El sacrificio de Alicia
La primera Alicia fue llevada a ese mundo por un pequeño sueño, ella era una chica de cabellos rojos y ojos de rubí, llegó a aquel mundo extraño con espada en mano, su sueño era ganar la guerrera para su país, convertirse en la heroína de su mundo. Pero aquel pequeño sueño que se presentó delante de ella la llevo a otro mundo, un mundo donde debía reinar gobernar y que aquel mundo supiera quién era ella, la primera Alicia.
-Buenas tardes mi estimada dama-Un hombre de cabellos castaños hizo una reverencia ante ella-Veo que se encuentra perdida-Dijo aquel hombre.
La chica se quedó perpleja al verlo ya que ninguna persona de ese mundo le había hablado.
-Veo que tiene un conflicto, no sabe si está bien ir se dé aquí o no.
-¿No sé dónde estoy?-Dijo la chica de cabellos rojos.
-Yo se justamente dónde está.
-Ah sí pues dímelo.
-Está justo aquí-La chica de cabellos rojos hizo una mueca de disgusto-No puede ser, pero si eres tú, Alice.
-No...Me llamo Sora.
-No, no mi bella dama, yo nunca confundo a las personas, aquel sueño dijo que la Alicia correcta traería paz y amor a este mundo. Nunca dijo que una Sora lo iba a hacer
Sora, cielo, así era el nombre que sus padres le habían puesto, por qué el día en que nació había sido un día brillante con el cielo azul. Pero ahora aquel hombrecillo le decía que su nombre era Alice.
-¿Quién es Alice?
-Tú eres Alice ¿Que acaso no te conoce?
-¿Y tú quién eres?
-Un simple sombrerero
Aquel chico extraño condujo a Sora hacia aquel mundo desconocido, enseñándole las cosas extrañas que había en él, flores cantarinas y una hermosa fiesta de té con un conejo blanco y con una liebre. Pero ese no era el sueño de aquella Alicia, su sueño era ganar la guerra para su país.
-¿Guerra? Si aquí no hay guerra, es más ni un rey tenemos-Dijo el sombrerero burlándose de ella.
Sora se dispuso a acabar con aquella locura, quería traer paz aquel lugar, así que arrestaba a los ladrones, y ponía el orden en las calles, con su espada en mano infundía respeto hacia los habitantes para que no cometieran actos de vandalismo. Aquella Alicia era la Alicia que infundía justicia. El sombrerero era el único amigo de Sora, el único que creía en ella.
Un mes después, las campanas del pueblo sonaron, "Alicia había llegado" Gritaban por todos lados. Todos los habitantes de aquel extraño lugar corrían hacia la plaza principal donde una nueva Alicia había llegado. Sora junto con el sombrerero fueron a la plaza, donde en la fuente se encontraba un joven rubio con un saco color blanco y una bufanda azul, los ojos azules profundos como el mar. Sora quedo enamorada por los ojos de aquel chico.
Pero algo no le agrado, las personas le llamaban Alicia.
-Oh Alice llego-Dijo nuevamente el sombrerero.
-¿Cómo que ella es Alice?-Sora pegunto, aun no entendía eso, aun no entendía como a las personas nuevas les llamaban Alicia. ¿Qué significaba Alicia en ese momento?
Aquel chico estaba bastante confundido como ella, no entendía por qué le llamaban Alicia. Sora se acercó a él, sin decirle nada, el chico de los ojos azules vio a la chica que con determinación se acercó y le sonrió de una manera que hizo que el corazón de Sora comenzara a latir.
-Bienvenido Alice-El sombrerero dijo acercándose al rubio, haciendo una reverencia.
-¿Alice? No vez que soy un chico-El rubio le contesto.
-Lo veo, pero tú eres Alice-El castaño le comento con una gran sonrisa.
-¿Y eso que significa?-Dijo el rubio algo extrañado.
-Alice, dijo el sueño, traería paz y amor a este mundo-El sombrerero dijo nuevamente.
-Pero eso me dijiste a mí, que traería paz y amor a este mundo-Sora reclamo.
-¿Eso dije?-El sombrerero parecía ser alguien que no estaba en sus cabales en ese momento-En fin, tú eres la Alicia correcta.
Sora le dio una mirada retadora al sombrerero que este esquivo mientras hablaba con el chico rubio. A Sora no le gusto aquello, ella había estado en aquella tierra extraña por un mes impartiendo justicia, como era su sueño, y de pronto llegaba un chico de ojos bonitos a arrebatarle aquel puesto.
