Quiero aclarar que este fin es un conjunto de one-shots que escribir para este pasado SasuSakuMonth2021, no lo había subido por falta de tiempo, pero espero les gusten :)

MarCerezo


No sé necesitaban palabras.

Nunca hicieron falta.

El esmeralda y el onix son piedras preciosas que combinaban muy bien cuando se encuentran, se complementan, se entienden bien.

Era lo mismo con sus miradas. Verde y negro, Sakura con Sasuke, no había necesidad de palabras.

Una mirada bastaba para saber lo que pensaba el otro, solo bastaba un vistazo a las pupilas del otro para ponerse de acuerdo.

Era como un acuerdo no escrito que tenían esos dos. Miradas conectadas, igual que sus sentimientos.

Siempre fue así, desde el comienzo.


Sasuke recordaba ese día en el muelle, sintiéndose observado a lo lejos, sus instintos se activaron, era solo un niño, pero era un Uchiha, debía actuar como tal. Volteo dispuesto a encontrar la mirada del enemigo sobre él, pero solo vio a una pequeña peli rosa, de su edad, con rostro regordete y un lindo moño que sostenía sus mechones a cada lado de su rostro y sus ojos... Oh, sus ojos. Grandes esmeraldas llamativas enmedio de una piel que incluso a la distancia, se adivinaba suave y tersa. Incluso cuando su rostro se volvió tan rojo como un tomate y sus luceros se abrieron aún más para después esconderse lejos de su vista, seguía viéndose hermosa. Ese fue el primer día en que la vio, en que sus miradas se conectaron.

Esmeralda con Onix.


Las misiones eran pesadas, peligrosas y largas. Sakura se lo recordaba siempre a si misma, debía mejorar, siempre debía dar lo mejor de si. Así perdiera la vida en el proceso, debía superar cada misión.

Esa primera misión fuera de la aldea, tan pesada, tan difícil, tan traumatizante para ella, aún recordaba ese escalofrío que la recorrió cuando vio el cuerpo de su amado pelinegro en el suelo, frío como el hielo, inmóvil como estatua, inconsciente, lo creyó muerto. Sintió como si muriese con él, lloro como nunca antes en su vida. Pero estaba vivo, cuando lo oyó hablar y lo vio abrir los ojos, sintió como volvía la vida, solo basto reconocer ese brillo negro en sus luceros para tirarse a sus brazos llorando de felicidad.


Los exámenes chunnin marcaron una etapa importante para todos, en especial para él.

Orochimaru, ese hombre que le mostró que no era lo suficientemente fuerte como para vencer a Itachi, ese que le ofreció poder a cambio de hundirse en la oscuridad, ese que le hizo entender que no podía hundir a nadie con él, que debía sacrificarse a si mismo si quería obtener poder. Lo entendió muy bien cuando durmió en fiebre a causa de la marca de maldición, lo entendió muy bien cuando vio en delirios que no fue lo suficientemente fuerte para proteger a su familia, lo entendió muy bien cuando despertó y la vio a ella, a Sakura, completamente deshecha, golpeada, lastimada ¿quien carajos se atrevió a ponerle una mano encima a ella? Lo haría pagar, a quien fuera. Les haría sentir a todos el infierno en vida.

Pero ella no lo permitió, ella y su luz, ella y sus ojos verde esmeralda, ella era su calma.


No quería dejarlo ir, no podía permitirlo, no debía hundirse en la oscuridad solo si la tenía a ella, pero para él no era suficiente, nada era suficiente.

- Te amo tanto que me duele - grito Sakura desesperada - porfavor no me dejes. Si te vas, gritaré lo más fuerte que pueda.

- De verdad eres - dijo él volviéndose hacia ella - una molestia.

Onix contra esmeralda, desesperación contra calma, dolor contra convicción.

- Sakura, gracias.

Y para Sakura todo se volvió negro.


3 años y aún tenía ese brillo precioso en sus ojos.

3 años y aún veía ese dolor que vio en los luceros de jade cuando la dejo en aquella banca.

