Hey. Despues de mil años vuelvo. En fin.
El siguiente fic está basado en la novela visual con el mismo nombre; bastante buena, aunque los personajes claramente no disfrutan de la situación. En fin, no pude resistir la idea de mi OTP bajo las mismas condiciones.
...
...
Aspiré el aire caliente y seco con este desagrado latente en la base de mi pecho. Odiaba las incursiones escolares, odiaba los malditos caminos pedregosos sin fin, la ausencia de puta señal, los malditos mosquitos hijos de puta, el sudor, la actividad física…
"¡Agh!" farfullé sintiendo esa horrible sensación en mi nariz al aspirar aire condensado, demasiado caliente y seco. Fuera por la altitud o cualquier mierda científica que seguro Kyle denotaría en algún momento de forma pedante, respirar se sentía rasposo, doloroso incluso. Me sentía sucio, me dolían los pies, quería una ducha, una ducha en casa…
"Cartman"
"Púdrete" una mano me empujó a seguir, continué caminando arrastrando mis pies en una resignación casi moribunda "Que se pudra todo" murmuré viendo a Kyle avanzar a mi lado "Que viaje de mierda. ¿Por qué el curso anterior pudo ir a esquiar a Aspen y tener una excursión relajada mientras a nosotros nos mandan al culo de Arizona?"
"Sabes muy bien la respuesta" murmuró re-acomodando su maleta "Ahora cierra la puta boca y camina, ya casi llegamos al bus"
"Puta Wendy y su mierdoso plan sobre conectar con la puta naturaleza. Si quería ver el puto gran cañón solo tenía que mirar entre sus piernas" Kenny probablemente hubiese reído ante la broma, Stan me hubiese golpeado; pero no, estaba aquí atrapado con la rígida de Broflovski. Soltó un insulto casi mundano, maldiciendo la cercanía de nuestros apellidos en la lista, y nuestro irremediable destino como pareja en este descenso hacia el infierno.
En un desafortunado giro de eventos, había olvidado llegar al instituto a la hora prevista para la salida del bus escolar en dirección al aeropuerto, así como al vuelo previsto para nosotros. El viaje duraría diez días, volveríamos a la mañana del onceavo, y no tenía ni la más mínima intención de ir a ese lugar infernal, hasta que Kyle apareció en la puerta de mi casa esa mañana poco después de la partida del bus. Una amenaza a su perfecto récord había bastado para hacer que me arrastrara fuera de mi paraíso.
Como consecuencia tuvimos que hacer el viaje de ida solos. Solo faltaba tomar el último bus en dirección al hotel desde el aeropuerto. Un bus más y podría tomar una ducha, una ducha era todo lo que pedía.
Subimos, Kyle se encargó de los tiquetes o lo que sea que tuviese que hacer, y tomé asiento cerca del final del bus. Él se sentó más adelante, si apenas me estaba dirigiendo la palabra. Como si me importase una mierda su enojo.
Sintiéndome pegajoso y desagradable, dormir en este bus era lo último que quería hacer. Solo despertaría sintiéndome peor, probablemente con dolor de cabeza por el maldito movimiento, aún más bañado en sudor.
Gruñí haciendo lo imposible por mantener mis ojos abiertos; pero, por alguna razón, un imperante deseo de dormir me invadía. Cada vez que intentaba levantar mis párpados era como si dedos los estuvieran obligando a bajar. En algún momento intente mantenerlos abiertos con mis manos, dándome cuenta de que mis brazos no respondían. Un sentimiento lejano de alarma se perdió en completo olvido mientras caía dormido.
Dia 0. 0 puntos.
Cuando desperté, lo primero que llamó mi atención fue la cama debajo de mí. Recordaba el bus, esos asientos estrechos y horribles y el agobiante calor…
Palpé con mis manos la fría tela, suave y sedosa, volviéndome consciente de la suavidad debajo de mí, una almohada, y la ausencia de ese calor sofocante. Intenté sentarme buscando por recuerdos de mi llegada aquí, asumiendo de alguna manera que alguien me habría cargado después de quedarme dormido en el bus, ¿Pero quién mierda haría eso? Ya no tenía ocho años.
Una punzada de dolor y súbito mareo me obligó a lanzar un gruñido de dolor. El sonido cercano de pasos me tranquilizó algo, solo tenía que preguntar.
"Ugh ¿En que mierda nos metiste esta vez, gordo estúpido?" pero esa voz chillona e inquisitiva me hizo desear que la opción de seguir inconsciente existiera. Maldita sea.