Aquel chico rubio era un cantante, y su sueño era ser el mejor cantante de todo el mundo, así que después de que escucho la locura del sombrerero que él tenía que traer paz a aquel mundo pensó y pensó en que tal vez, la música y su voz podrían traer aquella paz que aquel extraño lugar necesitaba.
Inmediatamente, después, de que el sombrerero hablo con él supo que hacer, comenzó a cantar una hermosa melodía que cautivaría el corazón de muchos, incluyendo el corazón de Sora. Aquella Alicia cantaba todas las tardes a las 3 en punto, poco antes de la hora del té. Después de beber algo caliente y comer un rico postre continuaba cantando hasta las ocho de la noche.
Sora iba cada noche a escucharlo, pero se dio cuenta de que las personas ya no la respetaban como Alicia, ahora simplemente se había convertido en Sora, algo que no le gustaba mucho, pero de alguna manera le gustaba. Yamato veía a la chica de los ojos rojos entre todos los presentes, sentía que lo veía demasiado, y en cierto punto le hacía sentir incómodo.
Sora algunas veces lo invitaba a tomar el té, y por educación lo aceptaba. La chica le hacía preguntas sobre el sobre cómo había llegado a aquel lugar, pero realmente ninguno de los dos sabia como habían llegado ahí. Sora de alguna manera se había enamorado de él, encariñándose al punto de ser obsesión por el chico.
Yamato no se alejaba de ella porque parecía que era la única persona que entendía en que problema estaba, ella había sido la anterior Alicia, y eso era algo que ninguno de los dos entendía, no entendían que hacían ahí.
"La verdadera Alicia ha llegado"
Era la hora del té, Yamato y Sora estaban en una mesa en el bosque cuando escucharon el anuncio que venia del pueblo. Los dos se quedaron paralizados al escuchar eso, y ya no entendían que era lo que estaba pasando. Una tercera Alicia había llegado al pueblo.
Los dos se levantaron de la mesa y fueron directamente al pueblo, llegaron a la plaza principal y se dieron cuenta de que una multitud se había formado, alrededor de una chica de cabellos castaños largos, la chica iba con un vestido verde con blanco, parecía confundida como ellos dos.
El sombrerero se acercó a ella con una hermosa sonrisa, tomo su mano y la beso, aquella chica de cabellos castaños, parecía una princesa, el sombrerero sonrió al ver a la chica.
-Ella es la verdadera princesa-Alzo la voz el sombrerero.
Todos aplaudieron y comenzaron a gritar de júbilo, era una verdadera fiesta. Aquella chica fue llevada por varios soldados de naipes hacia el castillo, Yamato y Sora se acercaron al sombrerero para preguntarle qué era lo que pasaba.
-La verdadera princesa Alicia llego al reino-Dijo Con gran alegría el sombrerero.
-Pero si me dijiste que yo era la verdadera Alicia-Yamato dijo un poco molesto.
-Lo mismo me dijiste a mí-Sora dijo también un poco molesta.
-Ah si-El sombrerero hizo una reverencia e intento irse. Pero Yamato lo tomo por el brazo.
-Dime que está pasando-Exigió el rubio.
-El sueño dijo que la verdadera Alicia reinaría con justicia…
-Dijiste paz y amor-Yamato dijo molesto.
-¿Eso dije?-El sombrerero hacia como si no recordara.
-Eso dijiste sombrero-Sora dijo un poco preocupada.
-El sueño dijo…
-¿Quién demonios es el sueño?-Yamato estaba desesperado por encontrar respuestas pero no encontraba ninguna con aquel tipo.
-El sueño es aquel quien crea este mundo-El sombrerero saco de su bolsillo un pequeño reloj, lo vio y se retiró de ahí sin decir más.
Yamato quería respuestas y no sabía dónde encontrarlas, así que decidió ir al castillo, tal vez la tercera Alicia sabía que era lo que pasaba con esa locura. Fue a solo al castillo sin siquiera decirle nada a Sora. La pelirroja se vio sola por primera vez después de meses en ese lugar, ni el sombrerero ni Yamato se encontraba en ese lugar, estaba completamente sola en ese extraño mundo.
Yamato llego al castillo, pero los soldados de naipes le impidieron el paso, pero dijo que iría a cantar hacia la princesa como muestra de respeto, y así fue como lo dejaron pasar. Era la primera vez que veía aquel hermoso castillo, ahí se encontraba el sombrerero, la liebre y el conejo blanco. La coronación de la princesa seria esa misma tarde, ese mismo día que llego.
