Renuncia: Dr. Stone es propiedad de Riichiro Inagaki y Boichi.

Promt: 11. Tabla: "Flufftober" del grupo de facebook "Club de Literatura en Fanfiction".

Advertencia: Leve Ooc.

¡Vivan las crack-ships!


I.

Crecí escuchando las historias que Ruri contaba, mismas nuestra madre contó alguna vez. Entre ellas había una que llamaba mi atención, yo la recordaba cómo "se conquista comenzando por su estómago". Ruri terminaba esta historia resaltando la importancia de velar por la salud y la alimentación de tu pareja durante los inviernos.

Años después conocería a Senku y él prepararía lo más sabroso que había consumido hasta ese momento: ramen. Senku nos cuidaba a su extraña y científica manera y, a pesar de explotarnos diariamente con trabajo, todos lo apreciábamos. Él era la centésima historia, el hombre que reconstruiría el mundo.

Sería tan fácil considerarlo como alguien digno de amor de pareja si no fuera porque él mismo trataba ese tema como si fuera un fastidio.

Comprendí rápidamente que nuestro vínculo se mantendría como una amistad para toda la vida.

Y me sentí bien.

II.

Una cabellera rubia fresa pasó por mi delante.

Sus pasos eran tranquilos, pero ágiles.

Esa persona respondía al nombre de Francois y era, según Ryusui, el mayordomo más codiciado del mundo.

Desde nuestro primer encuentro quedé maravillada con su capacidad de observación. Francois veía, probaba y transformaba la comida que consideraba deliciosa en un manjar divino.

Mi boca disfrutaba de todos los sabores que la petrificación había privado a la humanidad.

Era imposible no llorar de la emoción.

Su exigencia, lealtad, amabilidad e inteligencia gastronómica le ayudaron a destacar rápidamente.

Todos sentíamos gratitud por él, o ella.

Nadie sintió la necesidad de preguntarle.

III.

Disfrutaba acompañar a Francois en su búsqueda de ingredientes. Si la fuerza era necesaria sabía que podía contar conmigo.

Suika acompañaba nuestras misiones y alegraba el ambiente. Siempre saltando y sonriendo bajo esa máscara de sandía.

Nos adentrábamos en los bosques para capturar animales y recoger plantas. Regresábamos a la orilla cargaban las bestias sobre mis hombros mientras que Francois Y Suika llevaban los vegetales que acompañarían la cena.

Todos comían con lágrimas lavando sus rostros.

Francois, ¿cómo es que eres tan increíble?

¿Cómo es que, no importa cuánto tiempo pase, continúas conmoviéndonos a través de tu cocina?

Francois, siempre te preocuparás de alimentación de todos los miembros del reino científico, sin tener preferencia por alguno.

Te lo agradezco.

IV.

Ginger Ale.

Naranja.

Piña.

Fresa.

Jengibre.

Vertiste la mezcla en una copa y bautizaste la bebida bajo el nombre Cenicienta picante.

Era la primera vez que preparabas algo solo para mí.

Era la primera vez no lloraba.

Degusté ese líquido azul brillante sintiéndome la chica más afortunada del mundo.

¿Acaso este era mi sabor?

Probaste los ingredientes por separado y los uniste en tu mente.

Tu habilidad me dejaba sin aliento.

Si te besaba, hoy o mañana, ¿confirmarías que mis labios saben a esta combinación cítrica?

Francois, creo que me gustas.

V.

Mientras tuvimos momentos de paz en la Tierra del Maíz una de mis dudas fue resuelta.

Observaba fijamente a Francois grabando cada detalle de sus rizos cuando escuché su pregunta:

—Kohaku-sama, ¿necesita algo?

Era el momento.

—¿De qué color es tu cabello, Francois? A veces creo que es rubio, pero el mío no es del mismo amarillo.

—Imagine un mar amarillo, justo como el de su cabello. Ahora imagine que esparce un poco de polvo de cobre sobre él. La marea lo extenderá y pronto las aguas cambiaran de color. Si ve el mar desde lo alto de una colina notará que es de un suave rojo. Mi cabello puede clasificarse como rojo.