Miré alrededor observando la habitación de hotel, una cama para dos, un enorme televisor, un pequeño refrigerador bajo un estante frente a la cama, una enorme ventana que daba a… ¿Una playa? Y al frente de la ventana una pequeña mesa con dos asientos. Habían dos puertas.
"¡Cartman!" me puse de pie ignorando su voz. La habitación era mucho mejor que las que el instituto había rentado, definitivamente nada organizado por esos disfuncionarios públicos tendría una mini nevera con… alcohol en ella.
"Hay whisky" murmuré para ambos. Pequeñas miniaturas se encontraban organizadas a lo largo de los estantes altos, también vodka y cerveza, no mucho… pero este lugar definitivamente no era nuestra habitación.
"¿Uh?" se acercó a mi lado, notando mi propia confusión.
"¿Dónde estamos?" pregunté aun sabiendo que muy probablemente no tendría la respuesta. Bufó a mi lado caminando hacia la ventana.
"Como si no lo supieras. ¿Cuál es tu puto plan?" le observé de soslayo para nada sorprendido por sus sospechas. Me formulé sentirme ofendido; pero a pesar de haber despertado hacía unos minutos, me sentía absurdamente exhausto.
Me moví hacia las puertas, la primera era un baño, bastante grande, con una ducha, una tina cuadricular amplia y un largo lavamanos. Todo bajo un blanco aséptico y casi surreal. La indumentaria era de metal; el colgador de toallas y el estante que sostenía los productos de aseo contenían un abastecimiento demasiado generoso como para ser el de un hotel cualquiera.
Cerré yendo a la siguiente puerta.
"La ventana…" viré hacia Kyle viéndole palpar el vidrio "... No es de verdad"
"¿Qué?" casi corrí hacia el otro extremo de la habitación para palpar el cristal… si bien la textura discernía de la de un vidrio…
"Es una pantalla" me moví hacia los bordes para buscar ver más allá de la imagen; pero ésta permanecía estática aparte del cotidiano movimiento de algunas palmeras y olas perezosas chocando contra la arena. ¿Por qué una playa? La superficie, claramente no de cristal, tampoco reflejaba el calor del sol que la imagen daba…
"¿Qué mierda?" lo que sea que me hubiesen dado para dormir empezaba a diluirse entre respiraciones, la realidad empezaba a pesar con cada paso que daba en búsqueda de una salida.
La segunda puerta no se abría. No tenía cerradura, solo una manecilla y… ¿Un botón?
"Cartman, esto está dejando de ser gracioso…" Entré al baño una segunda vez. El único conducto eran los orificios del sistema de acueducto en el lavamanos y bañera… Me siguió "Dime que lo que sea que sea esto es…" negué volviendo a la habitación, ignoré su mirada entre inquisitiva y suplicante.
"No fui yo, de ser yo, no me habría encerrado con un maldito judío" chasqueó la lengua intentando ocultar la clara preocupación en su rostro. Volví a detallar con la mirada el lugar, nuestras maletas descansaban a un costado de la extraña puerta.
"No hay señal, y al menos todo parecía estar en mi maleta" comentó mientras comprobaba lo que decía. Lo último en mi pantalla habían sido un par de mensajes a mamá, intente escribir algo pero nada se envió "¿Recuerdas al…"
"¡Agh, sabía que no tenía que venir a este puto viaje de mierda!" en un súbito destello de rabia tiré mi celular contra la cama. La frustración que la incapacidad de conectar cabos me provocaba no hacía más que formar una bola de bilis y rabia en mi garganta "¡Ahora por tu maldita culpa estamos atrapados en ni puta idea donde, a punto de ser instruidos en algún tipo de juego psicótico para magnates con demasiado dinero y demasiado tiempo disponible!"
"Deja de decir estupideces, no estamos en uno de tus malditos sueños húmedos" escupió tan exhausto de la situación como yo; pero que mierda me importaba su cansancio, la muy puta me había arrastrado a lo que sea que fuera esta mierda.
"Oh, más te vale que no sea as…" un extraño sonido, como un timbre, nos obligó a virar hacia la fuente del mismo. El enorme televisor se había encendido, en la delgada pantalla, en fondo blanco y letras negras un mensaje había aparecido.
Buenos días.
Ustedes dos han sido seleccionados para un estudio del análisis del comportamiento.