Aquella chica de cabellos castaños era hermosa y delicada, demasiado inocente, que no entendía aquel mundo al igual que él. La coronación fue todo un éxito, Yamato canto para ella como lo había prometido, era un chico de palabra, y si para hablar con ella era necesario cantar lo haría. La tercera Alicia lo escucho cantar, una melodía tan hermosa que hipnotizaba a todos. Después de que Yamato cantara el baile comenzó, la nueva reina aceptaba bailar con todos aquellos quien se la pidiese, así que Yamato aprovecho esa oportunidad y le pidió a Alicia un baile.
-Me gustó mucho tu canción-Dijo Alicia mientras bailaba con Yamato
-Me alegra mucho Prins...perdón Reina-Dijo Yamato viendo los hermosos ojos de la castaña-Quería preguntarle…
-Mimi, tu puedes decirme Mimi…no sé por qué las personas comenzaron a llamarme Alicia.
-Eso quería preguntarle…preguntarte… ¿Cómo fue que llegaste aquí?-Pregunto Yamato algo avergonzado.
-No lo sé, estaba en mi pequeña panadería, preparando postres, y después aparecí aquí. Y de un momento a otro todos me estaban llamando Alicia. Pero realmente no sé qué signifique.
Yamato tenía las mismas dudas con las que llego al baile. Mimi lo invito al día siguiente a tomar el té junto con ella…
-¿Aceptaste?-Pregunto Sora al día siguiente que Yamato le conto lo que había pasado en el castillo.
-Sí, acepte, porque ella es la reina, seria descortés no hacerlo-Respondió con la mayor sinceridad del mundo Yamato.
-Esa chica no me da confianza-Sora por algún motivo que Yamato desconocía estaba enojada.
-No importa que no te de confianza, ella es la reina y no hay que ser grosero-Yamato continuaba diciendo.
Esa tarde Yamato fue al castillo nuevamente, a conocer a Mimi. Yamato se sintió bien hablando con aquella chica, era una chica dulce e inocente, que aunque no estuviese muy segura de donde estaba quería hacer lo mejor para el reino, y quería tener aunque fuese un amigo ahí, así que le dije propuso a Yamato ser su amigo. El chico acepto inmediatamente, pues él también quería tener un amigo, tenía a Sora, pero no era lo mismo, en Sora veía cierto rencor de encontrarse ahí, o un rencor de que le hubiesen quitado el título de Alicia, no lo sabía bien, pero a partir de ese momento comenzó una amistad.
Todos los días Yamato iba a la hora del té con ella, y se quedaban conversando un par de horas, para luego el regresar al pueblo a cantar en la plaza y asi poder conseguir unas cuantas monedas para poder vivir. Pero a eso a Sora no le agradaba. Tenía peleas constantes con la pelirroja por aquella chica y por el modo de vida que estaba teniendo.
-No entiendo por qué me lo prohíbes si tú y yo no somos nada-Dijo molesto una vez gritando en medio de la plaza poco antes de que comenzara a cantar.
-Nunca te prohibí nada, solamente estoy diciendo que la reina no me da confianza. Llego un día y así se apodero del cargo, ¿Porque tú y yo que llegamos primero no nos dieron ese puesto?-Sora parecía bastante celosa de Mimi, algo que simplemente no entendía Yamato.
-Por qué no somos la Alicia correcta. Nuestros sueños no eran lo que pedían para el cargo.
-¿Y los de la reina si?
-Tal vez, no lo sé, este mundo es un disparate, ¿Por qué tendríamos que ser la Alicia correcta?
Sora algo que entendía de la guerra era que, podías derrocar al rey. Y eso pensaba hacer. Derrocar la "tiranía" que la tercera Alicia estaba ejerciendo sobre el pueblo. Intento reclutar gente, pero todos parecían hipnotizados ante el encanto de la chica, todos parecían que le tenían mucha confianza a pesar de que no tuviese ni un mes en el cargo. Todo eso era muy sospechosos.
Un día se armó de valor y se infiltro al castillo. Fue más fácil de lo que pensó, seguridad casi no había. Y llego al jardín donde la reina y Yamato siempre tomaban el té. Se escondió entre unos rosales blancos pintados de rojo, esperando, cazando a la reina quien se divertía con la charla de Yamato. Y fue en un momento en el que el rubio estaba distraído que se le abalanzó con su espada al corazón de la reina. Yamato intervino poniéndose en medio de la espada y de la reina.
