Ladies and Gentlemen!

Y pues, aquí estamos con otra historia más. Una pequeña historia que llevaba pensando desde hace algunas semanas pero que no sabía cómo sacarla de mi cabeza, al final, me rendí y decidí escribir las palabras como venían a mi cabeza y debo mencionar que realmente me encanto el resultado final, creo que hasta fue mejor de lo que tenía planeado. Espero que algún día, podamos ver algo así por parte de nuestro tsundere Gray Fullbuster.

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Fairy Tail no me pertenece. Es propiedad de Mashima Hiro. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.

Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.


En el momento que el equipo de Natsu regreso a casa después de haber concluido con su misión de 100 años, lo primero que hicieron, fue llegar al gremio con el nombre de Fairy Tail en lo más alto por haber terminado esa misión lo antes posible mientras algunos ciudadanos rodeaban a los magos por aquella sorprendente hazaña. Una vez que llegaron a las puertas de su gremio, los miembros mismos no pudieron evitar hacerles una fiesta sorpresa mientras agradecían a todos los dioses que los magos regresaran con bien a casa.

La deliciosa comida que los esperaba por parte de Mira, aquellas palabras de felicitaciones por parte del maestro Makarov como por parte del consejo mágico por haber realizado una misión con éxito. Los apapachos de los miembros restantes como alguna que otra broma que no paraban de realizar algunos por el simple hecho de haber extrañado a los mismos. Tanto tiempo sin el equipo más conocido de Fiore, fue un tanto triste pero al mismo tiempo, fue algo bueno porque pudieron ahorrar un poco de dinero, siendo el equipo más conocido, también era el más destructivo y siempre tenían que tomar un poco más de dinero del gremio para poder pagar con todas las reparaciones a la ciudad a donde fueron a parar. Realmente esperaban que ese dinero les aguantara por mucho tiempo ahora que este equipo regreso, realmente lo esperaban.

Todos se presentaban ante ellos, otros más lloraban de la alegría. Incluso, fue Levy quien en ese momento presento a sus pequeños gemelos a los magos recién llegados. Dejando a una Lucy y Erza completamente enamorados de los pequeños como Wendy que no paraba de jugar con los mismos. Natsu comentando desinteresadamente que visitaron a su versión de Edolas y donde conoció a la que sería su futura hija, provocando un fuerte sonrojo en el rostro de la maga celestial ante aquellas burlas que en ese momento le estaban soltando pero con un sobre protector dragón de fuego que se encontraba a su lado para hacerlos silenciar con solo aquella mirada tan pesada que era capaz de salir del mismo. Jellal que en ese momento estaba en el gremio, no dudo en felicitar a la de cabellos escarlatas por aquella dura misión.

Todo era felicidad y alegría pero había algo que le ponía un tanto inquieto a Gray.

Miraba a un lado y luego miraba al otro, estaba esperando el momento adecuado para caer al piso de trasero por el repentino peso que sentiría en sus brazos. Se levanto de su asiento para poder buscar aquello que intentaba encontrar pero no se encontraba. Fue raro porque desde que entraron por las puertas del gremio realmente estaba esperando que una enorme ola lo arrastrara en ese momento mientras un par de delgados brazos le abrazaba con fuerza y aquellas lagrimas que suelta, sean capaces de crear una fuerte lluvia en su cabeza que al final del día, se estaría quejando con la misma por haber mojado su ropa pero que sabía, sería completamente imposible separarla de su cuerpo por la increíble fuerza que ella sería capaz de sacar en ese momento. Realmente esperaba que algo como eso sucediera, realmente se había mentalizado en todo el camino lo que iba a pasar y lo que iba hacer una vez que pisara las puertas del gremio.

Pero no paso.

¿Dónde demonios se encontraba Juvia?

Era aquella pregunta que se encontraba en el rostro del mago de hielo y que nadie era capaz de responder porque cada uno se encontraba en su mundo, incluso las bebidas que empezaban a repartirse, ya estaban haciendo presencia en el gremio. Alzaba la vista para poder encontrar a la maga de agua pero no se encontraba nada. Se encontraba un tanto paranoico hasta que una mano toco su hombro. Un tanto esperanzado, creía que se trataba de la maga de cabellos azules pero no fue así, en su lugar, se encontró con aquella gran sonrisa en el rostro de Mira.