*Por favor, encender la tablet en el estante.
Vi a Kyle moverse hacia una tablet que descansaba bajo el televisor. Me moví hacia él, viendo el contenido sobre su hombro.
"Buenos días" empezó a leer el judío en voz alta "Han sido seleccionados para un estudio del anállisis del comportamiento. Cada día, deberán llevar a cabo una de las tareas presentadas en el menú con el fín de conseguir diez puntos, junto a tres raciones de comida para el día siguiente. Cien puntos son requeridos para completar el estudio. Para más detalles…" movió su dedo a la pestaña de detalles en el menú.
"No me puto jodas" murmuré alejándome, ya leería él todo y me recalcaría mi ignorancia luego.
Volví a la única puerta cerrada. Ahora el botón brillaba bajo una luz verde. Cedió ante mi intento por abrirla, y un pequeño destello de victoria me llenó solo para ser aplastado por la imagen de una pequeña habitación, tal vez de un cuarto del tamaño del baño, no lo suficiente como para dejar caber más de dos o tres personas en ella.
El sonido de voces me hizo volver sobre mis pasos. En el televisor ahora se mostraba la imagen de un hombre en una habitación similar a la recién descubierta. Entre insultos, miserables despliegues de desesperación y lágrimas, golpeaba contra la puerta rogando por ayuda.
La imagen no me causaba demasiado, solo reiteraba lo cagada que estaba nuestra actual situación. No podía decir lo mismo por Kyle, cuya mirada horrorizada detallaba con innecesaria simpatía el sufrimiento de un desconocido. Sonreí distante volviendo hacia la pantalla.
Ahora la imagen había cambiado a dos sujetos sobre una cama idéntica a la de nosotros. Uno entre sus cuarenta o cincuentas, el segundo… probablemente un adolescente. El ángulo de la imagen daba la idea de que había una cámara paralela a la cama. Me volví a buscar por ella escuchando de fondo como el hombre mayor asfixiaba al menor entre maldiciones.
"Muérete de una puta vez…" gritaba el hombre con el brío de la adrenalina que un momento así debía de dar. Solo escucharlo era un estamento de veracidad, nadie podría actuar ese tono desgastado y miserable, esos rasgos rotos en la voz, como si sus cuerdas vocales se hubiesen empezado a rasgar, a consumir en ácido, en bilis… "Déjame acabar con esto, déjame…"
Continué buscando por la cámara. La resolución era demasiado buena como para ser una de esas cámaras miniatura, incluso tenía sonido; pero nada… volví al video intentando detallar el ángulo una segunda vez, pero se había apagado. Kyle observaba estático la pantalla negra, solo podía ver su espalda, hombros temblando brevemente, una mano sostenía la tablet, la otra formaba un exquisito puño de nudillos blancos y uñas enterradas contra la palma.
Nuestro confinamiento aquí era ilegal en todo el sentido de la maldita palabra. La misma ilegalidad de nuestra situación daba a relucir nuestra incapacidad para predecir los límites de este escenario. Las normas de la sociedad no aplicarían dentro de estas cuatro paredes; y la infraestructura, la planeación, los elementos… daban a relucir la experiencia de estas personas en estas actividades.
Si habían logrado adquirir experiencia, eso no significaba otra cosa que impunidad en previos "estudios". Lo que sea que sucediera en esta habitación, no sería más que recursos en video para quién sea que nos estuviese estudiando. Ver esos videos no sería lo peor que sucedería aquí.
Tomé asiento sopesando la idea de que podría morir, pero se sentía demasiado lejana como para afectarme… ¿Cómo eran esas tareas?¿Por qué ese hombre dijo que matar al otro acabaría todo? Seguramente la respuesta yacía en la tablet.
Viré hacia Kyle. Sentado al otro borde de la cama su respiración sonaba agitada, sus hombros aún temblaban, la tablet descansaba a su lado bajo dedos palidecidos.
"Kyle…"
"¿Estás seguro de que nada de esto es… obra tuya?" un temblor se filtró al inicio de la oración, se forzó a recuperar la compostura cerca del final. Como si hablar le hubiese hecho darse cuenta de lo afectado que se encontraba.
"Soy recursivo… Pero no tanto" le vi encogerse, ahora escondía sus manos entre su rostro, su respiración continuaba uniforme y forzada. No tenía ni la más puta idea de qué hacer.
Tomé la tablet.
Procedimiento del experimento.
