Symphogear no me pertenece, es de sus respectivos autores.
Cosita linda, cosita preciosa, cosita bien hecha. ¡No hay nada más hermoso en el mundo, dess! Solo miren ese reluciente cabello negro, es como la mismísima noche, ¿les conté sobre sus ojos? ¡son bellísimos, dess! ¡Como un par de amatistas que te enamoran en un solo segundo dess! Bueno… me siento particularmente atraída ¡qué va! Me siento sumamente enamorada de esa jovencita blanquecina de pequeña forma.
¿Ah? ¿No entienden de lo que hablo? Bueno… Es difícil hacer que mis palabras concuerden cuando estoy hablando tan rápido, pero ¿Cómo evitarlo? Cuando una se siente emocionada por algo, es difícil no dejar de hablar dess. Pero bien, me tomare un momento para decirles las cosas.
Yo… ¡Estoy enamorada de la hija del patrón! En teoría es patrona, pero eso es lo de menos. Lo que importa aquí, es el sentimiento tan puro que tengo por su hija. Verla es el regalo más hermoso que estos ojos puedan vislumbrar e incluso su risa es la más armoniosa del mundo, podría hacer que la enojona de mi tía se sintiera feliz en un dos por tres.
Esta pequeña travesía romántica comenzó cuando mi matriarca decidió que era el día en el que me hiciera responsable y le ayudara con el edificio que estaban construyendo para la ingeniera ojos de demonio azul como le decían de cariño los empleados.
- ¡Hija mía! -grito mi progenitora- ahora que eres una adulta, ¡me ayudaras con mi ardua labor! -enérgica alzo su puño al cielo y asintió un par de veces antes de mirarme llena de esperanzas- ¿¡ESTAS LISTA!?
Pestañe un par de veces antes de contestar, y aunque el impulso de un adolescente normal sería avergonzarse y negarse, mi acción fue completamente lo opuesto.
- ¡Claro que si dess! -imite sus gestos orgullosos y enérgicos- ¡haremos la mejor construcción de todas dess!
- ¡Esa es mi niña! -contesto palmeando enérgicamente mi espalda.
El nombre de mi madre es Hibiki, es una mujer solo un poquito más alta que yo, su loco y corto cabello anaranjado es resaltado por sus ojos ambarinos que detonan una gran devoción por su trabajo como por sus seres queridos. Ella ha trabajado en las obras desde que puedo recordar, siempre esta animada y no le disgusta su trabajo, siempre dice que nació para ser la mejor obrera del mundo. Si ese es el sueño de mi madre, mi deber como su hija es apoyarla al 100%.
- A ver idiotas, ¿pueden dejar de hacer tanto ruido? Tengo informes que llenar y ustedes dos no dejan estar -argumento en tono asido una voz que recién llegaba a la puerta de nuestro pequeño apartamento.
Mi mami como yo miramos hacia la dueña de la voz y sonreímos divertidas de aquello. Era tan normal que simplemente nos acostumbramos. Ante nosotras mi tía Chris negaba con la cabeza con amargura añadida. No entiendo cómo es que una mujer albina de ojos morados pueda ser familiar directo de mi mamá, pero definitivamente son una combinación particularmente diferente. Mientras una es sumamente enérgica y efusiva, la otra no soporta los ruidos y le gusta tener las cosas controladas a su particular manera de ser; mi madre nació para ser la mejor en la obra y mi tía para ser la mejor administradora del mundo.
- ¡La tía es tan linda cuando se enoja! -sin esperar más, abrace a mi tía con tanto cariño que ella de inmediato se revolvió y se meció para intentar quitarme- ¡incluso finge que le desagrada mi cariño dess!
- ¡Chris-chan, si querías un abrazo, solo tienes que pedirlo!
Y así fue como tanto madre como hija nos abrazamos a la esbelta figura de la mujer albina que comenzó a refunfuñar.
Ella se movía con el fin de alejarnos, pero mientras más quería que eso pasara, más nos pegábamos a ella como chicles. Sabía cómo hacer para que la soltáramos y esperábamos ansiosas esas palabras.
- ¡N-No voy a aceptar eso! -soltó en un gritillo ahogado y penoso.
- Ya sabes que decir para que te dejemos libre, Chris-chan~ -mi madre dijo en una voz cantadora y mi tía respondió al moverse con más vehemencia.
- Yo no… -era clara su negativa, pero al ver nuestras insistentes caras, cayo rendido ante nuestros encantos - ¡bien! ¡lo hare, lo hare! -movió los labios de un lado a otro- si ustedes…-tomo aire y a leguas se notaba lo difícil que era hablar para ella- si me sueltan… ¡dormiré con ustedes esta noche!
Ante su grito desesperado, mi madre y yo nos miramos y con una sonrisa cómplice para proceder a soltar. Nuestro pequeño e improvisado plan había funcionado.
Ustedes no están para saberlo y por eso se los diré. Dormir con la tía Chris es la cosa más hermosa y encantadora del mundo. Es un mini calefactor que brinda comodidad y seguridad. Es tan cotizada porque ella rehúye al contacto físico y por consecuencia, al acceder a dormir con nosotras para brindarnos esa paz que a veces necesitamos.
Por eso mismo la abrazamos o molestamos hasta que acepta… podría ser cruel, pero es necesario para tener un sueño de mejor calidad dess.
- Ustedes… -en sus ojos podía ver una llama de ira que quería salir para molernos a golpes por obligarla a acertar algo que ella no quería- les juro que…
Como mi mami y yo somos muy listas, hicimos lo que cualquier persona coherente haría.
