Cendrillon

Por Kou Kuroi (Ai Daidouji)

ATENCION: Los personajes presentados en esta historia no son de mi autoría, pertenecen al duo AidaIro. Igualmente, la historia no es de mi autoría. Solo la adapte a los personajes de Jibaku Shonen Hanako-kun.

Sin más, ¡empecemos!

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Érase una vez, en un reino lejano, vivía una joven esclava que deseaba la libertad.

Pasaba sus días limpiando la lujosa mansión, cocinando para sus señores y cuidando del gran y hermoso jardín.
Siempre la humillaban, por sus piernas de rábano y le hacían la vida imposible, alagando que nadie nunca la querría por sus piernas y que no le quedaba de otra que ser una esclava sumisa. Aun así, la joven no se rindió, rezando para que su alma gemela fuera a rescatarla algún día, de las garras de esa familia tan desagradable y mala.

Una tarde, haciendo compras de última hora para la cena, paso por un atajo que conocía para llegar a casa lo más rápido posible para poder hacer la cena;

Desearía realmente poder ser libre de esa mansión y de esa familia… - Murmuraba con pesar la joven de pelo color té con leche, mientras sostenía la bolsa de comestibles en sus manos.

Yo podría cumplir tu deseo. – Una voz masculina sonó de todos lados y de ninguna a la vez, asustando a la pobre muchacha, quien del miedo dejo caer la bolsa con todo el contenido, desparramándolo por todas partes.

¿Quién eres? – Exigió saber la muchacha, recogiendo los comestibles que estaban aptos para ser comidas.

Yo soy quien concede deseos a cambio de algo por el mismo valor – La voz respondió, para acto seguido aparecer un muchacho encapuchado y enmascarado, con una sonrisa infantil en su rostro, que lo hacía ver extrañamente aterrador, y sus ojos ámbares brillando en algo que la muchacha no supo identificar.

¿Conceder deseos? – Pregunto la joven, recordando lo que murmuraba momentos antes de la aparición del extraño muchacho. - ¿Tu podrías liberarme de ser la esclava del clan Minamoto?

Claro que puedo, pero a cambio quiero que hagas algo por mí. – Respondió en un tono infantil pero suave el chico, sin dejar de mirarla y sonreír en ningún momento. - ¿Tenemos un trato? – Le extendió la mano para que la sostuviera, para poder cerrar el contrato.

Con tal de escapar de esa mansión, hare lo que sea. – Y sin pensarlo mucho, la joven muchacha estrecho la mano del desconocido, quien sonrió de una forma más aterradora.

Muy bien, señorita Nene. – Empezó algo más macabro el chico. – Quiero que, a cambio de tu libertad, mates al príncipe Amane por mí. – Sentencio de forma oscura el muchacho, transformando su sonrisa en una mucho más siniestra, que hizo estremecer a la chica, asustándola.

Nene no se atrevió a preguntar cómo era que ese chico sabía su nombre si nunca lo había pronunciado, ni a cuestionar sus motivos tras sus palabras. Ella ahora solo tenía que obedecer, para poder tener su deseo.

Presentía que, si no escuchaba al chico, la mataría a ella. Y eso era lo que menos quería en ese momento.

Al ver a la asustada chica, el misterioso hombre le extendió una daga pequeña que ella acepto casi por inercia, y le explico.

El príncipe Amane celebrara una fiesta en un par de días, iras a esa fiesta y allí lo mataras. – Resumió con su sonrisa infantil de nuevo en su cara. – Solo cuando él esté muerto, te concederé tu ansiada libertad. Estaré observando… - Sentencio antes de esfumarse tan rápido como había aparecido.

La chica miro la daga, y con decisión, la escondió entre sus ropajes y se fue caminando de vuelta a la mansión.

La fiesta seria en un par de días, por lo que tenía algo de tiempo para preparar un vestido para la ocasión.

Una vez en la mansión, escuchaba a sus amos hablar de la fiesta y de que, seguramente, asistirían a ella. Eso puso en un aprieto a Nene, quien solo deseaba que todo saliera bien para poder ser libre.

Fue así como los dos días pasaron, Nene no tuvo tiempo para preparar su vestido y estaba muy nerviosa. ¿De verdad mataría a alguien para poder ser ella libre? Es cierto que dijo que si muy rápido, pero ¿era realmente tan malo vivir con los Minamoto? Claramente si, puesto que no la dejaban vivir.

La hora se acercaba, y en un momento donde pudo parar un momento a descansar, fue a su cuarto y allí, tendido en la cama, se encontraba un hermoso vestido blanco, junto a una horquilla para el pelo con una flor roja muy hermosa que contrastaba con sus ojos.

Nene quedo sorprendida y confundida ante el vestido en su cuarto, cuando la voz del otro día volvió a sonar.