Cada día a media noche, varias tareas podrán ser visualizadas, se deberá escoger una. Completar la tarea antes de que el día finalice proporcionará diez puntos y tres raciones de comida para el día siguiente. Las herramientas e instrucciones necesarias para completar la tarea serán suministradas tras la selección.
En situaciones donde la finalización de la tarea no se pueda comprobar inmediatamente, los investigadores harán uso de las cámaras instaladas en la suite para determinar si la respectiva tarea se completó exitosamente. De ser determinado que, las condiciones de la tarea no fueron cumplidas, los puntos no serán dados. De suceder, por favor intentar la tarea al día siguiente.
Tras obtener los puntos, no se darán más puntos por una segunda tarea completada el mismo día. Es posible cambiar la tarea antes de completar la anteriormente seleccionada.
La forma de relatar el proceso, tan objetivamente, tan… deshumanizadora, era particularmente enfermiza. Mordí mi labio divagando un poco más entre las pestañas, encontrando la que respondía una de mis tantas preguntas.
Si, en caso de la muerte de uno de los sujetos del experimento, el número de participantes en la habitación desciende por debajo de dos, el estudio finalizará.
Así que solo tendría que matar a Kyle para salir de aquí, y muy probablemente nadie nunca se daría cuenta, no es como que pudiesen acceder a la escena del crimen de todas maneras.
Dejé ir un suspiro pesado. Si tan solo mi versatilidad criminal siguiese siendo la misma. Malditas sesiones terapéuticas y su teoría de la sociopatía como un sistema de defensa extremo. Ahora mi sistema de defensa había sido perforado, y destellos de empatía entorpecían mis tendencias violentas… al menos con unos cuantos cercanos a mí.
Chasqueé mi lengua continuando mi incursión por el menú.
Los puntos obtenidos podrán intercambiarse por un catálogo de elementos disponibles en el transcurso del estudio.
Aburrido, aburrido, aburrido.
Finalmente llegué a una vista general de nuestra habitación.
Sujeto A. Eric T. Cartman. Diecisiete años, masculino.
Sujeto B. Kyle Broflovski. diecisiete años, masculino.
Ocupantes, 2. Días de estadía, 0. Puntos obtenidos, 0.
Abajo del panel de detalles, había una lista de habitaciones para un total de doce. La nuestra era la habitación número nueve. Así que no estábamos solos.
Sentí el peso de Kyle dejar la cama. Pronto se sentó a mi lado, al parecer había decidido dejar de llorar como marica y empezar a pensar.
"Podemos compartir nuestra información, nos darán puntos por eso" dijo con desdén, un subtono de asco en su voz, como si el solo hecho de apelar a las reglas le disgustara "Un punto por mostrar el número de ocupantes, uno por los días, uno por los puntos…" respiró profundo "Diez por mostrar nuestra cámara, y tres por nuestros datos personales"
"Entonces podríamos reducir un día compartiendo la cámara" moví mi dedo hacia la opción de compartir. Detuvo mi muñeca.
"¿Eres imbécil? ¡No vamos a compartir la puta cámara!" mis ojos giraron en irremediable fastidio "Aún no has visto las tareas… ¿Verdad?"
Oh, si, las tareas. El núcleo de todo este maldito espectáculo.
Su dedo se movió sobre la pantalla hacia la pestaña de "tareas actuales".
Tarea 1: Sujeto B debe extraer 600 mls de sangre del sujeto A.
Tarea 2: Sujeto A debe extraer semen del sujeto B.
Volví a la pestaña de la vista general para confirmar quién mierda era sujeto A, y sujeto B.
"Ni en mil putos años dejaré que me saques sangre, Kyle. Tampoco quiero tocar tu puta polla ni con un palo" dejé la tableta a un lado. Bueno, estábamos estancados al parecer… a menos que le matara.
"No estás pensando en matarme, ¿Verdad?"
"No quieres escuchar la respuesta"
"Eso ya es una maldita respuesta"
El botón de la puerta cambió a rojo. Tras un rato un timbre sonó.
"¿Qué es eso?" un sonido de fastidio surgió de Kyle mientras se acercaba a la puerta.
"¿No estabas leyendo las malditas reglas?"
"Ilustrame Kyle" gruñó abriendo la puerta, se perdió tras ella emergiendo un par de minutos después con dos bandejas.