Y una rosa roja nació de su corazón en el momento en el que la espada fue introducida en él. Sora no sabía qué hacer, había herido de gravedad al chico que le gustaba, Mimi dio un grito desesperado, tomando entre sus brazos el cuerpo casi sin vida de Yamato. La castaña lloraba e imploraba que no se muriera. Los soldados de naipes entraron rápidamente viendo aquella escena, donde la única que sobraba era Sora.
Mimi le dio una mirada retadora, estaba llena de coraje con los ojos cristalinos, ese no era el plan que tenía, ese no era el sueño que tenía.
-Mi sueño…era conocer a alguien que me quisiera y pudiese compartir mi pastelería con esa persona-Le dijo a Yamato-Y creo que la encontré.
-Lo…lamento…mi reina…mi Alicia-Los naipes rápidamente se llevaron a Yamato para poder salvarle la vida dejando a la reina y a Sora.
Los naipes tenían sujeta a Sora, quien se encontraba en estado de Shock, viendo la sangre derramada en el suelo de Yamato, ese no era el plan, no lo era.
-Así que tú eres la Alicia que solo piensa en guerra y destrucción-La reina dijo levantándose por primera vez del suelo.
-Tú no eres la reina, tu solamente llegaste a arrebatar el trono-Sora decía intentándose zafar del agarre de los naipes.
-No, no soy la reina, los habitantes de este mundo me hicieron la reina. Pero entendí algo…cada vez que aparecía una Alicia era por que la anterior Alicia no pudo cumplir su misión. Y la mía es gobernar… ¿Cuál era la tuya?
Sora estaba llena de rabia, sentía realmente que no había herido a Yamato, si no la reina, ella fue la que hizo todo eso. Los naipes la llevaron a un calabozo, frio y húmedo, donde no vio la luz del sol por mucho tiempo, su única luz visible era la de las antorchas que iluminaban la entrada de las escaleras. Un día alguien bajo de esas escaleras, era el sombrerero.
-Sombrerero, sombrerero, sácame de aquí-Suplicaba Sora con lágrimas en los ojos.
-No puedo, y no lo hare-La pelirroja se quedó sorprendida por lo que estaba pasando-Te enamoraste en el camino, dejando a un lado tu papel de Alicia. Pero tu Alicia…no estaba enamorada de ti…
-¿Qué? ¿Qué dices? Si Yamato y yo éramos muy unidos. Demasiado, hasta que la reina se entrometió-Sora decía con desesperación.
-La reina no se entrometió, la segunda Alicia comenzó a conocerla por su propia cuenta, pero tú nunca te diste cuenta de que él no te amaba. Fracase como el mensajero del sueño.
-El sueño, el sueño, siempre repites eso, como si estuvieras demente.
-Y lo estoy, nunca dije que no. El sueño era un pequeño sueño que no quería ser olvidado, así que trajo personas a él, para que pudiese estar vivo, para siempre, creando este hermoso mundo. Un mundo donde Alicia pudiese gobernar y traer paz a este lugar. La primera Alicia estaba llena de valor, con espada en mano llego a este país, pero no trajo paz ni amor a este mundo. La segunda Alicia tenía una hermosa voz, con su dulce canto lleno al extraño país, pero lamentablemente tampoco trajo paz y amor y alguien hizo que de su pecho nacieran rosas carmesí. La tercera Alicia una pequeña chica fue, que con su dulce encanto llego a este país, gobernando con mano justa, con mano firme, hasta que enloqueció por ver a su amado desangrarse.
Sora no entendía muy bien lo que estaba diciendo, pero tenía en claro que la paz y el amor que el pequeño sueño quería ella no se lo podía dar, había destruido a su paso el sueño de la persona que quería, y había destruido.
-Había alguien quien realmente te amaba Alice-El sombrerero dijo dándole la espalda.
-¿Quién?-Pregunto confundida Sora
-Taichi
-¿Y ese quién es?-Sora jamás había conocido a alguien con ese nombre, incluso era la primera vez que lo escuchaba.
-Yo…El sombrerero…
Hola a todos, continuo subiendo lo que me quedo pendiente del Mimatoweek, y aquí traigo mi locura. Amo la historia de Alicia en el país de las maravillas, es digamos mi cuento favorito, pero también me encanta la canción de vocaloid "Los sacrificios humanos de Alicia". Es una adaptación libre de ambas historias, espero que les guste y espero que le entiendan un poco.
NOTA: NO ES UN MIMATO 100% mas bien siento que es una historia contada por Sora y sus celos, celos de que Yamato nunca le presto atención.
