Otro día largo y pesado de entrenamiento para la clase de héroes de la academia UA. Al estar ya en su último año, las cosas se volvían mucho más serias, cada reto era más difícil que el anterior y siempre debían estar atentos ante cada suceso que se pudiera presentar; pero nada de eso podía disipar la curiosidad y camaradería de las muchachas de la clase 3-A, que en ese momento se dirigían juntas hacia sus habitaciones, excepto por una de ellas, que no estaba presente.
—Todo lo que quiero es dormir hasta el lunes —dijo Kyoka, estirando sus brazos para que sus músculos se destensaran un poco.
—Yo quisiera, pero tengo cosas que hacer mañana —esta vez habló Ochako, soltando un hondo bostezo—. Aunque sí tengo mucho sueño.
Mina, la jovencita de piel rosada, se abrazó del cuello de sus dos amigas y sonrió.
—¿Han visto a Yaomomo? Creí que cenaría con nosotras, pero apenas pudo se escabulló.
—Creo que la vi con Todoroki —la que contestó fue Tsuyu, llevándose una mano al mentón en pose pensativa, porque no estaba del todo segura de sus palabras.
—Yo también la vi —la chica invisible, Toru, se añadió a la conversación, en ese momento sólo podía verse su uniforme, como si fuera ropa flotante—. Estaban charlando en el pasillo, parecían muy juntitos.
—¿No creen que esos dos se traen algo? —Mina volvió a sonreír, esta vez, de modo sospechoso—. ¿Será que andan juntos?
Ochako y Kyoka se vieron entre sí.
—No lo creo, nos lo habría contado —dijo la joven heroína musical, refiriéndose a su amiga Momo.
Justo cuando las cinco estudiantes dieron vuelta en el pasillo que las llevaba hacia sus cuartos, todas pudieron ver a unos metros de distancia, afuera de su habitación, a Momo Yaoyorozu, quien estaba hablando animadamente con el hijo del héroe número uno, Shoto Todoroki. Sorprendidas, decidieron detenerse de golpe y observar la interacción, Momo estaba riendo coquetamente, mientras que Shoto parecía responder a sus gestos.
¿Tal vez sí había algo entre ellos y hasta ahora lo estaban descubriendo?
—No puedo creerlo, Yaomomo en serio anda con Todoroki y no nos los contó —dijo Mina, en tono casi ofendido, mientras las demás asentían con la cabeza.
—Bueno, para ser justos, tú tampoco nos contaste enseguida que salías con Kirishima —dijo Tsuyu, provocando que la chica rosada se sonrojara un poco.
—Sí es cierto, no tienes derecho a decir nada —la secundó la joven invisible.
—Shh, no dejan oír —se quejó la castaña del grupo, tratando de concentrarse, pero no poseía el don de su amiga Kyoka.
—A ver, esperen —la joven Earphone Jack estaba a punto de usar su habilidad para escuchar lo que estaban diciéndose Shoto y Momo, pero todas se quedaron con la boca abierta cuando vieron que la Yaoyorozu estiraba sus pies hacia el más alto, para susurrarle algo al oído, a lo que éste asintió con la cabeza y luego ambos entraron a la habitación de la pelinegra, cerrando la puerta.
—¡No puedo creerlo! —exclamó Ashido—. Esos dos parecen muy intensos.
—Hay que ir a espiar —opinó Hagakure.
Todas se miraron las unas a las otras y se acercaron a la puerta, pegándose a la misma para poder escuchar lo que estaba ocurriendo del otro lado.
—No escucho nada… —se quejó Ochako, frunciendo ligeramente los labios, pero enseguida las voces desde el interior del cuarto les hicieron callar a todas.
—Yaoyorozu, ¿estás segura de que quieres hacerlo ahora? Sabes que puede ser un poco peligroso, no estamos preparados.
Las cinco chicas curiosas abrieron un poco los ojos, ¿de qué estaban hablando esos dos?
—Todoroki-san, está bien, confío en ti, sé que no es el mejor momento, pero ya no quiero seguir esperando.
Se escuchó un suspiro.
—Muy bien, entonces simplemente voy a hacerlo, pero debes avisarme si te duele, ¿está bien?
—¿Podría ser que esos dos estén haciendo actos para mayores de edad? —cuestionó Mina, llevándose una mano a la boca con una expresión pícara en el rostro—. Quién lo hubiera pensado de Yaomomo.
—¿Y con Todoroki? Wow —opinó Kyoka.
—Primero voy a refrescar un poco la zona con mi quirk de hielo, eso debería disminuir el dolor, ¿está bien?
—Por supuesto, Todoroki-san.
Las chismosas que estaban oyendo todo se sorprendieron, ¿así que el quirk de Shoto se podía usar con esos fines?