3 años dónde él había decidido no volver a pensar en ella ni en nadie más de Konoha ¿que hacían aquí ahora? ¿no veían que para él ya era difícil no pensar en ellos como para que incluso fueran tras él para atacarlo?

Pero no, ella no lo haría, jamás lo atacaría ¿verdad?

Jade contra azabache. Oscuridad contra luz.

¿En qué momento se volvieron enemigos?

¿Fue cuando ella decidió atacarlo cambiando su mirada de dolor a una decidida y se lanzo al ataque?

¿Fue cuando él acepto defenderse aún mostrando decidía en sus movimientos pero al final atacandola?

¿Fue cuando ese jounnin se interpuso entre ellos?

¿Fue cuando Sasuke alcanzó a Sakura con el Chidori con el fin de detenerla aún cuando le costó en el alma lastimarla?

¿O fue cuando él se aparto dispuesto a matarlos a todos con tal de librarse de ellos y desapareció del lugar después de ser detenido por Orochimaru?

No lo sabían, tal vez fue cuando él la dejo en aquella banca inconsciente, o cuando Naruto volvió de su pelea totalmente herido, no lo sabían.

Solo sabían que ahora eran enemigos.


No veía nada, su mirada era opaca, veía todo distorsionado. Se estaba quedando ciego.

Pero ahí estaba ella, con sus hermosos luceros color jade, que parecían opacos ahora ¿que le pasaba? ¿dónde quedó ese brillo? y aún más importante, ¿que hacía ahí?

Unirse a él, seguirlo en su camino ¿acaso estaba bromeando? ¿pensaba que era idiota? Sasuke conocía bien a esa peli rosa, como a la palma de su mano, sus gestos eran tan transparentes que sabía lo que pensaba sin necesidad de que ella se lo dijera, sus ojos siempre habían sido su fuente de respuestas.

Por eso supo que su convicción no era como la de hace 3 años y medio, por eso supo que el dolor en su mirada era de decidía por abandonar a su aldea, su hogar. Por eso le dió esa misión imposible para ella de deshacerse de Karin, la conocía bien, sabía que no lo haría.

Pero no esperaba que tratará de atacarlo a él, no esperaba que aquella que le juraba amor eterno y a la única a la que realmente le creía de ello lo atacaría, menos a muerte. Se defendió, era claro, no podía dejarse morir cuando su venganza aún no estaba completa.

Pero no podía matarla, su pulso acelerado, sus manos temblorosas, su agarre vacilante sobre el blanco y suave cuello de ella, sus ojos llenos de lágrimas, carentes de brillo, llenos de miedo. Incluso con su ceguera, pudo notarlo.

Y no le agrado para nada.

¿En qué momento la llevo a ese punto de desesperación como para llevarla a desear matarlo? Podía ver en su mirada el dolor de la elección, la desicion ya tomada, la resignación a morir en sus brazos.

No podía, no podía dañarla.

El chakra de Kakashi estaba cerca, necesitaba que llegara ahora, no podía seguir frenando su mano vacilante.

Y así fue, llegó a tiempo, con alivio vio a salvó de sus manos sedientas de sangre a la peli rosa, pero sus ojos, sus llamativos ojos jade mirándolo con miedo, miedo descontrolado y decepción.

Un dolor se instalo en su pecho que trato de disimular con una risa descontrolada y maniática, no podía mostrar debilidad. Ellos eran su debilidad.

Cuando Naruto llegó y la salvó de él de nuevo, pudo por fin respirar tranquilo.

Era su señal para irse de ahí, podía dejarla en buenas manos ¿cierto?

Pero incluso con su vista limitada y opaca, pudo ver desilución, dolor y decepción en aquellos ojos esmeralda. Y de nuevo, eso no le gusto para nada.


La guerra se desataba en el campo de batalla.

Todo era por salvar a Naruto, debían protegerlo y vencer al enemigo sin perderlo, ella debía proteger su sueño. Así diera su vida para ello.

Todos se habían unido para pelear contra lo que quedaba de Akatsuki, Madara era su mayor enemigo.

