Advertencias: Posible OoC en los personajes. Lenguaje obsceno.

Parejas: Porco Galliard / Mikasa Ackerman.

Géneros: Romance / Comedia

Clasificación: T

Disclaimer: Todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama. Yo solo soy responsable de la historias que creo con ellos

Summary: — Está bien, está bien déjame ver si entendí — Porco paró su diatriba y Marcel respiró muy hondo tratando de calmarse — ¿Me estás diciendo que me llamaste a las cuatro de la mañana para decirme que besaste a tu mejor amiga y te gustó?.

N/A: Al final del capítulo.

Etiquetas: Para la #PorcoKasaWeek2021

Día 3: AU Escolar / Amigos de la infancia


Amigos, no, mejores amigos

"La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas"


Porco y Mikasa habían sido amigos, mejores amigos, desde que ella había barrido el piso con él y habían terminado ambos en la sala de enfermería con un diente roto y una pierna vendada.

Su relación había iniciado a base de peleas, golpes e insultos así que por su puesto nadie esperaba que fueran amigos. Esa nueva amistad que había sido enterrada bruscamente sin ningún tipo de cuidados fue evolucionando poco a poco hasta convertirse en lo que era ahora.

Porco y Mikasa eran como uña y mugre y conocían completamente todo el uno del otro. Sus logros, sus peores vergüenzas, sus inseguridades y aunque sus inicios no eran los mejores vaya que ambos disfrutaban estar cerca.

Porco tenía un sentido especial para detectar cuando Mikasa estaba incómoda, tenía este raro tik en los dedos de las manos que movía, o empezaba a jugar con sus pies cambiando el peso de su cuerpo de uno a otro.

Así que para Porco Galliard no fue difícil saber que ella estaba siendo molestada por ese tipo alto con cara de caballo que invadía su espacio personal.

Estaba a punto de interferir cuando vio a su amiga despedirse con la mano una vez que lo interceptó entre las mesas de la cafetería. La falda de su uniforme se movió debajo de ella y Porco sintió ganas de moler a golpes la cara de ese imbécil cuando los ojos de él la miraron con una mezcla de libido asqueroso.

Sin embargo, espero los segundos que fueron necesarios hasta que Mikasa llegó a su lado con un suspiro de alivio llenando su rostro.

— ¿Quien es ese idiota? — preguntó sin disimular nada su molestia. Mikasa lo observó con una mueca de ingenuidad antes de desviar la vista nerviosa de él y Porco estrecho sus ojos.

— Se llama Jean, está conmigo en clase álgebra — dijo ella sacando la lonchera de su mochila y poniéndola sobre la mesa.

— Tiene cara de caballo — admitió con repulsión. Él sacudió la cabeza clavando sus ojos nuevamente en ella — De todas formas ¿Por qué te busca?

— Somos pareja para un proyecto — admitió ella y Galliard no pasó por alto el tono pesado que usó.

— No pareces muy emocionada y no lo digo precisamente por las matemáticas. No te agrada.

— por su puesto que si, no seas tonto — reclamo ella moviendo su largo cabello hacia atrás permitiendo tomar de su almuerzo — es lindo.

La tardía respuesta de Mikasa tras ese breve intercambio hizo poner los ojos en blanco. Él también sabía cuando Mikasa no estaba preparada para admitir verdades.

— O por favor, no mientas — dijo el tomando también de su almuerzo, un pobre pan emplasticado que Mikasa odiaba que él comiera, pero desde que Marcel se había ido del pueblo hacia la ciudad; sus opciones para el almuerzo eran escasas. Él le dió un mordisco a la esponja del pan llamando la atención de Mikasa.

— No lo hago y ¡Dios Porco no puedes seguir comiendo eso!...—Mikasa lo miro con reproche arrebatándole su almuerzo y haciendo un intento de un sándwich con los alimentos que ella traía. Después de unos minutos de acomodar las croquetas de pollo entre el huevo y las verduras dentro del pan, usó la tapa de su lonchera como plato para dárselo a Galliard — Aquí, ten. No puedes seguir comiendo esas porquerías no es bueno para ti.