- ¡Patitas para que las quiero! -grite antes de emprender la retirada estratégica.
- ¡No me dejes atrás! -dijo mi mamá que también se escuchaba asustada- ¡pero nos vemos en la noche, prepara tu traje de dormir, chikis trikis~!
Ante las palabras "románticas" de la ojiambar, la albina lanzo algo pesado contra la puerta que por fortuna había sido cerrada solo unos segundos antes del impacto.
Al salir ilesas de esa pequeña riña, mi madre y yo nos miramos, reímos y seguimos nuestro camino hacia la construcción que nos esperaba y ansiábamos con terminar para regresar a abrazar a esa linda almohada golpeadora.
-Tiempo después-
Martillar, taladrar, mover madera o carretas, cortar, alimentarme, eso y muchas cosas más realizaba en mi día a día como ayudante de obrera. No me podía quejar, si era mucho trabajo dess, pero para una estudiante la paga de salario mínimo no viene mal.
- ¡Kirika-chan, traeme otro saco de cemento por favor! -aquel sonoro y poderoso grito fue una mujer pelirroja que era bien conocida como la segunda al mando después de la ingeniera Kazanari.
Ella era muy amable y alegre en contraste con la ingeniera que si, era amable pero no se le podía ver sonreír más de un segundo. En cambio, la voluptuosa mujer de cabellera rojiza anaranjada siempre se encontraba sonriendo y estaba dispuesta a ensuciarse las manos por el proyecto, aunque ese no fuera su trabajo.
- ¡Claro que sí! -dispuesta a hacer lo que me pidieron, tome el saco de cemento y camine a paso lento con él.
Aun con la práctica, no tengo la sufriente fuerza para cargarlo habilidosamente o con tanta facilidad como lo hace mi madre. Esa mujer es aterradoramente fuerte…
- Al menos el sol no esta tan fuerte dess -alza la mirada al cielo con una pequeña sonrisa forzada por el esfuerzo de estar cargando aquel saco.
Camine poco a poco y con la mirada divagando entre donde debía pisar para no caer y entre los edificios que están alrededor de aquel lugar. Hasta donde sabia, iba a ser destinado para ser una boutique de ropa creo yo, no estaba segura, de lo único que podía jactarme era de la presencia de otros edificios que rodeaban el lugar. Uno de ellos parecía un restaurante y otro una tienda de ropa para bebes pues había muchos maniquís de ese pequeño tamaño.
- ¿Quién construiría al lado de un restaurante? -alce la ceja sin entender bien esa lógica- ¿Qué eso no molestaría a los clientes del…?
En búsqueda de la racionalidad, encontré algo que iluminaba más que una estrella en el valgan de aquel restaurante…
- Virgen santísima del dios dess…
Aquellas fueron las únicas palabras que pude musitar cuando vi por primera vez a una diosa que simplemente me quito el aliento. Su largo cabello negro como la noche bailaba tenuemente con la suave brisa de aquella mañana, el sol le creaba unos reflejos que la hacían brillar; su piel era tan blanca que casi podía jurar que reflejaba con más intensidad el brillo del sol; aun pese a la distancia vislumbre un poco de color rosado en sus ojos; las facciones de su cara, finas con toques infantiles le daban una esencia de señorita de alta sociedad. En la lejanía la ternura y seriedad que irradiaba la jovencita me tenía embobada, casi como una mosca a la luz ultravioleta. De ser posible, hubiera salto la barda y treparía como lagarto por esa pared.
Verla causo en mí que abriera la boca tanto que incluso las moscas entrarían ahí, mis mejillas se sonrojaron y con un poco de atención logre escuchar el cómo mi corazón comenzaba latir como burro sin mecate.
- Hermosa dess… -fueron las palabras que salieron cual susurro de mi boca.
Por más conmovedora que fuera la escena, seguía siendo una distracción que podía costar mucho en las manos torpes e inexpertas de una aprendiz de albañil.
- ¡Hijo de la…!
Fue el grito desafinado que emití cuando por admirar a la jovencita del balcón, el saco de cemento cayo en mis dedos del pie izquierdo.
Mientras tanto en el balcón.
POV Shirabe
- ¡Me lleva la Tikki chin…!
- ¡Shirabe! ¿Sabes dónde esta Tsubasa?
- No sé, no he visto a Tsubasa-mamá y tampoco la veo por aquí.
Con una contestación estoica fue suficiente para empezar a escuchar unos pasos fuertes y decididos contra el piso de madera que se dirigían a mi posición.
Antes de que decidiera en girarme, le di una última mirada a la joven que vislumbraban mis ojos justo cuando estaba buscando con la mirada a mi matriarca de cabellera azul.
Con la misión antes mencionada, había decidido buscar a mi madre que se había ido a ver los planos y que, si todo iba bien en la construcción de la que ella era encargada, comencé a buscarla para llamarla a comer pues esta cuando se apasiona en algo es difícil sacarla de donde esta.
Pasaba y pasaba la mirada por cualquier punto que pudiera tener el paradero de mi madre, pero ni eso fue suficiente pues ni pude verla en ninguna parte. Cuando estuve a punto de rendirme y dar todo por terminado, aquel grito avasallador de "¡Me lleva la tiki chin…!" fue lo suficientemente fuerte para mirar de donde provenía esa voz. Aquella era de una joven rubia que aparentemente había dejado caer un saco de cemento en su pie o esa impresión tenía pues el saco estaba justo enfrente de ella y este salto como conejito del gran dolor que esto le provoco.