Pero no espero que entre los revividos hubiera unos cuantos que estuvieran de su lado.

Y nada más y nada menos que los 4 primeros y poderosos Hokages, bueno, ahora se sentía más tranquila, algo le daba esperanzas de conseguir la victoria.

- Tu amigo ya viene, él también está de nuestro lado - dijo el Cuarto Hokage a su hijo Naruto mientras esté era sanado por sus manos.

¿De que hablaba? ¿que amigo...?

Un chakra se aproximaba, unos pasos apresurados se escucharon y enmedio de todos, frente a ella y Naruto apareció él.

- Sasuke-kun - susurro Sakura pasmada.

- Sakura - respondió él con esa voz ronca que sonaba tan madura.

Sus alarmas se encendieron, su piel se erizo de miedo, esa voz y esos ojos, dispuestos a matarla sin dudar, ese miedo que sintió al ver los luceros onix carentes de vida, de piedad, de sentimientos, mismos que ahora chocaban contra sus ojos jade, completamente indiferentes.

- ¿Que haces aquí? - preguntó ella con rabia y con gesto neutro, de Sasuke Uchihas se podía esperar cualquier cosa y él era el enemigo.


Vacío, vacío total, desierto abrasador.

Que dimensión más extraña.

Kaguya le había metido en aquella dimensión para apartarlo de Naruto, solo así evitaría que la sellaran.

Llevaba un buen tiempo caminando, esperando encontrar algo, lo que fuera. Pero no había nada.

- ¡Sasuke-kun! ¡Por aquí! - esa voz, Sasuke volteo enseguida. Era un portal, era ella, ayudándolo como siempre, Sakura.

Estaba ayudando con ese sello en su frente que le llenaba internamente de orgullo por ella a Obito para mantener el portal. Se veían exhaustos, no soportarían mucho.

El azabache corrió enseguida directo hacia el portal, debía llegar a tiempo, no podía desaprovechar la oportunidad.

- ¡SHANNAROOOOOO! - grito Sakura haciendo uso de su última reserva de chakra.

Obito lo resintió, cerró los ojos quejándose de dolor, el portal se cerró.

- No puede ser - susurro la peli rosa mientras el sello en su frente se contraía, todo se acabó, Sasuke no paso, su chakra llegó al límite, no habría otra oportunidad. Su cuerpo se tambaleó, estaba agotada.

Pero antes de caer, su espalda choco con un cuerpo cálido. Una mano la tomo por la espalda, sosteniendo su peso. Sakura alzó la vista.

Esmeralda con carmín, el pasado quedó atrás.

Lo habían logrado.


Por fin todo termino, finalmente ganaron.

Madara fue derrotado, Kaguya y Zetsu negro sellados.

La mayor amenaza del mundo había sido erradicada.

Habían vuelto a su mundo luego de un jutsu de invocación gracias a sus ancestros, habían vuelto a casa.

- ¡EY, KURAMA! - el grito de Naruto hacia el Kyubi sobresalto a sus compañeros mientras lo veían correr hacia su Bijuu como si no hubiese tenido que librar una pelea de vida o muerte a penas hace un momento.

- ¿De dónde saca tanta energía? - se preguntó Kakashi mientras se dejaba caer al suelo, exhausto.

Y entonces de nuevo se dió esa conexión, esmeralda contra onix, por fin estaban a salvó, por fin el mundo estaba en orden. Por fin tenían a Sasuke de vuelta ¿cierto?


- De verdad eres, una molestia - de nuevo esas palabras.

De nuevo se alejaba de ella, de nuevo lo perdía.

¿Esque nada era suficiente para él? ¿Esque no se daba cuenta de que solo querían salvarlo? ¿No entendía que querían que dejara esa oscuridad?

Y entonces esa mirada, ese onix tan carente de sentimientos, tan carente de emociones, mostrando una chispa de... ¿eso fue arrepentimiento?

Pero Sakura no pudo analizarlo o siquiera verlo con claridad porque el azabache se convirtió en carmín rápidamente y lo siguiente que Sakura sintió fue el dolor de alguien atravesando su pecho, más claramente el Uchiha quien la había sumido a un genjutsu.