-Si la estas buscando, debo decirte que no está en el gremio -Comento con tranquilidad la maga de Take Over.- Si no mal recuerdo, se fue hacer una misión desde ayer pero estoy seguro que si te apresuras, serás capaz de recibirla en las afueras de la ciudad

-Yo no estaba buscando a Juvia -Gray se sonrojo y se cruzo de brazos. ¿Acaso era tan obvio su rostro?

-Yo no estaba hablando de Juvia -Mira alzo los hombros divertida ante aquella situación, provocando que sus mejillas se pintaran aun más de rojo al ser descubierto.

-¿No lo hacías?

-No -Soltó una suave risita.- Solo decía por si te interesaba buscarla

Gray miro el tarro de alcohol que le había dejado en ese momento y como la misma se alejaba mientras tarareaba una pequeña canción que en ese momento todo el mundo se encargaba de cantar a todo pulmón. El mago de hielo saco todo el aire que se encontraba en su pecho, tomo el tarro de un solo trago para poder darse un poco de valor y tratando de que nadie se diera cuenta de su presencia, es que salió corriendo por la puerta un tanto apresurado para ver si era verdad lo que le había dicho Mira sin darse cuenta de la mirada traviesa que la camarera le había lanzado.

Saludaba a las personas amables que pasaban por su lado. Intentaba salir lo más rápido posible de aquella conversación que habían querido sacar de él al verlo después de un largo tiempo de ausencia. Metió su mano a su chaqueta para rectificar que aun se encontraba ahí. Al sentir aquella suave piel de aquel objeto, es que pudo sonreír con un poco de nerviosismo y detener un poco su carrera. Fue en ese momento que subió su mano a su pecho, para poder sentir aquellos fuertes golpeteos que estaba presentando su corazón, no pudo evitar sentirse más nervioso de lo que ya estaba en el momento que llegaron a Magnolia, incluso podía jurar en ese momento que sus manos estaban sudando. Los colores se habían subido a su rostro que fue posible en ese momento sentir mucho calor. Utilizando un poco de su magia a su favor, quiso enfriarse un poco, quiso tener la cabeza fría para lo que estaba a punto de hacer en ese momento.

Tomo un poco de aire y se dirigió a la estación de trenes que estaba a las afueras de Magnolia. Veía a las personas llegar, a esos pequeños niños que lo saludaban y que el mago de hielo les devolvía aquel saludo. No pudo evitar mirar a los pequeños con bastante alegría, con un poco de nostalgia aquella realidad, aquel sueño que en algún momento de su vida, le gustaría hacer realidad.

Se despidió de los niños en cuanto los mismos fueron llamados por sus padres, alzaba la mirada en busca de aquellos cabellos azules hasta que los encontró.

Fue como si el tiempo se hubiera detenido, fue como si las personas no existieran a su alrededor. El aire le faltaba como sus mejillas volvieron a sentirse calientes. En el momento que aquellos ojos azules chocaron con los suyos, fue más que suficiente para que la maga de agua dejara caer su equipaje para correr a los brazos del mago de hielo, quien gustoso, realmente acepto aquel abrazo. La atrapo en el aire mientras se encargaba de pegar un más sus cuerpos, mientras intentaba calmar su acelerado corazón, mientras intentaba no llorar en ese momento después de haber estado separados por mucho tiempo.

-¡Gray-sama! -Gritaba Juvia con alegría mientras pequeñas risitas salían de ella.- ¿Cuándo regreso?

-Hace unos momentos -Respiro el mago de hielo para olvidar un poco de todo ese nerviosismo.- Mira me dijo que probablemente llegarías en este tren y me pidió que viniera por ti

Aunque aquello era una pequeña mentira.