Al principio me preocupe y tenía la intención de preguntarle cómo estaba (aunque existiera la mínima posibilidad de que esta me escuchara) pero… puede sonar algo cruel, su manera de saltar y las risas nerviosas que la acompañaron cuando sus compañeros le preguntaron cómo estaba me hacían querer ver más de esa interacción torpe pero interesante.
Me encontraba viéndola sin darme cuenta que tanto había reído inconscientemente como el que mi madre de cabellera rosada se había posado detrás de mí.
- Shirabe, ¿Qué tanto miras? -su voz fue lo suficientemente fuerte para que saliera del trance entretenido al que me tenia atrapada la rubia de hace rato para observar a la recién llegada.
- Nada en especial, mamá María -respondí en un tono que asemejaba que no tenía interés en lo que veía.
En eso siempre fui buena, ocultando el interés que podía tener sobre otras cosas, todo con tal de no tener problemas con nadie.
- Deberías estar buscando a Tsubasa en vez de ver "nada especial" -con eso dicho, la mujer se colocó al lado mío para continuar con su labor de búsqueda.
A diferencia mía, que tenia una estatura pequeña, cabello negro y ojos particularmente rosados; mi madre María tiene un largo cabello rosado y ondulado; sus ojos verdes cian emanan un aura maternal y amable cuando estos no se encontraban furiosos por algo que hizo mamá Tsubasa; ella es alta y con un excelente cuerpo con una piel tan blanca que incluso podría rivalizar con la nieve.
- Es difícil encontrarla entre tantas cosas -agregue.
- Normalmente eres buena encontrándola -fue lo que comento y con un pesado suspiro comenzó a hablar- ¿Qué es todo ese alboroto?
Acompañando su mirada, note que estaba viendo hacia el alboroto anterior. En el cual, aunque fueron pocos los segundos que deje de mirarlo, este se hizo un tanto mas grande; resulta que la rubia ya no estaba saltando como un conejo por aquel golpe con el saco de cemento, si no que ahora se encontraba moviéndose de un lado a otro, alegando que se había distraído por que unos alienígenas le pidieron que tirara el saco, eso lo sabía porque prácticamente estaba gritando lo acontecido.
- Así que es ella de nuevo… -susurro la pelirrosa- como siempre, haciendo sus desastres.
- ¿Así? -alce la ceja sin entender a que se debía lo de "ella de nuevo"- no veo que este causando un desastre.
- Es porque aun no la conoces y es mejor que no lo hagas -soltó un ultimátum y continúo viendo a la multitud- si siguen con este desastre, en algún momento tiene que aparecer Tsubasa.
- Entiendo… -al mirarla, supe que no era bueno objetarla- "aunque en realidad me parece alguien agradable"- aquello lo pensé y aunque en el fondo quería decirlo, decidí guardar silencio- Oh, mira, es mamá Tsubasa.
Al señalarla, la ojiverde de inmediato dirigió su mirada hacia el punto en cuestión y en efecto, era la peliazul que estaba llegando a la escena con la rubia y se veía preocupada cabe mencionar.
- Esa mujer, al menos apareció -mamá María negó con la cabeza- ¡Tsubasa, Tsubasa! -grito el nombre de la ojiazul como si no hubiera mañana- ¡TSUBASA!
Su intento de llamar la atención parecía en vano pues la aludida no acudía a su llamado como ameritaba y esta solo hablaba con la rubia como si no hubiera nada mas en el mundo que fuera importante. Mientras tanto, la jovencita reía y colocaba graciosamente su mano detrás de su nuca.
Una actitud ingenua y despreocupada, esa cara de niña torpe, parecía alguien valiente… todo indicaba que era la mezcla perfecta para lograr que incluso alguien con una actitud estoica como yo sonriera levemente. Me llamaba la atención esa forma de ser, no, me gustaba y no podía dejar de mirarla por mas esfuerzo que hiciera.
POV Kirika
Tiempo después.
Aun cuando mi pie por poco es destruido por un saco de cemento, donde la jefa me pregunto si podía seguir trabajando mas que nada por el miedo a una demanda, pude seguir sonriendo pues la vergüenza de que casi me cacharan viendo a la hija de la jefa fue tan grande que me impidió quejarme del dolor.
No lo supe hasta que grité de dolor por el golpe y que unos compañeros me dijeron que la hija de la ingeniera Kazanari estaba viéndonos. No se si ella l onoto, pero cuando se dio la espalda y la vi, no pude mas que sentirme la persona más apenada y estúpida del universo. No solo porque mi amor prohibido me había visto (según yo) viéndola con cara de idiota dess, si no porque al ser la hija de la patrona, puros problemas podría ocasionarle a mi mamita querida que podrían despedirla si la esposa de la ingeniera se diera cuenta de mi falta hacia su sagrada familia.
Así que, sabiendo esa información y del peligro que corría mi progenitora, hice lo que cualquier joven responsable haría en mi situación; la mire a escondidas.
Si ella iba en búsqueda de la ingeniera, entonces me escondía o simplemente no iba a la obra junto con mi madre y me reportaba enferma. Podía decir que tenia varicela todas las veces que quisiera y mi mamá no se daría cuenta siempre y cuando a tía Chris no estuviera hay para regañarme por mentirosa.
Se bien que no es lo idóneo y de que no debería de si quiera soñar con ella, pero… ¿¡Como se puede hacer eso dess!? ¡la chica es preciosa! Y no solo eso dess, su propia actitud es algo que te hace suspirar como idiota. Cuando la vi por primera vez dije "wow, tiene un aura de oujo-sama"; pero mientras mas la observaba en las sombras más pude darme cuenta de la calidad de persona que es en realidad: una sumamente amable. Trataba a los empleados cordialmente y humildad, no había ni un atisbo de una mujer prepotente en ninguno de sus gestos. En lo oculto, al traerle el almuerzo a la ingeniera, se mostraba cariñosa e incluso la abrazaba cual niña pequeña a santa Claus.