Después, todo se volvió negro.


El sol comenzaba a salir.

Un nuevo día comenzaba.

Una nueva oportunidad de vida se les brindaba.

Sakura y Kakashi aparecieron en el acantilado. Las estatuas de Madara y Hashirama estaban destrozadas. La batalla había terminado.

Sakura dejo a Kakashi en el borde del lugar y bajo hacia donde estaban ellos. Naruto y Sasuke, ambos recostados uno al lado del otro, ambos sin un brazo, ambos desangrándose. La peli rosa se arrodilló frente a ellos, justo enmedio de ambos, comenzó a sanarlos para detener la hemorragia.

- Gracias, Sakura-chan - dijo Naruto con una sonrisa.

Sakura no respondió, ni siquiera los miro.

- Sakura - la voz de Sasuke hizo que su piel se erizará.

- Silencio - dijo ella con voz neutra - debo concentrarme.

Silencio, el chakra fluía a través de sus palmas, su piel seguía erizada, sus ojos comenzaban a arder.

- Perdón.

- ¿Perdón? - Sakura dijo incrédula, ¿de verdad creía que con un perdón todo se perdonaba? - ¿perdón por qué?

- Por todo.

Y entonces sucedió de nuevo, onix y esmeralda.

Arrepentimiento con dolor. Sasuke y Sakura.

No hacía falta palabras, nunca hicieron falta. En la mirada del azabache se denotaba el arrepentimiento, el dolor, las ganas de desear enmendar sus errores, empezando con ella.

- ¿A si? - dijo Sakura mientras sus ojos se llenaban de lágrimas - Pues si que dan problemas - las mejillas comenzaron a mojarse - Par de bakas, Shannaro.


Ahora ahí estaban, finalmente el mundo entro en un periodo de paz.

Finalmente podían respirar tranquilos.

Sasuke finalmente había vuelto a casa.

Fue difícil de obtener su libertad, arriesgo su carrera y varios ninjas más lo hicieron, todo porque el segundo héroe de la guerra fuera perdonado.

Ahora él deseaba enmendar sus errores con el mundo, había obtenido el perdón, pero faltaba que se perdonará a si mismo, faltaba que se considerará merecedor de ese perdón. Debía redimirse de alguna manera.

- ¿Y si te dijera que me lleves contigo? - pidió Sakura mirando al suelo, avergonzada. Adorable, pensó Sasuke.

- Este viaje es de redención, quiero ver el mundo de nuevo, ver lo que me perdí en mi oscuridad - dijo él mirándola fijamente - esto no tiene nada que ver contigo.

Y así era, Sakura era luz, era primavera, era libertad, era esperanza. Ella era aquello a lo que él debía aspirar a ser merecedor, sus pecados no tenían nada que ver con su luz, no tenían nada que ver con ella.

Pero al parecer ella lo malinterprete porque su ánimo decayó visiblemente mientras murmuraba "Nada que ver conmigo ¿eh?"

Sasuke se acercó mientras ella miraba al suelo, debía hacerle entender que no era lo que pensaba, debía hacerle entender que lo que él deseaba era poder ser digno de un ser tan maravilloso como ella, quería ser ese alguien digno de darle felicidad a quien se esforzó tanto por salvarlo, ella merecía lo mejor y él debía serlo por ella, pero no podía decirle todo eso, menos frente a Kakashi, pero afortunadamente no necesitaban palabras. Nunca hicieron falta.

- Te veo luego - dijo él mientras golpeaba la frente adornada con un rombo púrpura - gracias, por todo.

Y la mirada llena de esperanza le dijo que le había entendido.

La promesa estaba hecha, volvería por ella, cuando fuera digno, cuando hubiera enmendado todo y se perdonará a si mismo, con la mirada le dijo todo, le mostró su agradecimiento, sus deseos de ser digno, la promesa no escrita de que volvería a verla, de que volvería por ella y como siempre, ella lo entendió.

Sus miradas, como siempre, conectadas como una sola, en común sintonía, así como sus sentimientos.