Recuerda tu promesa, Nene. Tienes hasta la media noche para cumplir. – Sentencio con un tono infantil, para volver a desaparecer.

La chica tras eso, se cambió de ropa, se arregló el pelo en un bonito moño junto a la horquilla. Se aseguro de salir después que sus amos, para que no la atraparan y se encamino, junto a un carruaje que sospechaba era del misterioso chico también, a la fiesta.

Al llegar al palacio, la fiesta ya hacia un buen rato que había empezado. Un montón de gente en vestidos de gala se repartían por todo el lugar, gente con clase y muy educada.

Nene observo detenidamente el lugar, no viendo a ningún miembro de la familia Minamoto, dejándola algo más tranquila, observando bien quienes estaban en la sala.
Fue entonces que noto una pequeña muchedumbre alrededor de dos chicos idénticos, bien vestidos y quienes reconoció de inmediato.

Son los príncipes Amane y Tsukasa. – Murmuro la chica observando bien a ambos hermanos.

A pesar de su apariencia similar, todo el reino era capaz de distinguir quien era el menor y quien el mayor, puesto que Amane, el mayor, era un chico tranquilo, atlético y muy amable con todo el mundo. Por otro lado, Tsukasa, que era el menor, tenía una actitud muy curiosa, jugando con todo el mundo y siendo sorpresivamente cruel muchas veces. Era el que daba más miedo por sus cambios abruptos de personalidad.

Al mirar a Tsukasa, Nene pudo ver como este le miraba a los ojos, y sonreía como ese hombre que había ido a visitarla días atrás. Le entro un enorme escalofrió al recordarlo y entonces una loca idea paso por su mente.

"¿Y si en realidad, ese chico misterioso es el príncipe Tsukasa?"

Realmente tenía algo de sentido, porque se aproximaba la hora de anunciar quien de ambos gemelos sería el sucesor del rey, y todo el mundo esperaba que ese fuera el mayor de los gemelos. Eso podría despertar la envidia del menor, que quisiera ver muerto a su hermano para gobernar el mismo.

Aunque pensándolo mejor, también parecía imposible. Solo hacía falta verles un momento para saber que el menor amaba de forma casi toxica a su gemelo mayor.

Descarto esa idea de su cabeza, y decidió que, para poder cumplir con su misión, debía por lo menos, acercarse a saludar a los príncipes y tener una primera toma de contacto.

Por otro lado, los gemelos iban saludando a todos los invitados, o más bien era Amane el que saludaba, porque Tsukasa solo miraba a todos con suma curiosidad, apegado a su hermano mayor cual lapa.

Fue mientras miraba un poco la muchedumbre, que Tsukasa la vio. Con el vestido que le había escogido, tan elegante y con esa mirada muerta que la hacía hermosa. Su plan estaba en marcha.

Sabía que su hermano Amane, en cuanto la viera caería a sus pies, conocía a su hermano mejor que nadie y conocía su raro gusto por las chicas y esa esclava era justamente del tipo de su hermano.
Ya estaba deseando ver la cara de su hermano hundido en el dolor de ser asesinado por su princesa, que luego recompensaría haciéndola suya.

Tsukasa no era un mentiroso, cumpliría el deseo de la chica de ser libre de esa familia de nobles que tenían rivalidad con ellos, pero tampoco podía dejarla sabiendo que lo más seguro fuera que ella ya supiera quien era él.

Mientras Tsukasa divagaba en sus fantasías, Amane también vio a la joven que se les aproximaba, con una pequeña figura, enfundada en un vestido que la hacía resaltar en belleza, con sus ojos rubíes brillantes y su pelo albino. Amane podría jurar en ese momento que moriría por un paro cardiaco. Esa chica era tal cual la mujer de sus sueños.

Buenas noches, majestades. – Dijo la joven plebeya, haciendo una reverencia perfecta al estilo de los nobles de más alta categoría, sonriendo delicadamente hacia los gemelos. – Muchas gracias por dejarme estar en esta maravillosa fiesta. – Agradeció de la forma más cortes la muchacha, ganándose la atención de ambos gemelos.

Buenas noches, joven damisela. – Dijeron a coro los gemelos, dejando algo sorprendido al mayor, que no había oído a su hermano saludar a nadie de esa manera en toda la noche.

Nos complace tenerte aquí esta noche, señorita… - Amane prosiguió, para dejar que la muchacha se presentara. Tsukasa miraba la escena con una sonrisa juguetona, soltando a su hermano y acercándose curiosamente a la muchacha mientras la examinaba más a fondo.

Nene. Yashiro Nene. – Se presento la joven, algo intimidada por la cercanía del hermano menor y su mirada que no expresaba ninguna emoción.

