Hola, mis amigos. Soy Yuzuchi Araki

Una vez más mando otro Kyosaya esta vez en un AU donde ambas son matonas de medio tiempo en la escuela secundaria y Madoka es la boss del grupo… Lo mismo con ese par, una confesión con tal de sacarlas de su estanque

Muy bien, que comience este one shot y claro varios pedazos de mi perturbado intelecto.

Espero que lo disfruten

Yuzu y fuera

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Sayaka y Kyoko estuvieron una vez en una posición muy incómoda. Mami las había encerrado en su habitación. Durante dos horas COMPLETAS. Ambas sabían que su senpai planeaba tenderles una trampa la una a la otra. Pero no hicieron nada al respecto, porque en el fondo, ambas lo disfrutaron.

En el tiempo que estuvieron encerrados allí, hablaron y poco a poco se enamoraron pero ambas tenían miedo de confesar sus sentimientos, pensando que la otra no sentiría lo mismo… Si tan solo supieran que la otra sentía lo mismo.

-Tienes que confesarle Sayaka-chan- Dijo Madoka.

-No, no quiero- Respondió la peliazul con un tinte rojo apareciendo en sus mejillas.

-Le confesé a Homura-chan- La pelirrosa le recordó- Ahora tienes que hacer lo mismo con Kyoko-chan

-No- Sayaka respondió, cruzando los brazos.

-Mierda, solo dile lo que sientes y asunto resuelto

-¡No!

-Confiesale

-¡No, no quiero!

La pequeña pelirrosa suspiró pesadamente y se dio de espaldas

-¿Sabes qué? Al chile contigo, si no lo haces en 2 horas, te rociaré con un poco de agua y haré todo lo posible para dar a conocer tus packs por todo el Internet, adiós

Los ojos de la peliazul se agrandaron. Odiaba el agua pero lo que odiaba más era que su mejor amiga publicaría sus fotos de como vino al mundo comenzando por las redes sociales, eso sin duda era lo peor. Incluso más que posiciones incómodas.

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Ahora era la rubia tetona-como la yurista y shipper oficial del grupo- la que estaba convenciendo a su mejor amiga pelirroja

-Sakura-san, si no le confiesas a Miki-san ahora, alguien más la robará- Dijo Mami.

-Como si me importara. Ella es sólo una chica- Kyoko respondió haciendo un leve pucherito de enojo mientras estaba hablando por celular

-Si no le confiesas, lo haré por ti- La rubia amenazó haciendo que los ojos de su kouhai se agrandaran.

-Esa cabeza de pescado no está aquí- Respondió con calma- No importaría

-¡KYOKO SAKURA ESTA ENAMORADA DE SAYAKA MIKI!- Mami gritó por teléfono. Kyoko simplemente se encogió de hombros.

-Oye, cabeza de manzana, ¿Qué estás haciendo?- Preguntó una voz conocida

La mencionada se dio la vuelta y allí, parada en la iglesia de su padre estaba...

…Sayaka Miki.

-¿Podemos hablar de esto Sayaka?- La pelirroja razonó mientras ella y la peliazul caminaban por la ciudad.

-Ahora no Kyoko- La tomboy respondió con calma.

-¿Qué tiene de malo ahora?- Preguntó la sancristana

Sayaka estaba a punto de responder cuando de repente escuchó un susurro en un arbusto cercano. Ella lo miró, y he aquí, uno de los paparazzi salió arrastrándose.

-Kyoko, escondete- susurró.

La peliazul agarró la mano de la pelirroja y las dos se escondieron en un arbusto cercano.

-¿Qué estamos…?- Sayaka puso un dedo sobre los labios de Kyoko.

-Ahora no- Susurró.

Resultaba y pasaba que en el mismo parque en el que estaban, a una distancia considerable estaban su mejor amiga y una joven alta de cabellera negra. Ambas chicas estaban sentadas en un asiento del lugar, la pelirrosa apoyaba la cabeza en el hombro de la más alta mientras ésta se sonrojaba con una mueca de sonrisa torpe.

-¡Ja! ¡Sabía que Oyabun y Homurita se habían juntado!- susurró la pelirroja- ¡Tuve una corazonada!

-Tu corazonada era correcta- La peliazul respondió, mirando más de cerca con unos binoculares.

-¿De dónde carajos sacaste esos prismáticos?- Preguntó la sancristana, mirando con curiosidad los binoculares de la tomboy

-Siempre los llevo conmigo- Sayaka respondió. Kyoko sonrió y se sonrojó de un rojo claro.