—Es un rojo único.

—Es un rojo extraño, pero no es único.

—A mis ojos si lo es. Nunca he visto ese color hasta que llegaste. Es un rojo único, Francois.

—Gracias por su halago, Kohaku-sama.

Francois, eres tan paciente.

Me gusta oírte explicar con una dulzura a veces poética las cosas más simples.

Si estuvieras junto a ti. Podría escucharte hablar todos los días sin aburrirme mientras mis dedos juegan con tus ondas.

VI.

Mientras estaba petrificada repasé mi vida. Recordé algunas de las cien historias, la de Momotaro y las bestias, la de la abeja y la de las rocas impresionantes, la de Senku Ishigami.

Todas nos habían ayudado, sobre todo la centésima historia.

Una de ellas no abandonaba mis pensamientos: la historia de amor a través de la comida, amor de pareja, amor bondadoso y duradero.

Luna era novia de Senku y se esforzaba por permanecer junto a él.

Chrome amaba a Ruri sin ser consciente de ello.

Tsukasa y Yuzuriha eran la pareja más dulce que había visto.

Stanley y Xeno eran pareja, ¿verdad?

La forma en la que confiaban y se conocían el uno al otro iba más allá de cualquier relación que había presenciado.

Nunca había visto una relación entre dos hombres en la aldea, pero gracias a Senku sabía que siguiendo los pasos correctos podrías obtener el resultado deseado o descubrir algo nuevo. El método científico. Una posible explicación era que en el mundo previo a la petrificación encontrar una pareja en alguien del mismo sexo no era extraño.

Francois... tu sexo no me importaba, me enamoré sin la necesidad de saberlo.

Si naciste como un hombre estaba bien.

Si naciste como una mujer estaba bien.

VII.

—¿Señor?

—¿Si?

—¿Puedo compartirle algo privado?

—Claro, soy todo oídos.

—Desde hace un tiempo he observado a Kohaku-sama. Ella es fuerte y le gusta sentirse útil. Diría que es una pieza indispensable para el Conglomerado Nanami, sin embargo...

—¿Sin embargo?

—Aquellos que integran el Conglomerado Nanami se subordinan voluntariamente al cabeza de familia, quien podría ser usted o Sai. Ella no lo hará, lo sé. Ante la única persona que se inclinaría sería ante mí.

—¿Cómo llegaste a esa conclusión?

—Cuando cruzamos miradas sus ojos se ven rebosantes de admiración y últimamente he notado algo de amor.

—¿Eso te incomoda?

—Me he acostumbrado a tratar con mujeres atractivas por mis años bajo su servicio, sin embargo, es la primera vez que alguna me observa solo a mí.

—Si no te incomoda es porque tu corazón anhela ser objeto de afecto.

—Pero, señor... Si formo parte de una relación no podría servirle a tiempo completo.

—Aprecio tu preocupación mí, no obstante, deseo tu felicidad con la misma intensidad que deseo mi propia felicidad. Si mantener una relación con Kohaku ayuda a incrementar tu felicidad yo me encargaré de aliviar un poco la carga que he puesto sobre tus hombros.

VIII.

Mañana vería a Ruri nuevamente y quería consultarle sobre mis sentimientos por Francois. Mis ojos vagaban por el océano y las estrellas. Recordé su figura delgada, sus labios de granada, sus manos tersas y su respetuoso modo de hablar.

¿Alguna vez suspiraría mi nombre como yo suspiraba el suyo?

Estaba tan concentrada en mis pensamientos que no sentí su presencia hasta que posó su mano en mi hombro.

—Kohaku-sama, ¿conoce un lugar dónde podamos hablar en privado?

—La bodega está vacía —señalé.

—Bien, vamos.

Francois caminaba con paso firme, yo intentaba mantenerle el ritmo mientras mi mente era atravesada por mil preguntas.