"Ese cuarto sirve para el intercambio de objetos. Cuando el botón está en rojo la puerta no podrá abrirse, cuando esté en verde si. Hay una canaleta para la ropa sucia, y la comida y los elementos de… de las tareas también serán entregados por ahí" habló dejando los elementos sobre la mesa. Tomó asiento suspirando pesadamente "¿No vas a comer? Si no completamos una tarea hoy, mañana no nos darán comida" su rostro se arrugó en desagrado. Si, algo en la oración daba la impresión de que estábamos empezando a normalizar esta mierda de situación.
Tomé asiento frente a él observando ambos platos.
Era un filete mignon con una presentación claramente impropia de un maldito secuestrador. Puré de patatas, una ensalada cuyo nombre ignoraba por su misma naturaleza de… ensalada, y algunas guarniciones que en mi vida había visto.
Nos miramos por un momento algo confundidos por la situación.
"Esto es… de cierta forma horrible" dijo tomando sus cubiertos "Si sabe bien… Si sabe bien creo que voy a vomitar" tomé mis cubiertos también, y casi al unísono cortamos un pequeño pedazo de la gruesa carne, los tonos rojos del medio bañados en jugos pronto siendo consumidos por nosotros "Maldita sea" farfulló el judío pasando su primer bocado.
Estaba delicioso…
Dejó sus cubiertos a un lado mirando su celular, la hora. Lo único que valía la pena ver ahí ahora mismo.
"Tenemos diez horas para decidir. La tarea debe ser completada antes de las doce" dijo al fin. Masticar me ayudaba a meditar…
No quería tocarlo. Realmente no quería tocarlo… y de todas formas, ¿Cuánto eran seiscientos mililitros de sangre? ¿Cuánto hacía falta perder para morir? No había donado sangre en mi maldita vida.
"Cuando donas sangre, donas cuatrocientos cincuenta" respondió tras leer mi mente con su brujería judía "Son solo ciento cincuenta mililitros más, estoy seguro de que en las donaciones dejan un rango amplio entre lo donable y lo… peligroso, más de ciento cincuenta mililitros al menos"
Seguí comiendo.
"Adicional, si el experimento termina al quedar menos de dos sujetos en la habitación, ¿No sería estúpido que la primera tarea pusiese en riesgo la no continuación del proceso?" hablaba con los mismos tecnicismos de esas estúpidas reglas. ¿Acaso pensaba que eso ayudaba a alienarse de la situación?
"No sabes extraer sangre, Kyle. Por muy cercano que sea tu vínculo con el jewpacabra" frunció su ceño en tedio masticando con cierta repulsión.
"Nos darán instrucciones, además, con lo gordo que estás seguro que seiscientos mililitros no será nada, creo que puedo permitirme cagarla un poco" su sonrisa creció en burla. Dios, cuánto lo odiaba, lo odiaba demasiado.
"Si estás buscando que confíe en ti lo suficiente como para dejar que me drenes casi un maldito litro de sangre, cierra la puta boca" bufó volviendo su mirada hacia la ventana falsa.
"¿No deberían buscarnos? Debimos de llegar al hotel hace un par de horas… ¿Por que tomar dos personas cuya desaparición sería notada?"
"Porque no les importa" su mirada buscó la mía con clara indignación "Las tres personas que vimos en los videos, ¿Estas diciendo que nadie iba a notar la desaparición de ellos? Notarían al menos la del adolescente, y de no ser así qué más da. La impunidad es combustible del valor" tomé otro bocado "Que no les importe nos da una idea del monumental número de esqueletos que estas personas deben tener en sus closets"
"¿Entiendes la situación en la que estamos?" dijo tras un momento de silencio, digiriendo mis últimas palabras "Estás demasiado calmado" me encogí de hombros.
"No soy yo quién está sugiriendo hacer esas malditas tareas"
"¿Entonces qué mierda quieres hacer? ¿Esperar a pudrirnos aquí?" Kyle era diferente a mí en ese ámbito, era mejor que yo buscando soluciones… Si esa era la única solución que había logrado vislumbrar ¿Realmente había algún otro camino? "Lo dijiste, no les importa, nadie nos vendrá a buscar…" su voz tembló en breve.
Dios.
"Son solo diez días" dijo para sí más que para mí "Solo diez tareas, nueve si activamos la cámara el último día… aunque algo me dice que no será tan fácil"
"Bien" murmuré al fin tras un largo e incómodo silencio.
"¿Eh?" recogía los platos, debía devolverlos a la cámara y cerrar la puerta, de lo contrario no los recolectarían.