Galliard dejó aflojar una sonrisa pretenciosa mientras tomaba de su renovado lonche y le daba un buen mordisco así saboreando la salsa de soya de las croquetas y el huevo perfectamente suavecito bañado en mantequilla. Hizo una nota mental de alabar. Mikasa por su buen sentido culinario mates de seguir con su conversación.

— Lo haces — trago su comida y luego la vio de nuevo pero Mikasa estaba prestando atención — tienes esa mueca en tus labios cuando te dan hígado con cebolla. La conozco Mikasa, él no te agrada.

— Supéralo y no puedes comparar mi odio contra el hígado encebollado a las relaciones que establezco con otras personas — ella comió igualmente manteniendo su mueca.

— Lo haría si no fuera verdad y ambos sabemos que ese idiota no te agrada — un sorbo a la caja de su jugo y Porco apoyo e mentón en su mano jugando con lo que quedaba de su improvisado almuerzo.

— Él es solo algo insistente ¿Bien? No significa que no me agrade.

— No lo hace

— Dios Porco ¿Que tengo que hacer para que me creas? — exclamó en voz baja abandonando sus palillos en el bento.

— ¿A mí? — se apuntó a sí mismo para después señalarla — yo no estoy tratando de justificarlo, intenta convencerte a ti primero Ackerman.

Mikasa gruño un insulto, amargando su gesto.

— Esta bien, el tipo tal vez me desespera un poco pero no puedo hacer nada con él hasta el día de mañana, solo quiero que terminemos este estúpido proyecto y ya — ella pareció ceder a la frustración que le causaba y se inclino sobre la mesa enterrando su rostro entre sus manos.

— ¿Y por qué no cambias con alguien?

— ¡Lo intente! — esta vez grito mientras se acercaba a él — pero no puedo hacer tal cosa sin parecer una pequeña perra desalmada.

Porco sintió un piquete de lastima por ella, sabía lo que era lidiar con gente idiota por lo que está situación no era rara para él y a diferencia de Mikasa, no tenía ni el tacto ni paciencia para deshacerse de alguien sin preocuparse de ser un maldito.

Entendía lo que su amiga estaba pasando y verla tan resignada al hecho de verdad la hizo sentir vulnerable al hecho de no poder hacer nada.

Pero Mikasa era su mejor amiga, y la sola idea de ver a ese imbécil enorme sobre ella le daba náuseas y Porco no iba a permitir eso.


Mikasa escuchó el sonido de su timbre y con pesar y mucho desánimo, se dió cuenta que era su invitado no tan querido.

Le dirigió una mirada a Porco de resignación pues hasta hace unos segundos ambos estaban jugando videojuegos y suspiro con cansancio retirándose de su lugar.

— Trataré de terminar pronto — le prometió pero Porco solo se encogió de hombros sin prestarle mucho atención a la gravedad de su problema.

Se sacudió las manos y estiró las esquinas de su boca intentando una sonrisa amable cuando abrió la puerta y recibió el rostro de Jean.

— Buenas tardes Jean, pasa — el joven castaño le devolvió una sonrisa entusiasta mientras entraba extendido un ramillete de flores que a Mikasa le tomaron por sorpresa.

— Una flor para otra flor — le dijo acercando sus rostros, Mikasa tuvo una crisis de pánico tomando las flores como algún tipo de barrera

— Wow, Jean son muy bonitas gracias — agradeció torpemente regañandose a si misma por ser tan patética.

— Te aseguro Mikasa, que las flores no son tan bonitas como tú — Mikasa estaba segura que esa frase estaba practicada así que antes de que alguna otra oración ingeniosa saliera de la boca de ese hombre lo guío a través de la sala.

Su departamento era pequeño y así que la sala estaba pegada a la encimera de la cocina, por lo que cuando ella lo invito a pasarse y después de instalarlo junto a la mesilla de dentro fue fácil ver hacia el interior de la cocina.

— Traeré algo de beber — dijo rápidamente huyendo de su cercanía.

Corrió hacia el interior del pequeño espacio sacando del refri una jarra de buen tamaño llena de zumo de naranja, se tomó su tiempo para llenar cada vaso si con eso se libraba de estar cerca de Jean.