Entramos e inspeccionó la habitación en busca de alguien escondido. Cerró la puerta tras comprobar que solo éramos solo dos.

—¿Qué ocurre?

Francois suspiró.

—Kohaku, ¿estás interesada en mí?

—Sí.

—Solo para aclarar, me refiero a interesarse en mí como pareja.

—Pues sí.

—¿Te gusto?

—Sin duda.

—¿Me quieres?

—Por supuesto.

—¿Por qué?

—¿Ah?

—No pareces tener experiencia en el amor. Me pregunto qué fue lo que te llevó a enamorarte de mí.

—Una de las cien historias que escuchamos en la aldea trata sobre una pareja. Ella está enamorada de un joven y para ayudarlo diariamente se esforzaba en cocinarle la comida más deliciosa. Él lo nota y le pregunta porque se comporta de un modo especial con él. Ella aprovecha esa oportunidad y se confiesa. Él responde que por el trabajo no tiene tiempo para mantener una relación. Pero eso no la desanima.

—¿Sigue intentando por qué no la rechazó?

—Así es. Llega el invierno y todos se encierran en sus casas menos él que continúa trabajando para proveer de comida a sus padres y hermanos. El hombre cae enfermo y hubiera muerto de no ser por los cuidados de ella. Cuando la primavera comienza el joven finalmente la acepta, tras la insistencia de sus padres y sus hermanos que se conmovieron tras presenciar las atenciones de la muchacha. Le comenta que al ser el único de su familia en condiciones de trabajar no se podía permitir dejar de hacerlo, aunque sea por una chica que le quiere, pero comprende que ese sobresfuerzo pudo costarle la vida. El final cuenta como ambos pudieron superar el siguiente invierno sin problemas porque estaban juntos.

»Ruri decía que para sobrevivir a los momentos más difíciles de la vida era necesario tener a tu lado alguien en quién puedas confiarle tu salud y tu alimentación, alguien que se preocupe por ti.

—Y cree haber hallado a esa persona en mí.

—Eres la primera persona que hace algo solo para mí. Fue algo humilde y a la vez demasiado. En la aldea solo nos preocupaba no desperdiciar alimento, con Senku la comida era el pago por el trabajo. Tu bar demostraba los lujos del pasado que no he vivido, pero por la reacción de todos en ese momento pude saber que una bebida personalizada no era común. Nunca olvidaré el color del Cenicienta picante.

—¿Y su sabor?

—Lamentablemente sí. Cocinas tantos manjares que difícilmente mi boca los recuerda todos.

Tras decir eso Francois me regaló una de sus hermosas sonrisas.

—¿Te gustaría probarlo nuevamente?

—Sí.

Para mi goce teníamos todos los ingredientes, pero nos faltaban la medidora. No importó. Francois usó diferentes recipientes hasta conseguir el resultado.

Le di las gracias y lo bebí entero.

—Francois.

—¿Si?

—¿Te gusto?

—Un poco.

—Es todo lo que necesito por ahora. ¿Le puedo contar a mi hermana sobre ti?

—Si eso te hace feliz, hazlo.

Tomé su consejo y le besé la mejilla.

—Kohaku…

—Espero que el siguiente sea sobre tus labios.


Al terminar de escribir esto recordé el enfrentamiento entre Mozu y Kohaku (capítulo 121). En él se sostiene la siguiente conversación:

"—¿Cuál es tu tipo de chico Kohaku-chan? ¿Alguien súper fuerte como yo?

—Si fuera un tema de fuerza, diría fuerza del corazón. Capaz de avanzar paso a paso sin cesar hacia algo por lo que realmente crea. Ese es el tipo de chico que me gusta".

No parece que he enloquecido al escribir esto, ¿eh? Lamento si no es bueno, pero se intenta.

Por cierto, esto podría ser lo primero de esta (crack-)ship.

No he encontrado ni un solo fanart.

Estoy sola contra el mundo.

¿O no?

¡Saludos!