"Lo haré. Pero más te vale encontrar la puta vena en el primer intento" sus cejas se elevaron en repentina sorpresa. Luego frunció el ceño, asintió alejándose con ambas bandejas.
Divagué por el menú, hice público el número de personas, los días y los puntos, ahora teníamos tres. Me tomé un tiempo detallando las demás habitaciones. Una contenía a tres personas, varias estaban desocupadas. En más de una llevaban más de diez días, y al menos dos también contaban con cero días…
Ninguna tenía más de cincuenta puntos.
"Hey, podemos pedir una consola, mira" se asomó por sobre mi hombro "Un punto por la consola y otro por cinco juegos. ¿Play o Xbox?"
"No podemos gas…" gruñí moviéndome a la pestaña de tareas, señale la actualmente seleccionada.
"Creo que seiscientos malditos mililitros de sangre lo vale" dejó ir un suspiro de completo disgusto, como si estuviera esperándolo.
"Solo multijugadores. Si pides un maldito juego individual, me encargaré de metértelo por el culo" reí por lo bajo volviendo a la pestaña de puntos "Y Xbox, obviamente Xbox"
"Cállate, no les des ideas" gruñó adentrándose en el baño. Eran cerca de las cinco y las instrucciones y elementos aún no habían llegado. La espera jugaba de forma siniestra con mis nervios.
Respiré profundo eligiendo los títulos para la consola, un temblor casi imperceptible se denotaba en la punta de mis dedos. Kyle era inteligente, si alguien sabía seguir instrucciones era él… De haber sido alguien más…
El timbre de la puerta me obligó a buscar por el botón ahora verde.
"¡Kyle!" grité maldiciéndome por el pequeño temblor en mi voz, salió del baño unos segundos después. Su mirada viajó de mí a la puerta, vi sus hombros tensarse, sus dedos curvarse en nervios "Ve" ordené. Gruñó incapaz de refutarme, después de todo, sería yo quién sangraría esta noche.
Tener el poder de la víctima era lo mejor, aún más sobre alguien tan imbécil como Kyle.
Dejé a un lado la tableta viéndole moverse desde la cama. Tras salir de la pequeña cámara trajo consigo una bandeja de metal, sobre ella descansaba un pequeño pero preciso número de elementos.
Una bolsa para la sangre, un catéter, agujas, gaza, líquido desinfectante, un torniquete y un pequeño libro, probablemente las instrucciones.
Mierda. Mierda, mierda, mierda…
"Kyle…" me ignoró llevando todo a la pequeña mesa cerca de la ventana. Tomó asiento agarrando el pequeño libro, o folleto o lo que fuese esa mierda "Hey, Kyle…"
"No te dejaré masturbarme" dijo, su nariz se arrugó en desagrado por sus propias palabras, no pude evitar imitar su gesto.
"Estoy seguro de que Craig y Tweek lo hacen todo el tiempo" me sentía… tan humillado por esta conversación; pero las agujas en la mesa tenían una habilidad increíble para mellar mi orgullo.
"Porque son una pareja homosexual, y hay un elemento malditamente importante llamado consentimiento" sus ojos corrían sin duda sobre letras, cada tanto detallando algunos instrumentos, probablemente comprobando los elementos listados en las instrucciones.
"¡¿Entonces se necesita consentimiento para una paja y no para desangrarme hasta el borde de la muerte?!"
"Para ambos" respondió sin mayor contemplación.
"La segunda es menos arriesgada. Puedes imaginar que soy Stan o alguna mierda…"
"Cállate, no me dejas concentrar" sus ojos verdes, inyectados en veneno me observaron desde su lugar. Un segundo después se encontraba de vuelta a las instrucciones.
Me recosté sobre la cama. Había leído una vez, con propósitos académicos, que consecuencias letales podrían llegar a suceder cuando se perdía cerca del cincuenta por ciento. Por mi peso, mi constitución y demás, dudaba mucho que seiscientos cincuenta mililitros fuera siquiera un veinte por ciento.
Una parte de mí se alegraba de que no hubiese aceptado mi sugerencia, realmente no quería tocarle. Era solo que… no me gustaban las agujas.
Observé el techo por un largo rato con el sonido del papel moviéndose entre sus dedos de tanto en tanto. ¿Cuántas paginas necesitaba un instructivo para meter una puta aguja? Ikea solo enviaba una miserable hoja para una puta cocina.
Mordí mi labio al escuchar la silla moverse. Anticipación hacía mella en mis nervios.