Estas eran todas las cosas que amaba de Sayaka Miki… Las extrañas baratijas que siempre llevaba consigo por si acaso, sus deslumbrantes ojos azules celestes y lo único que la pelirroja solía despreciar y en lo que nunca creía, simples y aburridos cuentos de hadas.

Estas eran todas las cosas que la hacían amar a la pelirroja.

Kyoko tomó una tostada de queso de la nada y comenzó a masticarla.

-¿Siempre tienes que comer en todo momento?- La peliazul se quejó.

-¿Qué?- La pelirroja respondió. La tomboy sonrió sarcásticamente.

Eso era algo que le encantaba de Kyoko Sakura… El apetito constante, los ojos rojos ardientes y su incredulidad en los cuentos de hadas.

Estas eran todas las cosas que amaba de la pelirroja.

Mientras tanto con la parejita de tortolos, la cabeza de Madoka se levantó cuando escuchó el crujido de Kyoko. Le dedicó una sonrisa a Homura, y la pelinegra se la devolvió.

Las dos chicas intrusas se acercaron cada vez más mientras estaban en el arbusto y ambas se sonrojaron cuando se dieron cuenta de que se tocaban.

-¿Podrías quizás…?- Entonces, comenzaron a aplaudir lentamente.

-Esto… Vino de Madoka- Susurró Sayaka

Ante el ruido constante de aplausos, la pelirroja y la peliazul se derrumbaron del arbusto en un montón.

-Sabíamos que esto pasaría- Homura confesó- Es por eso que ella preparó esto

Ambas chicas la miraron con ojos muy abiertos y acusadores y se levantaron rápidamente.

-¿Por qué Madoka?- La tomboy cuestionó. La pequeña pelirrosa tenía una amplia sonrisa en su rostro.

-Entonces ustedes dos confiésense de una buena veza- Ella respondió.

Ambas chicas cayeron al suelo, al estilo anime.

-Te voy a golpear con esta tostada de queso- advirtió la sancristana con una marca de ira apareciendo en su cabeza y sosteniendo su tostada de queso a medio comer.

Homura se rió.

-No es sabio Kyoko-san- respondio la pelinegra

-Ustedes dos nunca se habían dado cuenta- Madoka dijo suavemente.

Ambas chicas parecieron sorprendidas.

-Han estado enamoradas la una de la otra todo el tiempo y ni siquiera lo saben- Terminó más fuerte.

Ambas chicas jadearon y se miraron de reojo, apareciendo rubor en sus mejillas.

-¿Es eso realmente cierto Sayaka?- Preguntó Kyoko.

-Sí… Supongo- La peliazul respondió, sonriendo tímidamente.

La pelirroja envolvió a la tomboy en un abrazo de oso, bañándola de besos.

-Misión cumplida- Susurró la pequeña oyabun

-¡Vamos a golpearlas!- Ambas chicas exclamaron, crujiendo los puños mientras la más alta de los cuatro se puso al frente para defender a Madoka mientras se cruzaba de brazos con cierto aire de superioridad

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TRES DORITOS DESPUÉS…

Las dos peleoneras estaban tiradas bocabajo en el suelo mientras que sus cabezas estaban inundadas de chichones mientras al frente de ellas estaba Homura que terminara de crujir sus nudillos mientras Madoka sonreía divertida.

-¿Qué les pasó a ustedes? ¿Acaso el par de idiotas no pudieron contra mi novia?

-…

La pequeña oyabun movió su cabeza a modo de negación

-¿No me digan que le bajar un poco al nivel o le tienen miedo a la velocidad?

-Ah, estoy muy decepcionada Madoka- Comentó la pelinegra enfadada- ¿En serio esas son las dos matonas más fuertes de tu grupo? Más parece como si fueran un par de Sakuras, ambas son unas inútiles

-No es lo que piensas mi Homura-chan- Aclaró Madoka- Solo simplemente les falta entrenamiento, ya verás que cuando nos encontremos con Oriko y la perra de Kirika ya verás de que son capaces

-Espero que tu palabra sea cierta, oyabun

-Y bien, ya que estamos solas solitas…- La pequeña pelirrosa miró de manera pícara- ¿En tu casa o en la mía?

-En mi casa, mis padres no están- La más alta se sonrojó mientras esbozaba una sonrisa pícara- Por cierto, tengo puesta la lencería que tanto te gusta

-Excelente, me muero de ganas de hacerte sentir bien, mi linda gatita