Cada una de sus pequeñas acciones hizo que mi corazón latiera tan rápido que pensé que se iba a salir de mi pecho con cada segundo que la veía.
Por el bien de estos puros sentimientos, me jure a mí misma que me mantendría al margen y no le diría nada. En primera porque no creo que le interese hablar conmigo y mucho menos entablar una relación, y la segunda por que prefiero verla en las sombras que arriesgarme a que me rompan el corazoncito por un rechazo.
Pero, a veces la vida trae sorpresas inesperadas más cuando deseabas con todo el corazón que esas cosas no te pasaran.
Un día como otros, fui a la obra y termine mis labores con anterioridad para ir a ver a mi amor imposible que le daría la comida a la ingeniera a las 5:00 pm como todos los días y al quedarme mirando el punto de encuentro con recelo, no me di cuenta que desde mi punto ciego, alguien con ojos felinos pensaba asecharme cuando internamente me preguntaba porque no había llegado mi angelito lunar.
- ¿Qué se supone que hace aquí? -una voz seria y sorpresiva provenientes de mi lateral izquierda me hizo respingar y de un salto me aleje de ella como si tuviera algún elemento toxico para mí.
Puse mis manos en poses estúpidas de karate, creo que incluso levante la pierna en algo como la pose de la grulla para defenderme del extraño agresor. Ante esto, ella me miro con duda, ladeo la cabeza a la derecha y alzo la ceja.
No saben lo estúpida que me sentí cuando me di cuenta que mi "atacante" era mi amor prohibido. Inmediatamente bajé mis feroces poses de guerra y reí de una forma tan torpe que incluso harían ver a mi madre como la mujer mas lista del universo.
- L-Lo lamento -comencé a disculparme, tartamudeando como si no hubiera mañana y con las mejillas mas rojas que un hidrante- ¡no fue mi intención! -asentí rápidamente y luego negué con la cabeza- es solo que me tomaste desprevenida, te juro que no te atacaría, e os seria estúpido y eso dess…
- ¿Creíste que pensé que me atacarías? -con esa posición dudosa, ella cuestiono mis palabras.
- B-Bueno… -no solo hablar con ella me ponía nerviosa, si no esa personalidad neutral que no me daba a entender que es lo que quería era lo que me dejaba sin palabras- t-tal vez eso pensé dess. Pero te juro dess, que yo no lo haría dess. A decir verdad, soy pésima lanzando golpes dess, mi mamá dice que es porque nací con puñitos de bebé -le enseñé mis manos que aprete para formar el tan mencionado puño de bebé- ¿ves? Un bebé es mas fuerte que yo, eso es seguro.
- ¿Bebé? ¿Dess? -su cara se ladeo hacia el otro lado, seguía tan parca como en un principio.
- ¿D-Dije eso? Yo…
¿Tenía que decirlo verdad? Se que a algunos les parecerá adorable mi manera de decir "dess", mi tan famosa muletilla ha cautivado hasta los corazones mas duros y ese incluye el de mi tía; pero a mí no me agrada tanto, bueno, me parece bonito cuando es para acentuar palabras, solo que no me agrada del todo cuando estoy nerviosa y empiezo a decirlo tanto que incluso las ridículas palabras que digo son aún más estúpidas.
- N-No se porque dije eso, yo… -mis palabras que intentaban buscar una disculpa fueron interrumpidas por una sonora risa.
Ante mi mirada confusa, ella seguía rio. Primero comenzó sonoramente, bajando el tono en veces para recuperar el aliento y continuar riendo como si no hubiera un mañana. A decir verdad, era una risa bastante linda que no radicaba en ser exasperante, si no que era adorable de escuchar, pero vergonzosa porque no sabía que la originaba.
¿Qué fue lo que hice? Solo esperar a que cesara su risa, sintiéndome tonta porque había unos cuantos trabajadores que pasaban y nos miraban extraño cuando la veían reír y a mi con mi cara de idiota.
- Es… Hilarante -al fin dijo con un rezago de voz cuando ceso sus carcajadas- de alguna manera -con un gentil movimiento, paso su mano por su flequillo y al moverlo hacia atrás, ladeo la cabeza un poco hacia la izquierda y miro hacia el frente en un parpadeo- la verdad, imaginaba esa reacción de ti -agrego al soltar su cabello y que este volviera a su posición original, la sonrisa que mostro fue genuinamente hermosa.
Quede completamente pasmada, estupidizada por aquella simple acción. Su cuerpo se giro un poco, su mano izquierda quedo sobre su nuca, su cabeza levemente inclinada hacia la mano que posaba en su cabello; sus ojos rosados brillaban y puede ser mi estado atontado, pero casi podía jurar que había un haz de luz cubriéndola haciéndola ver aún más angelical.
A lo mucho, por aquellas fuertes emociones, apenas si pude articular un "uh…", mis mejillas se encontraban de nueva cuenta ruborizadas y se encontraban a la espera de palabras suyas.
- Oh, ya vi a mi madre -ella señalo con la mano hacia un punto detrás de mí, uno que no pude ni moverme para corroborarlo- en ese caso, nos vemos -dio unos pasos hacia mi costado y comenzó a alejarse- ah si -al girar sobre sus talones, su encantadora sonrisa volvió- espero verte también mañana -al añadir aquello, continuo en su andar al volver a caminar hacia el frente.