—N-nunca imaginé tal utilidad para un quirk de hielo —murmuró Ochako, sonrojándose un poco ante la imagen mental que se le vino a la cabeza.
—No cabe duda de que es bastante hábil —dijo Tsuyu, las demás asintieron fervientemente.
De pronto, escucharon una pequeña exclamación de parte de su amiga desde el interior del cuarto.
—T-Todoroki-san, ¿no cree que su herramienta es muy grande? Dudo que consiga pasar, va a dolerme sin importar que use su quirk.
—¿Su herramienta? —cuestionó la chica invisible—. Yaomomo es algo tierna, ¿no creen?
—Así que la "herramienta" de Todoroki es grande —fue lo que quedó en la mente de Ashido.
—¿En serio nos quedaremos a oír? —Uraraka preguntó, pegándose más a la puerta, a lo que las demás dudaron un momento, pero apenas oyeron la voz de Shoto, también se pegaron más a la puerta.
—Tranquila, prometo que lo haré despacio, así que no te asustes, y no es tan grande, no exageres.
—P-pero Todoroki-san.
—Yaoyorozu, cierra los ojos, voy a meterlo ahora.
Las caras de las cinco chicas estaban totalmente rojas, sobre todo, cuando escucharon un gemido de dolor de parte de su amiga.
—D-duele, Todoroki-san…
—Descuida, el dolor pasará pronto, sólo ten paciencia.
A estas alturas, ya les estaba saliendo humo de las orejas a las chismosas, sus caras estaban totalmente encendidas y no conseguían apartarse de la puerta.
—¿Qué están haciendo?
La voz de Midoriya provocó que todas gritaran del susto, cayéndose de cola al piso, mientras el chico de cabello verde solamente las veía confuso.
—¿Pasó algo? —preguntó, llevándose una mano al mentón.
—¿Escuchaste eso, Todoroki-san?
—Sí, iré a ver qué pasa.
Al escuchar esas palabras, las muchachas, totalmente exaltadas agarraron de la mano a Izuku y lo llevaron lejos de ahí, abandonando por completo el pasillo de los dormitorios. Segundos después, Shoto abrió la puerta y miró a su alrededor, pero no notó nada extraño, así que solamente se encogió de hombros.
—Quizá alguien iba pasando —dijo, volviendo a entrar al cuarto de su compañera, lo curioso era que estaba totalmente vestido.
Al día siguiente, a primera hora de la mañana, las cinco chicas se acercaron al salón de clases, todas estaban todavía en estado de shock por lo que habían escuchado en el cuarto de Momo, no podían creer que su dulce amiga estaba saliendo en secreto con Shoto Todoroki y que, además, anoche habían estado teniendo relaciones, parecía que era la primera vez de Momo y Todoroki sonaba como un experto en la materia, ¿tal vez ya había salido con alguien antes?
Bueno, tampoco era algo que alguna de ellas pudiera o debiera ponerse a averiguar, lo mejor era que se hicieran las locas y que fingieran que nunca escucharon nada.
—¡Compañeros, tomen asiento y vayan sacando sus materiales para esta clase! —dijo Iida, que estaba de pie frente al escritorio del profesor, agitando su mano de arriba abajo nerviosamente, como una de esas estatuas de gatos dorados de la fortuna.
Momo estaba de pie a su lado, pero apenas éste terminó su anuncio, ella se dirigió hasta su puesto, justo al lado de Shoto, a quien le sonrió de forma amable, gesto que él correspondió.
Las chicas no dejaban de verlos, se veían tan inocentes ahora, ah, pero anoche…
—Buenos días, Todoroki-san, gracias por lo de anoche —dijo Momo, sonrojándose levemente—. Lamento haberme quejado tanto, era mi primera vez y no soy buena tolerando el dolor.
Las chicas, que fingían estar mirando en otra dirección, escuchaban todo atentamente, como las buenas chismosas que eran.
—Descuida, es normal sentir dolor, no creo que te quejaras tanto —contestó el bicolor, ampliando un poco más su suave y delicada sonrisa—. Yaoyorozu, eres muy valiente.
Las chicas no dejaban de imaginarse escenarios totalmente perversos en su cabeza, esos dos estaban charlando como si nada acerca de lo que habían hecho y ellas solamente se preguntaban cómo podían tratar el tema tan casualmente, aunque claro, ninguna de ellas se dio cuenta de que su amiga Momo esa mañana, por primera vez, llevaba puesto un pendiente en la parte alta de su oreja, era nuevo, Todoroki de lo había puesto anoche, ya que él también tenía uno y había aprendido cómo ponerlos.
Y mientras ellas imaginaban una película porno entre esos dos, que apenas y eran amigos con una ligera atracción mutua, Shoto y Momo solamente pensaban en cuándo y cómo decirse que se gustaban. Y es que algunas personas realmente tienen mente de alcantarilla.