Por el rabillo del ojo lo vio, y sabía que él no dejaba de verla tampoco con esa sonrisa pegada a su rostro. Mikasa sintió sus entrañas revolverse.

Y es que Mikasa sabía que Kirshtein no era un mal tipo, sabía que sus intenciones eran buenas o al menos eso creía. Los detalles que le traía como las flores que había acomodado en el centro de mesa una vez que se acomodaron hacía más difícil el hecho de que no podía ser cruel.

Estaba tan absorta en sus pensamientos que no escucho los pasos ajenos hasta que sintió las manos de alguien tomarla de la cintura y el aliento caliente chocar contra la tela de su blusa veraniega.

Las vasos en sus manos temblaron y giró su rostro con anticipación cuando el rostro de Porco la recibió, él la beso, con pasipornia, delineando su lengua contra su labio inferior y jugando con la carne en ellos y tras un leve tirón entre sus dientes se separó.

Sintió que las mejillas no podían estar más calientes después de ese beso hasta que lo miró por completo y ella casi dejó caer las bebidas; no traía camisa y su cuello y pecho estaban llenos de manchas rojas y violetas que simulaban besos y chupetones.

Los ojos de Galliard le miraron con intensidad antes de desviar su mirada hacia el otro inquilino quien igual observaba hacia su dirección casi o más sorprendido que Mikasa.

— Tenemos visitas — dijo Galliard aproximándose a Jean, este se levantó de su asiento de un salto haciendo evidente la gran diferencia de altura que había entre los dos.

Y aunque Mikasa estaba segura de que eso desquiciaba a Porco eso no dejo que lo acobardara e igualmente extendió su mano presentándose.

— Galliard, Porco Galliard — el tono de Porco era plano y sabía de antemano que eso sería parte de su actuación — soy el novio de Mikasa.

La morocha se atragantó con su propia saliva cuando escucho eso.

— Jean Kirshtein — habló el más alto con aura decepcionada — soy...su compañero de clase.

Porco asintió y después se dirigió a ella.

— ¿Tardarán mucho? — ella negó con la cabeza sin salir de su estupor — bien entonces esperaré arriba.

Dicho eso, tomó uno de los vasos de zumo que Mikasa todavía traía y se lo llevó.

Ella llevó el vaso que restaba hacia la mesa pero Jean ni siquiera lo toco, ambos demasiado incómodos para hablar de algo al respecto. Afortunadamente, se concentranron lo suficiente como para hacer su trabajo en silencio con el más mínimo de los intercambios.

Mikasa pareció escuchar campanas cuando Jean se levantó con su mochila en mano directo hacia la salida.

— Lo siento, no sabía que tenías novio — dijo él nerviosamente rascándose la parte trasera de su nunca.

Yo tampoco quiso decir, pero se mordió la lengua y le envió una sonrisa tranquilizadora.

— Está bien, no somos muy escandalosos al respecto — Jean asintió desviando su mirada y después se dio la vuelta.

— Adiós entonces, nos vemos mañana en la clase.

— Con cuidado — se despidió ella y solo hasta que él se perdió en las escaleras es que cerró la puerta con fuerza corriendo hacia su habitación.

Encontró a Porco en el suelo con la camisa puesta y frotando su mano contra la piel de su cuello con ayuda de un espejo de Mikasa.

— ¿Qué se supone que haces? — fue todo para lo que su cerebro pudo formar mientras veía al rubio detener su infructuoso esfuerzo de quitar las manchas.

— ¿Qué crees que estoy haciendo? Me quito el maquillaje — el volvió a frotarse el cuello con más fuerza pero eso no cambió nada y la marca del labial rojo todavía persistía sobre su piel.

Mikasa suspiró y puso los ojos en blanco acercándose a su peinador y tomando una de las botellas con agua micelar y untando un poco sobre almohadillas de algodón que tomó de ahí también.

— Aquí, te voy a ayudar — ella comenzó a frotar con suavidad sobre las manchas rojas de su lápiz labial, ahora que las veía de cerca, estaban deformadas y desiguales. Mikasa se preguntó internamente qué pudo haber hecho Porco para dibujar el contorno de sus labios sobre él.