La vi irse, todo hasta que la perdí de vista… Aunque aquella sonrisa fue incluso más misteriosa que sus palabras, me hizo feliz por alguna razón.
Con la energía renovada, di un salto para girar hacia el lado contrario y sonriendo fui a trabajar.
Tiempo después.
Fue solo un pequeño momento el que compartimos juntas dess y nunca llegué a pensar que aquello fuera a ser tan significante en una relación que pensé que seria imposible.
Desde aquel día en el que la preciosa princesa lunar fue a dejarle la comida a la ingeniera, ella me encontraba para hablar un rato. Mi actividad rutinaria era observarla desde las sombras; pero ella terminaba hallándome para conversar.
Eran cosas triviales, nada interesante debo decir, aunque debo admitir que era un regalo de los dioses el tenerla, aunque fuera por quince minutos al día. Eran risas sinceras y gestos amables que no se podían confundir con cortesía. Ella disfrutaba y compañía y yo de la suya.
Poco a poco, la hija de la patrona me hechizo con mas fuerza, ya no solo era una cortesía atracción de un día o una relación onírica, era, al menos para mí, algo real. Su presencia me calmaba como hacía que mi corazón latiera rapidísimo; nuestras conversaciones de alargaban sin nada de esfuerzo a tal punto de que la mayor parte de las veces se le olvidaba que tenia que llevarle la comida a la ingeniera; mis manos sudaban cuando por equivocación su mano tocaba mi hombro; la comodidad era el lema de nuestro pequeño encuentro.
Todo aquello era simplemente perfecto a mi punto de vista, un sueño hecho realidad, uno en el cual solo faltaba confesarle mis sentimientos…
¿era repentino? Solo un poco, solo llevábamos alrededor de un mes o dos platicando, pero de verdad quería decirle lo que sentía. ¿Qué si había una probabilidad de que me rechazara? Si, aunque algo me decía que era pequeña.
Solo que antes de intentarlo, tenia el deseo, no, mas bien la necesidad de hablarlo con mi mamá para que ella me diera un consejo pues es la mujer mas sabia en sentimientos que conozco.
Se que ella me dirá palabras sabias y reaccionará de una forma madura.
- ¿¡Como que te gusta la hija de la patrona!? -grito agudo mi progenitora- ¡Kirika-chan, eso no esta bien! -tras terminar, tomo el cuello de mi camisa y me zarandeo de un lado a otro.
Y no se porque esperaba algo más…
Bueno, se que no es lo correcto, ¿pero no puede al menos no gritar?
- ¡Es una locura! -continuo con su acción de tirar una y otra vez de mi- tampoco no te puedo culpar, la chiquilla es simpática, pero... ¿¡ENSERIO!?
Una hija normal, ante el regaño de su usual madre tranquila, esperaría a que terminara y le explicaría toda la situación… ¡Pero mi madre no crio dejadas!
- ¡Ya basta dess! -grite y aleje sus manos de mi bello cuello de camisa- ¡al menos dejame hablar! -con aquello ella se quedo a la espera de mis palabras, expectante de lo que fuera a decir.
La ojiambar pestañeo un poco pero no abrió la boca, se limito a esperar. Fue entonces cuando decidí tomar aire, calmar ese impulso de continuar gritando para poderle explicar las cosas.
- Gracias dess. -al sentime lista, continúe hablando- Mami yo… -la mire con la mayor seriedad del mundo- de verdad me gusta… no se decir bien si es algo más, pero… -incierta de que creería mis palabras, coloque mi mano sobre mi pecho- palpita, duele cuando ella no esta y es tan rápido cuando esta que creo que va a estallar. Tal vez, según tus expectativas, soy demasiado joven para afirmalo; pero se siente real para mí, cuando me toca o cuando sonríe se que debo de estar con ella, no hay otra manera en la que pueda sentirme plena en compañía de alguien más.
Hable con la mayor seguridad posible, debía demostrarle que mis sentimientos eran verdaderos, no inciertos, aunque creo que es probable que le diera esa opción. Entiendo que le pueda asustar que la corran por mi culpa, es solo que, ¿Cómo quiere que oculte esto? Se ve en mi manera de caminar y en las miradas provocadas por ella, en algún momento y sin que podamos hacer algo, la ingeniera o peor aún, su madre me hará añicos por enterarse primero y sin darme posibilidad de confesarme.
- ¿Estas completamente segura de esto? -una voz seria como nunca escuche se hizo presente en mi progenitora.
- Muy segura -le conteste con el mismo tono- es mi decisión me gustaría que me apoyaras.
- Kirika-chan… -ella tomo aire, como si analizara la situación- te he criado prácticamente desde cero, me he encargado que siempre tomes buenas decisiones con valor moral y si te equivocas, que aceptes la responsabilidad que aquello conlleva -tomo una pequeña pausa como si esperara a que entendiera lo que dijo- que la humanidad va antes de ser robots sociales… así que, te lo volveré a preguntar, ¿está segura de lo que vas a hacer?
- Si, muy segura -no titube y no tuve que pensarlo.
- Si ese es el caso… -al dar un paso, puso su mano sobre mi hombro y bajo la mirada- quiero decirte algo más… -con un carraspeo, levanto la mirada- ¡eres simp de la hija de la patrona!
- Si… espera… ¿¡Que!? -me altere ante sus palabras y mas por esa cara de gato sombrío- y-yo dess…
- ¡Esa es mi hija! -palmeo mi hombro y se posiciono al lado mío para hacer lo mismo con mi espalda- Se que será un camino difícil, mas porque la esposa de la patrona es un hueso duro de roer, pero se que lo lograras. ¡Vamos! Tienes mis mejores cualidades, podrías conquistar hasta una piedra si te lo propusieras.