Encantados de conocerte, Nene. – Hablo esta vez Tsukasa, actuando como su hermano mayor con las demás damas del baile, cogiéndole la mano y besándola suavemente, para mirarla desde lo bajo y sonreírle cínicamente mientras le susurraba – No olvides, antes de medianoche.

Nene, quien lo miraba algo asustada, palideció al escuchar esas palabras del hermano menor, y entonces todas las dudas se disiparon.

Tsukasa Yugi, era realmente la mente tras su actual situación y no podía estar más asustada.
Aunque el miedo no duro mucho, ya que Amane, con gentileza, imito la acción de su hermano menor, alejándolo de la muchacha.

Un gusto, señorita Yashiro. – Sentencio con una encantadora sonrisa. – Disculpa a Tsukasa, a veces tiene unos prontos muy extraños. Espero que no te haya incomodado. – Se disculpo con ella, notando que la chica se ruborizaba un poco ante su amabilidad, cosa que lo alegro un poco.

Para nada majestad, ya es conocido el carácter de su hermano, no ha sido ninguna molestia. – Replico con cierto nerviosismo la muchacha, agradecida de que Amane la alejara de Tsukasa.

Menos mal. – Suspiro aliviado para guiarla a la pista de baile. – ¿Me concederías el honor de bailar conmigo esta pieza? – Pregunto al notar como empezaba a sonar una nueva canción.

Con gusto majestad. – Respondió la muchacha siguiendo al chico, notando lo amable que estaba siendo con ella. Algo inesperado teniendo en cuenta el rango de ella como esclava. Aunque claro, con el vestido y el cuidado que tubo para arreglarse como una noble no le extraño tanto que Amane no se diera cuenta de que era una esclava.

Fue así, como el baile dio comienzo. Nene estaba siendo guiada muy elegantemente por su acompañante, siendo el centro de atención de todas las miradas, ruborizándola un poco al escuchar comentarios del estilo; "quien es esa muchacha?" "Qué bonita es" o "¿Por qué el príncipe Amane baila con esa muchacha?"

Al notarla un poco decaída, Amane le sonrió con dulzura y le hablo.

¿Estas nerviosa? No hagas caso a lo que dicen, solo son unos envidiosos. – Respondió con alegría el chico, ganándose el sonrojo de la chica.

¿Cómo tu…? – Paro un momento, para rectificar lo que estaba por decir. - ¿Cómo usted vio lo que me preocupaba? – Pregunto sorprendida la joven.

Porque también lo oigo, y porque me di cuenta que eres una chica tímida y muy humilde. – Expreso con una sonrisa sincera, que revolvió el estómago de Nene.

¿Cómo se suponía que iba a matar a tal persona tan bondadosa? De repente le daba igual si Tsukasa la encerraba y torturaba por no cumplir su misión, solamente no quería matar a ese chico que la estaba tratando tan bien.

Gracias por preocuparse por mí, majestad. – Agradeció la joven sin atreverse a mirarlo a la cara.

El tiempo paso, Amane y Nene hablaron y bailaron durante horas, dándose cuenta de que tenían muchas cosas en común, que ambos sentían la soledad de un amor que nunca parecía llegar.

Encajaron muy bien y ambos lo notaron, pero Nene estaba más preocupada por la mirada oscura y la sonrisa infantil que el menor de los gemelos le dedicaba a la distancia. Miro la hora y se alarmo, faltaba muy poco para la media noche y ella todavía no había cumplido con su misión.

Amane se percató del cambio abrupto de la chica, mirando por un momento hacia donde ella miro.

¿Todo está en orden? – Pregunto al ver a su hermano, hablar con sus sirvientes más fieles de forma amigable.

Quisiera tomar algo de aire fresco si no le molesta, majestad. – Dijo Nene, notando que había un balcón donde no había nadie, lo suficientemente escondido para que nadie se percatara de lo que iba a hacer.

Después de todo, Tsukasa sí que le dio miedo ahora y realmente no tenía intención de descubrir las torturas que tenía en mente ese chico.

Amane guio a Nene hasta el balcón, preocupado por la salud de la chica.

¿Segura que estas bien solo con esto? – Pregunto genuinamente afligido por ella.

Si, el calor me mareo un poco. – Expreso con su más tierna sonrisa, para entonces mirar el cielo estrellado. - ¿No es hermosa la luna esta noche? – Pregunto apoyándose en la barandilla para ver más de cerca el cielo.

La luna siempre ha sido muy hermosa, pero esta noche tiene un brillo especial. – Explico el joven príncipe apoyándose al lado de la joven.

Nene lo miro algo confundida, notando que el chico la miraba muy cálidamente.

¿Realmente Tsukasa no te molesto? – Pregunto nuevamente, poniendo notoriamente nerviosa a la chica.