El solo pensamiento hizo a Mikasa sonrojarse.

— ¿Qué hay del imbécil? — preguntó el rubio al final, tras varios minutos de silencio. Mikasa apretó el algodón frotando con nerviosismo.

— Y-Ya se fue

— Me alegro — dijo satisfecho, como si hubiese hecho algún logro del cual orgullecerse.

Pasaron otro minutos intentando deshacerse de las manchas a lo largo del abdomen cuando Mikasa por fin reunió el coraje para preguntar.

— ¿Qué fue todo eso? — Porco no necesito de mucho para entenderla así que solo se encogió de hombros.

— Si no te librabas de ese tipejo hoy que podías, jamás lo ibas a hacer.

— No era necesario tanto ¿sabías? — respondió ella abandonando el algodón y reemplazandolo por uno nuevo al quitar las manchas de color violeta.

— Nunca está de más nada cuando se trata de ti

La soltura y tranquilidad con las que dijo eso, desaparecieron su tensión y Mikasa sintió ganas de abrazarlo pero se reprimió lo suficiente para solo brindarle una sincera sonrisa, llena de agradecimiento y cariño.

— Gracias Porco — ella se inclinó solo un poco para rozar sus labios contra la mejilla pálida de él. Galliard aceptó el gesto de buena gana sonriéndole de igual forma.

— No hay de que, después de todo, somos mejores amigos ¿no?

Y si, lo son. Galliard era su más grande y mejor amigo.


Marcel despertó desorbitado escuchando el ruido de su celular en una llamada entrante.

— Pero qué demonios — agarro el infernal aparato viendo la hora en la esquina superior y también notando que era Porco quien lo estaba llamando.

Eran las 4:00 AM ¿Por qué su hermano llamaría tan entrada la madrugada?

— ¿Hola? — escucho varios gritos, y el castaño tuvo que separarse de la bocina aturdido, de repente pensó que algo malo habría pasado así que con urgencia trató de calmar a su hermano menor a través del teléfono.

— Porco, dios cálmate ¿Que pasa? — el mayor de los Galliard lo escuchó respirar con fuerza y él supuso que estaba tratando de normalizar su estado de ansiedad. Cuando por fin cesaron las respiraciones, escuchó la voz quedita del rubio.

— Yo besé a Mikasa...y me gustó — Marcel parpadeo en la oscuridad y se metió el dedo meñique al oído pensando que había escuchado mal — Disculpa ¿Qué?

— Yo besé a Mikasa y me gustó — repitió él nuevamente.

— ¿Y eso que?

— ¡¿Y eso que dices?! — de nuevo los gritos y Marcel tuvo que despegar de nuevo su oído del teléfono — Mikasa y yo somos mejores amigos ¡No debí haberlo hecho! Pero estaba este sujeto con cara de cabello y perfume barato y yo-

— Está bien, está bien déjame ver si entendí — Porco paró su diatriba y Marcel respiró muy hondo tratando de calmarse — ¿Me estás diciendo que me llamaste a las cuatro de la mañana para decirme que besaste a tu mejor amiga y te gustó?

— Ajá, si. Básicamente, eso es.

Estuvo en silencio varios minutos, Marcel sintió que un viejo tik nervioso regresó haciéndolo parpadear inconscientemente.

— Regresa a la cama Porco.

— No Marcel, espe-

Marcel no se detuvo a escuchar las próximas palabras de su hermano menor y con premura apagó el celular disponiéndose a dormir nuevamente.

— Ya estoy viejo para estas cosas — y con eso, Marcel se entregó a los brazos de Morfeo dejando a su hermano lidiar con su dilema nocturno sin su ayuda.


Después de haberme puesto a chillar con el fic anterior del día dos, decidí hacer algo más alegre y divertido. Y yo sé que el pov de Marcel era muy innecesario pero me dió risa imaginarlo a las cuatro de mañana levantado por qué Porco no puede superar su crush con Mikasa kwdbsisbMi tercer aporte para la #PorcoKasaWeek2021—Zeth