-Juvia le agradece Gray-sama -Comento la maga de agua mientras se separaba de él. Con mucha suavidad, subió sus manos al rostro del mago de hielo. Lo miraba con atención, en busca de una nueva cicatriz, en busca de algún otro daño que presentara su cuerpo pero realmente se alegro que él mismo se encontraba con bien que pudo soltar todo el aire que había estado guardando.- Me alegro que llegara con bien a casa, bienvenido Gray-sama

-Ya estoy de vuelta, Juvia

Aquella sonrisa sincera que el mago de fuego le dedico, provoco que el corazón de Juvia latiera con fuerza, que le empezara a molestar en su pecho pero movió su cabeza de un lado a otro mientras sentía como era soltada. Lo miraba con atención, como se alejaba de ella para poder tomar su equipaje y con un movimiento de cabeza, le animaba a caminar de regreso al gremio. La maga de agua acepto caminar a su lado mientras un tanto pegajosa, se colgaba un poco de su brazo.

Volvió a mirar a Gray en aquel transcurso al gremio. Aquellos rasgos masculinos que fueron madurando poco a poco. Aquel pequeño vello que se podía apreciar, aquellos ojos tan tranquilos pero al mismo tiempo, tan cansados de todo ese viaje. Había crecido en ese viaje, había madurado en un hombre tan hermoso que era imposible no caer embelesada ante aquellos nuevos encantos de los que probablemente él no se dio cuenta de lo que hacía. Soltó un pequeño suspiro. Sabía que no era la única que miraba con esos ojos a su mago de hielo, sabía que detrás de él, eran capaces de encontrarse muchas mujeres que lo desean pero no son capaces de entregarle un tierno amor para poder ofrecerle un poco de esa calidez que no se ha permitido desde hace mucho tiempo.

Juvia sabía que no era la única.

Aquel pensamiento, fue lo que la desanimo un poco. Un rostro triste apareció en ella, un rostro que no pudo cambiar aun cuando Gray la miraba de reojo.

Detuvieron su camino.

Juvia salió de sus pensamientos y alzo la mirada, se dio cuenta que ese no era el camino al gremio. Es más, podía jurar que se encontraban un poco alejados del mismo. Parpadeo un par de veces para poder ubicarse pero no podía reconocer a su alrededor.

-En la misión -Comenzó a hablar Gray.- El hombre que nos pidió la misión, nos hizo firmar un contrato donde nos íbamos a comprometer con terminar la misión de 100 años y si teníamos éxito, iba a ser capaz de cumplir un deseo nuestro

-¿Un deseo?

-Un deseo para cada uno de nosotros -Suspiro el mago de fuego.- Pero al final de esta misión, decidimos no desear nada

-¿Por qué no?

-¿Qué más podíamos desear cuando ya lo tenemos todo? -Una pregunta que dejo a Juvia sin habla. Gray sonrió.- Tenemos una familia, tenemos amigos, tenemos personas que amamos ¿Qué más podíamos pedirle? Sabíamos que era imposible regresar a los muertos a la vida, cada quien se encarga de tomar su camino -Tomo la mano de Juvia en ese momento para mirarla de frente.- Cada quien tomara su camino, cada quien estará con las personas que aman y eso es lo que quiero hacer en este momento

-Gray-sama

Los ojos de lluvia se aguaron en el momento que vio al mago de hielo arrodillarse mientras de su chaqueta, sacaba una pequeña cajita oscura. Al momento que abrió la misma, se quedo sin palabras al ver ese hermoso anillo plateado con una piedra de color azul marino en el centro. Justo del mismo color que Gray tenía en su collar. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. Aquellos ojos que se encontraban tan tranquilos, aquel miedo que era capaz de apreciarse pero que hacía a un lado por ese momento tan importante, por ese gran paso que daría a partir de ese día.