"Acuéstate cerca del borde" ordenó con una calma casi molesta. Aún así seguí sus órdenes. Se movió hacia el refrigerador tomando una bebida deportiva y un paquete de algo que no me molesté en distinguir "Necesitarás comer después de… eso" dijo dejándolo a un lado de la cama "Voy a lavarme las manos" asentí en silencio.
El sonido de la llave era extraño, toda esta situación era más que extraña. Sobre esta cama, la idea de que esta mañana me encontraba maldiciendo lo pesado de mi maleta me hacía sentir… enajenado. Tal vez todo era un sueño, o tal vez estaba en un coma tras una sobredosis de gérmenes judíos.
Los pasos sobre la alfombra me obligaron a respirar, un acto que se había tornado difícil de la nada. Maldita sea.
Cerré mis ojos escuchando sus manos deslizarse entre los guantes de látex, el olor a desinfectante, mi corazón abriéndose paso a través de mi garganta, sonando a la altura de mis oídos.
Movió una de las sillas del pequeño comedor a mi lado. Cuando abrí mis ojos allí estaba, observándome con clara duda en su rostro.
"Necesito que te quites la chaqueta" asentí bajo esta resignación que el ambiente opresivo y desesperante me inspiraba. Había algo extraño en esta habitación, un umbral que inspiraba una desconexión con la realidad, no solo física sino mental.
Mientras me quitaba el abrigo, me di cuenta de que éramos como pensamientos prohibidos que nunca dejarían la mente de su creador.
"Tranquilo" la amabilidad en su voz me tomó por sorpresa. Le observé disgustado por su claro despliegue de empatía.
"Jódete" dejó ir un suspiro tomando el torniquete de la bandeja, lo amarró sobre mi antebrazo. El más mínimo rozar de tela o piel ajena me empujaba cada vez más hacia el borde de los nervios.
"Soy bueno siguiendo instrucciones" y ahí estaba de nuevo, ese tono falsamente amable. Dios, no necesitaba su lastima ahora mismo.
"Solo cállate y hazlo" chasqueó la lengua. Me estremecí en lo que aplicaba alcohol sobre la piel, frío, fuerte. Giré hacia la dirección opuesta.
"Aprieta la mano, hará más fácil ver la vena" seguí su instrucción mientras sus dedos fríos y enguantados palpaban el reverso de mi brazo. Se detuvieron tras unos segundos "No te muevas" advirtió. Observé su pulso de cirujano acercar la aguja, su mano libre sosteniendo mi brazo con fuerza, cada milímetro de cercanía impulsaba mi corazón camino arriba, sentía que en cualquier momento lo iba a vomitar.
En un último avance la aguja atravesó piel.
"Mierda" murmuré viendo el metal desvanecerse dentro de mi piel hasta cierto punto, sangre empezó a fluir poco después, y las manos frías, enguantadas en latex retiraron el torniquete para dejarla fluir con menor estupor. Un fuerte suspiro de alivio surgió de Kyle. Bien, la había encontrado en el primer intento.
"¿Estás bien?" era tan extraña esa preocupación de su parte. Supongo que era su concepto de decencia humana básica lo que le impulsaba a llevar a cabo esas muestras de amabilidad.
"Púdrete" pero esa decencia no era bilateral. Un segundo suspiro surgió.
"Tomaré eso como un sí, maldito cerdo desagradecido" acomodó la aguja con cierta inclinación, poniendo una cintilla para mantenerla en su lugar. El largo tubo que daba a la bolsa se pintó de rojo, la idea de que ese líquido salía de mis entrañas era bastante perturbador. Giré mi cabeza lejos de la imagen, no ayudaba a mis nervios en lo absoluto.
"¿Cuál crees que sea la siguiente tarea?" rompí el silencio, escuchar mi palpitar, la bolsa siendo llenada, la respiración de Kyle era simplemente enloquecedor.
"No lo sé" había preocupación en su voz "Viste las otras habitaciones, ninguna tiene actualmente más de cincuenta puntos, aún cuando llevan aquí un par de días más que nosotros" asentí. Guardó silencio. Maldita sea.
"Continúa hablando, necesito… distraerme" dejó ir un pequeño murmullo de entendimiento.
"Creo que las tareas empeorarán" siguió "Al punto de ver la muerte del otro como única salida" su voz perdió fuerza al final de la oración.
"No pienso matarte" soltó una suave risa ante mis palabras.