- ¿A-A que viene todo eso? -hable confundida- pensé que te molestaría que me gustara la hija de la patrona y que tenias miedo de perder tu trabajo.
- ¡Que va! -hizo un además con la mano y se encogió de los hombros- si me corren, me respalda el sindicato, ellos perderían más -su voz tenebrosa apareció y de inmediato se fue cuando rio- imagine que esto pasaría, ya me habían dicho que tenías interés por la jovencita.
- ¿Quién dess?
- Kanade-san -dijo con simpleza- te ha visto platicando con ella como si no hubiera mañana. Le pareció raro y me comento. Tranquila, ella está de acuerdo también, quiere lo mejor para su sobrina -asintió enérgica.
- De verdad no esperaba nada de eso dess…
- Es porque si la vida te da limonada, haces limones y la vida te dirá "¿¡Que¡?"
- Ahora yo soy la confundida…
- No importa, es Hibikilogía -añadió al guiñar el ojo y empujar mi espalda- anda, ve por ella, aprovecha que es mi día libre para que no te obliguen a trabajar. ¡consígueme una hermosa nuera!
Titubé por unos pequeños segundos mientras era empujada, esa determinación singular de mi mamá me fue contagiada y sonreí enérgica.
- ¡Si dess! -alce mi puño contra el cielo para mostrar ese empeño- ¡lo hare!
- ¡Esa es mi hija!
Ambas nos miramos antes de que saliera por el marco de la puerta. Sonreímos y reímos a la par antes de que me diera la media vuelta para ir por mi futuro.
- ¡Suerte! -grito la ojiambar con gran entusiasmo.
- ¡Gracias! -le conteste con esa misma energía.
Envié un mensaje a la chica de mis sueños antes de salir corriendo al que esperaba que fuera nuestro punto de encuentro.
Casa Kazanari.
Quince minutos antes.
POV Shirabe.
- ¡Ya te dije que es imperdonable!
- María calmate, no es para tanto…
- ¿¡Como que no es para tanto!? ¿¡Como puedes estar tranquila cuando tu hija le gusta una obrera!?
- Eso sonó tan clasista…
Ante mis ojos, una pelea campal entre mis madres. ¿La razón? Soy yo y mi relación con Kiri-chan. Siendo mas exacta, fue porque mi madre me encontró llamándole por teléfono y diciéndole ese peculiar apodo que llevaba poco entre nuestras platicas.
Cuando ella me pregunto porque hablaba con tanto cariño por el teléfono, tuve que decirle la razón: que hablaba con la persona que me gusta y esa era Kiri-chan. Entonces mamá María se asombró y después de unos segundos comenzó a gritar como una loca, como si aquello fuera lo peor del universo. Tal fue su alboroto que mamá Tsubasa, que apenas se iba a trabajar, detuvo su andar e intercedió por mí.
- MI HIJA, no puede gustarle la hija de una obrera -se cruzo de brazos la pelirrosa, viéndose aun mas furiosa- ¡y para rematar, es la más irritante de todas!
- María, te recuerdo que yo no era mas que una estudiante becada de la universidad de ricos donde tu madre era la directora y tu la estudiante estrella -contesto la ojiazul con tranquilidad, alzando la ceja para enseñar su punto.
- Eso es diferente… -aquello hizo a la ojiverde titubear.
- ¿Por qué lo seria? -se mantuvo firme en sus palabras- era menos que la basura para los ojos de tu madre; pero tu te enamoraste de mí, así como yo de ti. Renunciaste a tu fortuna y decidimos hacer una familia con el tiempo -sonó nostálgica y con su mano derecha me señalo- educamos a esta preciosa jovencita para valorar el amor sobre todas las cosas -me sonrió comprensiva y luego miro a mi madre- sin importar la clase social, lo que importan son los sentimientos que expresamos a quienes queremos.
- Tu no eras hija de una obrera… -y siguió con su estúpido comentario clasista- tu ya tenias un futuro, algo a lo que aspirar. Ella es una niña, no sabe lo que quiere.
- ¿Eso quiere decir que, si nos hubiéremos conocido de la edad de Shirabe, no me hubieras echo caso? -de inmediato mamá María negó con la cabeza- María, mi vida su voz se volvió tenue y pausada- la familia no define quienes somos y nuestros orígenes no son nada de lo que avergonzarnos. Son nuestras acciones y alma lo que nos definen como personas. "Son las decisiones las que nos hacen ser quien somos, y siempre podemos hacer lo correcto."
- Eso… -la mirada de la pelirrosa se ablando en pocos segundos al escuchar aquello- lo sacaste de la película de Spiderman, ¿verdad?
- La vemos cada día lluvioso, cuando estas enferman o cuando tienes un buen día -agrego sonriendo de oreja a oreja, siendo comprensiva- no podría olvidar las frases de tu película favorita.
Debo admitirlo, mamá Tsubasa es bastante buena para calmar a mamá María, más cuando se trata de referencias a su película favorita. Ella ama, AMA, esas películas del arácnido.
- Eres ingeniosa, Tsubasa…
- Un poco anda más -soltó una pequeña risita- entonces, ¿dejaras salir a la niña con Kirika?
- Yo…
En la duda de mi madre, recibí un mensaje y al saber que la única persona registrada en mi teléfono fuera de mis madres era Kiri-chan, abrí la mensajería y sonreí al ver su mensaje.
"¡Shirabe! Ven conmigo al parque del centro, quiero invitarte un helado y decirte algo importante. ¿Qué dices? Te prometo que esta vez traje dinero y no tendremos que sobornar al heladero con piezas de la obra."