-Es momento de cumplir con mi promesa, es momento de cumplir con lo que mis sentimientos mandan y no querer huir, ya no más -Sonrió. El nerviosismo era tan obvio que sus manos no dejaban de temblar, sus mejillas se encontraban rojas.- Quería estar seguro que lo que siento por ti, es de corazón, es de verdad y no porque fue influido por alguien más que por ti Juvia, esto que causaste, esto que desordenaste en lo más profundo de mi ser, era verdadero como la manera tan diferente en la que empezaba a verte, como la manera tan diferente en que sentía mi corazón cada que te veía molestarme, me di cuenta que fuiste la única capaz de derretir esta coraza de hielo que cree para no hacerme más daño -Juvia empezaba a llorar.- Quería estar seguro de estas palabras, de estos sentimientos que me ahogaban cuando pensaba en ti, que me molestaban porque no era capaz de ver tu sonrisa, de no escucharte, de no sentir aquella manera en la que siempre me abrazaste y como me proteges aun cuando debo ser yo quien te proteja porque no quiero perder a lo que amo, ya no quiero perder más cuando realmente quiero vivir y hacer realidad todo -Tomo un gran respiro.- Es por eso que Juvia Lockser, esta es mi respuesta, quiero estar en tu vida como deseo que tu estés en la mía, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte sea capaz de separarnos si es que es capaz de hacerlo, te amo Juvia

Juvia cayó de rodillas en ese momento, intentando cubrir su rostro pero era imposible cuando al hombre que tanto ha amado, se encontraba de rodillas frente a ella, tomando con suavidad su mano, acariciando con mucho cariño sus cabellos azules. Sin poder evitarlo, se lanzo a sus brazos para sentirse cobijada, para sentir aquella extraña calidez que el mago de hielo le cobijaba. Aquellas palabras que eran capaces de causar un gran golpeteo en su pecho y le dejaba sin habla, no sabía cómo reaccionar, no sabía qué hacer pero al final, es que alzo el rostro para fijarse en aquellos ojos oscuros de Gray. No había mentiras en aquellas palabras, era su corazón el que había hablado, eran aquellos sentimientos que ya no quería guardar más, era ese amor que le brindaba en bandeja de plata, era aquello que solo le dedicaba a ella. Solo a ella, no a nadie más.

-Juvia acepta -Comento con voz desgastada.- ¡Juvia acepta pasar toda su vida al lado del hombre que ama! -Lo abrazo con fuerza sin importar que los mocos resbalaban poco a poco de su nariz, sin importar el desastre que se veía en ella, realmente le importaba declarar a la perfección sus sentimientos a él.- Te amo Gray-sama, realmente te amo

Sentir como sus mejillas eran tocadas con delicadeza para poder quitar aquellas finas lágrimas y al final, es que la maga de agua no dudo en abrir con sorpresa los ojos al sentir algo cálido contra sus labios. Grande fue su sorpresa al encontrarse que eran aquellos labios del mago de hielo los que besaban los suyos con bastante cariño, con mucha tranquilidad. Con todo ese amor que ahora no tenía miedo de sacar y presumir al mundo entero.

Una vez que se separaron no pudieron evitar pegar sus frentes y soltar pequeñas risitas avergonzadas. Gray se disculpaba quedito por haber tardado tanto tiempo en responder sus sentimientos mientras que Juvia decía que no importaba. Ahora que sus vidas estarían juntas para siempre, era más que suficiente para dejar atrás aquello que tanto les hacía daño y avanzar con ese nuevo futuro que crearían. Al ver ese hermoso anillo en su dedo que conecta su corazón, se dio cuenta que a partir de ese momento, se encargarían de vivir momentos hermosos, momentos de gran peligro pero que sin duda, saldrían victoriosos porque serían un equipo a partir de ese día. Preocuparse por el otro, amarse y respetarse como ese tiempo le estaba otorgando esa oportunidad de hacerlo.

Una oportunidad para crecer juntos, para poder hacer sus sueños realidad. Para cumplir con sus deseos y aquello que les ordena su corazón. Aquello que tanto Gray le había costado decir pero que al final, Juvia no pudo evitar sentirse como la afortunada de esa vida al lado de aquel mago que le salvo la vida y que lo seguiría aun si no hubiera aceptado sus sentimientos, estaría para él pero la suerte le sonrió ese día y podría disfrutar de su compañía, desde el momento que despierta hasta que duerme.