Para nada. – Sentencio lo más calmada que pudo.

No parecía así hace un momento. – Explico el chico. - Él acababa de mirarte ahora, ¿verdad? – Pregunto seriamente el chico.

Yo… - Nene se vio abruptamente acorralada por el mayor de los gemelos, y en un acto de confusión y miedo, juntado al sonido de las campanadas, saco la daga y la apunto amenazante hacia el cuello del príncipe.

Amane se sorprendió en un primer momento, pero al ver las lágrimas en el rostro de Nene, supo que algo pasaba.

¿Yashiro? – Pregunto para ver como ella, sin despegar su triste mirada de la suya, le robo un beso fugaz, para acto seguido notar un dolor punzante en el centro de su pecho.

Al mirar en la zona, la daga que lo amenazaba hacía unos segundos, ahora atravesaba su pecho justo por la mitad, haciéndolo sangrar.

Lo siento mucho, lo siento… - Nene empezó a sollozar muy fuerte cuando se dio cuenta que entro en pánico y acabo por apuñalar a ese joven que acababa de robarle el corazón. – Si no lo hacia él iba a… - Realmente no sabía que es lo que Tsukasa iba a hacerle si no cumplía, pero intuya que nada bueno.

Amane sonrió débilmente, acariciando y secando las lágrimas de Nene con gentileza.

Sabía que Tsukasa te había hecho algo. – Dijo adolorido, pero sin rastro alguno de resentimiento hacia la chica o su hermano. – Tsukasa tiene unos prontos muy raros, sabía que esto podría pasar. – Admitió con algo de pena. – No llores mi dulce princesa, no soy tan fácil de matar. – Dijo sonriendo amablemente, posando la mano temblorosa de ella en su corazón, aun latiendo rítmicamente.

Nene lo miro aun sollozando, viendo lo que el mayor hacia con su mano, notando sus latidos rítmicos y rápidos. No parecía que fuera a detenerse nunca.

Entonces, unos pasos resonaron tras ellos, y al voltear ambos sus miradas, se cruzaron con la cínica mirada de Tsukasa, quien les sonreía de manera muy psicótica.

Sabia que no me decepcionarías, Nene. – Dijo alegremente el menor de los gemelos, pasando la mirada por el cuerpo ahora pálido de su gemelo. – Realmente me encanta la expresión de tu cara, Amane. Te amo. – Confeso el chico, mientras separaba a la pareja y abrazaba a su hermano.

Amane miro a su hermano, asustándose de ver esa expresión psicótica, dejándose hacer por el menor, puesto que dolía moverse.

¿Por qué lo hiciste? – Demando el mayor, mirando a su hermano directo a los ojos, para poder detectar algo oculto.

Porque te amo. – Sentencio sin mas el menor. – Por eso la traje, Nene es totalmente tu tipo, no sospecharías de ella. – Dijo con una radiante sonrisa que realmente no transmitía bondad. – Así me aseguro que seas solo mío. – Expreso sin más, para mirar a Nene.

La chica por su lado aun sollozaba a un lado de los hermanos, arrepentida de lo que acababa de hacer sin poder apartar la mirada del cuerpo del mayor.

Tsukasa lo vio, recostó a su hermano en el piso, y bajo la atenta mirada del mismo, se acercó a Nene, le seco las lágrimas, la obligo a mirarlo y la beso suavemente.

Amane quedo muy sorprendido, Nene igualmente no entendía nada.

Al separarse, Tsukasa le sonrió con esa sonrisa infantil.

Ahora cumpliré tu deseo, Nene. – Anuncio el menor, levantándose con Nene del suelo. – Te hare mi esposa, serás libre de los Minamoto y podrás vivir como quieras. – Sentencio sin más, para mirar a Amane. – Solo descansa Amane, yo cuidare de ella. – Dijo sin más, para llevarse a la chica de vuelta al castillo, dejando al mayor, ya bastante desangrado, tirado en el suelo observando sin poder hacer nada como su hermano se llevaba a Nene lejos de él.

En un momento, Tsukasa se quedó con prácticamente con toda su vida. Eso lo devasto profundamente.

A los minutos, Amane finalmente fallecería por desangramiento, mientras dentro del castillo se celebraba el compromiso de Tsukasa y Nene, quien no pudo mas que callar y obedecer.

Después de todo, Tsukasa ha cumplido su deseo.

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Pues nada, hasta aquí el Fanfic xD

Creo que quedo algo raro, pero llevo ya un tiempo con él y cuanto mas lo modifico mas bizarro me parece la historia :'v

Esta es mi primera aportación al fandom de Hanako-kun, fusionando este con Vocaloid, porque mola crear historias de las canciones de Vocaloid con personajes de anime xD

Sin más me despido (Por ahora LOL)