser mayores de 18, al igual que los clientes, y ahí es donde entro yo y mis influencias corruptas de niño rico. Uso una identificación falsa y muevo algunos hilos para que me dejen pasar.
De hecho, quien me introdujo en este vicio fue la mismísima Tsunade. Qué vieja más caliente.
Ah, pero no por ser conocido suyo iba a tener privilegios, ni por ser el increíble hijo menor y heredero de toda la fortuna Uchiha. No, la vieja de mierda no me hace ni el más vulgar descuento.
Para frecuentar el lugar debo restringirme de comer durante las horas estudiantiles. Mis padres me miman con 30 dólares diarios y los uso absolutamente todos en ese lugar de poca monta. Ya habré gastado quizás unos 1200 y no me arrepiento de nada.
¿El problema? cuesta 3 dólares el minuto.
*
Ya es otro día, y otra jornada académica tendrá lugar. Todavía no amanece, son las 7:30 am y el sol no se ha dignado a aparecer. En pocas semanas llega el invierno, lo que hace que el día sea más corto y la noche más larga.
Hacía frío esta mañana, quizás unos 2 bajo cero. Apuré el paso y llegué al establecimiento a muy buena hora. Demasiado buena hora, diría, en realidad. La paz del establecimiento cuando todavía no hay nadie en él es... única. Encantador.
Como todas las mañanas me dirijo en dirección a los pasillos que dan paso a los salones de los chicos de secundaria. Este es mi último año y estoy feliz de ello, no es que no me guste el colegio, es que... bueno, sí, no me gusta. Lo paso bien, pero hay algo en él que me hace rechazarlo fuertemente, pero mi orgullo no me permite huir a ese aspecto. Él sabría que es de él de quien rehuyo.
Quizás.
He por fin llegado al oscuro y más recóndito pasillo en el que se encuentra mi salón. No soy cobarde ni paranoico, pero en la penumbra del pasillo me pareció entrever una sombra al final de este.
Ya lo dije, no soy un cobarde. Me quedé ahí mismo esperando que abran los salones para entrar en ellos, pero mis instintos no me permitían estar tranquilo. Estaba seguro de que había algo al final del corredor, lo sabía, lo había percibido.
ーPequeño Uchiha. ーhabló una voz sombría.
¡Alerta! oh no. Conozco esa voz. Si les soy honesto, hubiera preferido que fuese un fantasma o un vampiro...
ー¿Qué quieres ahora, Uzumaki?
No me malinterpreten, por favor. No soy maleducado ni mala onda, es que... este tipo... agh. No me ocasiona más que repulsión, es el típico "mala junta", ese del que tus padres te advierten que no debes relacionarte.
ーSolo recordarte que ya es la tercera pareja que te quito este año. Parece que la pubertad me está haciendo más atractivo que a tí, pequeño Uchiha.ーcomentó con una sonrisa burlona todo el tiempo.
ーSoy más grande que tú, renacuajo.
ーEs normal ya que eres mayor, pero ya verás. ーprovocativo
ーPues bien por ti.
ー¿Sabías que no me gusta Sakura? De hecho, creo que a esta parejita tuya ni si quiera me la voy a follar. Las anteriores tenían mejores... atributos.
ーEntonces, ¿por qué lo hiciste? estás demente!
ーPor diversión. Me gusta verte sufrir, niño rico. ¿Sabes... a quien sí me quiero follar?
ー¿hn?
ーa una vieja tetona llamada Mikoto. Ah, no, espera, ya lo hice...
ーERES UN IMBÉCIL HIJO DE PERRA! ーle grité mientras me lancé hacia él para darle la paliza que tanto quería darle, pero... mis deseos no pudieron materializarse.
ー¡Uchiha! deja a ese niño en paz. ーordenó una profesora que se dirigía hacia su oficina.
Agh, qué rabia. No sabía que habían profesores que llegasen tan temprano.
ーDijo que mi mamá era una puta!
ー¿Y? No es excusa para usar la fuerza. Eres mayor que él, actúa como tal. ーadvirtió y se fue hacia su oficina.