Esos fueron sentimientos que el corazón ya no quería ocultar más, cuando habla el mismo no puede ser detenido. Fue el día en que Gray al fin se armo de valor para hablar sobre sus sentimientos con Juvia y lo que gano en ese momento, fue muy importante, demasiado valioso que sin dudar, se encargaría de atesorar.

Bonus.

Juvia despertó en ese momento que escucho pequeñas risitas a su lado. La maga de agua no dudo en abrir los ojos despacio y encontrarse con unos hermosos ojos oscuros, una pequeña sonrisa y unas pequeñas manos que se encargaban de tocar sus mejillas. La mujer no dudo en sonreír y acercar un poco más a sí a este pequeño niño que no dudaba en soltar pequeñas risitas al ser cobijado entre los brazos de mamá, otorgarle algún que otro beso en su carita para después, ser atacado por unos brazos más fuertes que no dudaron en hacer cosquillas a ese pequeño niño como a la mujer de cabellos azules.

Gray no dudo en soltar una carcajada al ver a su familia sonreír. Escuchar las risas de Juvia como de su pequeño Greige era algo con lo que le gustaba empezar el día. Al mirar su mano, era capaz de mirar ese anillo dorado que se encargaba de adornar su dedo y al mirar la mano de Juvia, era capaz de apreciar aquel anillo plateado con la piedra azul como ese anillo dorado que adornaba su dedo. Ver a su pequeño niño entre ellos, era algo que le fascinaba.

La respuesta que dio en ese momento, fue más que suficiente para poder calmar todos esos miedos que tenía sobre el futuro como del mismo amor. No querer sufrir más era lo que más deseaba pero al lado de Juvia, fue capaz de olvidar todos esos miedos. Ahora simplemente podía disfrutar, podía amar sin que nadie le arrebate lo mismo. Aquella respuesta que le dio a Juvia para ya no querer huir fue la correcta porque si no fuera por esa maga de agua que se encargo de destruir la coraza de hielo que creo, no estaría disfrutando de la vida como en ese momento.

-Gray-sama sonríe mucho -Comento Juvia cuando las cosquillas se detuvieron.- ¿No es así mi pequeño Greige-kun?

-Si -Comentaba feliz el niño.- ¿Papá es feliz?

-Si lo soy -Hablo sin vergüenza y con la pura verdad.- Que tu madre rompiera la coraza de hielo para dejar entrar esta calidez que solo ella me puede otorgar, es lo que más podía desear

-Mamá es fuerte -Sonrió el pequeño.

-E insistente -Comento en modo de broma Gray. Un pequeño puchero se formo en el rostro de la maga de agua.- Pero al final rindió sus frutos -Acaricio los cabellos oscuros de su pequeño niño.- Tenemos una familia, tenemos el amor que siempre deseamos pero también tenemos a nuestro niño con nosotros, ¿Qué más podemos pedir?

-¡Una hermanita! -Greige pidió dejando a sus padres sonrojados.- ¿Podre tener a una hermanita para poder jugar?

Tanto Gray como Juvia se miraron, al final, dejaron toda aquella vergüenza para sonreír y otorgarle un beso en las mejillas del pequeño.

-Tal vez en algún futuro -Comento Juvia mirando de reojo a Gray.

Gray solo suspiro mientras negaba pero al final, simplemente lo dejo. Siguió observando a su familia, si era lo que realmente deseaba, lo que su corazón tanto anhelaba y gracias a que decidió hablar, podía disfrutar de ello.

Cuando su corazón hablaba, era más sabio de lo que se puede imaginar.


¡Muchas gracias por leer!

Como saben, me gusta escribir sobre Natsu y Lucy pero me encanta cuando le doy más oportunidades a las demás parejas que nos ofrece este mundo de Fairy Tail, no hay que dejarlas atrás, todas son hermosas como son y realmente me gustaría escribir más de las mismas. ¿Ustedes que opinan? ¿Tienen alguna otra historia que les gustaría por leer? ¡Acepto sugerencias!

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Lunes 12 de Julio de 2021