- Su amorcito le ha mandado un mensaje, ¿no es linda? -la voz divertida de la peliazul me hizo elevar la mirada y ver su sonrisa de oreja a oreja- anda, ¿la dejamos ir? No sé a dónde irán, pero tiene que ir.
- No es algo que me guste la verdad… -frunció el ceño la ojiverde y suspiro pesadamente- bien, pero quiero que vuelvas en una hora.
- María…
- Bueno, ¿dos?
- María…
- Bien, pueden tener tres horas, pero no mas -dijo y la peliazul asintió satisfecha- eres demasiado blanda con la niña.
- Las dos no podemos ser estrictas -rio y me miro- ve por ella -me guiño el ojo.
- ¡Si! -asentí complacida y me giré hacia la puerta para irme.
No sé cuándo duraría el buen humor de mamá María, por eso era prioritario salir de la casa antes de que cambiara de parecer.
Corrí y corrí hacia el punto de reunión. Me sentía feliz, no solo porque ahora tenia permiso de salir abiertamente con Kiri-chan, si no por el simple echo de verla un día libre como hoy. No tener que esperar a las horas de la obra para verla, ahora podíamos vernos.
- "No podría estar mas feliz" -aquel fue mi pensamiento fugaz en mi rápido andar.
POV Kirika
En el parque.
Si los pensamientos negativos fueran un castigo, yo ya estaría sentenciada a muerte. La negatividad antes de una posible calamidad es imposibles de perder y mucho menos cuando eres impulsiva.
Si ella me decía que no… ¿quería ser su amiga aun? El raciocinio me dice que debería de alejarme para no incomodarla a ella o lastimarme más, pero mi corazón grita que me quede a su lado sin importar el resultado. Estas cosas son tan complicadas que hacen que quiera tomar todos esos pensamientos y lanzarlos al aire, el que caiga en mis manos es aquel al que voy a seguir.
- No se porque siento que eso sería más efectivo…
- Un yen por cada uno de tus pensamientos.
Como si fuera ya una costumbre entre nosotras, su tranquila voz me puso en alerta haciendo que inconscientemente diera un salto hacia otro lado y me pusiera en posición de combate como la primera vez que hablamos. Al verme de esa manera ella rio divertida por mis idioteces y yo…pues yo estaba que me Moria de vergüenza, tanto que incluso tuve que cubrir mi cara con mis manos.
- Dioses dess, estas cosas solo me pasan a mi dess -negué con la cabeza varias veces sin creer que de nuevo lo había hecho.
- No es para tanto Kiri-chan -intento calmarme ella, aunque su voz no dejaba de sentirse burlona- al menos esta vez no hiciste la pose de la grulla.
- Estaría demás hacerla… ¡Que horror! -de nueva cuenta negué tan rápido que incluso con más velocidad podría romperme el cuello a mi ignorante punto de ver.
- Hey -con una risa cesada Shirabe tomo mis manos entre las suyas para bajarlas- no tienes porque avergonzarte, considero que es lindo que hagas eso.
- ¿L-Lindo, dess?
- Si -dijo con una pequeña sonrisa- Kiri-chan es linda cuando hace ese tipo de cosas.
- E-Eh… ¡Dess! -como no podía mover mis manos pues la pelinegra las tenía agarradas no tuve desviar la mirada con ese rojo carmesí tintineando en mis mejillas.
- ¿Dije algo para hacer que reaccionaras así? -de reojo vi como se acerco un poco a mí y tenía eso solo hizo que me pusiera más nerviosa- Kiri-chan, ¿Qué sucede?
- N-Nada dess -trague saliva en un intento de recuperar la compostura- "D-Demasiado cerca…"
¡Y no ayudaba en nada que se estuviera pegando más a cada rato!
- ¿Estas segura? Porque de repente te pusiste muy nerviosa…
- Y-Yo… -mi respiración se volvió agitada, la poca compostura que logre conseguir se escapó para darle la bienvenida a la imprudencia- yo pienso que tú eres más linda…
- ¿Eh? ¿Dijiste algo? No te escuche.
De reojo la volví a ver y con una mediana sonrisa nerviosa continúe o más bien, repetí mis pasadas palabra- yo… yo… ¡yo creo que Shirabe es la más linda aquí!
Mis vergonzosas palabras salieron de mis labios sin medirse en las consecuencias me traería.
Estaba a la espera de que al menos me abofeteara o mínimo que lo tomara como burla, pero cuando tuve el valor de mirarla mi sorpresa fue saber que soltó mis manos y su cara estaba mas roja que la mía. Se veía a leguas lo nerviosa que le ponían mis palabras.
Si bien, verla en su estado normal o el mas afectivo era un lujo para la vista, el poder presenciarla con esas mejillas sonrojadas y mirada atónita la hacía ver incluso más bonita de lo que la llegue a ver. Era simplemente un manjar para los ojos de un espectador atontado.
Al verla, recordé unas sabias palabras que me dijo mi madre cuando me dio consejos románticos en cuanto entre a la pubertad "si haces que se sonroje como tu… ¡ENTONCES ES TU OPORTUNIDAD, VE POR ESA PERSONA!".
Entonces, me decidí, aquella seria mi apertura y no perdería oportunidad, no fallaría en confesarme.
- S-Si… Shirabe es la chica mas linda del mundo dess -volví a decir y su sonrojo incremento- y, bueno, por eso y muchas cosas más yo… -trague saliva y ella de reojo me veía esperando otras palabras que la hicieran apenarse más- me gustaría, bueno, si tú quieres… -aprete con fuerza mis puños. Jale y tire aire para terminar mis palabras- ¡quiero salir Shirabe!