El hijo de perra solo sonrió todo el tiempo, mostrando sus perfectos dientes a los que se sumaban unos colmillos dignos de un animal. No dijo nada más, solo volvió a su rincón. Sus ojos parecían reflejar más luz de la que recibían en tal penumbra. Dichoso Uzumaki, es naturalmente muy atractivo, pero de todas formas no me agrada ni pizca. Él me produce... no querer venir al colegio.
Puedo hablarles todo el dia de lo mala gente que es, pero eso me haría quedar peor a mi que a él.
No. Nadie puede quedar peor que él, les contaré.
Está en el colegio desde hace unos 3 años. Es el típico marginado ordinario que roba, miente, cree que todos están en su contra... Y es siniestro. Sí, he dicho siniestro: ha estado en la cárcel para menores de edad incluso. Llegó de ahí como un experimento de reintegración, o algo así. y ¿que si se ha integrado? ¡Joder! es el líder de su curso.
No es un buen líder, claramente. Suele dirigir conflictos que terminan en golpes, y siempre nos está tirando mierda a los de último año. Ha hecho casi que una guerra, como si nosotros fuéramos de derecha y ellos de izquierda, o... qué sé yo. Él ha dibujado bandos imaginarios y ha logrado enemistar los cursos a un nivel que no creía posible.
A mi no me afecta, pero a mis amigos sí. Ellos ya naturalizaron el odio hacia el curso de Naruto, pero yo no caeré en su juego. A quien odio es a él, a él por ser un asco de persona. A él por quitarme a Sakura, a Sai y a Gaara. A él por ser un bravucón de poca monta.
Afortunadamente no forma parte de ningún equipo deportivo, por lo que esto es un descanso para mi. El balón era mi descanso, mi relajo dentro de toda la escuela. En los recreos él se iba a fumar quizás qué hierba mágica a quizás donde, y después de clases nunca se quedaba a jugar, ni siquiera con su curso. Se iba siempre muy rápido y nadie parecía saber dónde. ¿Qué pienso yo? Drogas. Si fuera mi amigo, lo sacaría de ese mundo, pero como es la peor persona que existe me da igual.
Las clases transcurrieron con normalidad ese día. Tenía mis fangirls, podía elegir pareja, pero ninguna me llamaba la atención. Quizás debería volver a intentarlo con Gaara. Él era un chico tan dulce...
A la salida de ese viernes iba camino al prostíbulo a desestresarme y sacarme de la cabeza las palabras de esa lacra cuando. Adivinen.
Ahí estaba el bastardo: un par de metros delante mío, pero al menos no me ha visto.
ーOh, hola señor presidente. No le había visto. ーdijo, deteniéndose al mirarme de media cara con su burlona sonrisa en el rostro.
ーSigue tu camino, niñato.
ーNo, ya no quiero. Ahora yo seguiré TU camino.
¿Ven como es de enfermante?
ーMe sigues y lo pagarás caro. ーadvertí y seguí mi camino. Él se quedó quieto esperando a que pase, sin hacerse ni un poquito al lado, mirándome fijamente todo el puto rato.
Cuando le pasé, no pasaron dos metros y comenzó a seguirme.
ーSe acabó. ¿Quieres pelea? ¡la conseguiste, enano! ーexclamé furioso.
Lo golpeé en el rostro, lo boté al piso y le di unas buenas patadas. Él se paró y me intentó golpear pero lo evadí: dicen que pega duro, así que mejor evitar averiguarlo. Le propicié unos golpes en el pecho y lo dejé tirado.
ーEso sacas, hijo de puta.
ー*cof, cof* ¿Eso fue todo? ーpreguntó escupiendo un poco de sangre
ーYa he terminado contigo.
Seguí mi camino unos pocos segundos aún con la adrenalina de la "pelea" de recien. Me hubiera contenido, pero el desgraciado es además rápido y fuerte, bastante para ser de un curso más bajo que el mio. Si me arriesgaba, podía pasarlo mal. Mejor no subestimar a tu rival y ser certero en lo que uno se propone.