"Oh, la terapia obligatoria está funcionando"
"Es eso o trabajo comunal. Que se jodan los viejos del geriatrico de South Park, prefiero aguantar una hora semanal de mierda terapéutica que ese olor a viejo todos mis hermosos viernes en la tarde"
"Si es un estudio de análisis del comportamiento, asumo que buscarán probar nuestros límites" le sentí reacomodar la bolsa. Moví mis dedos sintiendo un cierto adormecimiento en mi brazo. Al rozar mis digitos con la palma de mi mano sentí lo fría que estaba "Ambas tareas son relativamente benignas, pero una claramente se inclina hacia la afección física, y la otra a una más… sexual, ambas con ciertas implicaciones irremediablemente psicológicas" mi cabeza empezaba a sentirse algo ligera, no le dí importancia, solo podía concentrarme en su voz, si me concentraba en su voz no me sentiría tan malditamente patético.
"No te haré la paja"
"No quiero que lo hagas, gracias" sonreí distante "Toma" extendió la bebida deportiva en mi dirección. Negué.
"Después" no quería intentar extender mi mano, no quería ver sus ojos clavarse en mi temblor. No me humillaría aún más.
"Pero… si las tareas que implican un daño físico escalan demasiado…"
"No les conviene matarnos"
"Hay heridas terribles que no son necesariamente mortales"
"Si, como ser judío" chasqueó la lengua volviendo a mover la bolsa de sangre. Sonreí victorioso viendo como se mordía la lengua para no contestar. Dios, adoraba ser la víctima.
"Ya casi" asentí mareandome por el movimiento de cabeza "¿Estas bien?" asentí de nuevo, no rechazando la amabilidad en su voz esta vez. Me sentía demasiado exhausto para hacerlo.
No pasaron más de dos minutos antes de escucharle mover la bolsa por última vez.
"Ya" susurró "Respira" y en cuanto aspiré aire la aguja dejó mi piel "Bien, lo hiciste bien"
"Vete a la mierda" sentí su sonrisa contra mi brazo mientras limpiaba los restos del acto, mientras cubría la herida con una pequeña cura. Había algo realmente extraño en la gentileza de sus gestos, no era algo que experimentaría de él bajo ningún otro contexto. Era como ver a una persona completamente diferente.
"Iré a entregar esto, tomate eso mientras tanto" señaló la bebida energética una vez más. Asentí.
Él era amable por naturaleza, supongo. Simplemente, era una de esas pocas veces donde su amabilidad se dirigía en mi dirección. Se sentía… realmente ajeno.
En cuanto intenté sentarme mareo me obligó a volver a mi posición inicial.
"Que puta mierda" farfullé alcanzando la bebida. Supongo que tendría que beber así.
"¿Cómo te sientes?" preguntó tras cerrar la puerta a la habitación de entrega. El botón había cambiado a rojo, algo o alguien se encontraba al otro lado, recolectando mi sangre.
"Deja de comportarte como si te importara, me pone nervioso" mi voz surgió sin mucha fuerza. Le vi rodar los ojos por segunda vez, o tercera, no sé, no estaba contando.
"Me importa. A diferencia de ti, causar daño a alguien más no instiga ninguna clase de placer en mí"
"Si, si. Esas palabras aplicarían si ese alguien no fuese yo" guardó silencio por unos segundos. Se movió para llevar la silla de vuelta a la mesa, abrió el paquete de… pringles "¿Qué sabor son?"
"BBQ" sonreí intentando sentarme una vez más, resistí el mareo algo menguante. Puso la lata en mis manos "No disfruto esto" viró hacia la bebida "¿No piensas tomarte…"
"Sabe a culo" suspiró tomándola. Volvió al mini refrigerador en busca de otra bebida. Volvió a la cama con una cola.
"Como dije, no disfruto…" la pantalla del televisor lanzó este sonido una vez más. Un realmente tedioso "Ding dong"
La tarea ha sido completada de forma exitosa. Los puntos se verán reflejados en los siguientes minutos.
Guardé silencio intentando resumir la situación. Volví mi mirada a mi antebrazo, la pequeña cura descansaba en su lugar como prueba de lo bizarro del día.
"Esto realmente está pasando" murmuré. Kyle asintió.
"Sabremos la siguiente tarea a media noche" dijo sin un ápice de fuerza. Supongo que después de todo no lo disfrutó… o sabía actuar muy bien. Optaba por la segunda opción.