Al resonado de mis palabras, la mirada atónita de la pelinegra se hizo notar. Abrió los ojos de par en par, no esperaba mis palabras.
- Se… se que no nos conocemos de mucho, ¡pero quiero pasar todo el tiempo del mundo contigo dess! -tome sus manos en un acto arrebatado de mostrarle mi cariño- mi corazón late como burro sin mecate por ti Shirabe. Me gustas mucho, y creo que tu sientes lo mismo que yo, ¿querrías salir conmigo dess?
La mire esperanzada y ella solo me miro fijamente aun atontada por lo que le dije. Tardo… tardo bastante en darme una respuesta, llegué al punto en el que di por muerta mis esperanzas.
Como dije, podría ser su amiga dependiendo de lo que se presente, pero… aunque lo contemple un poco, no pensé que fuera a doler tanto un rechazo así. Simplemente se sentía como si todas mis esperanzas fueran pisoteadas y luego me obligaran a repararlas para continuar destrozándolas… Creo que así se deben de sentir los jugadores de futbol soccer al perder un partido importante.
- Su… Supongo que te daré tiempo -con una pequeña sonrisa aprete sus manos. Ella no debía verme dolida y mucho menos dolida- i-iré a comprar unos helados, ¿quieres el de siempre? -al no recibir respuesta solté sus manos y me dispuse a girarme para cumplir mi cometido- vengo rápido, ¿sí...?
Sin esperarlo, unos pequeños brazos me tomaron por en frente y me estrecharon con fuerza. Era Shirabe quien me abrazaba como si fuera lo ultimo que fuera hacer en su vida.
- No te vayas… -musito con una voz débil- yo… también siento lo mismo por ti, Kiri-chan.
- ¿E-Eh? ¿E-Enserio? -en un segundo, todas mis esperanzas fueron devueltas- eso significa que tú y yo…
- No me malinterpretes… -alzo la mirada y me miro ruborizada- te quiero, de una manera romántica, pero… siento que debemos conocernos un poco mejor antes de pues, formalizar.
- ¿Así que me rechazar? -y he ahí presente mi carita de perro abandonado.
Ella negó velozmente con la cabeza- quiero salir contigo, quiero conocer todo lo que te gusta y te disgusta, así como quiero que tu me conozcas a mí.
- Eso es…
- ¿Una mala idea…?
De inmediato fui yo la que negó con la cabeza y le sonreí abiertamente.
- Es una buena idea -su mirada poco a poco se relajó- me gusta la idea de pasar mas tiempo con Shirabe. Se que te convenceré a ser mi novia, solo tienes que esperar dess -le dije segura de mí misma.
¿Me hubiera gustado que Shirabe me aceptara de una vez? Claro que si dess, pero entiendo lo que quiere decir. No importa el camino que sea, mientras pueda pasar más tiempo con Shirabe, entonces se que cada cosa valdrá la pena.
- Ya has hecho mas de la mitad del trabajo -con una suave y tenue voz, se paro un poco de puntitas para besar mi mejilla- toma eso como tu recompensa.
- W-Wao -me quede perpleja, sin palabras. Lo único que pude hacer fue tocar mi mejilla besada con mi mano libre-Shirabe, eso fue…
- ¡COMPLETAMENTE INDECENTE!
Ante nuestra linda escena, la furia rosada soltó su voraz rugido con el fin de proclamar mi muerte.
La esposa de la patrona, la señora María corría hacia nosotras desde el otro extremo del parque. Solo imagínense, ¿Qué tan fuerte era su voz para que la pudiéramos escuchar? ¿Qué tan aguda era su vista para que nos viera? ¿Qué tan rápidas eran sus piernas para llegar en corto a nuestra posición?
Esperen, eso ultimo suena peligroso para mi…
Solté a Shirabe y ella me miro con una sonrisa lastimosa- ¡Patitas para que las quiero! -sin esperar una respuesta Sali corriendo hasta donde me alcanzara la fuerza.
- ¡TE VOY A MATAR, OBRERA TONTA! -Rugió la vestía de ojos verdes.
¿Tendría que correr cada vez que me acercara a Shirabe? Bueno, supongo que también tendré que ganarme a su mamá… aunque no sé porque siento que sería más fácil caerle bien al diablo que a ella que es una mujer que podría matarte únicamente con una cuchara.
Antes de mi futuro fallecimiento, mire por detrás y Shirabe me saludaba con la mano o más bien se despedía de mí.
Siendo enteramente positivos, había conseguido un beso en la mejilla de la chica que me gusta, ¡es mas de lo que los pubertos consiguen en sus vidas!
Solo espero vivir lo suficiente para poder tener una cita de verdad con Shirabe. Los gajes de enamorarte de la hija de la patrona son esos: bailar con la muerte cada día.
¿Llegue tarde a la comedia de la hija del patrón? Eh, aun vale, ¿no? Es que tarde, pero me divertí bastante xD. Fue en parte gracias a la ayuda de Ayrton pues me dio varias ideas, así que… ¡Gracias!
La verdad… No pensé que saldrían tantas paginas de esto xD, se supone que seria algo corto… Ah, ni que hacerle, así es la vida.
Simplemente Kirika y Shirabe son super adorables xD, no hay otra manera de poner su linda relacion. No me gustaría ser Kirika en esos momentos, ¿se imaginan que una mujer como María te agarre a palazos? mejor me tiro del puente de una vez, eso seria menos doloroso.
Bien, eso es todo por hoy… ¡Hasta luego!
Sin más que decir: dudas, criticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, as・que regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