De pronto, sentí un golpe en mi hombro derecho. ¡Auch, mierda! Sí que golpeaba fuerte el hijo de perra. Sentí que me rompía los huesos del hombro!
ー¡¡¡Aaaah!!! hmphh ーcaí al suelo un par de metros al lado.
ーEso sacas TÚ por golpearme tanto.
ーAHORA SÍ TE GOLPEARÉ MUCHO, DELINCUENTE SARNOSO!
Efectivamente, sí le pegué mucho ahora. Le di una patada en toda la cara y le propicie varios golpes en el torso intentando que no le queden ganas de volver a pararse ya.
ー¡Haré justicia por todos los que heriste y por todos estos años de soportarte! ーdije mientras en el suelo le brindaba un cocktail de patadasー. ¿Te gusta? ¿Te gusta, uh?
Él solo se quejaba en el suelo conforme yo le golpeaba. ¡Cómo estaba disfrutándolo!
ー¿Alguna vez se te ha roto una costilla? ¿no? pues, ¡siempre hay una primera vez, infeliz!
Le golpeé la zona más frágil en el mejor ángulo posible con todas mis fuerzas, y entonces sí que supo gritar.
ーAaaaaahh!! Ayych... uhh... aaaahhhh...
Lo dejé ahí, en el suelo, ensangrentado y quejándose.
Desde niño me han enseñado distintas formas de combate y me consideran un prodigio en esto de patear traseros. Lo dejé gimiendo y me fui.
Necesitaba sacarme el mal sabor de boca. Me limpie en un arroyo la sangre de los puños, me revisé el hombro y me dirigí hacia mi lugar favorito: El prostíbulo.
Respecto a mi hombro... No podía mover el brazo, realmente me lo dejó pa' la cagosky con ese puñetazo. Ya estaba morado, pero eso no iba a detenerme de mi premio de 30usd.
ーHey, Kakashi, ¿qué hay?
ーNada, lo normal. ¿30 dólares para el petrolero?
ーSí, como de costumbre.
Los 30 dólares mejor gastados de cada día.
ーMe temo que no será posible... el petrolero todavía no ha llegado.
ー¿Qué? ¡esperé todo el día!
ーSí, ya sabes cómo es esto... A veces llegan, a veces no... Total, no se les paga mensualidad sino que según lo que ellos recauden.
ーRayos. Qué mal. Oye... Kakashi, ¿tú sabes por qué le dicen "el petrolero"?
ーAjajajaj, claro, mocoso. ーtomó una pausa para respirar hondoー. El asunto es que al inicio era cocky daddy, pero pasadas unas sesiones concluímos que la mejor opción era el petrolero, porque cuando su polla excava dentro de una vagina les saca todo el jugo que tenian. Por eso es que siempre está mojado el piso en su casillero...
ーJajajaja!! ya veo. Sí, definitivamente Petrolero le queda mucho... ¿Sabes quien podría ser?
ーUh, emmm... déjame pensar un rato. ーrespondió el peliblancoー Nop, ni idea. Pero imagino que es un forastero, y que a juzgar por su nombre debe rozar los 50. Básicamente solo sabemos que es un pijón y que eyacula mucho.
ーYa veo...
ーY debe estarse dando una vida de lujos. Lleva dos meses aquí y gana aproximadamente 350 dólares al día. Es una locura. La gente aquí lo pide mucho y cada vez se hace más famoso: Quizás empiecen a subirle la tarifa.
ー350 dólares diarios... No es tanto.
ーNo para ti, niño Uchiha. Además, él solo gana 1 dólar por minuto.
ー1 dólar... espera! ¿Cuántas horas está "dándole que dándole"?
ーMínimo 5 horas de lunes a viernes... los fines de semana normalmente no viene.
ーWow.
ーSí, es increíble... Toda una gallina de oro para la vieja tetona.
Desilusionado me devolví a mi hogar. En el camino me encontré con el gilipollas. Todavía seguía ahí tirado... consciencia... humanidad... oh no...
Quizás debería llevarlo a un doctor...
*
Continuará.
